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	<title>Situaciones &#124; Revista de historia y crítica de las artes &#187; 15-M</title>
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		<title>RECLAM_ACCIONS Per la cultura. Entrevista a Nora Ancarola.</title>
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		<pubDate>Sat, 14 Oct 2017 22:01:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Ontañón]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_2164" class="wp-caption alignnone" style="width: 1000px"><img class="wp-image-2164 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/10/foto-oficial-del-grup-PAAC.jpg" alt="" width="1000" height="667" />
<p class="wp-caption-text">Fotografía oficial de grupo. PAAC, <em>Plataforma Assembleària d’Artistes de Catalunya</em>.</p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Antonio Ontañón: El pasado mes de noviembre, la PAAC, junto con otras asociaciones de trabajadores de la cultura, publicó un manifiesto crítico con la situación de la cultura en Barcelona y Cataluña. ¿Cuáles son las claves del descontento de los trabajadores y las trabajadoras de la cultura?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><strong>Nora Ancarola:</strong> Me agrada comenzar esta entrevista con esta pregunta. Sí, el pasado mes de noviembre un conjunto importante de asociaciones y de creadores y creadoras independientes nos unimos de una manera espontánea, rápida y casi diría natural, para finalmente publicar ese manifiesto. La PAAC (Plataforma Assembleària d&#8217;Artistes de Catalunya) hizo un llamamiento a la gente del sector, a los artistas de todos los ámbitos de la creación, y, luego de dos o tres sesiones, el consenso fue unánime. Esto solo sucede cuando el descontento es generalizado y hay una necesidad absoluta de manifestarse. La situación en la que nos encontramos los trabajadores y trabajadoras de la cultura desde hace unos cuantos años, y que ya es verdaderamente desesperante, es de un creciente y continuado abandono por parte de las instituciones, no solo culturales, sino también educativas y legislativas, lo que repercute negativamente en la valoración que la sociedad en su conjunto hace de la actividad cultural.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En estos 40 años de democracia, hemos pasado 30 generando un &#8220;bluff&#8221; cultural, siendo utilizado como </span><i><span style="font-weight: 400;">marketing</span></i><span style="font-weight: 400;"> de un país que necesitaba con urgencia ponerse al día y demostrar pátina cultural, e instrumentalizado políticamente de manera sistemática y de lo cual llegaban algunas migajas para producir mercadería visible. En el campo de las artes visuales parecía que se comenzaba a generar una red de creación, producción e investigación de manera bastante articulada, gracias al esfuerzo de los profesionales del sector, animados por lo que parecía un camino promisorio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Pero desgraciadamente no era el objetivo institucional, y la crisis dio argumentos para desmontar todo lo que se estaba iniciando. La crisis fue la gran excusa del aparato gubernamental para cortar todo alimento de carácter cultural desvelando lo que subyacía: un profundo desprecio por los que trabajamos en la cultura. Solo ha quedado algún interés por la recuperación de patrimonio –para preservar colecciones privadas– por parte de los políticos conservadores de nuestro país representados en estos momentos por la Conselleria de Cultura de la Generalitat de Catalunya. Por otro lado, el Ajuntament de Barcelona –en estos momentos gobernado por un nuevo partido salido de los movimientos del 15-M, los &#8220;comunes&#8221;–, ha resultado para muchos de nosotros muy desilusionante en el ámbito de cultura, ya que la deja en manos de los que habían creado la </span><i><span style="font-weight: 400;">Marca Barcelona</span></i><span style="font-weight: 400;">, con intereses cada vez más ligados a la empresa privada –PSC, muy en la línea de su marco estatal PSOE– y que entienden la cultura como un escaparate que precariza cada vez más a los que trabajamos en ella, con un desprecio propio de un neoliberalismo basado en la emprendeduría –en un país donde la estabilidad de las pequeñas empresas es muy débil– y el &#8220;tu puedes si te lo propones&#8221;. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La llamada de la PAAC al conjunto de los creadores y creadoras llega justo en el preciso momento en que Ada Colau cede la regiduría de Cultura a Collboni, del PSC, pero no solo eso, sino que además le otorga algunas competencias en Turismo, Urbanismo y Finanzas, un </span><i><span style="font-weight: 400;">pack </span></i><span style="font-weight: 400;">perfecto para engrosar las arcas de las empresas que siempre se han enriquecido a costa de precarizar a los trabajadores. Un verdadero desastre. Es evidente que una gran deficiencia de &#8220;los comunes&#8221; es creer que la cultura es elitista y propia de las burguesías –por tanto debe ser gobernada a partir de esos intereses, lo que es un verdadero sinsentido teniendo en cuenta que los artistas visuales, por ejemplo, generan el 85% de sus activos profesionales trabajando en otras cosas para sobrevivir, haciendo dobles jornadas –la de la creación y la alimentaria– ya que el pago por realizar un proyecto y/o exposición se realiza a través de papel –catálogos–, visibilidad –SIC–, o &#8220;glamour&#8221; si tienes una galería &#8220;guay&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Las acciones que salen de las reuniones de la recién formada </span><i><span style="font-weight: 400;">Federació de treballadors i treballadores de la cultura</span></i><span style="font-weight: 400;">, son dos: la campaña </span><i><span style="font-weight: 400;">Colau, on ets?</span></i><span style="font-weight: 400;"> (Colau, ¿dónde estás?)– y el manifiesto que se presenta el 8 de noviembre en rueda de prensa a través de tres portavoces: uno de la PAAC, uno de la ACCA (</span><i><span style="font-weight: 400;">Associació Catalana de Crítics d&#8217;Art</span></i><span style="font-weight: 400;">) y otro de Xarxaprod (una red de centros de arte de todo el territorio catalán).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En relación a la primera acción, el objetivo era explicarle a nuestra alcaldesa –en la cual algunos de nosotros habíamos puesto alguna expectativa– lo que había hecho al dejar en manos del PSC la Regiduría de Cultura, a la vez que nos presentábamos, no como la élite de la cultura, sino como un grupo de gente trabajadora. Le explicábamos también que la incorporación en el equipo de Gobierno de los que han transformado la cultura en escaparate político y negocio de unos pocos era una gran equivocación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En segundo lugar, redactamos un manifiesto que, dirigido a la sociedad en su conjunto, se refería tanto a las políticas culturales de la Generalitat de Catalunya como al Ajuntament de Barcelona. Comenzábamos hablando del creciente abandono del sector de la cultura por parte de las instituciones públicas, cuyas prácticas se alejan cada vez más de las normas mínimas de respeto hacia los creadores y creadoras y sus públicos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Del Departament de Cultura se señalaba la absoluta falta de transparencia, la inexistencia de un proyecto y planificación cultural y la priorización de la industria en detrimento de la investigación y la acción cultural como una articulación social necesaria. Este último punto se refería también a las políticas del ICUB, que si bien en aquel momento aún no habían comenzado a concretarse, teníamos muy claro que se concretarían en medidas “festivaleras” de “escaparate cultural” y ligadas a la empresa, muy lejos de las propuestas de Barcelona En Comú en sus inicios –que pretendían poner énfasis en la función social de la cultura como canalizadora de pensamiento crítico y bienes simbólicos y en la construcción de relatos colectivos–. Era importante también en nuestro comunicado denunciar las empresas externas –como CiutArt o Magma– que contratan trabajadores y trabajadoras dentro de los centros de arte, museos y espacios educativos, precarizando aún más el espacio laboral. En estos días, después de casi un año de luchas, estos mismos trabajadores y trabajadoras continúan en huelga indefinida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En aquel momento también hablábamos de malas prácticas en los concursos públicos y designaciones de cargos de responsabilidad, pero nunca nos imaginamos hasta donde se podría llegar. En estos meses se han elegido direcciones </span><i><span style="font-weight: 400;">a dedo</span></i><span style="font-weight: 400;"> y en caso que se realizara un concurso, el jurado fue absolutamente endogámico y tóxico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En definitiva, nuestro reclamo abarcaba prácticamente a todos los campos: en realidad hablábamos de la política cultural en su conjunto, por lo que pedíamos interlocución urgente con las administraciones.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><b>A. O.: El manifiesto contrapone dos modelos de cultura: el neoliberal, basado en la idea de las industrias culturales, el entretenimiento y el modelo turístico y el crítico, basado en la idea de fomentar la creación de base, la más comprometida con la realidad, con la investigación y con la transformación social. ¿Podrías comentar brevemente las diferencias entre ambas concepciones?</b><br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><strong>N. A.:</strong> Sí, tal como enuncio en la respuesta anterior, la crítica global que hacemos a las administraciones es la instalación del modelo de cultura neoliberal más duro. Las industrias o empresas culturales –fábricas de creación– fueron el gran “invento” que partidos claramente neoliberales tanto de derechas como los de izquierda derechizados como el PSC, que introduce el modelo del “tu puedes” y las ofensivas propuestas de emprendeduría como solución a la crisis. Relacionar la cultura con el entretenimiento y el turismo es la gran apuesta de estas administraciones, despojándola de toda función crítica y transformadora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En el momento actual, de crisis –estafa– financiera y política, se ha arrinconado la cultura a un espacio de prescindibilidad. Ello, unido a la idea que los que trabajamos en la creación y el arte en general, tenemos nuestra “recompensa” en el propio “hacer”, aunque ello no nos permita vivir dignamente. Una excusa perfecta para devaluar nuestros derechos laborales y evitar así cualquier “ingerencia” del pensamiento crítico en la sociedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En los últimos años, incluso en las épocas de “vacas gordas”, la cultura se medía por la cantidad de infraestructuras. Toda ciudad, por pequeña que fuera, quería tener su museo de arte contemporáneo, lo que permitió recalificar zonas poco valiosas a través de </span><i><span style="font-weight: 400;">gentrificaciones</span></i><span style="font-weight: 400;"> escandalosas, en muchos casos poco eficaces, pero en otros destrozando el tejido ciudadano. En estos momentos muchos de estos espacios tienen presupuestos bajísimos que impiden cualquier programación coherente y ponen en peligro su continuidad. Los reducidos presupuestos dedicados a creación contemporánea han hecho que en estos últimos diez años se hayan cerrado innumerables centros arte y creación. Eran el incipiente germen de una verdadera estructura rizomática que se estaba generando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Pero no me gustaría que entendamos que estoy hablando exclusivamente de subvenciones. La apuesta por la creación y la cultura contemporáneas, no empieza ni acaba en las subvenciones. Nuestras administraciones han sido y son ineficaces en la construcción del tejido cultural de nuestra sociedad. No han sabido generar interés por los valores del pensamiento crítico, reduciendo de manera ingente las becas y los presupuestos en investigación, reduciendo y maltratando a los docentes, reduciendo presupuestos y aumentando los precios de las matrículas en los centros de arte. </span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Quizás podríamos pensar que esta postura neoliberal ha conseguido incidir en el mercado del arte; sin embargo, ni en esto han sido capaces ni eficaces.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Estela Rodríguez utiliza en uno de sus textos el término “Exterminio de la cultura”, y me parece muy oportuno. Primero se comienza por la desvalorización y precarización de la profesión, luego por la desaparición progresiva de la cultura, reemplazándola por una cultura banal, divertida, amable, donde lo importante son los índices de público y el rendimiento de taquillas. El modelo </span><i><span style="font-weight: 400;">Fórum Universal de les Cultures</span></i><span style="font-weight: 400;"> del 2004 es el mejor ejemplo del enmascaramiento que subyace en los proyectos culturales. </span><i><span style="font-weight: 400;">Gentrificación</span></i><span style="font-weight: 400;">, suculentas ganancias inmobiliarias, debates banales con aspecto de interés global, para beneficio del político de turno y sus amigos, etc.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En el otro lado, desde el lugar de los y las que trabajamos en cultura y en educación porque creemos en sus potencialidades, está el pensamiento crítico, la defensa de la universalidad, de la cultura, de la libertad de expresión. De este otro lado están los que han luchado porque haya una biblioteca pública en cada barrio, los que creemos que debemos consolidar espacios de relación y creación más que construir nuevos, recuperar la coherencia de los proyectos culturales y dotarlos de medios para su desarrollo. Creemos también que los centros públicos y los museos deberían tener autonomía y forma jurídica propia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En nuestra idea de cultura, el arte, la creación, la educación y la sociedad han de estar absolutamente interconectados en un proyecto donde el contexto y los intereses de cada comunidad tendrían que generar acciones conjuntas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Muchas veces se habla de que no existe diferencia entre baja y alta cultura, es evidente que en relación al valor de ambas, la importancia es compartida. Me agrada más la idea de hablar de culturas, con su diversidad y tendencias, siempre y cuando interconectemos los distintos espacios de la creación y el pensamiento, permitiendo también generar vínculos reales de interacción y “porosidades” entre los diferentes sectores de la sociedad.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><b>A. O.: Estas dos concepciones de la cultura implican también dos formas diferentes de políticas culturales. ¿En qué se diferenciarían?</b></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><strong>N. A.:</strong> Está claro que a las grandes diferencias entre la dos formas de entender la cultura les corresponden políticas culturales diferentes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En contraposición a lo que creemos que deberían ser unas políticas culturales integradoras, que den valor a las acciones de todos los sectores de la cultura, relacionándolos y articulándolos para hacer públicas las diferentes voces y ponerlas a debate y en acción, a nuestras instituciones les preocupa muy poco el sentido social y articulador que puede tener la cultura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">De todos modos me gustaría diferenciar las acciones de las diferentes administraciones, que poseen características propias, teniendo en cuenta los partidos que las gobiernan, aunque curiosamente en algunos casos se intercambian “ideas” e incluso partidos “opuestos” acaban eficazmente el trabajo comenzado por sus “enemigos” políticos, como sucedió en educación, con Ernest Maragall del PSC como </span><i><span style="font-weight: 400;">conseller</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Educación. En este caso, Maragall continuó en la línea neoliberal ultra-conservadora del anterior, desbastando la poca estructura democrática que quedaba en el funcionamiento de los centros educativos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En cultura, en estos momentos, la Conselleria de cultura de la Generalitat está gobernada por el PdeCat –antigua Convergència– y en Barcelona, el Ayuntamiento –cultura dentro de la estructura del ICUB– dirigido por Barcelona En Comú, aunque en cultura gobierna PSC, gracias a un acuerdo municipal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La tarea que actualmente realiza la Conselleria en el territorio es prácticamente nula.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Desde hace varios años, con el conseller Mascarell –trasladado del PSC a Convergència Democràtica de Catalunya como independiente, cosa que podía parecer extraña, pero al poco tiempo nos dimos cuenta que era de enorme coherencia– intenta erradicar del mapa cultural de país toda mácula crítica y desde una postura radical deja boquiabiertos a sus congéneres de partido, generando una política cultural de élite, velando por las colecciones particulares y creando museos públicos para beneficio de intereses privados…  Poco después le sucede en el cargo Santi Vila, muy poco interesado y poco conocedor de la cultura del país, pero con fuertes ambiciones políticas. Al desmantelamiento de Mascarell le sucede un silencio administrativo pocas veces visto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Es interesante remarcar que entre tanto silencio, de vez en cuando, Santi Vila realiza propuestas “peregrinas” –evidentemente para visibilizarse–, como que va a poner en marcha en Cataluña una feria de arte del nivel de ARCO, o propuestas de festivales megalómanos. Mientras tanto, el Plan Integral de Artes Visuales está aparcado, después de un año y medio de “entretener” a las asociaciones, poniendo presupuesto solo a las acciones que benefician a algunas galerías muy específicas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Ninguna acción que mejore y/o modifique el estado imperante. Ninguna acción que demuestre preocupación por tanta precariedad. Solo algunas miradas hacia colecciones privadas donde las propuestas se basan en localizar centros de arte públicos que puedan alojar el patrimonio artístico de algunas familias amigas. El nuevo conseller Santi Vila deja la </span><i><span style="font-weight: 400;">conselleria</span></i><span style="font-weight: 400;"> de cultura apenas puede colocarse en un lugar de mayor futuro político, nuevamente a la espera… el estado de elecciones permanente justifica los estados de </span><i><span style="font-weight: 400;">standby</span></i><span style="font-weight: 400;">.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Ningún interés por parte de la Administración por conocer las prácticas artísticas y culturales contemporáneas, ni por entender la evolución que ha hecho que en los últimos años se hayan abierto nuevos campos de producción y de relaciones</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">con la sociedad. Nunca como en estos momentos los trabajadores de la cultura han estado tan inmersos e interesados en la interlocución con el entorno, nunca como ahora tan preocupados con los temas que nos aquejan a todos. Hace ya mucho tiempo que las prácticas culturales contemporáneas han asumido con verdadero interés su papel de intermediador y recolector de los relatos sociales. Sin embargo, parece que desde los espacios de gobierno, les interesaría que nos coloquemos en ese espacio narcisista y banal que la sociedad capitalista dispone para los creadores, para consumo de unos pocos.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><b>A. O.: Tal y como dices, en el Ayuntamiento de Barcelona se ha producido una coalición de gobierno entre Barcelona en Comú y el PSC. ¿Este pacto ha sido negativo para la cultura de Barcelona?</b></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><strong>N. A.:</strong> La problemática del Ayuntamiento de Barcelona es verdaderamente compleja. Barcelona En Comú inicia su mandato con una propuesta cultural algo difusa, pero esperanzadora. Por primera vez en la historia del Ayuntamiento de Barcelona nos encontramos con propuestas diseñadas por personas que provenían realmente del mundo de la cultura, como Marcelo Expósito entre otros. En los momentos previos a las elecciones, se realizaron desde el partido reuniones multitudinarias de debate, donde nos encontrábamos personas del mundo de la cultura con anhelos de transformación y mejora. En esos momentos de debates parecía que la cultura iba a ser un instrumento de cambio relevante. Pizarras que recogían análisis y acciones, papelitos de colores con matices y especificaciones, relatores y relatoras que sabían perfectamente como coordinar y encauzar los debates. El 15M en marcha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">A pesar de ello, poco después de las elecciones, aparece la primera decepción: la regiduría de cultura no existiría: no hay suficientes regidores para todo, por los que cultura pasa a ser un comisionado. La idea de unir cultura y educación no les parece una buena idea. Se descarta la unión de las dos regidurías –a mi criterio una apuesta interesante y valiente–, por aparentes problemas de luchas de poder entre algunos componentes del partido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Por tanto cultura pasa a ser un comisionado, lo que no sería un gran problema si no fuera porque simbólicamente nos evidencia un cierto desprecio por la cultura como algo verdaderamente importante. Los que creíamos que era un tema clave en Barcelona En Comú comenzamos a tener motivos para la preocupación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El nombramiento de Berta Sureda como comisionada abre una línea de luz en el camino. Es el momento en que comienza a verse una nueva estructura renovada y de funcionamiento del ICUB, donde Sureda se dispone a no seguir con la </span><i><span style="font-weight: 400;">Marca Barcelona</span></i><span style="font-weight: 400;">, sino que pone el énfasis en el tejido cultural existente, desde la base. Ella misma dice: “No ha de ser el ICUB el que produzca la cultura, ha de ser la propia sociedad la que la cree”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En esos momentos aún quedaban muchas incógnitas: cómo articular la cultura de base con la de los profesionales, cómo relacionar las necesidades con los proyectos de investigación, cómo mantener el debate entre las instituciones, los sectores profesionales y la ciudadanía… pero hemos de tener en cuenta que un nuevo proyecto de cultura se estaba construyendo, y ello hubiera requerido tiempo y experiencia a través de los errores y los aciertos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Pero ese tiempo de construcción no existió. Después de poco más de un año llegó la noticia más temida: el Ayuntamiento de Barcelona hace un pacto con el PSC para que se haga cargo de cuatro regidurías, una de ellas la de Empresa, Cultura e Innovación, a cargo de Jaume Collboni. La decepción es enorme. En un principio Barcelona En Comú dice que en el acuerdo queda claro que el nuevo regidor continuará la línea de trabajo iniciada desde el comisionado. Sin embargo, a medida que va pasando el tiempo, las iniciativas y las acciones municipales de cultura son absolutamente opuestas al proyecto “común”. Collboni y su asesor Xavier Marcé –persona muy implicada en empresas privadas relacionada con equipamientos y servicios– ponen en marcha una medida tras otra, bajo el criterio </span><i><span style="font-weight: 400;">Marca Barcelona</span></i><span style="font-weight: 400;"> –del cual Berta Sureda pretendía salir–.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Se trata de propuestas mercantilistas con el único propósito de enriquecer las empresas subsidiarias, dejando de lado toda intención de generar un proyecto cultural comunitario como el del Teatre Grec en agosto (</span><i><span style="font-weight: 400;">Les Nits d&#8217;Agost al Teatre Grec</span></i><span style="font-weight: 400;">), –dinero del turismo que va a parar a las empresas privadas Mas i Mas, Focus y Bitò, cómo no– , o el anuncio del acuerdo con Fira de Barcelona de ocupar el Pabellón Victòria Eugènia para alojar exposiciones de “gran nivel”, un antiguo sueño de una empresa muy ligada a Xavier Marcé. Por otro lado se sigue invirtiendo en “ladrillo”, en la tónica de anteriores gobiernos, dejando casi siempre los espacios sin presupuesto para equipamiento ni programaciones decentes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Ante las reclamaciones continuas del sector y el descontento generalizado, Collboni acepta crear comisiones de trabajo que se derivan del Pleno de Cultura del Ayuntamiento. Sí, comisiones plurales, que pretenden poner un poco de interés social y buenas prácticas a tanto desastre, las cuales son presididas por alguno de los asesores o trabajadores del ICUB que inician las sesiones aclarando sistemáticamente que las conclusiones derivadas de las comisiones NO-SON-VINCULANTES.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Si hablamos de buenas prácticas, la Regiduría se destaca por crear concursos con jurados endogámicos en los que resulta siempre –casualmente– elegido algún amigo empresario del séquito socialista. Un ejemplo de ello fue el concurso ganado por la empresa Aftershare de Risto Meijide –colaborador habitual de la televisión basura– para fomentar la lectura, cuya primera propuesta era una triste y banal acción de envío de libros a Donald Trump, idea peregrina que afortunadamente fue vetada por el Comité Ejecutivo del Pleno de Cultura, aunque no pudo vetar que la empresa se haga cargo del programa –ahora en silencio–.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En definitiva, nos tienen trabajando como un entretenimiento, a sabiendas de las dificultades que tenemos los que trabajamos en cultura, donde nuestro tiempo se reparte en tres o cuatro trabajos precarios o en el desierto laboral por delante –los más jóvenes–, por lo cual, solo requiere un poco de paciencia de su parte. Las comisiones trabajan y el ICUB toma decisiones, la mayoría de las veces opuestas a los intereses de la mayoría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Collboni también deja claro que ha dejado hacer y continuar procesos participativos que ya habían comenzado, como el del Teatro Arnau, o el del Borsí, o incluso el gran proyecto de Fabra i Coats, al cual el Ayuntamiento se niega a dotar como corresponde para crear el Centro de Arte que Barcelona merecería –¿quizás porque es en Sant Andreu y no les gusta el extrarradio?–. Migajas para los </span><i><span style="font-weight: 400;">progres</span></i><span style="font-weight: 400;">, mientras ellos gastan cientos de miles de euros en proyectos fantasmas o millones en ladrillo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La decisión del gobierno municipal de Ada Colau, no podría haber escogido peor socio. Y lo que es peor, parece que no se enteran… y los que sí se enteran, no hablan.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><b>A. O.: ¿Cómo puede la PAAC incidir en todo este proceso y ser al mismo tiempo una asociación de defensa de los intereses de los artistas?</b></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><strong>N. A.:</strong> La PAAC –Plataforma Assembleària d’Artistes de Catalunya, creada hace apenas 18 meses–, como otras asociaciones profesionales, son imprescindibles en estos momentos de precariedad y infravaloración de las prácticas artísticas. En el escenario de crisis actual, pretendemos desde nuestra propia estructura crear modelos comunes y ser interlocutores para poder formar parte del debate y generar estrategias y luchar por el cambio. Hay muchos temas que nos preocupan, y las dificultades para afrontar la profesionalización es cada vez mayor. Los problemas de los creadores y creadoras, en relación a tener su situación profesional regularizada, tanto frente a la Seguridad Social como frente a la Hacienda Pública, parecen un problema muchas veces irresoluble.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Las malas prácticas en las artes visuales son continuas. Tal como explico en preguntas anteriores, en nuestro país, estamos sufriendo la desarticulación más grande del tejido creativo de toda la historia de la democracia. Ya hace décadas que nos encontramos que, tanto “izquierdas” como derechas, nos están diciendo que la cultura es este maravilloso espacio donde todo el mundo confluye, donde el mito –como dice Jorge Luis Marzo– de papel secante de los conflictos, ha servido de manera sistemática para instrumentalizarla  y desideologizarla. En los años 80 y 90 como modelo cultural para vender la </span><i><span style="font-weight: 400;">Marca España</span></i><span style="font-weight: 400;"> (la aparición de ARCO, los artistas marca&#8230;), y ahora como modelo de productividad bajo los parámetros de las industrias culturales. </span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Desde la Ley Ómnibus –creada por la misma persona que creó la estafa del </span><i><span style="font-weight: 400;">Fórum Universal de les Cultures</span></i><span style="font-weight: 400;">– vemos como se ha secuestrado la investigación, como se desvalorizan los modelos de trabajo colaborativo, la importancia de la interacción social y la participación. Conservar el patrimonio clasista, la defensa del estatus de unos pocos, la frivolización de la cultura en medios de comunicación –acentuando la idea de los artistas como gente “glamurosa” y que hace cosas &#8220;raras&#8221;–, distorsionando enormemente los verdaderos intereses que mueven a los artistas, ha sido la peor política cultural que nos hemos encontrado y es la que ahora nos gobierna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Sabemos perfectamente que las políticas culturales no hacen la cultura. Pero también sabemos que su capacidad para obstaculizarla es enorme.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Cierres como el de Can Xalant de Mataró, el Espacio Cero de Olot, los cambios en el Museu de l&#8217;Empordà, del CAN de Tarragona, la precariedad de Can Felipa, el silencio respecto del Canòdrom, la desarticulación y precarización de los proyectos de Xarxaprod, entre otros muchos, nos hace preguntarnos: cuando se habla del arte catalán, ¿de qué se habla? Sólo apoyando a la creación contemporánea tendremos patrimonio, ¿o qué creen que es el patrimonio? </span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Innumerables artículos en los pocos medios que tenemos abiertos a la cultura, y en redes sociales, charlas, debates… denuncian lo que pasa: lo analizan, proponen medidas de mejora, etc. En cambio, tenemos la sensación que no hay voz crítica. Hay más artistas y más voces críticas del mundo de la cultura de lo que parece, pero están secuestradas, los medios –excepto algunas loables excepciones– no se hacen oír, la televisión es la voz de su amo y, lo más importante, los políticos tienen una capacidad increíble de ningunear los profesionales críticos: la política es refractaria a todo lo que no le interesa. </span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">La PAAC intenta, desde sus postulados asamblearios, generar mecanismos de funcionamiento que esperamos puedan cada vez dar más voz a los asociados y asociadas, recogiendo así los intereses de los y las artistas profesionales contemporáneos –o en vías de serlo– de toda clase sin distinción. Por un lado, nos hemos propuesto generar algunos servicios mínimos: de asesoramiento fiscal y jurídico, carnet internacional para poder entrar gratuitamente a lo museos, cursos de formación permanente, etc. También hemos creado un Observatorio de Buenas Prácticas, que da cobertura jurídica y ayuda a los artistas frente a las malas prácticas en cualquier situación de la profesión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Por otro lado, en estos momentos somos interlocutores –y pretendemos seguir siéndolo– ante de las administraciones que siguen demostrando un verdadero desinterés para abordar el problema. Unos por desinterés propio respecto a la cultura, y los otros porque la cultura no es prioritaria, sin entender que la paralización de la transmisión de la cultura, la falta de reflexión, de debate respecto a la realidad que provoca la falta de atención a las humanidades, nos hará cada vez menos críticos, menos autónomos, menos capaces de tener pensamiento propio. Y esto se paga muy caro, lo sabemos, tenemos décadas de experiencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">A partir de lo dicho anteriormente, no nos tiene que extrañar que un 33% de los artistas ganan entre 12 y 15.000 euros al año, el 21% entre 6 y 12.000 euros, el 34% menos de 6.000 € y sólo el 12% más de 25.000 €. Estos datos corresponden a un informe del 2008. Podemos imaginarnos la realidad del 2017. Hay una prospección, muy primaria aún, que dice que en estos momentos más del 55% de los artistas ganan menos de 500 euros mensuales… En pocos meses tendremos el resultado de una encuesta-cartografía que hemos realizado los últimos meses, con ayuda de la Generalitat, y de la cual en estos momentos se está realizando la interpretación de los datos.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Pero la complejidad no acaba aquí, y es que el trabajo del artista está dentro del ámbito de la cultura y cercano al de la educación y el desarrollo social. El artista, y los creadores en general, no sólo producen, también investigan, median, aportan soluciones a cuestiones del entramado social y reflexionan, junto con otros agentes culturales (historiadores, críticos, comisarios, etc.), sobre la situación en la cual vivimos.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">El sistema cultural es un mundo relacional donde la creación es vertebradora, a la vez que lo enlaza y equilibra los aspectos mercantiles de la cultura con los aspectos críticos y liberadores necesarios para avanzar en nuestra sociedad. Pero este equilibrio que había –todavía precario– se ha roto con unos presupuestos residuales, que con la coartada de la crisis han configurado un nuevo panorama cultural en Cataluña.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Podríamos continuar con un enorme listado de situaciones que dificultan enormemente la vida de los artistas y que, en parte, con unas pocas modificaciones legislativas de protección social y fiscalidad, mejorarían ostensiblemente. Pero creemos que es a través de un trabajo sistemático y global, un trabajo entre todos los agentes de la cultura de este país en colaboración, podremos cuestionar y cuestionarnos, debatir, rebelarnos y revelarnos, podremos intervenir y exigir, podremos dignificar la creación, rescatar las palabras, ser más fuertes para no tener que colaborar con lo que no creemos, para reforzar incluso la autoestima perdida. Hoy más que nunca es tiempo de asociacionismo, palabras en común y acción colaborativa.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><b>A. O.: La PAAC ha puesto en marcha una campaña que se denomina </b><b><i>Santi Vila, on ets?</i></b><b> ¿Qué características tendría que tener un buen consejero de Cultura que el actual no tiene?</b></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><strong>N. A.:</strong> Cuando se realiza esta entrevista ya ha cambiado el representante de la Conselleria de Cultura de la Generalitat. Creo que evidencia que Santi Vila no tenía ningún interés por los temas de la cultura y utilizaba su cargo como plataforma para sus intereses políticos. Una vergüenza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Cuando creamos la campaña </span><i><span style="font-weight: 400;">Santi Vila, on ets?</span></i><span style="font-weight: 400;"> lo hicimos justamente en alusión a su falta de implicación con su cargo y responsabilidad. Su gestión no ha sido mala, sino inexistente. Una de sus últimas actuaciones fue la organización del Simposio </span><i><span style="font-weight: 400;">La Cultura que viene</span></i><span style="font-weight: 400;">, para debatir sobre el futuro de la cultura catalana y su espacio en el mundo. En esta jornada, presentada por la periodista Pilar Rahola –tan presente en los programas basura de Tele 5–, el apartado donde supuestamente se trataba sobre la creación contemporánea se titulaba </span><i><span style="font-weight: 400;">La cultura y las empresas creativas</span></i><span style="font-weight: 400;">. Nos puede dar una idea de lo que significa la cultura contemporánea para la Conselleria analizar los ponentes que configuraban la mesa: el director del Festival Sónar, Ricard Robles; la directora general de la Fundación Arte y Mecenazgo, Mercedes Basso; el director editorial de Taschen, Julius Wiedemann, y el conseller delegado de Nostromo Films, Adrián Guerra. El moderador, Jordi Sellas. Una cultura industrial que nos adocena, que hace prevalecer las grandes editoriales, las productoras de artes escénicas y televisivas más potentes –y normalmente deleznables–, los museos como espectáculo, es decir, lo que nos empobrece como individuos y como colectividad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En estos momentos el nuevo conseller de Cultura es Lluís Puig Gordi, proveniente de Cultura Popular de la Generalitat. Un nuevo </span><i><span style="font-weight: 400;">standby</span></i><span style="font-weight: 400;">, a menos de un mes del referéndum que, tenga el resultado que tenga, provocará nuevas elecciones. Eso nos llevará como mínimo a principios del 2018, con presupuestos prorrogados –¡0,7% para cultura!– y una prórroga indeterminada para cualquier propuesta de mejora. Sin palabras.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><b>A. O.: ¿Se ha perdido definitivamente la idea de una política cultural menos dependiente de los partidos políticos que representaba el CoNCA?</b></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><strong>N. A.:</strong> El CoNCA –Consell Nacional de la Cultura i de les Arts– ha sido el primer organismo en el sur de Europa de gobernanza pública de la cultura, con intención de independencia de las controversias políticas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Desde hace ya varios años urge mejorar su funcionamiento y dotarlo de mayores recursos y competencias ejecutivas, si no el CoNCA pierde absolutamente su sentido de ser. La publicación de la Ley Ómnibus –hace unos años, en épocas del conseller Mascarell, cómo no&#8230;– tiró por la borda un proceso de evolución y modernización de las políticas culturales modélico en un país del sur de Europa, haciendo retroceder una vez más las potencialidades de una buena iniciativa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Hacer desaparecer las competencias ejecutivas del CoNCA sin ningún tipo de debate sólo se puede explicar desde la óptica de la supervivencia de una cultura y de personajes autoritarios con deseo de poder, que se aprovechan de un país todavía demasiado débil democráticamente, que da valor a la jerarquía y promociona las personas por sus afinidades sociales y políticas, y no por sus méritos. Clientelismo que frena la modernización del país y compromete su futuro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Desde los primeros momentos, el CoNCA fue utilizado como un instrumento político, donde los políticos del PSC intentaban compensar con la nueva estructura la política convergente, nada transparente y con políticas culturales erráticas y absolutamente conservadoras de los valores más caducos. Sin embargo, en ningún momento el Gobierno que pone en marcha el CoNCA –y que hace ver que lo hace, en parte, por la presión de las asociaciones profesionales–, utiliza el nuevo Consejo como una herramienta de compensación política, aparentemente de izquierdas, sino con una finalidad exclusivamente partidista, sin ningún objetivo social ni cultural, ni mucho menos transformador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El CoNCA nace como un instrumento político, pero al poco tiempo se transforma en un problema político. Mascarell, en su segundo mandato, hace del CoNCA un mera oficina de informes, sin ninguna capacidad de gestión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Desde las asociaciones profesionales estamos hartos de que sean los políticos sin conocimiento los que determinen las líneas de desarrollo de la cultura, cuando en realidad lo que hacen es apropiacionismo de la cultura para sus propios intereses. Las prácticas artísticas existían mucho antes que las políticas culturales. Los creadores y creadoras, trabajamos sin tener en cuenta las fluctuaciones políticas, seguimos trabajando, siempre&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En relación al actual equipo del CoNCA me gustaría comentar que los informes que se han presentado, las evaluaciones estratégicas, los informes anuales, el informe </span><i><span style="font-weight: 400;">Aproximación del ecosistema de las enseñanzas artísticas</span></i><span style="font-weight: 400;">, las 36 propuestas –tributario, laboral, contractual, formativo–, el </span><i><span style="font-weight: 400;">Estatuto del Artista</span></i><span style="font-weight: 400;">, y tantos otros estudios, serán papel mojado si no hay voluntad política de llevar a cabo las mejoras. El actual equipo pone empeño en el trabajo, pero a veces tengo la sensación que hace el trabajo que anteriormente hacíamos las asociaciones profesionales –cuando teníamos recursos para hacerlo– pero sin incidencia real.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El CoNCA solo tendría sentido si, con plenos poderes y autonomía, puede determinar sus propias políticas, sus propias prioridades, sus planes estratégicos y los presupuestos de sus programas y sus actividades</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">De este modo, un CoNCA con plenos poderes se haría cargo de las competencias que el actual organigrama del Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya atribuye a la Dirección General de Promoción Cultural, al Instituto Catalán de Industrias Culturales y a la Dirección General de Patrimonio sobre los organismos participados por la Generalitat: el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), el Museu d’Art de Girona y el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA)&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El nuevo modelo de gestión no debería limitarse al marco competencial de la Generalitat de Catalunya, por lo que debería influir otros niveles de la administración pública al estilo del Centrum Beeldende Kunst de Rotterdam o del Massachusetts Council for the Arts and Humanities que, creo, fueron los modelos en los que las asociaciones profesionales habían puesto la mirada y en los que se basaron en un primer momento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Hoy por hoy, sí que creo que se han perdido los objetivos del CoNCA, aunque deberíamos seguir intentando que se revierta la situación. Se avecinan momentos de muchos cambios, y es en ese contexto de cambio que debemos trabajar.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><b>A. O.: ¿Hacia dónde tendrían que avanzar las denominadas </b><b><i>fábricas culturales</i></b><b>?</b></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><strong>N. A.:</strong> Las prácticas artísticas contemporáneas han evolucionado en los últimos años diversificándose y abriendo nuevos campos de experimentación, producción, y relaciones entre todos los agentes culturales y la diversidad de los públicos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La mayor parte de actividades que se hacen en estos espacios es muy difícil de englobar dentro de las industrias culturales, ya que no generan beneficios de manera directa, exceptuando en algunos casos donde existen relaciones muy específicas con galerías.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La mayor parte de la actividad que se genera en los centros de producción buscan desarrollar líneas de investigación y de mediación, ampliándose en otros ámbitos como por ejemplo los de la educación y el espacio urbano, la experimentación en las nuevas tecnologías, el lenguaje y la comunicación, el análisis y la crítica, la configuración de valores, la concreción de otras formas de relación con el público, la experimentación a través de procesos participativos, y sobre todo, en la generación de inmateriales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Estas nuevas maneras de trabajar proporcionan un potencial importante a la vez que permiten la articulación con un espacio relacional que contribuye al bien común, de forma que los procesos se conectan con ámbitos y áreas que tienen que ver con la calidad de vida de los ciudadanos y las ciudadanas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Las prácticas artísticas contemporáneas tienen en estos momentos la capacidad y la voluntad de trabajar de manera transversal, de plantear problemas, localizar conflictos, buscar soluciones y dar visibilidad a cosas que se relacionan con la vida cotidiana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Barcelona es una ciudad que durante muchos años ha sido pionera como modelo de organización colectiva, que ha luchado para lograr la profesionalización de los trabajadores y trabajadoras de la cultura, por unos equipamientos dignos, siempre respetando la diversidad de formas de hacer. Los centros de producción –a mi criterio mal llamados </span><i><span style="font-weight: 400;">fábricas de creación</span></i><span style="font-weight: 400;">– son el resultado de estos modelos de colaboración entre diferentes ámbitos profesionales con la comunidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Sería muy importante que la ciudad pueda articular los espacios de exhibición con los espacios de producción y de investigación para generar nuevos escenarios de conexión con los barrios y la sociedad en general.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En estos momentos tenemos en Cataluña una fuerte oferta de centros de producción, residencias de artistas con formatos y gestiones absolutamente diferenciados. La mayoría de estos centros han sido legitimados por el propio sector después de largas trayectorias. Creo que sería muy importante mantener esa diversidad como una riqueza que puede dar posibilidades a proyectos de actuación también diferenciados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Desde hace un tiempo, desde el Ayuntamiento de Barcelona, se intenta homogenizar el proyecto “Fábricas”, cosa que creo un enorme error que tendría unas derivas previsiblemente negativas. En el documento pasado a las asociaciones desde el ICUB, existe una confusión entre la titularidad pública de los proyectos y el que se desarrollen dentro de espacios públicos. Hemos de tener muy en cuenta que la mayoría de estos proyectos surgen de iniciativas asociativas o privadas, a partir de una clara necesidad de los creadores y creadoras y de todo el entramado cultural y social que ello genera y se desarrollan dentro de ámbitos y estructuras públicas. La autonomía de los proyectos ha garantizado que todos estos años hayan podido desarrollarse con objetivos propios y respondiendo a las necesidades del sector.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Desde la administración lo que se debería hacer –teniendo en cuenta el carácter público y el interés social y cultural de los proyectos– es generar un sistema de evaluación y validación conjunta de los proyectos, que garantice la transparencia, la democracia interna y la comprobación del retorno social de los mismos.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><b>A. O.: ¿Qué le dirías a un artista joven que empieza a exponer sus trabajos y que acaba de conocer la existencia de la PAAC para que se decidiera a formar parte de la asociación?</b></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><strong>N. A.:</strong> Desde la PAAC damos voz al colectivo de los artistas visuales de Cataluña, luchando por sus derechos laborales y sociales, y por su reconocimiento como creadores y creadoras dentro del ámbito global de la cultura. Es también una plataforma de unión y de cooperación profesional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La aportación de los más jóvenes es muy importante para nuestra asociación: el éxito de nuestros objetivos dependen de la voluntad y del impulso del conjunto de los artistas. La estructura de la PAAC es asamblearia, con voluntad de trabajar de forma horizontal, permitiendo un alto grado de participación de sus asociados. En su asamblea no existen solamente artistas –otros agentes culturales enriquecen nuestra asociación– pero el objetivo sí es común y el trabajo se centra en la mejora de las condiciones profesionales y las relaciones entre creadores y creadoras de les artes visuales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Podría enumerar una serie de situaciones que dificultan enormemente la vida de los artistas, y que en parte, con algunas modificaciones legislativas, de protección social y fiscalidad, mejorarían ostensiblemente. Creo que es a través de un trabajo sistemático y global entre todos los agentes de la cultura de este país que, en colaboración, podremos cuestionar y cuestionarnos, debatir, rebelarnos y revelarnos, podremos intervenir y exigir, podremos dignificar la creación, rescatar las palabras, ser más fuertes y recuperar la autoestima perdida. Como decía antes, es tiempo de asociacionismo, palabras en común y acciones compartidas.</span></p>
<div id="attachment_2175" class="wp-caption alignnone" style="width: 1000px"><img class="wp-image-2175 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/10/jornades-i-debats-3.jpg" alt="jornades i debats 3" width="1000" height="745" />
<p class="wp-caption-text">Jornadas y debates entre miembros de la PAAC.</p>
</div>
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		<title>Desde los parques</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Nov 2014 16:25:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Ontañón]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><em>Para A.C.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Notas sobre el trabajo de Vormann/Friel. Public Living Systems</strong></p>
<p>En la pantalla vemos un plano fijo de un parque con una vegetación espesa y frondosa. El tiempo es gris. No se ve ninguna persona que cruce el parque por aquel lugar. El título nos dice que se trata de la ciudad china de Chongqin. Oímos una voz en off que hace preguntas a diferentes artistas sobre el espacio público en China y sobre el uso de los medios digitales en sus obras. Los artistas van respondiendo pausadamente y los planos van cambiando de ángulo y lugar. Siempre hay una densa vegetación. Nunca vemos un paseante (hecho sorprendente en una ciudad con muchos millones de habitantes), como si el parque estuviera a punto de cerrar y ya hubiera sido desalojado. O como si estuviésemos en un inquietante futuro sin humanos.</p>
<p>Espacio público urbano, naturaleza y materia digital parecen ser tres de los temas fundamentales que tratan la pareja Vormann/Friel en sus obras realizadas en ciudades de Europa y China. Tanto en las que utilizan el formato de video (<em>Materia digital),</em> como en las que utilizan otros dispositivos artísticos (el contenedor para hacer crecer las plantas en el espacio público en la instalación denominada <em>Insel, </em>o en las cabinas instaladas en diversos lugares en el proyecto <em>Kabinen)</em>, estas tres preguntas están siempre presentes y en el centro de la investigación que su trabajo artístico plantea.</p>
<p>Si unimos la idea de espacio público urbano con cierta idea de naturaleza surge inmediatamente la imagen de un parque. Vormann/Friel se sienten cómodos en los parques. Los filman, los recorren, alteran sus márgenes y su mobiliario, cambian de lugar las plantas, replantean su uso. En los parques se encuentran muy a gusto. Miran la ciudad desde ahí. Desde los parques hablan de la nueva cultura digital, de las oportunidades y problemas que plantea y de las transformaciones que implica. Es un poco como mirar la ciudad desde la copa de un árbol donde tenemos el nido. La ilusión de seguridad y confort nos permite una cierta distancia intelectual para intentar entender lo que está pasando más allá de los límites del parque. También puede ser una perspectiva engañosa si olvidamos que el propio parque, con sus caminos, parterres, plantas y árboles, aunque no tenga automóviles circulando, también está completamente sujeto a las transformaciones generales del espacio público contemporáneo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Espacio público contemporáneo</strong></p>
<p>Creo que en la actualidad, al menos en el sur de Europa, el espacio público, cuya vigencia durante siglos ha sido uno de los rasgos culturales fundamentales de las ciudades, está sometido como mínimo a dos fuerzas enfrentadas. Por un lado nos encontramos con la presión del capital y del espectáculo que en forma de políticas urbanísticas neoliberales están forzando las ciudades europeas a realizar cambios no deseados por sus propios habitantes. La adaptación impuesta de los tejidos urbanos al turismo de masas es una muestra de este proceso. El ejemplo terrible de una Venecia sin venecianos, poblada tan sólo por turistas y camareros, marca un camino a seguir. No nos confundamos. Las transformaciones neoliberales de la ciudad que normalmente se incluyen dentro del concepto “<em>gentrification</em>” suponen el caso más claro de secuestro de la ciudad por parte del capital: la transformación radical de la ciudad conforme a los intereses de clase de las élites dominantes, tanto de las locales, como de las internacionales. Todos los ciudadanos pierden con estos cambios, pero mucho más pierden las clases populares. El concepto de “<em>ciudad revanchista</em>” de Neil Smith ilustra bien cómo los diversos cuerpos de policía, con la excusa de la lucha contra la delincuencia, se convierten en la garantía final de la ejecución de las políticas urbanísticas neoliberales en su intento de eliminar cualquier tipo de resistencia a estos cambios que por otro lado, nunca han sido ni reclamados por la mayoría de ciudadanos ni decididos democráticamente.</p>
<p>El espacio público europeo ha sido activo durante mucho tiempo. Se ha caracterizado por una suma de intereses públicos y privados en constante reequilibrio. Ahora parece que se está decantando hacia los poderosos intereses privados que se plasman en la carestía y en el abandono de la población autóctona del centro de las ciudades, en la desaparición de lugares históricos, de comercios antiguos, de lugares de convivencia y creadores de comunidad, como los antiguos ateneos populares o asociaciones vecinales. En la proliferación descontrolada de hoteles, apartamentos o edificios firmados por arquitectos de prestigio internacional cuyo uso es lo menos importante… Sin embargo, el espacio público también presenta resistencias. Estudiosos como Halbwachs plantearon cómo la memoria colectiva de los grupos sociales que habitan la ciudad no es un elemento pasivo, sino que se resiste a los cambios urbanos no deseados. Los grupos sociales de las clases populares saben que hay que defender el espacio público de los ataques que sufre en una tensión permanente. Sin embargo, por otro lado, el espacio urbano está más vigente que nunca como lugar de protesta y manifestación.</p>
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<p><strong>Paradojas de la era digital</strong></p>
<p>Es curioso observar cómo en la época de la globalización y de internet. En la época de los smartphones y de la comunicación global instantánea hay ciudades que han entrado en una decadencia acelerada (Detroit, en EE.UU., por poner un ejemplo) mientras otras, dentro del mismo país, tienen un renovado esplendor (Nueva York). Es muy interesante cómo un mundo globalizado sigue necesitando la referencia real y tangible de lugares concretos, eso sí, bendecidos por la gracia del Capital Internacional. La mezcla resultante de unir el interés del capital financiero por tener lugares de referencia urbanos, más las inversiones de las administraciones públicas, junto con el interés turístico, una versión espectacular de la cultura y una cierta ausencia de conflictos sociales realmente agudos y debidamente reprimidos, ha permitido que muchas de las antiguas capitales europeas y algunas nuevas (como Berlín) tengan un nuevo esplendor, también económico, que contrasta con los problemas agudos de los estados a los que pertenecen. En plena crisis económica, las finanzas de la ciudad de Barcelona están en una posición muchísimo mejor que las del gobierno autónomo o el gobierno central. Y es precisamente en estas ciudades en las que se han concentrado las protestas políticas y sociales más interesantes de los últimos años.</p>
<p>De manera similar se puede afirmar que internet ha creado un espacio público virtual, intangible pero poderoso. Internet sigue siendo un espacio relativamente libre o por lo menos no totalmente controlado por el poder. Este espacio público virtual existe, es activo y tiene una gran importancia comunicativa y de distribución de conocimiento. Una importancia creciente que de momento afecta sobre todo a personas de una determinada franja de edad, pero que marca líneas de transformación muy importante en el futuro. Sin embargo en el momento en el que los individuos se hacen responsables de su propio poder de transformación social y quieren ejercerlo, ocupan físicamente las plazas y los parques y lo hacen de forma permanente. La ocupación física del espacio público: la acción de poner tu propio cuerpo en el lugar público, en forma de concentración, manifestación o acampada, sigue siendo, como desde hace mucho tiempo, la forma de protesta más efectiva y generalizada y es fundamental en la resistencia política de la ciudad contemporánea. La situación que genera la presencia desobediente de los cuerpos en el espacio público implica, como en el caso de las concentraciones del 15-M que tuvieron lugar en diferentes ciudades españolas hace tres años, (o más recientemente en Nueva York en la acción Occupy Wall Street) una transformación radical de la relación con el espacio y con las rutinas del trabajo y el consumo de las personas que participaron. La acampada en Plaza Cataluña, en Barcelona, que se prolongó durante meses, demostró cómo van de unidas la transformación de las relaciones individuales con las relaciones espaciales en un momento de lucha política radical. La acción de rodear el parlamento de Cataluña para impedir la aprobación de las leyes que permitían el recorte del gasto social surge directamente de la fuerza que producen estas nuevas relaciones. En este caso, la coordinación entre el espacio público virtual y el espacio público físico hizo posible un experimento revolucionario en el que la denuncia de la corrupción del sistema político y económico y la reclamación de una democracia real fueron protagonistas.</p>
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<p><strong>La naturaleza de los parques</strong></p>
<p>La obra de Vormann/Friel tiene predilección por lo parques públicos. Por hacer una obra “desde” lo parques y “en” los parques. En esta predilección parece estar presente una cierta pregunta por la relación entre naturaleza y ciudad en la que el arte hace de mediador. Los parques públicos son fragmentos de naturaleza completamente humanizada y estetizada que la ciudad ha conseguido arrebatar para uso público a sus anteriores propietarios. El caso del Parque de la Ciudadela en Barcelona es un buen ejemplo del resultado de la revolución de septiembre de 1868 que consigue arrebatar al ministerio de la guerra el usufructo de toda esa parte de la ciudad. Los parques, por otro lado, representan a la naturaleza sólo como naturaleza totalmente humanizada y estetizada. El desinterés de la contemplación estética se materializa tanto en los jardines franceses de Le Nôtre como en la romántica disposición de los jardines ingleses: contemplación de árboles, flores, parterres y estanques pero de la que están ausentes los frutos productivos de la tierra. Una plantación de trigo, un viñedo, un huerto, no fueron elementos de contemplación estética hasta hace muy poco. Además, el parque es uno de los lugares específicos para instalar piezas de arte. El jardín de esculturas, de origen renacentista, adquiere en la segunda mitad del s.XX una fuerza renovada. Las obras de Henry Moore o Bárbara Hepworth, siguiendo la estela de Brancusi, exigen su instalación en la naturaleza humanizada del parque público y rompen de esta manera con la vinculación tradicional del monumento con la idea de “lugar”. Por otro lado, no es hasta finales del siglo XX cuando surge un “arte ecologista” que sale precisamente del parque para construir huertos o plantar trigo en solares abandonados. Un arte que busca los intersticios urbanos para reutilizar los espacios e invertir el uso especulativo que tienen asignado. De lugar dedicado a la especulación inmobiliaria se pasa a lugar dedicado al trabajo comunitario y al crecimiento de cereales, legumbres y hortalizas, plantas fundamentales para la alimentación humana.</p>
<p>Sin embargo, no podemos olvidarnos de la dimensión social de la relación entre naturaleza y ciudad, que durante buena parte de los siglos XIX y XX recibió el nombre de “higienismo”. La introducción en la ciudad de las condiciones higiénicas básicas en forma de aire limpio, iluminación solar directa, espacio mínimo para las familias, fue teorizada en Barcelona por el urbanista Ildefons Cerdà a mediados del s. XX. Cerdà observo cómo la clase obrera sufría de una manera radical las consecuencias de las epidemias debido a sus condiciones de vida en las que el hacinamiento y la falta de higiene eran una constante. En gran medida, la disposición física de las manzanas del ensanche de la ciudad de Barcelona responde a satisfacer la necesidad de aire limpio, iluminación solar y espacio, que eran las condiciones imprescindibles para intentar prevenir las enfermedades que ocasionaban una mortandad tan elevada. En concreto, estaba previsto en el plan inicial que la ocupación de las manzanas (isla de viviendas que tiene forma cuadrada, una dimensión aproximada de cien metros de lado y construida sólo en el perímetro, que da la forma original al ensanche barcelonés) fuera sólo en dos de los lados, con una altura de sólo cuatro plantas y el interior de la manzana fuera destinado a parque. En teoría, en Barcelona tenía que haber habido un parque en cada manzana que asegurara el aire limpio y el espacio de juego y paseo para sus habitantes, y por eso no estaba prevista la construcción de más parques en el interior de la ciudad. Sin embargo, la burguesía barcelonesa aplicó una visión estrictamente especulativa, en absoluto social, a la construcción del proyecto de Cerdà y el resultado final fue que no hubo ni parques en el interior de las manzanas ni parques públicos nuevos y la ciudad volvió a alcanzar altas cotas de densidad de población.</p>
<p>De hecho no es hasta los años de la II República (1931 – 1939) cuando a través de los proyectos de los jóvenes arquitectos racionalistas como Josep Lluís Sert, Torres Clavé o Subirana, auspiciados por la restaurada Generalitat de Catalunya, se aborda de una manera general no sólo la necesidad de “higienizar” el centro de la ciudad, sino abordar de una manera general el derecho de las masas de trabajadores de disfrutar de unas condiciones de vida más sanas en contacto con la naturaleza. Es el momento en el que se pone en marcha el denominado “Plan Macià” mediante el cual se empezó a construir una gran zona de descanso y vacaciones al lado del mar, para los trabajadores, en los municipios de Castelldefels y Gavà. El proyecto empezó a ejecutarse y las parcelaciones y expropiaciones ya estaban siendo realizadas cuando la victoria fascista en la Guerra Civil detuvo radicalmente cualquier intento de aplicación social de la arquitectura y el urbanismo.</p>
<p>Esta aspiración de las clases trabajadoras a mejorar su salud mediante el contacto con la naturaleza más el encuentro con una arquitectura racionalista sensible a su función social y un gobierno dispuesto a llevar a cabo estos planes, contrasta radicalmente con la visión de la naturaleza estetizada que la alta burguesía encontraba en los interiores modernistas. Para esta clase social, los orgánicos interiores diseñados por Gaudí que podemos observar por ejemplo, en el Palacio Güell de Barcelona, representaban una forma de naturaleza artificial, un opulento refugio estético en el que resguardarse de la fealdad de la ciudad realmente existente que ellos estaban construyendo precisamente en ese momento. Un refugio que hiciera olvidar el origen esclavista de sus fortunas y las pésimas condiciones de vida de los trabajadores de sus empresas. Un refugio que les permitiera trasladarse a un cuento medieval o una ópera Wagneriana, prácticamente cualquier lugar a excepción del que vivían realmente.</p>
<p>En conclusión creo que se puede decir que la obra de Vormann/Friel a partir de los diferentes formatos con los que trabajan y las diferentes ciudades que utilizan como base presenta una interesante investigación sobre algunos de los aspectos más importantes de la ciudad contemporánea. El aire tranquilo y discreto de su obra, los planos fijos, la voz en off, las sutiles intervenciones en el aspecto físico de los parques, contribuyen a acentuar su condición de contemporaneidad, que radica en el sentido de sus preguntas sobre la materia digital, sobre la naturaleza y la ciudad, sobre la vigencia del espacio público, sobre el sentido de los parques. También me gustaría destacar el sentido inclusivo de su investigación, casi pedagógico. Formulan muchas preguntas y lo hacen a muchas personas de los lugares en los que trabajan. Saben escuchar, no imponen sus ideas, buscan cómplices con los que discutir, buscan libros que comentar y dejan su obra muy abierta, como los importantes temas que investigan.</p>
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