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	<title>Situaciones &#124; Revista de historia y crítica de las artes &#187; Antonio López</title>
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		<title>Daniela Ortiz y el significado de los monumentos</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Oct 2020 10:33:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Ontañón]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Crónicas de iconoclastia La noticia de que la artista y activista antirracista Daniela Ortiz dejaba España y volvía a Perú, su país de nacimiento, debido a una intensa campaña de amenazas e insultos...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Crónicas de iconoclastia</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La noticia de que la artista y activista antirracista Daniela Ortiz dejaba España y volvía a Perú, su país de nacimiento, debido a una intensa campaña de amenazas e insultos racistas, saltó a la prensa el pasado 2 de agosto.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><a href="http://situaciones.info/revista/tag/daniela-ortiz/" target="_blank">Daniela Ortiz</a> ha colaborado con nosotros en la revista Situaciones y fue portada del número 5 de la edición en papel junto a la artista <a href="http://situaciones.info/revista/tag/nora-ancarola/" target="_blank">Nora Ancarola.</a> Por eso, su apresurada salida ha sido un acto que nos duele por la proximidad con ella y sobre todo por lo que tiene de síntoma del poder creciente que la extrema derecha política y social está ejerciendo en muchos ámbitos de la sociedad actual.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La causa de la salida de Barcelona, ciudad en la que reside desde hace trece años, fue su participación en un programa de televisión de gran difusión en todo el Estado, “Espejo público”, donde fue invitada para dar su opinión sobre el derribo de los monumentos que exaltan el racismo y el colonialismo. El debate era oportuno porque estaba en pleno apogeo la oleada iconoclasta levantada a partir del movimiento </span><i><span style="font-weight: 400;">Black Lives Matter</span></i><span style="font-weight: 400;"> con origen en EE.UU. y repercusiones en buena parte del mundo. Daniela Ortiz participaba por videoconferencia y debatía con los numerosos miembros de la tertulia situada en el plató de televisión. El debate era confuso y de bastante baja calidad, como siempre buscan estos programas más basados en el espectáculo del escándalo que en aclarar conceptos. La discusión fue girando hacia los monumentos de contenido colonial que hay en nuestras calles y en especial el de Colón en el puerto de Barcelona. Daniela defendió que tendría que ser desmontado porque es un ejemplo de una “simbología racista y colonial, que es necesaria, por otro lado, para mantener el racismo institucional”.  En el momento en el que la presentadora defendió el monumento, Daniela respondió que la causa de esa defensa era su condición de blanca y defensora del racismo que se vive en la actualidad.</span><br />
<iframe src="https://www.youtube.com/embed/eqPYxirplGk" width="615" height="400" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">A partir de ese momento la intensidad de los insultos y amenazas fue en aumento, pero con una nueva variante denunciada por la artista y que consiste en que los contenidos de los nuevos insultos y amenazas que recibía sólo podían ser realizados a partir de la información de los archivos de determinadas instituciones públicas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La verosimilitud de estas amenazas y las acusaciones de connivencia con el terrorismo hicieron aconsejable la salida provisional de Barcelona.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Que la polémica sobre si es necesario retirar o no un monumento, en este caso el de Colón, degenere en la salida forzada de una artista de Barcelona, refleja hasta qué punto es fuerte la violencia creciente de la extrema derecha y la falta de canales para reconducir de manera democrática estos debates sobre el significado de los monumentos de la ciudad y su permanencia en el espacio público.  Mientras tanto, por supuesto, el monumento sigue en su sitio y la propia alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, ha afirmado que no tiene ninguna intención de desmontarlo. Parece que con la retirada del monumento a Antonio López, el esclavista marqués de Comillas, se hayan agotado las energías de transformación de los significados urbanos del actual gobierno municipal.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><b>La nueva visión sobre los monumentos y la tormenta iconoclasta</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Es evidente que las graves consecuencias de la campaña contra la artista (además de por ser mujer, madre soltera y latinoamericana)  responden a dos líneas de sucesos que coinciden en los meses de junio y julio de 2020. Por un lado las consecuencias sobre los monumentos del movimiento </span><i><span style="font-weight: 400;">Black Lives Matter</span></i><span style="font-weight: 400;">, iniciado a partir de las protestas por el asesinato policial de George Floyd y que ha dado nuevas fuerzas a la lucha antirracista, por la justicia social y contra la pervivencia de los símbolos del racismo en EE.UU., y por otro lado, el debate que se plantea en España (aunque sobre todo en Barcelona) sobre los símbolos del racismo y el esclavismo y que alcanza su momento culminante en marzo de 2018 con el desmantelamiento del ya nombrado monumento a Antonio López.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Los dos debates se alimentan  de forma recíproca, coinciden en el tiempo y generan una fuerza que asusta a los sectores más conservadores de la sociedad y ese susto, como pasa históricamente, se convierte en violencia. Ya sea violencia institucional del Estado o violencia de grupos más o menos “incontrolados”. No podemos olvidar que el partido de extrema derecha VOX organizó una manifestación el pasado 27 de junio a los pies del monumento para “defenderlo”. Tampoco podemos olvidar que el 15 de junio en la ciudad norteamericana de Albuquerque (en la que por cierto se rodó la serie </span><i><span style="font-weight: 400;">Breaking Bad</span></i><span style="font-weight: 400;">) en el momento en que un grupo de manifestantes se disponía a intentar derribar la estatua del  conquistador español Juan de Oñate fueron atacados con disparos reales por una “milicia blanca” con ropa paramilitar y fusiles semiautomáticos. El resultado fue un manifestante en estado crítico y la detención del presunto autor de los disparos. Estas respuestas violentas demuestran hasta qué punto, los defensores del “status quo” están asustados ante los cambios que se están produciendo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En otros artículos he expuesto hasta qué punto la eliminación de los símbolos urbanos que representan un determinado “sistema” político o de valores, implica una crisis de ese mismo sistema.  Pero ahora quisiera poner el acento en el hecho de hasta qué punto el acto iconoclasta hace visible el monumento. El acto iconoclasta que puede ir desde la propia crítica “teórica” hasta el derribo, pasando por toda la gama de “alteraciones” del monumento con pintura, con inscripciones o de cualquier otro modo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El alcance de las consecuencias sobre los monumentos del movimiento </span><i><span style="font-weight: 400;">Black Lives Matter</span></i><span style="font-weight: 400;"> ha sido enorme y ha afectado a muchos países diferentes. Lo más importante es que durante muchos, muchos años estas esculturas públicas han presidido el espacio urbano y significativo de la ciudad y sin embargo, parecía como si nadie reparase en su auténtico significado, en los valores que defendían,  en lo que representaban. En que unos determinados valores eran los que estaban allí exaltados, perpetuados y propuestos como ejemplo a seguir. Evidentemente, son los valores de las élites políticas y económicas cuyo poder sobre el espacio público les permitía, y les permite,  cargarlo de significado y representarlo a su imagen y semejanza.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sin embargo, cuando se desencadena un momento de crisis, cuando hay un cambio político profundo, cuando hay una crisis de los valores dominantes, los antiguos monumentos son vistos de repente con un nuevo significado y muy probablemente muchas de las personas que ahora intentan derribar estos monumentos, durante mucho tiempo han pasado al lado suyo sin pensar demasiado en lo que representaban, en cuál era el significado que transmitían, en qué valores perpetuaban.  Se ha dicho que no hay nada más invisible que un monumento… hasta que deja de serlo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">De manera clara, el peligro que representa Daniela Ortiz para la extrema derecha y para los defensores del status quo es precisamente el de ser un agente activo de este cambio en la mirada de los ciudadanos. La propuesta de una nueva valoración sobre el pasado colonial, la esclavitud y el racismo que tiene que estar reflejada en el espacio público.  Una transformación que pone en cuestión muchas de las ideas preconcebidas de  nuestra cultura, de la relación con los países colonizados, del origen de la riqueza y en definitiva, de la relación con los “otros”. Daniela Ortiz, evidentemente, no es la única activista a favor de estos cambios, pero sí una de las más visibles y más vulnerables y por tanto se ha convertido en blanco perfecto de las violencias de los más reaccionarios, de los que defienden la “batalla cultural” (como dicen los políticos de extrema derecha como Cayetana Álvarez de Toledo) contra todos los movimientos emancipatorios, sean de género, de clase, de reivindicación de la memoria colectiva, o a favor de la autodeterminación.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> Las consecuencias para Daniela Ortiz por su participación en esta polémica están siendo muy duras. Quizás lo hubieran sido un poco menos si no se hubiera expuesto a ser el blanco de las iras de la extrema derecha de una manera tan individual.  Si hubiera planteado estas críticas a partir de formar parte de alguna asociación artística, política o humanitaria se hubiera podido beneficiar inmediatamente de una “protección” colectiva  que no asegura para nada el fin de los ataques, pero que ayuda a sentirse segura y minimizar las consecuencias.  Su toma de posición planteada como un acto estrictamente individual tiene una capacidad ética, ejemplarizante, muy potente. Pero al mismo tiempo le hace más vulnerable.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esperemos, en cualquier caso, que Daniela Ortiz pueda volver pronto y se sienta segura en Barcelona.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong> </strong></p>
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		<title>¡¡Barcelona narra!! Arte político, memoria colectiva y transformación simbólica de la ciudad de Barcelona.</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Dec 2019 11:30:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Ontañón]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[I’ve got a peculiar weakness for criminals and artists &#8211; neither takes life as it is.  (Stanley  Kubrick) &#160; &#160; En este pequeño ensayo intentaré valorar hasta qué punto el arte político y...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><i><span style="font-weight: 400;">I’ve got a peculiar weakness for criminals and artists &#8211; neither takes life as it is.</span></i></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-weight: 400;"> (Stanley  Kubrick)</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">En este pequeño ensayo intentaré valorar hasta qué punto el arte político y su contenido ético ha contribuido y está contribuyendo hoy en día a la transformación simbólica de la ciudad de Barcelona. Me referiré al arte contemporáneo de explícito contenido político y su posible incidencia en la transformación del discurso simbólico de la ciudad. Aquello que la ciudad dice de sí misma y por lo que quiere ser conocida y recordada.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Memoria colectiva y organización simbólica</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las ciudades nos hablan por medio de una específica organización simbólica. A través de los símbolos urbanos las ciudades muestran lo que sus ciudadanos quieren recordar, qué es lo importante para ellos, qué valores son los predominantes, qué personas son motivo de ejemplo e imitación, qué hechos históricos son los que nutren su identidad, cómo es su visión del mundo y de sí mismos. Los elementos significativos del plano, del nomenclátor, del lenguaje arquitectónico y de los monumentos públicos construyen un cierto significado de cada ciudad. En la construcción de esta organización simbólica juega un papel determinante la tensión entre el poder político y la memoria colectiva. El poder político es el que tiene la potestad de ordenar el espacio público y tiene la última palabra sobre lo que permanece en ese espacio. Tiende a la uniformidad y al monopolio de la economía simbólica. Sin embargo, la memoria colectiva de los grupos sociales que conviven en una ciudad es diversa, múltiple, inmaterial y siempre aspira a que su identidad sea reconocida y sus símbolos permanezcan. Hay tantas memorias colectivas como grupos sociales y como éstos están jerarquizados (por clase social, por grupo étnico, por lugar de procedencia, etc.) su reflejo permanente en el espacio urbano también lo está, por lo que los símbolos urbanos normalmente reflejan en cada momento histórico la escala de valores del grupo socialmente dominante en ese momento.    </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero cuando una nueva organización simbólica empieza a implantarse significa que se han producido cambios muy importantes y muy profundos en el nivel político y en el nivel social. Ahora bien, la transformación de la organización simbólica de la ciudad también es, a su vez,  un acto político que afecta a la praxis política general y al cambio social. De esta manera se establece una relación dialéctica entre los cambios sociales que hacen posible ésta transformación y cómo la transformación de la organización simbólica rubrica estos cambios dándoles un sentido de permanencia e irreversibilidad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> Cuando los símbolos asumidos como propios por un determinado régimen político caen o son derribados, ese régimen político ha caído ya o tiene las horas contadas. Los ejemplos son evidentes.  Pocas personas hubieran podido imaginar en octubre de 1989 que la caída del ominoso Muro de Berlín simbolizaría el desmoronamiento del estado de la DDR y sólo dos años después la increíble descomposición de la mismísima URSS. Perfectamente conscientes del poder de los símbolos urbanos fueron los organizadores de los brutales ataques contra las torres gemelas de Nueva York, retransmitidos en directo a todos los rincones del mundo en 2001. Aunque el resultado final fuera el contrario del deseado (el régimen que pretendían desestabilizar no cayó sino que se endureció radicalmente y emprendió nuevas guerras), también fueron capaces de mostrar su fragilidad.   </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Las artes plásticas, memoria colectiva y organización simbólica de la ciudad</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El papel de las artes plásticas en nuestro contexto es ambiguo. A diferencia del cine o de la novela, no se han caracterizado precisamente   por ser punta de lanza de la recuperación de la memoria colectiva antifranquista sacrificada durante el proceso de la transición democrática.  Aunque en la actualidad la situación ha cambiado un poco, la causa quizá habría que buscarla en la especial situación de las artes en los años ochenta, cuando se produjo el giro hacia el neo expresionismo y las artes plásticas, que habían estado altamente politizadas se despolitizaron. El péndulo de la historia del arte se deslizó hacia unas prácticas artísticas mucho más expresivas que reflexivas, más pictóricas que conceptuales, más autónomas que fusionadas con la realidad y la vida. Es curioso cómo la lectura que se hizo del debate posmoderno desde las artes plásticas se decantó hacia una forma de neo-romanticismo dejando de lado la mayor parte de los activismos políticos posmodernos que la misma crisis de la vanguardia había alentado. Durante los ochenta aquí preferimos a Julian Schnabel antes que  al grupo Material y la lucha contra el síndrome del SIDA; a Clemente antes que Martha Rosler o Barbara Kruger; a Kiefer antes que Hans Haacke. Aquí preferimos a Ferran García Sevilla o Barceló antes que Francesc Abad, o Valcárcel Medina o Antoni Muntadas. Como he apuntado, uno de los resultados de este proceso fue una profunda despolitización de las artes plásticas, una separación cada vez más radical de la realidad. Esta situación se mantuvo durante muchos años. Sin embargo, ahora está empezando a cambiar. Artistas jóvenes como Núria Güell, que profundiza en los procesos básicos del poder: la producción del dinero y los sistemas represivos. La obra de Ignasi Prat, que investiga las residencias en las que vivieron los dirigentes franquistas. Los polémicos trabajos de Santiago Sierra sobre las condiciones sociales realmente existentes y los presos políticos en España, que al ser censurado en la última edición de la feria ARCO ha alcanzado gran notoriedad. Las exposiciones de Francesc Torres en el MACBA, donde hace una explícita alusión al problema de las fosas comunes no excavadas. Domènec, con sus apasionantes investigaciones sobre el contenido simbólico de la arquitectura del franquismo a partir del uso de mano de obra gratuita de los presos republicanos esclavizados o de la utilización de algunos de los edificios que quedaban de la Exposición Internacional de 1929 en Montjuïc que en los años cincuenta fueron utilizados como verdaderos CIES (Centro de internamientos de extranjeros) con la salvedad que las personas detenidas hacinadas en su interior eran trabajadores del sur de España que simplemente querían encontrar empleo en Barcelona. También es muy interesante la publicación de postales con imágenes de momentos especialmente conflictivos de la historia de Barcelona, como la Semana Trágica, por ejemplo, que se constituyen en contradiscurso de la complaciente imagen turística de la ciudad. También es muy importante en esta recuperación de la memoria colectiva el artista Francesc Abad y su investigación sobre el Camp de la Bota, uno de los lugares preferidos por los franquistas en Barcelona para fusilar a los republicanos… Por supuesto hay que incluir en esta lista a Nora Ancarola y su visión del arte politizado que ha dado como resultado propuestas recientes tan interesantes como </span><i><span style="font-weight: 400;">Politizaciones del malestar </span></i><span style="font-weight: 400;"> o su exposición actual </span><i><span style="font-weight: 400;">Temps de plom i plata. Derives obligades.</span></i><span style="font-weight: 400;">  La lista podría alargarse mucho más, pero es evidente que el péndulo de la historia del arte volvió a moverse hace unos diez años hacia la fusión del arte con la realidad, la política, los procesos sociales y la memoria histórica.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Estat Nació. Part 1</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Creo que para el estudio de la incidencia de las artes plásticas en la transformación de la organización simbólica de Barcelona es interesante detenerse en la exposición </span><i><span style="font-weight: 400;">Estat-Nació. Part </span></i><span style="font-weight: 400;">1 de Daniela Ortiz (Cuzco, Perú, 1985) y Xose Quiroga (Ourense, 1979)</span><i><span style="font-weight: 400;">  </span></i><span style="font-weight: 400;">(Galería Àngels Barcelona, primer trimestre de 2014) porque en pocas ocasiones se produce un paralelismo tan explícito entre el contenido de una exposición artística y una transformación real, concreta y muy significativa de la organización simbólica de una ciudad como Barcelona.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En primer lugar creo que el tema de la exposición </span><i><span style="font-weight: 400;">“Estat Nació. Part 1”</span></i><span style="font-weight: 400;"> se puede entender como una continuación de la exposición de La Capella (sala municipal de exposiciones situada en la calle Hospital 56 de Barcelona) de junio de 2013 </span><i><span style="font-weight: 400;">“NN 15.518”</span></i><span style="font-weight: 400;"> aunque el ángulo con el que se presenta el tema principal haya variado. En la primera el énfasis se hacía en las personas inmigrantes desaparecidas en su intento de llegar a las costas europeas y en la segunda el énfasis se hace en el papel que el pasado esclavista y colonial y las condiciones de existencia de las personas inmigradas tienen en la construcción de un proceso nacional como el catalán y en la organización simbólica de una ciudad como Barcelona.  Si la primera exposición hace referencia a toda Europa, la segunda está localizada aquí, en Cataluña. En ambos casos creo que plantea un problema fundamental tanto para la construcción europea como para el proceso que estamos viviendo aquí. No es otro que la relación que mantenemos con las personas que desde la parte pobre del mundo (la mayor parte) desean venir aquí en busca de una vida mejor. Si la primera exposición habla de los muertos, la segunda habla de los vivos. En ambos casos el tratamiento que desde Europa les damos no es demasiado solidario. Si bien es cierto que algunos países europeos como Alemania se han mostrado generosos y han admitido más de un millón de personas migrantes. No hay más que ver lo que pasó en Lampedusa en octubre de 2013 o lo que pasó en Ceuta, con la Guardia Civil disparando contra las personas que llegaban nadando a la playa para conseguir que no llegaran y consiguiéndolo, con el resultado de quince personas ahogadas. El ministro de interior en ese momento era Jorge Fernández Díaz, quien ordenó además la instalación de afiladas cuchillas denominadas “concertinas” en toda la extensión de la alambrada que delimita la frontera con Marruecos.  Ni el menor atisbo de solidaridad o simple compasión. Muy poca gente hace algún esfuerzo por recordar que los países de los que vienen estas personas fueron durante mucho tiempo fuente de riqueza sobre la que se construyó el esplendor europeo y también el Catalán. Pocos quieren saber que el magnate del comercio y la navegación transatlántica Antonio López, marqués de Comillas, fue esclavista o que el dinero con el que se pagó parte del modernismo, a través de la familia Güell, procedía de la trata de esclavos en Cuba. Parece que el esclavismo esté reservado a las películas americanas y que nosotros no hayamos tenido nada que ver. En la exposición estaban representadas además del monumento a Antonio López diversas de sus propiedades como el edificio de la Compañía de tabacos de Filipinas o el Palau Moja, que durante muchos años fue su residencia oficial en Barcelona.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El más mínimo sentido histórico de nuestro trato con el resto del mundo tendría que despertar un atisbo de mala conciencia. ¿Mala conciencia europea o catalana? Pues sí. A falta de solidaridad, sentido de la justicia, defensa de los derechos humanos o sentimiento de especie, incidir en la mala conciencia no me parece mal. Lo que pasa es que los europeos somos especialistas en meter la mala conciencia, (o la conciencia a secas) en el bolsillo, cerrar la cremallera y no volverlo a abrir nunca más. Es cómodo actuar como si la conciencia no existiera y mucho menos la conciencia de uno mismo. No pensar nunca que fuimos nosotros los explotadores y que también Cataluña participó con entusiasmo de la explotación colonial. Como se demuestra </span><a href="http://daniela-ortiz.com/index.php?/projects/cc13/"><span style="font-weight: 400;">en el video</span><i><span style="font-weight: 400;"> CC-13</span></i></a><span style="font-weight: 400;">, nadie quiere recordar lo que pasó. Aunque la memoria es tan débil que pocos son los que incluso recuerdan el fascismo franquista… </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>El capital como objeto de adoración</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esta falta de escrúpulos en el trato hacia personas concretas y reales que simplemente buscan una vida mejor siempre me ha sorprendido si la comparamos con la veneración que tenemos hacia la gran abstracción de nuestro tiempo: el capital. El trato que dispensamos a las exigencias del capital no es sólo exquisito, sino también religioso. Se constituye en poder separado de los humanos. Es inapelable en su verdad inmutable. Ni siquiera podemos pensar alternativas a su verdad. Es un bien en sí mismo. “Lo que aparece es lo bueno. Lo bueno es lo que aparece”, como decía Debord. Evidentemente exige sacrificios. Para tranquilizar a los mercados y evitar que suba la prima de riesgo tenemos que permitir que nos recorten el salario, la educación y la sanidad. Y por pecadores nos expulsan de nuestras casas si no podemos pagar la hipoteca. El capital y su aplicación práctica, el capitalismo, se nos presentan como verdades universales totales y ahistóricas. Siempre ha sido así y así será. Es evidente que no nos damos cuenta que el trato que dispensamos a los inmigrantes (les tratamos como cosas, no como personas) es el trato que el capital nos dispensa a todos: nuestra cosificación avanza a marchas forzadas en forma de paro, de precaridad, de dificultades crecientes para llevar una vida digna. Y tampoco nos damos cuenta de que esta pseudo-religión esconde la ferocidad de las relaciones reales entre los humanos. Simplemente legitima las relaciones de explotación de unos seres humanos (pocos) sobre los demás (la inmensa mayoría). ¿Seremos capaces de liberarnos de la tiranía de los grandes bancos, de los fondos de inversión, del neoliberalismo y de la troika, de sus deudas ilegítimas y de sus medidas represoras? No es fácil, pero de nosotros depende. Quizá, una forma de empezar sea convertir la indignación en organización política, es decir, politizando el malestar, siguiendo las ideas de Nora Ancarola.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;"> Este trabajo artístico tiene el mérito de hablar de lo que nadie quiere hablar. Que el General Prim también promulgó leyes salvajes contra la población negra y que algunos de los símbolos urbanos de Barcelona conmemoran el esclavismo.  Ahora bien, qué poco se podían esperar Daniel Ortiz y Xose Quiroga que sólo cuatro años después de la exposición el monumento al marqués de Comillas iba a ser eliminado del espacio público de Barcelona por el propio Ayuntamiento. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Adéu Antonio. Memòria i reparació</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><em>Adiós Antonio. Memòria i reparació</em> es la despedida en forma de tarjeta postal del monumento dedicado a Antonio López que fue desmontado el domingo 4 de marzo de 2018 por orden de la autoridad municipal y guardado en un almacén del consistorio. En la misma tarjeta postal el colectivo Tamquem els CIEs reclamaba el cambio de nombre de la plaza de Antonio López por el de Idrissa Diallo, que murió el año 2012 en el CIE de Barcelona bajo custodia policial por causas que nunca se han aclarado. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La conexión entre la crítica que hacen los artistas Daniela Ortiz y Xose Quiroga en su exposición de 2014 y la acción municipal de retirada del monumento en 2018 están evidentemente conectadas. Pero para que esta conexión se produjera  y la organización simbólica de Barcelona empezara a transformarse tuvieron que pasar varias cosas. Como mínimo dos: que la nueva mirada sobre los procesos de descolonización y las implicaciones éticas de la explotación colonial se fuera imponiendo en los debates históricos y culturales  y en segundo lugar, que se dieran las condiciones sociales y políticas para que nuevas fuerzas de la izquierda consiguieran ganar las elecciones municipales. Ambas cosas se produjeron en 2015 con la victoria de la nueva formación política de Ada Colau y el buen resultado de la CUP (Candidatures d’Unió Popular). A partir de ese momento, si bien es cierto que el enfoque de la política cultural municipal ha sido un poco errático (con los vaivenes de la coalición con el partido socialista) sí que se puede afirmar que se está produciendo un intento de replanteamiento de la organización simbólica de Barcelona. La Generalitat de Cataluña, por su parte, ha declarado la nulidad total de los juicios sumarísimos franquistas y los instruidos por el Tribunal de Orden Público. Este proceso es muy importante también porque representa un cambio político grande de la antigua Convergencia (CDC) que hasta ahora nunca había mostrado demasiado interés en profundizar en este problema. Por otro lado, la demanda de grupos políticos como la Cup de revisar algunos monumentos (como el de Colón, entre otros), muestra una nueva sensibilidad hacia el pasado colonial que hasta hace muy poco no era tenida en cuenta en absoluto.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Cambio histórico, transformación simbólica de Barcelona y conclusión</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Estos cambios simbólicos y legales obedecen claramente a la visualización de un cambio de época histórica. Son el resultado del final del denominado “Régimen del 78” y del estado de “pre-independencia” (o “post-autonomía”)  en el que está situado el presente. Pero en Cataluña creo que todavía muchas personas no son conscientes de hasta qué punto ya el Régimen del 78 ha quedado atrás. La energía que surgió del 15 M y la fuerza del proceso soberanista han arrasado con las organizaciones políticas que protagonizaron la transición y los primeros años de la nueva democracia. La victoria de Ada Colau en la alcaldía de Barcelona y la presión de la CUP sobre los partidos que integran el actual gobierno de la Generalitat ha hecho posible un giro hacia la izquierda de la política catalana y del proceso constituyente: otras formas de hacer política y otras maneras de interpretar la realidad. Para miles de ciudadanos la independencia de Cataluña, que parecía hasta hace muy poco un proyecto utópico, confuso y socialmente conservador, parece estar a la vuelta de la esquina y se presenta como una palanca fundamental para la  transformación social. Las nuevas exigencias ciudadanas contra la corrupción, los recortes, el paro y la injusticia social ya no pueden encontrar su expresión en las antiguas formas políticas.  </span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Indudablemente este nuevo momento histórico tiene que tener una nueva expresión en  la organización simbólica de la ciudad que ahora se está iniciando por la vía de la revisión del papel de las instituciones y de la retirada y transformación de elementos concretos. En esta nueva expresión de la organización simbólica de la ciudad, que en gran medida se produce a través de elementos estéticos (escultura, arquitectura, urbanismo), los artistas plásticos de ideas más avanzadas tendrán mucho que decir si entienden esta parte de su trabajo en relación con las fuerzas políticas y sociales también más avanzadas en un proyecto de transformación de la realidad.</span></p>
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		<title>El derribo de la estatua decapitada de Francisco Franco en el Born: Organización simbólica y cambio histórico</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Oct 2016 12:14:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Ontañón]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Ayer sábado 22 de octubre no quedaba ni rastro en el exterior del antiguo mercado del Born de las dos estatuas que pocos días antes habían sido colocadas con motivo de la inauguración de la exposición <em>Franco, Victòria, República.</em> Ambas esculturas habían sido retiradas hace pocos años del espacio público por su evidente vinculación al régimen franquista y estaba previsto que permanecieran en ese lugar hasta el 8 de enero de 2017. La <em>Victòria,</em> de Frederic Marès, es una alegoría femenina, con el brazo derecho levantado, al triunfo franquista (que permaneció en su emplazamiento original en el “Cinc d’Oros”, el cruce entre Paseo de Gracia y Diagonal, hasta 2011). La otra escultura es un monumento ecuestre de Franco, obra del escultor Josep Viladomat, que está incompleto porque le falta la cabeza. El monumento se trasladó desde el castillo de Montjuïc hasta un almacén municipal donde quedó depositada y un día de 2013 su cabeza fue limpiamente seccionada y nunca ha aparecido. Desde su instalación a las puertas del Born (Centro de Cultura y Memoria, en su denominación actual) la polémica ha sido muy intensa entre los ciudadanos y también en los medios de comunicación. El viernes pasado, después de ser objeto de muchos ataques, el monumento decapitado fue derribado y el Ayuntamiento optó por retirarlo junto con la escultura de Marés. No obstante, la exposición continúa en el interior del recinto donde no acaba su mala estrella. Sólo hay que echar un vistazo al libro de firmas para constatar las encendidas quejas de los visitantes ante las evidentes dificultades de lectura de los contenidos informativos y la confusión con la que están ordenados teniendo en cuenta, además, que lo que explican es muy sencillo pero muy interesante: cómo estos dos escultores sirvieron a la República, luego al franquismo (sobre todo Marès, con mucho entusiasmo) y al final fueron reconocidos por la Democracia.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta exposición forma parte de un proyecto más amplio que se denomina <em>Evocaciones de la ruina</em> que es importante porque por primera vez desde una administración pública se plantea “una contribución a la visibilidad de las impunidades de la administración democrática hacia los crímenes y vulneraciones de la dictadura y cómo esta actitud ha generado un vacío de valores”. Este programa incluye charlas, diálogos, jornadas de debate, cine, teatro y otra exposición también situada en el interior del Born: <em>A mí esto me pasó. De torturas e impunidades (1960-1978).</em> Una impresionante muestra, clara, sencilla, concisa sobre la sistemática práctica de la tortura en el régimen franquista y en la transición y su total impunidad en la democracia. Estupenda la entrevista que se reproduce con Rodolfo Martin Villa, exministro franquista y reclamado por la justicia argentina, cuando se niega a responder al ser preguntado por las causas que le llevaron a condecorar en 1977 al conocido torturador “Billy el Niño” (el policía Antonio González Pacheco, también reclamado por la justicia argentina)</p>
<p style="text-align: justify;">La polémica se ha centrado estos días sobre todo en el lugar escogido para celebrar estas exposiciones: el Born. Y sobre todo por la presencia del monumento decapitado del dictador, que para algunas personas representaba una “provocación” en un lugar con una gran carga simbólica catalanista relacionada con la derrota de 1714. En el interior del antiguo mercado se pueden observar los magníficos restos arqueológicos de la Barcelona anterior a la Guerra de Sucesión. El derribo del monumento decapitado hay que entenderlo en estas coordenadas y a mi juicio tiene más de elemento anecdótico que de gesto político profundo. Quizás esta polémica se hubiera podido evitar simplemente colocando las esculturas en el interior del recinto o no colocándolas: la exposición se entiende perfectamente en su estado actual. Lo que no excluye que los argumentos que se han utilizado sobre todo por parte de la antigua Convergencia y de Esquerra Republicana han sido muy sesgados, dando a entender en todo momento que la presencia de la escultura sería permanente y sin mencionar en ningún momento el sentido antifranquista de la exposición.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde mi punto de vista el <em>Born Centro de Cultura y Memoria</em> es un lugar muy adecuado para acoger este proyecto. Evidentemente, la polémica se ha utilizado también para atacar a Ada Colau y su gestión al frente del Ayuntamiento, pero el tono, con mucha gesticulación e insultante, me recordaba al denominado “<em>pressing CUP</em>” cuando esta formación política exigió (y consiguió) la sustitución del entonces presidente de la Generalitat Artur Mas para negociar su apoyo a la formación de un nuevo gobierno y recibió una avalancha de insultos y descalificaciones de todo tipo con especial énfasis en sus representantes femeninas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Hacia una nueva organización simbólica de la ciudad.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En cualquier caso, desde mi punto de vista, lo más importante se ha dejado de lado. Y lo más importante es que estamos asistiendo al inicio de una nueva organización simbólica de la ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;">Las ciudades nos hablan por medio de una específica organización simbólica. A través de los símbolos urbanos las ciudades muestran lo que sus ciudadanos quieren recordar, qué es lo importante para ellos, qué valores son los predominantes, qué personas son motivo de ejemplo e imitación, qué hechos históricos son los que nutren su identidad, cómo es su visión del mundo y de sí mismos. Los elementos significativos del plano, del nomenclátor, del lenguaje arquitectónico y de los monumentos públicos construyen un cierto significado de cada ciudad. En la construcción de esta organización simbólica juega un papel determinante la tensión entre el poder político y la memoria colectiva. El poder político es el que tiene la potestad de ordenar el espacio público y tiene la última palabra sobre lo que permanece en ese espacio. Tiende a la uniformidad y al monopolio de la economía simbólica. Sin embargo, la memoria colectiva de los grupos sociales que conviven en una ciudad es diversa, múltiple, inmaterial y siempre aspira a que su identidad sea reconocida y sus símbolos permanezcan. Hay tantas memorias colectivas como grupos sociales y como éstos están jerarquizados (por clase social, por grupo étnico, por lugar de procedencia, etc.) su reflejo permanente en el espacio urbano también lo está, por lo que los símbolos urbanos normalmente reflejan en cada momento histórico la escala de valores del grupo socialmente dominante en ese momento.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero cuando una nueva organización simbólica empieza a implantarse significa que se han producido cambios muy importantes y muy profundos en el nivel político y en el nivel social. Ahora bien, la transformación de la organización simbólica de la ciudad también es, a su vez, un acto político que afecta a la praxis política general y al cambio social. De esta manera se establece una relación dialéctica entre los cambios sociales que hacen posible ésta transformación y cómo la transformación de la organización simbólica rubrica estos cambios dándoles un sentido de permanencia e irreversibilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando los símbolos asumidos como propios por un determinado régimen político caen o son derribados, ese régimen político ha caído ya o tiene las horas contadas. Los ejemplos son evidentes. Pocas personas hubieran podido imaginar en octubre de 1989 que la caída del ominoso Muro de Berlín simbolizaría el desmoronamiento del estado de la DDR y sólo dos años después la increíble descomposición de la mismísima URSS. Perfectamente conscientes del poder de los símbolos urbanos fueron los organizadores de los brutales ataques contra las torres gemelas de Nueva York, retransmitidos en directo a todos los rincones del mundo en 2001. Aunque el resultado final fuera el contrario del deseado (el régimen que pretendían desestabilizar no cayó sino que se endureció radicalmente y emprendió nuevas guerras), también fueron capaces de mostrar su fragilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">En una situación sin comparación con los ejemplos anteriores, el actual Ayuntamiento de Barcelona está emprendiendo una revisión a fondo de los símbolos franquistas que todavía quedan en el espacio público y está planteando algo que nunca se había hecho a fondo: revisar el papel que desde la desaparición del franquismo han desempeñado las administraciones democráticas en relación con la impunidad de los crímenes franquistas y por lo tanto impugnar su función en ese sentido: pasar de ser garantes de la impunidad a ejercer como elementos activos de la exigencia de justicia y reparación. La Generalitat de Cataluña, por su parte, ha planteado en las últimas semanas el inicio del proceso legal para declarar la nulidad total de los juicios sumarísimos franquistas y los instruidos por el Tribunal de Orden Público. Este proceso es muy importante también porque representa un cambio político grande de la antigua Convergencia que hasta ahora nunca había mostrado demasiado interés en profundizar en este problema. Por otro lado, la demanda de grupos políticos como la CUP de revisar los monumentos a Colón y Antonio López, entre otros, muestra una nueva sensibilidad hacia el pasado colonial que hasta hace muy poco no era tenida en cuenta en absoluto.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos cambios simbólicos y legales obedecen claramente a la visualización de un cambio de época histórica. Son el resultado del final del denominado “Régimen del 78” y del estado de “pre-independencia” en el que está situado el presente de Cataluña. Es evidente que también las dificultades de formar gobierno en Madrid responden a esta coyuntura histórica. Pero en Cataluña creo que todavía muchas personas no son conscientes de hasta qué punto ya el Régimen del 78 ha quedado atrás. La energía que surgió del 15 M y la fuerza del proceso soberanista han arrasado con las organizaciones políticas que protagonizaron la transición y los primeros años de la nueva democracia: el Partit Socialista de Catalunya PSC, que llegó a tener todo (absolutamente todo) el poder institucional en Catalunya (Generalitat, Ayuntamientos, diputaciones) ahora se debate para evitar su práctica desaparición. La antigua Convergencia se ha transformado en otro partido y lucha con muchas dificultades por encontrar su nuevo espacio político. Es decir, el bipartidismo catalán ha saltado por los aires. La victoria de Ada Colau en la alcaldía de Barcelona y la presión de la CUP sobre los partidos que integran el actual gobierno de la Generalitat ha hecho posible un giro hacia la izquierda de la política catalana y del proceso constituyente: otras formas de hacer política y otras maneras de interpretar la realidad. Para miles de ciudadanos la independencia de Cataluña, que parecía hasta hace muy poco un proyecto utópico, confuso y socialmente conservador, parece estar a la vuelta de la esquina y se presenta como una palanca fundamental para la transformación social. Las nuevas exigencias ciudadanas contra la corrupción, los recortes, el paro y la injusticia social ya no pueden encontrar su expresión en las antiguas formas políticas.</p>
<p style="text-align: justify;">En 2011, las fuerzas policiales de la Generalitat, dirigidas por el convergente Felip Puig y las municipales, dirigidas por la socialista Assumpta Escarp, coordinaron sus fuerzas para desalojar a los indignados del 15M de plaza Cataluña. Algunos de los indignados apaleados en aquel momento ocupan cargos políticos en la actualidad y los partidos a los que pertenecían estos dirigentes políticos están irreconocibles. Ese momento representó la unión de las fuerzas del orden del Régimen del 78 contra las nuevas formas de protesta pacífica y al mismo tiempo dio la medida de la grave crisis en la que estaban inmersas.</p>
<p style="text-align: justify;">En Cataluña estamos en el inicio de un nuevo momento histórico, que de la misma manera que no sabemos cómo acabará, se presenta como irreversible. Aunque este cambio afecta a todo el Estado, en otros lugares se presenta con ritmos diferentes o directamente con una actitud reaccionaria, como en aquellos lugares en los que continúa triunfando el PP como opción política.</p>
<p style="text-align: justify;">Indudablemente este nuevo momento histórico tiene que tener una nueva expresión en la organización simbólica de la ciudad que ahora se está iniciando por la vía de la revisión del papel de las instituciones y de la retirada y transformación de elementos concretos como la escultura donada por Juan Antonio Samaranch al Ayuntamiento. Marcar distancias con personajes históricos franquistas como el aludido, que jamás ni en lo más mínimo se arrepintió de su pasado y que además adquirieron una increíble nueva legitimidad gracias a los Juegos Olímpicos, es fundamental.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La organización simbólica de los Ayuntamientos del PSC en Barcelona</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Si estoy analizando los cambios de la organización simbólica de la ciudad (en concreto Barcelona) que se están implantando a partir de la nueva situación política y social es importante intentar una mirada, aunque sea breve, de la situación de la que se parte. Esta situación es la que ha caracterizado al Ayuntamiento de Barcelona que desde las primeras elecciones municipales democráticas de 1979 hasta 2011 ha estado gobernado por el Partido Socialista de Cataluña.</p>
<p style="text-align: justify;">Evidentemente profundizar en esta investigación requeriría mucho más espacio que el disponible en este artículo, pero puedo intentar dar unas pinceladas de las principales líneas por las que los ayuntamientos socialistas construyeron la organización simbólica que todavía se puede leer en Barcelona y sobre la que se construirá la nueva.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo primero que hay que destacar es que la construcción de una organización simbólica no es únicamente ni una imposición vertical de los deseos de los partidos políticos que ocupan una administración, ni únicamente un reflejo directo de los cambios históricos que se producen. De igual manera que la gestión de la memoria colectiva es compleja, la ciudad siempre tiene una masa crítica que se resiste a ciertos cambios y propone otros. La ciudad no es una masa inerte cuyos significados se puedan modelar sin dificultades: presenta resistencias, disidencias, alternativas a lo dado que para acallarlas más de una vez se ha recurrido a la violencia directa.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo a modo de esquema en los largos años de administraciones municipales socialistas se pueden observar algunos rasgos de su organización simbólica:</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>a.-</strong> Adaptación a los criterios generales de la transición política española en el sentido de aceptar el sacrificio de la memoria colectiva de la República y el antifranquismo en beneficio de la nueva estabilidad constitucional. Se catalaniza el nomenclátor y se eliminan las principales denominaciones de calles o plazas de carácter franquista. Se dignifica el Fossar de la Pedrera. En este sentido sí que se realizan recuperaciones de lugares de memoria, como el mencionado (y con buenos resultados, por cierto) pero siempre tienen carácter marginal.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>b.-</strong> Creación de nuevos símbolos que renueven la imagen de la ciudad en detrimento de los contenidos relacionados con la memoria. En el período 1979 -1993 de las más de doscientas intervenciones escultóricas instaladas en el espacio público sólo unas sesenta tienen alguna relación con la memoria.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>c.-</strong> Diferenciación de la acción simbólica antes y después de 1986, con motivo de la nominación olímpica. Seguramente un proyecto como la remodelación de la Via Júlia no se hubiera podido hacer después de 1986.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>d.-</strong> Apuesta por una espectacularización de la ciudad en detrimento de una visión de la ciudad desde las necesidades de las clases populares. Torre de Collserola de Foster. Obras de Calatrava en Montjuïc y la Sagrera. Villa Olímpica de Poble Nou. Rascacielos de la Villa Olímpica, MACBA de Richard Meier… La imagen de la ciudad como mercancía en la ciudad “postindustrial”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>e.-</strong> Apostar preferentemente por la imposición de “consensos” políticos artificiales en detrimento del sentido crítico. (El famoso “Despotismo Ilustrado” de los ochenta y primeros noventa) El consenso olímpico eliminó cualquier atisbo de sentido crítico que hubiera ayudado a mejorar los resultados generales y las necesidades de los barrios. Torpeza manifiesta en gestionar la “disidencia” de lugares y espacios que se resistían a los cambios impuestos, como “Can Ricart”, por ejemplo</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>f.-</strong> La convocatoria de grandes acontecimientos internacionales como “excusa” para la transformación urbanística de la ciudad. Con el fiasco del Fórum de las culturas de 2004 en la desembocadura del Besos se acaba por fin la metodología mediante la cual la transformación de la ciudad se supeditaba a la celebración de grandes acontecimientos internacionales.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>g.-</strong> La permanente confusión entre iniciativas públicas y privadas en consorcios, patronatos y asociaciones de todo tipo que a la postre benefician más al sector privado y desdibujan lo público.</p>
<p style="text-align: justify;">Por tanto, el inicio de una nueva organización simbólica para la ciudad tendría que basarse en una metodología en principio de eliminación de los restos simbólicos del franquismo y de franca recuperación de la memoria colectiva. Por otro lado tendría que invertir la tendencia de la espectacularización de la ciudad y reorientar sus prioridades a asumir las reivindicaciones de las clases populares, sus necesidades y sus símbolos. ¡Ni una sola obra de Calatrava más, por favor! Tendría que fomentar la pequeña escala (en la que hay mucho espacio para la experimentación estética, también) Tendría que fomentar la participación, el sentido crítico y saber negociar con las resistencias de todo tipo que encontrará. Tendría que fomentar la heterogeneidad de los espacios y hacer frente a la uniformización del Mercado, de la ciudad turística y de la invasión automovilística.</p>
<p style="text-align: justify;">En definitiva, los ciudadanos tendríamos que apostar por ser un poco más dueños de la ciudad y empujar para que los nuevos valores de reconocimiento de la memoria colectiva, de justicia social, sostenibilidad, hospitalidad, participación… sean los que protagonicen la nueva organización simbólica de la ciudad. Evidentemente esto no es fácil (nunca lo ha sido), pero es la altura del reto lo que le hace apasionante.</p>
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		<title>&#8216;Estat-Nació – Part I&#8217; en Àngels Barcelona</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Mar 2014 12:32:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Glòria Guirao]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><em><span style="color: #888888;">&#8216;Estat-Nació &#8211; Part I&#8217;<br />
</span></em><em style="color: #888888;">14 de febrero  &#8211; 04 de abril de 2014<br />
</em><em style="color: #888888;">Daniela Ortiz + Xose Quiroga<br />
</em><em style="color: #888888;">Àngels Barcelona</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Construir la propia soberanía sobre la memoria del colonialismo<br />
(Daniela Ortiz + Xose Quiroga: &#8216;Estat-Nació &#8211; Part I&#8217; en Àngels Barcelona) </strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">La producción artística de Daniela Ortiz y Xose Quiroga es activismo político en estado puro. Su último trabajo se puede ver actualmente en la galería Àngels Barcelona y pone en el punto de mira la ausencia de cuestionamiento del pasado colonial en la historia de Cataluña dentro del proceso de construcción de una soberanía nacional. <em>Estat-Nació, Part I</em> constituye una mirada crítica hacia el intento de reforzar la identidad catalana a través de la recuperación de ciertos personajes históricos ligados al colonialismo de España y mediante la utilización de discursos, leyes y normas que implican a la población no reconocida como ciudadana.</p>
<p style="text-align: justify;">El proyecto parte del análisis del monumento a Cristóbal Colón que hay al final de las Ramblas de Barcelona, uno de los iconos urbanísticos de la ciudad que incluye, en su base, representaciones de los diferentes poderes coloniales en actitud de dominación hacia la población indígena. Durante la cadena humana por la independencia de Cataluña que se celebró el pasado 11 de septiembre de 2013, Daniela Ortiz y Xose Quiroga entrevistaron a varios participantes en la acción alrededor de monumentos que conmemoran a figuras históricas relacionadas con estos procesos actualmente en pie en Barcelona. Les preguntaban si creían que esos homenajes deberían conservarse en una Cataluña independiente y, aunque hay respuestas de todo tipo, gran parte de los encuestados o bien no conocían ese dato o no les parecía mal que se mantuvieran esas conmemoraciones, puesto que se trata de personajes importantes para la historia del país.</p>
<p style="text-align: justify;">El vídeo que recoge esta acción, titulado <em>cc13</em> e incluido en la exposición en Àngels (ver más abajo), se completa con una serie de fotografías de las estatuas y placas conmemorativas que aún hoy honran en Barcelona a personajes directamente vinculados al colonialismo y al esclavismo como el Virrei Amat, Joan Güell, Valeriano Weyler, Antonio López o el General Prim –autor, entre otras cosas, del Código Negro, documento que permitía la represión sin juicio previo de cualquier revuelta de los esclavos, del que se celebra el bicentenario de su nacimiento este 2014, con una <a href="http://www.prim2014.com/" target="_blank">serie de actos financiados en parte por La Caixa</a>. Por supuesto que estos políticos y militares fundaron algunas de las instituciones más importantes de la Cataluña de aquel momento (como por ejemplo el Banco Hispano Colonial o el Cercle Hispano Ultramarí de Barcelona, hoy Ateneu de Barcelona, sede del lobby antiabolicionista en su origen), pero lo hicieron para defender unos intereses económicos en América basados en gran medida en el esclavismo y en la represión de la población autóctona.</p>
<p style="text-align: justify;">La segunda sala de la exposición consiste en una revisión de discursos de políticos catalanes en torno a políticas de migración tales como los procesos de legalización de inmigrantes en situación de irregularidad burocrática o la utilización de la cultura y, particularmente, de la lengua catalanas como exigencias en este tipo de trámites. Daniela Ortiz y Xose Quiroga organizaron una clase de catalán para inmigrantes extracomunitarios (hay que resaltar que sólo a esta parte de la población foránea residente en Cataluña se le exige el conocimiento de este idioma) en la que el material de estudio eran precisamente fragmentos de discursos del alcalde Trias, de Duran i Lleida o Mercè Homs, entre otros, en los que se hace patente el racismo implícito de muchas de estas medidas de regularización, ya que se ceban en la población más vulnerable y acaban constituyendo un mecanismo de exclusión basado en una idea de legalidad construida precisamente para poner trabas a la entrada de migrantes de origen colonial.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Estat – Nació, Part I</em> no es una crítica a la lucha por la independencia de Cataluña, sino una llamada de atención acerca de las estrategias que se están siguiendo para reforzar la identidad catalana y que dan una cierta idea del tipo de estado que se quiere conseguir. ¿Es éste uno fundamentado en el enaltecimiento de figuras ligadas al esclavismo y el desprecio a la población indígena de las tierras sometidas durante la época colonial, tal y como es el Estado español, que tiene como fiesta nacional el 12 de octubre, conmemorando el descubrimiento y conquista de América? ¿Uno que adopta las leyes de extranjería y las normativas que afectan a los derechos y las libertades de la población migrante del país del que se quiere independizar sin cuestionarlas?</p>
<p style="text-align: justify;">Con este proyecto, Ortiz y Quiroga dan una nueva vuelta de tuerca a una práctica artística siempre vinculada a la crítica social y centrada en dar visibilidad a los residuos del colonialismo en la actualidad, especialmente en aquellos que están directamente relacionados con la construcción de la memoria histórica. <em>Estat-Nació, Part I </em>plantea una mirada crítica sobre la construcción de una soberanía catalana sin cuestionar un pasado del que no habría que sentirse orgulloso y con ello se adentra en el terreno del activismo político, reclamando una revisión de las figuras históricas que queremos que nos representen y la creación de unas políticas relativas a la inmigración más justas y respetuosas con la población más vulnerable. Se trata, pues, de un proyecto que cuestiona la propia estructura política del estado-nación en tanto que mecanismo de control y, a la vez, de exclusión.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe src="//player.vimeo.com/video/74941095?title=0&amp;byline=0&amp;portrait=0&amp;color=000000" width="620" height="349" frameborder="0"></iframe></p>
<p><em><span style="color: #888888;"><span style="color: #888888;">↑ <a href="http://vimeo.com/74941095">CC13</a></span> de <a href="http://daniela-ortiz.com/" target="_blank">Daniela Ortiz</a> + <a href="http://www.xosequiroga.com/" target="_blank">Xose Quiroga</a>, incluido en la exposición.</span></em></p>
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<p><img class="alignnone size-full wp-image-1519" title="Daniela Ortiz + Xose Quiroga 6" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2014/03/Daniela-Ortiz-+-Xose-Quiroga-61.jpg" alt="" width="620" height="413" /></p>
<p><span style="color: #888888;"><em>↑ Vista de la exposición | © Daniela Ortiz + Xose Quiroga &#8211; Àngels Barcelona</em></span></p>
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<p><img class="alignnone size-full wp-image-1520" title="Daniela Ortiz + Xose Quiroga 5" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2014/03/Daniela-Ortiz-+-Xose-Quiroga-5.jpg" alt="" width="620" height="412" /></p>
<p><span style="color: #888888;"><em>↑ Vista de la exposición | © Daniela Ortiz + Xose Quiroga &#8211; Àngels Barcelona</em></span></p>
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<p><img class="alignnone size-full wp-image-1521" title="Daniela Ortiz + Xose Quiroga 4" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2014/03/Daniela-Ortiz-+-Xose-Quiroga-4.jpg" alt="" width="620" height="465" /></p>
<p><span style="color: #888888;"><em>↑ Vista de la exposición | © Daniela Ortiz + Xose Quiroga &#8211; Àngels Barcelona</em></span></p>
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