<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Situaciones &#124; Revista de historia y crítica de las artes &#187; Joan M. Minguet</title>
	<atom:link href="http://situaciones.info/revista/author/joan-m-minguet/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://situaciones.info/revista</link>
	<description>Revista Situaciones</description>
	<lastBuildDate>Tue, 22 Nov 2022 12:14:20 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
		<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
		<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=4.0</generator>
	<item>
		<title>&#8220;No nos podemos dejar vencer por la mediocridad&#8221;</title>
		<link>http://situaciones.info/revista/no-nos-podemos-dejar-vencer-por-la-mediocridad/</link>
		<comments>http://situaciones.info/revista/no-nos-podemos-dejar-vencer-por-la-mediocridad/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 17 May 2015 18:13:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Joan M. Minguet]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Revista impresa]]></category>
		<category><![CDATA[Situaciones nº5]]></category>
		<category><![CDATA[ACCA]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Ontañón]]></category>
		<category><![CDATA[Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[Canòdrom]]></category>
		<category><![CDATA[Catalunya]]></category>
		<category><![CDATA[CiU]]></category>
		<category><![CDATA[Código de las Buenas Prácticas Culturales]]></category>
		<category><![CDATA[CoNCA]]></category>
		<category><![CDATA[David Santaeluària]]></category>
		<category><![CDATA[Espai Zero1]]></category>
		<category><![CDATA[Fabra i Coats]]></category>
		<category><![CDATA[Ferran Mascarell]]></category>
		<category><![CDATA[Generalitat de Catalunya]]></category>
		<category><![CDATA[Joan M. Minguet]]></category>
		<category><![CDATA[MACBA]]></category>
		<category><![CDATA[MNAC]]></category>
		<category><![CDATA[Moritz Kung]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://situaciones.info/revista/?p=1763</guid>
		<description><![CDATA[Joan M. Minguet Batllori es presidente de la ACCA, la Asociación Catalana de Críticos de Arte. Además es profesor de la UAB, comisario, escritor y colaborador de Situaciones. La suya es una de...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p class="p1" style="text-align: justify;"><strong>Joan M. Minguet Batllori es presidente de la ACCA, la Asociación Catalana de Críticos de Arte. Además es profesor de la UAB, comisario, escritor y colaborador de Situaciones. La suya es una de las voces más autorizadas del panorama crítico y artístico en Cataluña. Nos hemos dirigido a él en busca de un análisis urgente de la situación artística y cultural contemporánea en Cataluña, marcada<span class="Apple-converted-space">  </span>por la crisis y los gobiernos conservadores.</strong></p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>Antonio Ontañón:</b></span> Después que ha pasado un año y medio del nuevo gobierno de la Generalitat y del nuevo gobierno municipal de Barcelona se han producido unos importantes cambios que señalan una nueva línea de actuación en la política cultural, cuáles son a tu entender las características principales de esta nueva línea? Entre los cambios más señalados está el de la práctica disolución del CoNCA, (Consejo artístico con carácter decisorio independiente de los gobiernos) ¿cómo valoras este hecho?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>Joan M. Minguet:</b></span> A mi entender lo más preocupante es la fisura que se produce entre los representantes políticos y la ciudadanía. Eso no es nuevo, pero el gobierno conservador de CiU ha llevado hasta el máximo registro la idea de que su acceso al poder les permite hacer todo lo que les plazca, sin dialogar con el sector cultural, sin conocer las opiniones de este sector o, conociéndolas, sin hacer ningún caso de ellas, Cuando esgrimo esa necesidad de diálogo entre el poder y la sociedad civil, hay algunos que me dicen que no tienen ninguna necesidad de ello, que ellos han sido elegidos democráticamente y tienen que gobernar. Y no se me escapa que eso es así, que su acceso al poder es legítimo y democrático, pero discrepo en que la relación de los políticos con los ciudadanos deba reducirse a un voto cada cuatro años; ellos tienen la obligación de establecer puentes de diálogo continuo durante estos cuatro años, la sociedad debe intervenir continuamente en la marcha de la sociedad (dialogando, criticando o alabando, protestando, manifestándose…). Por otra parte, los gobiernos siempre pactan sus resoluciones con los poderes financieros, con las instancias supragubernamentales, con los lobbies farmacéuticos… Pero al sector cultural, dónde no hay grupos de presión, que trabaja con el presupuesto más bajo de todos los departamentos de la Generalitat, una miseria, nadie le hace caso.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">La disolución del modelo de CoNCA que el Parlament de Catalunya había aprobado y se había puesto en marcha a penas tres años antes es una demostración palpable de que los políticos (el conseller Mascarell) han hecho lo que han querido a pesar de que el sector se oponía a esta pronta disolución y a pesar de que el sentido común indica que un estamento que solamente lleva un par de años de funcionamiento, pero que había llevado un lustro de discusiones y de pactos, no puede sustituirse cada cuatro años con esta soltura. El modelo anterior de Consejo de las Artes tenía defectos, sin duda, pero podían ser subsanados si se creía en el modelo, esto es, la independencia de las subvenciones culturales respecto al gobierno de turno. Ahora hemos vuelto a un modelo etéreo, dependiente de la administración, ya veremos cómo se concreta todo este plan de Mascarell.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Otro cambio muy señalado ha sido el de la reconducción del proyecto del Canódromo hacia Fabra i Coats, en Sant Andreu y la cesión del edificio de Bonet a Barcelona Activa un “vivero” de empresas culturales. Se podría decir que este hecho cristaliza un ideario?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>J.M.M.:</b></span> Si el Canòdrom era inviable económicamente, ¿por qué nadie lo dijo antes?, ¿por qué se permitió que la promesa de las instituciones (Generalitat y Ayuntamiento) de que Barcelona contaría con una <span class="s2"><i>Kunsthalle</i></span> quedara en nada?, ¿por qué se realizó un concurso internacional para que hubiera un director del centro si, después, nadie hizo caso al proyecto de ese director?, ¿por qué no se terminan las obras cuando falta tan poco para que el edificio esté habilitado para albergar un buen centro de arte?&#8230; Una vez más, las luchas políticas entre partidos o entre facciones tienen consecuencias en el sector más débil, el de la cultura. Es impensable que un gobierno empiece un hospital y el nuevo gobierno cancele su terminación cuando faltan los acabados finales. Pero con el arte contemporáneo todos los políticos se atreven, saben que a la mayoría de la sociedad no solamente no le preocupa demasiado las cosas de los artistas visuales de su tiempo, sino que contarán con su respaldo si, demagógicamente, arguyen que los discursos del arte contemporáneo son cerrados y elitistas. Una ciudad como Barcelona debería contar con un gran centro de arte emergente, y debería tener un centro diferente, singular, eso es lo que perseguía Moritz Kung con su proyecto de Canòdrom, no que tuviéramos un centro de exposiciones más, que ya veremos cómo termina funcionando y de quién depende. El gran problema es que los nuevos gobiernos deciden cosas, pero se tiene la sensación (yo tengo la convicción) de que no hay un plan detrás, se van dando saltos detrás de saltos, improvisando y, con la excusa de la crisis, se van ocultando las carencias.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Uno de los argumentos que se utilizan para justificar estos cambios es de carácter económico: la crisis, pero ¿hasta qué punto no están motivados por un factor ideológico? ¿Hasta qué punto la reorganización de los centros de arte y cultura en grandes líneas dirigidas cada una por grandes equipamientos (MACBA, MNAC, etc.) no supondrá una pérdida de autonomía?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>J.M.M.:</b></span> Me repito: se hacen planes de museos sin contar con la opinión de personas que, lejos de la organización de los partidos políticos, han estudiado y han reflexionado sobre la cuestión. El nuevo plan de museos, por una parte, recupera cosas que ya están en funcionamiento (en mal funcionamiento) o que ya se habían puesto en práctica en épocas anteriores; por otra parte, se presentan muchos diagramas y dibujos de <span class="s2"><i>Power Point</i></span>, pero nadie sabe qué provisión económica y qué organización interna debe tener ese “nuevo” plan museográfico. Tengo la sensación de qué nadie quiere abordar la cuestión con radicalidad: plantearse la validez del MNAC como un museo enciclopédico cuando su contenido tiene un atractivo muy relativo (exceptuando los frescos románicos) respecto a los grandes museos europeos de este tipo; tal vez, el MNAC pueda conformar un modelo distinto, acorde con sus fondos y con la historia artística que representa, la de una nación sin Estado, la de una cultura en permanente estado de alerta. También sería hora de plantearse la validez del modelo MACBA, nunca he entendido por qué un museo debe regirse por la cronología (la cantinela esa de que el museo empieza en los años cuarenta), creo que debería regirse más por los discursos y permitir el diálogo con ese período tan fructífero del arte catalán, el de las primeras vanguardias.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> ¿Crees que en el mapa de instituciones culturales que se va dibujando hay un equilibrio real entre acción museística (archivo), exhibición y producción? ¿Cómo queda dibujado en este esquema el arte más joven y experimental?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>J.M.M.:</b></span> El futuro es desalentador. La sociedad ve con un respeto mayúsculo la mayor parte del arte del pasado, aunque no lo entienda (suponiendo que alguien entienda de verdad cosas que todo el mundo da por sabidas, me refiero a piezas insignes de la historia del arte como Las Meninas o La Primavera de Botticelli, por ejemplo). Pero, en cambio, los artistas de su propio tiempo son descalificados, desacreditados, insultados… La situación cultural, en este sentido, ha ido a peor, estamos en la sociedad de la visión, pero en la visión placentera, todo lo que parezca raro u obvio es detestado. Un ejemplo reciente es la facilidad con la que políticos, periodistas y ciudadanos han atacado explícita o implícitamente el monumento a los castellers de Antoni Llena. Los políticos no apoyan al arte emergente, ¿cómo lo van a hacer si tampoco entienden nada del arte de hoy día?, y lo afirmo categóricamente porque es lógico que no se enteren. Si no van a ver exposiciones, si no leen sobre la cuestión, si están todo el tiempo dedicándose a la política profesional, ¿cómo van a entender y a apostar para que un chico joven plantee una reflexión con sus pinturas, sus performances o sus instalaciones? Después, la obra expuesta será buena o no lo será, pero es que lo difícil es que se produzca el hecho mismo de la mostración. Los artistas jóvenes y los críticos o comisarios que trabajan con el arte emergente lo tienen difícil. Pero eso, en lugar de ser un obstáculo, debe ser un acicate.<span class="Apple-converted-space">  </span>Y no es retórica: creo que no nos podemos dejar vencer por la mediocridad, por la intolerancia, por la pasividad, por las mentes cerradas que adoran o dicen que adoran el arte del pasado y detestan el arte del presente, su arte.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> ¿Cómo tendría que ser la política de nombramientos de los cargos directivos de los centros de arte y de cultura? Por qué a tu juicio a veces se convocan concursos y a veces no?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>J.M.M.:</b></span> Siempre se debería respetar el Código de las Buenas Prácticas Culturales, es decir, siempre deberían convocarse concursos para proveer las direcciones de los museos. Pero, claro, eso debería ser así siempre que los jurados sean realmente independientes, de verdadero prestigio internacional y que no conociéramos candidatos con antelación y sin necesidad de investigar, por simple cotilleo (y candidatos que casi siempre acaban haciendo buenas las predicciones, por cierto). Pero, ¿cómo vamos a pedir o a exigir concursos para dirigir museos y centros de arte si, a ese paso, nadie se presentará a esos concursos con los antecedentes de Moritz Kung y de otros, con la indefinición y los cambios continuos en la política cultural?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> ¿Cuál puede ser la actitud del crítico de arte respecto a esta situación, tanto individualmente como de forma colectiva?<span class="Apple-converted-space">  </span>En este sentido la concesión de uno de los premios de la ACCA al Espai Zero1 de Olot, y las diferentes llamadas de protesta que se han hecho respecto al CoNCA, por ejemplo, marcan una línea? Ante esta perspectiva negativa, ¿qué podemos hacer? ¿Cuál puede ser a medio plazo la consecuencia de la unión entre la crisis<span class="Apple-converted-space">  </span>y la nueva ordenación del sistema del arte? ¿Estaremos ante una diáspora <span class="Apple-converted-space">  </span>generalizada de jóvenes creadores?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>J.M.M.:</b></span> No sé si el cierre de l’Espai Zero1 de Olot tendrá consecuencias, creo que hemos conseguido airear bastante la ilógica de ese cierre, que yo interpreto desde la lógica paranoica de los partidos: un gobierno nuevo, de otro color político, debe caracterizarse por terminar con las cosas más significativas que habían conseguido los del otro bando. Aunque eso sea injusto, como en el caso que nos ocupa porque el centro de arte de Olot tenía una trayectoria espléndida. Y conste que la crisis no puede servir siempre para la cancelación de proyectos, eso es, una vez más, un argumento de mediocres. Somos pocos, pero hemos “vociferado” bastante. El premio que la asamblea de l’Associació Catalana de Crítics d’Art concedió a l’Espai Zero1 creo que demuestra que, a pesar del tópico de que los críticos de arte viven alejados de la realidad social, los críticos catalanes saben responder a los ultrajes culturales. El premio se concede asambleariamente y el premio al centro que dirigía David Santaeluària obtuvo un porcentaje de voto de los más altos que recuerdo, alrededor de un 80%. Con todo, seguimos siendo un sector con poco peso cultural, si el arte de hoy día es poco valorado, los discursos que genera todavía lo son menos, pienso. Es una injusticia más. Aún estamos dominados por el canon de la literatura, lo que no es malo, pero desde la visualidad se gestan reflexiones y ensayos que explican mejor algunos de los problemas de nuestro tiempo. Habrá que seguir reivindicando nuestra esfera de actuación.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Sin embargo, te hago una última pregunta ¿tú crees que se puede afirmar con rotundidad que CiU quiere sustituir el discurso crítico del arte contemporáneo por una visión de producción cultural económicamente rentable?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>J.M.M.:</b></span> Responder que sí a tu pregunta significaría otorgarle al gobierno de CiU una estrategia cultural, un plan, y yo no creo que tal cosa exista. Es evidente que hay voces de la administración que piden que la cultura sea más rentable y, en algunas ocasiones, pueden incluso llegar a tener razón.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Me parece que la misión de la gente de la cultura es intentar hacer llegar sus obras y sus discursos al máximo número de personas, lo entiendan o no. El arte por el arte o la cultura por la cultura no me parecen opciones deseables. Yo, como el poeta, también maldigo la poesía concebida como un lujo cultural. Pero, claro, de ahí a pasar a defender que toda la cultura es una industria, como hacen los gobernantes de ahora y buena parte de los anteriores, y que los artistas son simplemente empresarios es una calamidad, un rebuzno, una idiotez de inquietantes repercusiones. A esas personas, efectivamente, el arte contemporáneo que genera conocimiento, reflexión y espíritu crítico les molesta sobre manera.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>S.: </b></span>Muchas gracias, Joan.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://situaciones.info/revista/no-nos-podemos-dejar-vencer-por-la-mediocridad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Grafitis, arte y política en Barcelona. (O los vándalos son ellos).</title>
		<link>http://situaciones.info/revista/grafitis-arte-y-politica-en-barcelona-o-los-vandalos-son-ellos/</link>
		<comments>http://situaciones.info/revista/grafitis-arte-y-politica-en-barcelona-o-los-vandalos-son-ellos/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 16 Feb 2014 21:36:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Joan M. Minguet]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Revista impresa]]></category>
		<category><![CDATA[Situaciones nº4]]></category>
		<category><![CDATA[Alexandre Cirici]]></category>
		<category><![CDATA[Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[Barcelona posa’t guapa]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia Real Ya]]></category>
		<category><![CDATA[Front per la Unitat dels Treballadors]]></category>
		<category><![CDATA[Grafiti]]></category>
		<category><![CDATA[Izquierda]]></category>
		<category><![CDATA[Jean-Michel Basquiat]]></category>
		<category><![CDATA[Joan M. Minguet]]></category>
		<category><![CDATA[Joan Miró]]></category>
		<category><![CDATA[Jordi Borràs]]></category>
		<category><![CDATA[Moviment del 25]]></category>
		<category><![CDATA[Murals per la llibertat]]></category>
		<category><![CDATA[Pau Barceló]]></category>
		<category><![CDATA[plaça de Catalunya]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://situaciones.info/revista/?p=1462</guid>
		<description><![CDATA[Los grafitis de carácter político son una forma de expresión y de comunicación que siempre han acompañado a los conflictos sociales. En algunos casos, han alcanzado un alto nivel poético y estético. Joan...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Los grafitis de carácter político son una forma de expresión y de comunicación que siempre han acompañado a los conflictos sociales. En algunos casos, han alcanzado un alto nivel poético y estético. Joan M. Minguet, profesor del Departament d’Art de la UAB,  defiende los grafitis contemporáneos ante las descalificaciones generalizadas que reciben dentro del contexto de las actuales tensiones sociales provocadas por la crisis. Toma como centro de su argumentación los resultados visuales de las acciones de protesta llevadas a cabo en la Plaza de Cataluña en los últimos tiempos (septiembre de 2010 y mayo de 2011).</strong></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Existe un rumor que se extiende por la sociedad con velocidad intangible destinado a demonizar la práctica de las pintadas urbanas, de los grafitis. Los políticos y los periodistas del sistema se apresuran a encabezar —a propiciar— el rumor: reclaman civismo, limpieza, orden y persecución de los que practican el género de la pintada, los cuáles, repetidamente, son llamados vándalos. Además, la estrategia es lúcida: nunca hacen distinciones entre los jóvenes que, con un espray, se limitan a dejar un signo, una marca propia, en un elemento urbano de aquellos otros a los que les mueve una intención reivindicativa evidente. Y que, para ello, utilizan una de las formas artísticas más remotas, el arte parietal, el pintar sobre una pared.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">En el caso de los políticos presuntamente de izquierdas que, desde el advenimiento de la monarquía parlamentaria, habían gobernado la ciudad de Barcelona hasta las elecciones de mayo de 2011 la cosa resulta ciertamente curiosa. Para acomodar el rumor a la verdad institucional, decidieron prohibir sin excepciones la práctica de la pintada urbana, emparejándola además con otros fenómenos que, según ellos, afean la metrópolis, como la prostitución, la venta ilegal o las micciones en plena calle. Resulta curioso porque durante la dictadura y durante unos prolongados años de la llamada transición, los partidos que ahora persiguen, multan y criminalizan a los grafiteros promovían ellos mismos la práctica de pintar una pared urbana con un motivo visual y un lema de reivindicación social, económica o ideológica. Su argumento debe ser que, ahora, con la democracia, aquella forma de expresión es prescindible. Se trata, de alguna manera, de esa interpretación restrictiva del contrato social postulado por los pensadores de la Ilustración según la cual un voto depositado cada cuatro años en una urna legitima a los representantes políticos a hacer lo que les plazca. No obstante, lo espurio de tal comportamiento es que son ellos mismos quienes deciden cuando un grafiti es necesario o, simplemente, posible; y, más aún, cuando, aunque ahora tengamos un sistema democrático y antes estuviésemos bajo el atropello de una dictadura, muchas de las reivindicaciones que entonces albergaban las pintadas son plenamente actuales, especialmente las derivadas de la desigualdad que caracteriza al capitalismo. Y los políticos demócratas, por más votos que hayan obtenido, no son capaces de resolverlas.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">En 1977, el historiador del arte (y senador socialista) Alexandre Cirici reflejó la práctica de las pintadas murales en un libro titulado <em>Murals per la llibertat</em>. Repleto de fotografías de Pau Barceló, el libro fijaba imágenes de una práctica artística eminentemente efímera, todas ellas con un contenido explícitamente político, con motivo de las elecciones parlamentarias de 15 de junio de 1977. Cirici, en su texto introductorio, escribía: <em>“En el moment en què la pintura individual com a art moble del circuit de les galeries és solament una supervivència, els murals polítics salvatges han presentat una evident vitalitat.”</em> Una vitalidad que ha sido cercenada por aquellos partidos políticos de la izquierda parlamentaria que, para conseguir el poder, utilizaban las paredes de la ciudad y que, cuando llegaron a él, se las apropiaron alegando criterios estéticos e higiénicos solamente entendibles desde la voracidad depredadora de la política. La estrategia: en primer lugar, niegan que las pintadas puedan ser arte e, inmediatamente después, lo sitúan fuera de la ley.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Sobre si las pintadas urbanas son arte o no, el debate es, según mi entender, de muy poco recorrido. Es evidente que hay personas a las que les molesta el grafiti, más aún si los corifeos del sistema insisten en su maldad. Pero, ¿quién ha dicho que el arte deba ser placentero, bello, armonioso o deseable? No hace falta invocar el caso de Basquiat, grafitero de la ciudad de Nueva York que subió a los “altares” del mercado artístico. Ni la experiencia de Joan Miró en 1969 en la propia ciudad de Barcelona, cuando realizó una sugerente pintada de contenido político en las cristaleras del edificio del Colegio de Arquitectos. Los grafitis urbanos son una forma visual que, gustará o no, molestará o no, pero tiene los mismos componentes estéticos y artísticos que  cualquier otra manifestación. Con una salvedad, al estar integrada consubstancialmente en el paisaje urbano, es más notoria, más visible para todos los públicos (no solamente para las minorías que acuden a un museo o a una galería de arte) y, en consecuencia, siempre está bajo los ojos vigilantes de la casta de los políticos.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">El paisaje, pues, resulta un paradigma de la hipocresía. Insisto: los mismos partidos políticos que antes fomentaban la práctica de unos grafitis reivindicativos, ahora los prohíben, a pesar de que los sujetos reivindicados que entonces consignaban en las paredes no hayan prescrito, ni mucho menos. Los problemas de desigualdad social persisten si no se acrecientan con la crisis económica que nos sacude a todos, aunque más a unos que a otros; pero los políticos no permiten que la juventud deje aflorar sus inquietudes, sus necesidades, sus protestas porque quieren que la ciudad se convierta en un aparador aséptico y reluciente. La campaña <em>“Barcelona posa’t guapa”</em> es uno de los insultos a la razón mejor perpetrados durante un demasiado prolongado espacio de tiempo. Tal vez en su origen la campaña contuviera un objetivo loable, pero se ha convertido en una estrategia que solamente se entiende desde los arpegios del poder.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Especialmente cuando, como en el caso que aquí explico, se prohíben las pintadas “vandálicas”, pero se permiten otras ocupaciones de los escenarios urbanos, los ejecutados por la publicidad. Quiero remitir al lector a las imágenes que acompañan a este texto. ¿Qué diferencia hay entre ellas? Las dos reflejan el mismo edificio de Barcelona, en el corazón de la ciudad, plaça de Catalunya esquina con Passeig de Gràcia, el mismo emplazamiento en el que había estado el mítico Hotel Colón, lugar de encuentro de escritores y artistas de vanguardia, posteriormente “ocupado” por el Banco Popular de Crédito (Banesto). En el momento en el que escribo estas líneas, el edificio está en fase de rehabilitación para albergar, por lo que parece, oficinas y viviendas de alto estanding. Sin embargo, poco antes de que empezaran las obras, había nacido el “moviment del 25”, un movimiento que, frente a las injusticias del sistema, y la inoperancia de los “servidores públicos” para solucionarlas, llamaba a la huelga social, a la respuesta ciudadana. Además, el movimiento y sus acciones eran un preludio de la huelga general del 29 de septiembre de 2010. El “moviment del 25”, una vez ocupado el antiguo banco, realizó esta pintada caligráfica en lo alto del inmueble: <em>“això no és crisi, se’n diu capitalisme”</em>, se podía leer. Es decir: <em>“Esto no es crisis, se llama capitalismo”</em>. Ya me puedo imaginar la indignación de tantos y tantos corifeos del sistema, del aparador barcelonés. Suerte, debían pensar, que la frase estaba escrita en catalán y muchos turistas no entenderían la profundidad que encerraba la simplicidad del enunciado, nada menos que esgrafiado en la fachada de un antiguo banco.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Pronto se encontró remedio al acto “vandálico”. La frase fue ocultada, pero ni siquiera hizo falta contratar a una brigada de limpieza, como suele hacerse. Toda la fachada fue cubierta por una gran —una inmensa— lona en la que se anuncia la marca de un coche. ¡Qué metáfora tan esclarecedora! La imagen publicitaria de un coche ha substituido una frase (<em>“esto no es crisis, se llama capitalismo”</em>) cuyo mensaje explícito y primordial era denunciar, precisamente, el mensaje inherente o implícito que contiene la súper lona en la que se anuncia un vehículo: el mal es el capitalismo. La hipocresía llevada a su máxima expresión: el Ayuntamiento de Barcelona prohíbe los grafitis, las pintadas políticas, por vandálicas, incluso aquellas que, hipotéticamente, deberían sintonizar con el ideario de los partidos de izquierda. Sin embargo, tolera que la plaza más emblemáticas de la ciudad sea invadida, “okupada”, por una inmensa lona, por un toldo que, en lugar de cuestionar el mundo injusto en el que vivimos, nos sumerge con mayor aparatosidad en sus inmundicias.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Aunque lo pueda parecer, no estoy esgrimiendo argumentos demagógicos. Que la publicidad se haya convertido en una manifestación tan frecuente o consuetudinaria en nuestras vidas no nos puede hacer olvidar que su existencia solamente puede entenderse en el contexto de la sociedad capitalista, de los sistemas económicos de libre mercado, en los que la publicidad de un producto pretende incrementar su consumo (por tanto, su demanda). Probablemente no pueda lucharse individualmente en contra de tal sistema económico, ni tampoco en contra de uno de sus estandartes, la publicidad, pero lo lamentable es que políticos de una supuesta demarcación ideológica progresista permitan —y extraigan beneficios de— la invasión de anuncios mercantiles en una ciudad y, sin embargo, prohíban la expresión de mensajes contrarios a esa realidad. A mí que me perdonen. Estoy dispuesto a discutir si, desde registros estéticos, la práctica del grafiti es un arte o no. Pero no me encontrarán en su prohibición. Especialmente, si la alternativa a la pintada urbana es, como en este caso, la publicidad más salvaje, por más que los vándalos institucionales la sancionen con sus miserables ordenanzas.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Epílogo o Preámbulo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El texto precedente es una ampliación de un post que apareció en mi bloc “Pensacions” en febrero de 2011. Sin embargo, no puedo dejar de reseñar que, con posterioridad a esa fecha, la Plaça de Catalunya de Barcelona ha continuado siendo lugar de encuentro de personas que cuestionan la validez del sistema parlamentario actual, sometido a los dictados del capital. Y que cuestionan, también, los medios de información y de opinión que deben velar para que la verdad, plural, si no paradójica, nunca unívoca, como ahora, sea transparente. La pintada a la que me he referido, <em>“això no és crisi, se’n diu capitalisme”</em>, fue realizada, como ya he mencionado, por el “moviment del 25” poco antes de la huelga general del 29 de septiembre.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">A raíz de aquella huelga general, la plaça de Catalunya fue el escenario de una pequeña revuelta. Entonces, quiero recordarlo aquí, los medios de comunicación españoles y, especialmente, catalanes se lanzaron con rabia digna de mejor causa en contra de lo que ellos volvieron a llamar vándalos, violentos, antisistema. La gran mayoría de periodistas, defensores acérrimos del sistema, no quieren grietas. En lugar de centrar las noticias en la respuesta a la convocatoria de huelga general o en los motivos de desigualdad social y de penuria económica que la motivaron, prefirieron criminalizar a unos jóvenes que habían quemado un coche de la policía municipal y que habían ocupado un edificio de la plaza. Pero, qué curioso, días después, en Francia se desató una tormenta política, huelgas, manifestaciones, barricadas&#8230; Los periódicos colocaron en primera página fotografías de coches incendiándose, pero a los jóvenes franceses no se les criminalizó, ellos no eran vándalos, la noticia se centró en la fractura del Estado del bienestar, como no podía (o debía) ser de otra manera. Pocos días después, apareció un manifiesto en contra de la criminalización de los movimientos sociales de nuestro tiempo por parte de un grupo de profesores universitarios. El eco en la prensa del sistema a ese manifiesto fue escaso, si no nulo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-1463" title="Situaciones" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2014/02/Captura-de-pantalla-2014-02-16-a-las-22.17.34.png" alt="" width="620" height="245" /></p>
<p><span style="color: #888888;"><strong><em>Izquierda: </em></strong><em>La mencionada campaña publicitaria de una conocida marca de automóviles cubriendo la<br />
pintada ‘Això no és crisi, se’n diu capitalisme’. </em><strong><em>Derecha: </em></strong></span><em><span style="color: #888888;">© <a href="http://foto.jborras.cat/" target="_blank">Jordi Borràs</a>. Jóvenes se informan de las<br />
movilizaciones en barrios dentro del ‘okupado’ Banco Popular de Crédito.</span></em></p>
<p><em><br />
</em></p>
<p style="text-align: justify;">He querido recordar este pasado tan cercano porque es en él dónde podemos encontrar el referente más próximo a la nueva protesta en contra de las desigualdades sociales que ha tenido lugar durante los meses de mayo y junio de 2011 a partir de la consigna <em>“Democracia Real Ya”</em>. La Plaça de Catalunya volvió a alojar a una gran cantidad de personas de todas las edades que mostraban su desacuerdo con el sistema imperante, mediante manifestaciones y acampadas, incluso a pesar de la violencia ejercida por la policía autonómica para erradicar la corriente de indignación. Y, más de medio año después, la lona publicitaria seguía allí instalada, en innumerables fotografías y grabaciones videográficas de las asambleas, del campamento o de los ataques policiales se encuentra de fondo el anuncio de la marca automovilística. No sé si detrás de la lona seguía esgrafiada sobre la pared del edificio la frase que nos indicaba que el mal es el capitalismo, pero su presencia metafórica era palpable. La lona había nacido para ocultar, para silenciar el certero diagnóstico. Además, la lona de mayo de 2011 no es la misma que sirvió para cubrir el <em>“això no és crisi, se’n diu capitalisme”</em>. En un cierto momento, el Ayuntamiento permitió que, en lugar del anuncio original, canónico, una foto del coche y unas frases dirigidas a sus potenciales compradores, se colgase otro gigantesco lienzo con una estrategia publicitaria mucho más tendenciosa. Ahora, permanecía el logotipo y el nombre de la marca de coches, pero en lugar de la fotografía del vehículo aparece una imagen colosal de un primate y dos frases: <em>“encara penses que les bèsties no estimen”</em> (¿Todavía piensas que los animales no aman?) y <em>“una altra forma de pensar és possible”</em> (Otra forma de pensar es posible). ¿Qué tiene que ver ese mensaje filosófico con la industria del automóvil? Nada, sin duda. Si no fuera de mal gusto, podríamos decir que el diseñador del anuncio es otro indignado más y que participa de la idea, singularmente cierta, de que hay otra manera de ver las cosas.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Con motivo de las acampadas, una vez más, periodistas y —presuntos— intelectuales volvieron a orillar sus deberes. Si entendemos que la función de los intelectuales es dar luz, iluminar la realidad con argumentos ambivalentes, críticos y reflexivos, ayudar a pensar a través de la confrontación de ideas, frente a la aparición del movimiento <em>“Democracia Real Ya”</em> y frente al fenómeno de las acampadas, la mayoría de los que debían ayudar a reflexionar sobre ello apostaron por defender el sistema, con matices, pero sin paliativos. En los medios de opinión ortodoxos, y salvo honrosas excepciones, solamente se escucharon críticas —a menudo, feroces— en contra de los acampados, en contra de los indignados.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">¡Cuánta pereza mental! O, peor aún: ¡cuánto servilismo! Esas críticas unilaterales atribuían a los indignados la capacidad de concentrar en ellos mismos el mal, en términos absolutos. Y ahí es dónde volvieron a dejar en evidencia su abducción por parte del sistema, su renuncia al papel de intelectuales. Porque los que promueven el movimiento <em>“Democracia Real Ya”</em> y los acampados podrán ser objeto de críticas, claro está, pero que nuestra sociedad esté en una crisis económica, ética y cultural de órdago no es culpa suya. Muy al contrario, es el sistema actual el culpable de las injusticias sociales; de los despidos recurrentes; de la corrupción de tantos y tantos políticos a los que no se les aparta de la vida pública, sino todo lo contrario; de la desigualdad creciente y galopante, con un inusitado incremento de la pobreza; de que gente sin ningún tipo de formación llegue a tener grandes dosis de poder por el mero hecho de pertenecer a un partido político; de que los ciudadanos que pagamos los impuestos podamos ser apaleados por unos policías pagados con nuestro dinero por el mero hecho de protestar, de indignarse; de que el mismo político pueda decidir que seamos apaleados a su conveniencia, usando las porras y las pelotas de goma que llevan unos uniformados con una formación cultural escasa, o pueda prohibir la expresión gráfica de los ciudadanos; de que los políticos elegidos democráticamente aparten su propia voluntad y se sometan a los dictados de la cúpula directiva de un partido político (¡qué imagen tan lamentable para la humanidad cuando un diputado levanta la mano para indicar a los de su partido la orientación del voto y todos, cual becerros tarados, siguen la orden!); de la creciente implantación de los partidos xenófobos y racistas… No, sin duda, los indignados no tienen la culpa de todo eso.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">En el libro de Alexandre Cirici sobre los murales de los partidos políticos que, en 1977, aspiraban a comandar el paso de una dictadura a una democracia se puede encontrar la imagen de una pintada del extinto FUT (Front per la Unitat dels Treballadors) en el que leemos una frase que muchos han querido olvidar: <em>“Las libertades no se otorgan, se conquistan”</em>. En ello están algunos, a través de acampadas, de manifestaciones, de consultas populares o, por más vandálicas que algunos —políticos, periodistas, intelectuales a sueldo…— las consideren, por medio de los grafitis políticos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #888888;">Nuestro más sincero agradecimientos a <strong>Jordi Borràs</strong>, cuyo excelente trabajo fotográfico puede apreciarse en <a href="http://foto.jborras.cat/" target="_blank"><span style="color: #888888;">su web <strong>www.foto.jborras.cat</strong></span></a></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://situaciones.info/revista/grafitis-arte-y-politica-en-barcelona-o-los-vandalos-son-ellos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
