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	<title>Situaciones &#124; Revista de historia y crítica de las artes &#187; Elena Bulet</title>
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		<title>Winnipeg: un diálogo teatral con la memoria histórica</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Nov 2020 14:48:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elena Bulet]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_2360" class="wp-caption alignnone" style="width: 898px"><img class="wp-image-2360 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2020/11/Captura-de-pantalla-2020-11-11-a-las-15.30.41.png" alt="winnipeg_1" width="898" height="599" />
<p class="wp-caption-text">Escena de <em>Winnipeg</em>, obra de <strong>Laura Martel</strong> dirigida por<strong> Norbert Martínez</strong> | © <strong>Cristina Raso</strong></p>
</div>
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<p>Termina la obra y el público de la sala del Teatre Akadèmia arranca a aplaudir. Debajo de las chaquetas, que pronostican la llegada del otoño, hay muchos pelos de punta. Martí Salvat, uno de los actores de la obra, explica que la de hoy ha sido una función especial. De espectadora está Lola Patau, una de las niñas que viajó en el Winnipeg de Francia a Chile. Lola se levanta para agradecer a la compañía este regalo: “es muy importante que el arte refleje la memoria de aquella gente que tuvo que dejar su tierra por motivos políticos”. Para ella poder ver representadas las vivencias de cuando tenía 5 años no tiene precio. La obra <em>Winnipeg</em> narra el exilio de una pequeña niña y su padre a bordo del barco que Pablo Neruda impulsó, pero también la historia de una los más de 2.200 republicanos que viajaron en esa embarcación el 1939.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Son días difíciles para la cultura. Las medidas restrictivas de la COVID-19 hacen que las producciones ya no se planteen para ganar dinero, sino casi para “perder lo menos posible”, explica Ôscar García, productor de la obra. A pesar de ello, las salas se han adaptado a las condiciones de higiene necesarias para garantizar la seguridad de todos los espectadores. Entrada en cuentagotas de todas las personas en su asiento correspondiente. Gel, manos, distancia, mascarilla… </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En la sala Akadèmia no hay telón. Entras y te golpea la presencia abrupta pero minimalista de la escenografía montada. La estética de <em>Winnipeg</em> es austera, unas pocas mesas y una pantalla conectada a una </span><i><span style="font-weight: 400;">handycam</span></i><span style="font-weight: 400;"> con la que la actriz Laia Alberch enfoca cómo coloca unos lápices de colores encima la mesa. Aparentemente sin importancia, estos lápices se convertirán en el amuleto de la pequeña protagonista. “Se mira pero no se toca”, remarcan constantemente en la obra. Esa pequeña también pudo ser Lola Patau, que recuerda cruzar la frontera con tan solo cinco años y casi sin ninguna pertenencia: “crucé a las espaldas de mi madre, atravesando ríos con la ayuda de todo el mundo y con tres vestidos puestos”. </span></p>
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<div id="attachment_2361" class="wp-caption alignnone" style="width: 899px"><img class="wp-image-2361 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2020/11/Captura-de-pantalla-2020-11-11-a-las-15.30.59.png" alt="Winnipeg_2" width="899" height="598" />
<p class="wp-caption-text"><strong>Lola Patau</strong>, una de las niñas refugiadas que viajó en el Winnipeg en 1939. | © <strong>Elena Bulet</strong></p>
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<p><span style="font-weight: 400;">A lo largo de la obra, la </span><i><span style="font-weight: 400;">handycam</span></i><span style="font-weight: 400;"> le da vida a distintos objetos. Una pequeña pluma que se convierte en barco, retratos de personas del pasado, maletas, monedas y otros elementos que sirven para ir ilustrando las escenas de la historia. La Jarra Azul conduce al espectador de Barcelona a Portbou, a cruzar los Pirineos, a Colliure, a Argelès-sur-Mer, luego a París, luego Trompeloup, el Winnipeg, días de mar y finalmente se llega a Valparaíso. Tan solo con una cámara, una pantalla, una iluminación original, cuatro voces espectaculares y una apuesta por el sonido como vehículo conductor muy acertada.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Dicen que la patria es un fusil y una bandera. Mi patria son mis hermanos, que están labrando la tierra…”, cantan en una de las escenas. Esta no es la primera obra en la que La Jarra Azul reivindica la memoria histórica. “Esta compañía se caracteriza por hacer un teatro contemporáneo, muy claro y directo. Con <em>Winnipeg</em> queríamos abrazar la memoria histórica y mantener un hilo de poesía detrás”, explica el productor. Además, la obra cuenta con la presencia de muchos jóvenes profesionales formados en La Jarra Azul, puesto que la compañía celebraba 20 años. La idea surge durante un viaje a Chile, donde unos integrantes de la compañía estaban de gira con otra de sus obras. En Valparaíso conocieron la historia de este barco y poco después encontraron una novela gráfica de Laura Martel, que accedió a adaptarla al teatro. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><em>Winnipeg</em> es una obra sobre el pasado que dialoga con el presente. La guerra civil española es todavía un tabú en la sociedad actual. Hay muchas personas que no conocen qué les pasó a sus familiares. Lola explica que “no se ha hablado suficiente de los horrores de una guerra. Todavía tengo un tío del que no se sabe nada”. Para Ôscar “ha habido una negación de la historia, hay una parte que se ha intentado ocultar. Y eso es muy grave, la historia debe conocerse para no volver a cometer los mismos errores”. Este diálogo con el presente también se refleja en las muchas embarcaciones que buscan asilo en Europa y a cuyos tripulantes se les abandona en el mar. ¿Qué hubiera pasado si Chile no hubiera alojado a todos los refugiados del Winnipeg? </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Una de las funciones importantes del arte es la comunicación. El arte puede comunicar la historia de una manera cercana”, explica Ôscar. <em>Winnipeg</em>, entre otras producciones y obras de arte, invita a reflexionar sobre el pasado. ¿Lo pensamos suficiente? ¿Hemos hecho como sociedad un trabajo de memoria histórica? ¿Quién ha decidido cómo se narra la guerra civil? ¿Qué historias son válidas y cuáles no? Lo bueno del arte es que muchas veces tampoco te aporta (ni puede, ni debe aportar) una respuesta. Simplemente te plantea un escenario, te explica una realidad y te despierta el sentido crítico. </span><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Termina la obra y el público de la sala del Teatre Akadèmia arranca a aplaudir, entre removido y emocionado por la experiencia de la última hora. “Que la crítica borre toda mi poesía, si le parece. Pero este poema, que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie”, escribía Pablo Neruda en la partida del Winnipeg. La obra debía estrenarse en julio dentro del Festival Grec, pero debido a la pandemia el estreno se aplazó hasta septiembre. Las sesiones de <em>Winnipeg</em> en el Akadèmia ya han terminado, pero la compañía está confirmando nuevas fechas. La siguiente oportunidad para verla: el 13 de noviembre en Collbató. </span></p>
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<div id="attachment_2362" class="wp-caption alignnone" style="width: 900px"><img class="wp-image-2362 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2020/11/Captura-de-pantalla-2020-11-11-a-las-15.31.12.png" alt="Winnipeg_3" width="900" height="597" />
<p class="wp-caption-text">Escena de <em>Winnipeg</em> | © <strong>Cristina Raso</strong></p>
</div>
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		<title>&#8220;Al museo se va a sentir emociones socialdemócratas&#8221;. Entrevista a Valentín Roma.</title>
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		<pubDate>Thu, 28 May 2020 14:57:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elena Bulet]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_2334" class="wp-caption alignnone" style="width: 600px"><img class="wp-image-2334 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2020/05/@elenabulet_16052020_VirreinaRoma_low.jpg" alt="@elenabulet_16052020_VirreinaRoma_low" width="600" height="400" />
<p class="wp-caption-text"><strong>Valentín Roma</strong> en una de las salas expositivas de la Virreina. © Elena Bulet</p>
</div>
<p style="text-align: justify;">La Virreina Centre de la Imatge está vacía. Unos grandes pórticos contienen diversas reflexiones artísticas, que presionan desde dentro para interpelar a los viandantes. Esta institución museográfica pública y gratuita no tardará mucho en volver a abrir sus puertas. <b>Valentín Roma</b> (Ripollet, 1970), su director, tiene muy claro que la posición de los museos debe cambiar después de la pandemia.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Roma es escritor, historiador de arte y comisario de exposiciones. Entre algunos de sus libros, destaca una trilogía centrada en el desclasamiento: </span><i><span style="font-weight: 400;">El enfermero de Lenin</span></i><span style="font-weight: 400;">, </span><i><span style="font-weight: 400;">Retrato del futbolista adolescente</span></i><span style="font-weight: 400;"> y </span><i><span style="font-weight: 400;">Todas nuestras deudas</span></i><span style="font-weight: 400;">, cuyo texto todavía está por terminar</span><i><span style="font-weight: 400;">.</span></i><span style="font-weight: 400;"> De joven, Valentín estaba encaminado a convertirse en jugador profesional de fútbol, pero su deseo era el de dedicarse a la cultura, el arte o la literatura. Siguiendo ese camino, llegó a trabajar como conservador jefe en el MACBA, donde fue despedido tras la polémica censura de la exposición “<em>La Bestia y el Soberano</em>”. Desde 2016, dirige la Virreina Centre de la Imatge.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><b>¿Cómo ha afectado la COVID-19 a los museos?</b><strong><strong> </strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Hay tres campos donde se va a ver afectado. El primero es en la experiencia de visitar una exposición. Cualquier cuestión que tenga que ver con la interacción se va a ver clausurada. No solamente es tocar unos botones, sino interaccionar con los contenidos, con los cuerpos, con el cuerpo social del resto de los visitantes… Por otra parte, creo que se va a ver modificada la posición pública del museo. Hasta ahora, uno de los parámetros para medir el éxito de una institución es el número de visitantes. Un parámetro que de alguna manera mide de una forma un tanto epidérmica, un tanto jerárquica y un tanto acrítica, convirtiéndose en una arma arrojadiza muchas veces, política y mediáticamente hablando. Ahora que este parámetro ha caído, el museo va a tener que recapitular muy bien cuál es su posición en la esfera pública y cuál es el servicio público que presenta. Ya no vamos a poder ser espacios de convocatoria. El tercer elemento va en relación a lo que va a pasar cuando el museo esté vacío. Va haber un choque de índole iconográfica, pues ir a un museo lo entendíamos como algo muy cercano a un evento social. La idea de una exposición con un montón de gente en la sala mirando. Ahora, la iconografía que va a suscitar el museo va a ser más silenciosa, más despoblada, sin gente… Va a parecer otro lugar. Por lo tanto, la gestión administrativa, política, pública y mediática va a ser diferente. Necesitamos que nuestros usuarios conozcan mejor cómo funciona la institución museística.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><b>¿Qué mensajes deberían emitir los museos?</b></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Se va a reforzar la idea de que los museos tienen que ser espacios de investigación crítica. Tenemos que generar una cultura crítica institucional que nos permita conservar la cualidad de servicio público de los museos. La alarma, el vaciamiento, el confinamiento y la clausura del museo van a tener unas consecuencias en forma de exceso de control, de burocratización, de seguridad y de higiene. Este escenario va a lanzar imágenes que no tienen nada que ver con las iconografías celebratorias del museo, es decir un montón de gente que va a lo que sería una </span><i><span style="font-weight: 400;">rave</span></i><span style="font-weight: 400;"> cultural. Viene un período en el que es fundamental tener una cultura crítica compleja sobre la institución cultural y el museo y una interpretación ideológica de qué es lo que se está haciendo. No brochas gordas sobre el número de públicos o la cantidad de impactos mediáticos.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><b>¿Puede ese exceso de control reflejarse también en una censura de los contenidos? </b></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">No, no lo creo. Aunque la censura siempre está ahí, sería iluso pensar que los museos no tienen límites. El museo público tiene las limitaciones de la esfera pública y el museo privado tiene las limitaciones de la moral de los propietarios. La “censura” es una palabra prohibida socialmente. No se puede nombrar “censura”, pero sí se utiliza la estrategia y los recursos de la censura bajo el nombre de “límite”. O sea, el museo es un espacio lleno de límites y vamos a ver cómo se gestionan. Siempre va a haber este peligro en un museo, pero no ahora especialmente.</span></p>
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<div id="attachment_2337" class="wp-caption alignnone" style="width: 600px"><img class="wp-image-2337 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2020/05/@elenabulet_16052020_VirreinaRoma-17_low.jpg" alt="@elenabulet_16052020_VirreinaRoma-17_low" width="600" height="400" />
<p class="wp-caption-text">Detalle de “<em>Los desastres de la guerra – El caballo de Troya</em>” de <strong>Daniel G. Andújar</strong>, una de las piezas que articularon su propuesta en la documenta14 de Kassel y que podrá verse en su exposición “<em>El tercer estado</em>”. © Elena Bulet</p>
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<p><strong>Entre estos límites, ¿se encuentran también algunas emociones?  </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En general hay una serie de emociones sociales que dentro de la codificación del arte tienen un rango inferior. Por ejemplo, la risa –que es muy importante en la vida–, no es tan sustancial y tan relevante en las experiencias artísticas. De alguna forma hemos trascendentalizado la experiencia del arte. A veces, los límites de un museo también son códigos de conducta, protocolos, coreografías que estratifican las experiencias emocionales que se desarrollan en el museo. Es decir, el dolor es factible experimentarlo en un museo. La indignación es seguramente una de las experiencias más ecuménicas y más fácilmente legítimas que se tienen hoy en los museos. Hoy la gente va a los museos a indignarse tranquilamente. Lo digo con toda la ironía. En el fondo son emociones socialdemócratas. Una indignación socialdemócrata, un dolor socialdemócrata, la ironía, que es la gran pasión socialdemócrata y neoliberal. Al museo, se va a sentir emociones socialdemócratas.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><b>Frente al cierre por la pandemia, muchos museos han optado por digitalizar sus contenidos&#8230;  </b><strong><strong> </strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Desde La Virreina entendemos la digitalización instantánea como una medida de urgencia. Somos una institución que tenemos muy en consideración al público digital por una razón muy esquemática: nuestro auditorio tiene una capacidad de 90 personas y nuestras salas colapsan con más de 600 personas al día. Tenemos una programación exclusivamente digital de exposiciones. De las 13 exposiciones anuales, 2 están solo hechas para el medio digital. Y luego tenemos una web que es un repositorio a modo de biblioteca de todos nuestros programas públicos. Pero aun así, teniendo una conciencia muy clara de lo específico del medio digital, no se puede hacer una traslación, una traducción inmediata y literal de los contenidos. Vamos a reforzar los recursos que ofrecemos en cada exposición para que sean más visualizables desde la web, pero es implanteable trasladarlo todo al campo digital. Aparte de las dificultades técnicas, es una medida excepcional.  </span></p>
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<div id="attachment_2336" class="wp-caption alignnone" style="width: 600px"><img class="wp-image-2336 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2020/05/@elenabulet_16052020_VirreinaRoma-4_low.jpg" alt="@elenabulet_16052020_VirreinaRoma-4_low" width="600" height="400" />
<p class="wp-caption-text">Una de las salas vacías de La Virreina Centre de la Imatge el día de esta entrevista, durante los días de confinamiento. © Elena Bulet</p>
</div>
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<p><strong>¿Este confinamiento está resignificando el valor de la imagen? </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Desde los años 50, cuando las imágenes empezaron a producirse de una manera no profesional con la aparición de las cámaras analógicas de consumo masivo, la imagen viene reformulándose. Siempre está en un régimen de reproducción técnica distinto, en un uso diferente, en un régimen de exhibición cambiante y en sistemas de distribución también variantes. Con lo cual, si esos cuatro canales están cambiando, ella se resignifica también.  No veo que las redes sean diferentes a lo que podría ser el tránsito de la pintura natural a la pintura sintética o el régimen de la fotografía con placas analógicas a la fotografía digital. Siempre va a estar mutando, porque también hay mutaciones en sus distintos canales.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><b>¿Cómo concibes una exposición?</b><strong><strong> </strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La exposición es estudio. Considero cada exposición como una especie de investigación en la que tengo que estudiar mucho. Cuanto más conoces a un artista más te ves obligado a estudiarlo. También hay diferentes momentos en las exposiciones. Hay un primer momento muy dilatado en el tiempo que es un momento de estudio de comprensión profunda del trabajo de un artista. Luego, hay una fase que tiene que ver con la enunciación de esa investigación en términos museográficos. Y es otro momento, con otras herramientas. Al mismo tiempo, viene la escritura de la exposición: es el lanzamiento de una hipótesis y al mismo tiempo el dibujo de un lugar de enunciación. Más allá de cuidar la profesionalidad en el comisariado y en el trabajo en el campo de la museografía, también intentamos entenderlo como un oficio. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><strong><br />
</strong></strong></p>
<div id="attachment_2339" class="wp-caption alignnone" style="width: 600px"><img class="wp-image-2339 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2020/05/@elenabulet_16052020_VirreinaRoma-2_low.jpg" alt="@elenabulet_16052020_VirreinaRoma-2_low" width="600" height="400" />
<p class="wp-caption-text"><strong>Valentín Roma</strong> señala las exposiciones que la Virreina ha realizado durante los últimos años © Elena Bulet</p>
</div>
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<p><strong>Cuando te presentaste para dirigir La Virreina te proponías consolidar la institución para que se le reconociera una entidad propia. ¿Lo has conseguido?  </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Hemos hecho una programación que, aunque no sea fácil de hacer, es fácil de identificar. Hemos abordado trayectorias que han sido fundamentales en las diferentes rupturas epistemológicas, estéticas y artísticas desde los años 60 hasta la actualidad. Y que o bien tenían un relato desactualizado en el campo museográfico o bien no tenían ningún relato porque no se habían exhibido. Además, todas ellas tenían una vinculación importante con la imagen. Eso uniría a Susan Sontag, Paula Rego, Patrick Faigenbaum, August Sander, Alexander Kluge&#8230; La cuarentena de exposiciones que hemos hecho desde 2016 las hemos producido nosotros. Algunas también han viajado a otros lugares, pero siempre las arrancamos nosotros. No entramos dentros de paquetes ya hechos donde viene circulando una exposición. Nos gusta investigar nuestros proyectos y ser nosotros quienes propongamos nuestros contenidos.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Además de las exposiciones, ¿qué otros ámbitos habéis abordado?</b><strong><strong> </strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">También hemos apostado por líneas de investigación editoriales en el campo del ensayo y de la imagen, sea fotografía, arquitectura, cine o caricatura. Y luego una parte muy importante de programas públicos donde, de alguna manera, desde diferentes frentes hemos convocado y sido escenario de toda una producción subjetiva desde el campo del activismo, del trabajo crítico con la colonialidad, con la racialización, con los feminismos, con el patrimonio&#8230; Son temas colectivos que están produciendo conocimiento crítico en la esfera pública fundamentalmente barcelonesa y con quienes hemos cooperado, creando un gran espacio de encuentro y desbordamiento en muchos casos. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Qué es para ti el arte?  </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La pregunta qué es el arte, que en términos filosóficos sería una pregunta por la ontología, yo la sustituiría por la de “¿para qué sirve el arte?”. Me parece mucho más pertinente. En ese sentido, no podemos plantear un uso universal para todas las artes. Los usos son diferentes en función de cada uno de los materiales artísticos. Para mí no es lo mismo: no tiene nada que ver Barbara Hammer con Jean Siméon Chardin. Delante de un cuadro de Chardin en el Louvre tengo una posición y un uso totalmente distinto del que tengo delante de la obra de Hammer. Es en esa versatilidad, en esos dos usos al mismo tiempo, donde el arte se nos manifiesta como un espacio de configuración personal, configuración ideológica y de perfilamiento en una esfera pública.</span></p>
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<div id="attachment_2338" class="wp-caption alignnone" style="width: 600px"><img class="wp-image-2338 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2020/05/@elenabulet_16052020_VirreinaRoma-15_low.jpg" alt="@elenabulet_16052020_VirreinaRoma-15_low" width="600" height="400" />
<p class="wp-caption-text">Detalle de “<em>El tercer estado</em>” la exposición de <strong>Daniel G. Andújar</strong> en La Virreina. Comisariada por <strong>Valentín Roma</strong>, la muestra es una coproducción junto al Centre del Carme de València y el MNCARS de Madrid. © Elena Bulet</p>
</div>
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<p><strong>El arte muchas veces no consigue traspasar las barreras de clase… </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Hay una cuestión educativa. Habría que ver qué papel tiene el arte en la escuela. Tengo claro que las matemáticas tienen una gran centralidad en la educación de la gente, pero no sé si el arte tiene la misma persistencia. Tiene que ver con una cuestión educativa, más que con una cuestión de clase, aunque también. Y tiene que ver una cuestión de acceso. Efectivamente las clases altas tienen más tiempo libre que las clases bajas y se pueden dedicar a hacer cosas que otra gente no puede hacer. Entre esas la experiencia del ocio y el consumo cultural. El consumo cultural vale dinero y no todo el mundo lo tiene.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>En tus libros reflexionas sobre el desclasamiento… </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Ese es el gran tema que me interesa en la literatura. Estoy analizando un poco cómo ha sido el desclasamiento económico, moral, estético, ideológico de una generación amplia en España, que sería la gente que hoy tenemos unos 50 años. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Crees que cuando alguien se convierte en desclasado genera un rechazo en relación a sus orígenes? </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Por parte de él mismo, sí. Esa es la condición del desclasado. Lo que caracteriza los procesos de desclasamiento es la negación de las condiciones estéticas, morales, e ideológicas anteriores. El desclasado solo mira atrás con nostalgia. Yo intento explorar eso. Considero que he cambiado de clase social y me interesa investigar en qué he cambiado y qué mantengo. Pero no desde una idealización, simplemente llegué a lugares para los que no estaba programado y me interesa saber qué pasa. Me interesa explorar críticamente mi propia configuración social e ideológica sin intentar escudarme en la nostalgia. La nostalgia por unas luchas que ni siquiera son las mías. Esto es lo que estoy investigando en estas tres novelas.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Consideras que la lucha de clase sigue existiendo como argumento?</strong> <strong><strong> </strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">La lucha de clases ha desaparecido sobre todo de los imaginarios estéticos. Está permanentemente en los vocabularios sociales y económicos pero no tanto en la estética . La revolución solo se nombra como eslogan o como </span><i><span style="font-weight: 400;">workshop</span></i><span style="font-weight: 400;"> de museo. No como una revolución que implica operaciones de violencia radical. Aun así, la lucha de clases puede volver. Se ha producido una estratificación brutal de clase, que se va a escenificar en la esfera económica. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿En el arte también se ha eliminado este debate? </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En el presente hay pocos artistas que aborden frontalmente la lucha de clases. Desde algunos frentes se está abordando, pero con otros elementos porque la lucha de clases ha cambiado. Tiene agentes que a la cuestión de clase unen la cuestión de origen, de migración, de raza… Quiero decir, la lucha de clases actual no la podemos entender como la lucha de clases marxista tradicional en la Europa industrial de los años 60, hoy la lucha de clases atraviesa otras cuestiones. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>En diciembre terminas tu segundo mandato. ¿Ha cambiado La Virreina de modelo como institución museística?<strong> </strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El modelo que había antes era un modelo basado en </span><i><span style="font-weight: 400;">blockbusters</span></i><span style="font-weight: 400;"> y exposiciones a las que venía mucha gente. Nosotros hemos podido demostrar que con una programación distinta nos podemos acercar mucho a esas audiencias. Además, hemos tenido una interacción social y activista muy fuerte y desbordante. En ese sentido, nuestro modelo es muy claro. Somos una institución que investiga críticamente y que tiene una identidad ideológica relacionada con cuestiones de clase, con representación de las clases populares, con migración, con feminismo… Quiero entender la institución como una especie de comunidad de personas que nos convocamos, nos confabulamos, nos desbordamos y hablamos aquí, en Virreina. Eso genera unos programas públicos, genera unas exposiciones y unos libros. Antes había otro modelo, era un modelo también. A mí no me interesa, pero lo respeto.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_2335" class="wp-caption alignnone" style="width: 600px"><img class="wp-image-2335 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2020/05/@elenabulet_16052020_VirreinaRoma-3_low.jpg" alt="@elenabulet_16052020_VirreinaRoma-3_low" width="600" height="400" />
<p class="wp-caption-text"><strong>Valentín Roma</strong> camina por los pasillos vacíos de La Virreina Centre de la Imatge durante los días de confinamiento. © Elena Bulet</p>
</div>
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		<title>Territorios indefinidos: qué lejos nos ha llevado la colonización</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Jul 2019 17:08:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elena Bulet]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">Es probable que si estás leyendo esta crónica seas europeo. Y si lo eres, tienes mucho que pensar sobre lo que viene a continuación. Porque seguramente tus antepasados fueron colonizadores. Influyeron en la cultura, la historia y hasta la identidad de distintas poblaciones, llegando al punto de moldearlas según su parecer. La exposición </span><a href="https://www.macba.cat/es/exposicion-territorios-indefinidos-reflexiones-sobre-el-poscolonialismo/1/exposiciones/expo" target="_blank"><b>Territorios indefinidos. Perspectivas sobre el legado colonial</b></a><span style="font-weight: 400;"> del </span><b>MACBA</b><span style="font-weight: 400;">, te brinda la oportunidad de reflexionar sobre los efectos del colonialismo y la forma en que las imposiciones de hace siglos han establecido unos paradigmas que se perpetúan hasta hoy. “A pesar de la independencia de antiguas colonias, la descolonización es un proceso que aún no ha terminado”, explica la hoja de sala de esta exposición. </span></p>
<p><b>“Look how far we’ve come</b><span style="font-weight: 400;">” [<em>Mira hasta dónde hemos llegado</em>], te susurra la pieza del artista choctaw-cherokee </span><b>Jeffrey Gibson</b><span style="font-weight: 400;">, que abre la exposición. Se trata de un mural que evoca un patrón tradicional de los nativos norteamericanos. Pero que a la vez podría figurar en un estampado de camiseta de cualquier marca de Inditex. Es una pieza alegre, pero con cierto punto ácido. La frase juega con la ironía de cómo los símbolos de las comunidades ancestrales han sido secuestrados por la modernidad. Además, también evoca la remota posibilidad de que los Estados Unidos sean descolonizados.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2291" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2291 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-2.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-2" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Visitantes haciéndose fotos ante el mural policromado &#8220;<em>Look how far we’ve come</em>&#8221; de <strong>Jeffrey Gibson</strong>. © Fotografía: <strong>Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Líneas geográficas que perfilan el colonialismo</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sigues tu recorrido y, de repente, pisas un mapa. El suelo es otra superfície más que puede hablarnos del pasado. Tus pies de </span><b>colonizador</b><span style="font-weight: 400;"> avanzan ensuciando la cartografía de Tenochtitlan, la antigua capital azteca (hoy Ciudad de México). El conquistador español Hernán Cortés envió al rey de España en 1520 este mismo documento, que junto con otras cartas sirvió para describir a los aztecas. En consecuencia, estos fueron considerados unos bárbaros a los que el imperio español debía civilizar. </span><b><i>Nuremberg Map of Tenochtitlan</i></b><span style="font-weight: 400;"> (2013) es una pieza de </span><b>Mariana Castillo Deball</b><span style="font-weight: 400;">, que se extiende por todo el suelo de la primera sala y que te incita a reflexionar sobre la manera como uno se relaciona con sociedades desconocidas. Cabe mencionar que algunos visitantes, quizá por respeto, por cobardía o por pulcritud “europea”, no se aventuran a pisar la ciudad de Tenochtitlan. La evitan, la rodean, la observan, con distancia. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La cartografía es una herramienta que permite el control político de un espacio. Por este motivo, es un elemento recurrente en esta exposición. “Sus líneas institucionalizan fronteras y sus textos legitiman la toponimia”, describe la hoja de sala. En este sentido, </span><b><i>Other Maps Series</i></b> <span style="font-weight: 400;">(2016) reinterpreta las cartografías de Sri Lanka, incorporando narraciones ilustradas. El artista </span><b>Pala Pothupitiye</b><span style="font-weight: 400;"> crea un relato que mezcla la mitología con la historia colonial de su país, marcada por distintas ocupaciones y una guerra civil. En sus obras, interviene mapas coloniales con técnicas de iluminaciones medievales. A medida que las observas, vas descubriendo soldados británicos, lemas como “<em>Fraternity</em>”, “<em>Freedom</em>” o “<em>Federation</em>”, con los que los colonizadores ensalzaban el territorio, representaciones de distintos imperios… Se trata de nuevas capas de relato, más allá de lo que evocan las líneas geopolíticas por sí mismas.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2292" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2292 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-6.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-6" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Detalle de &#8220;<em>Other Maps Series</em>&#8220;, de <strong>Pala Pothupitiye</strong>. © Fotografía:<strong> Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las fronteras no siempre son tan estáticas como se reflejan en las cartografías. De aquí la obra que da nombre a la exposición: </span><b><i>Land of Undefined Territory</i></b> <span style="font-weight: 400;">(2016) de </span><b>Munem Wasif</b><span style="font-weight: 400;">. El artista fotografía un paisaje anónimo de una de las zonas más conflictivas entre India y Bangladesh. Las fronteras de este territorio han ido cambiando y redefiniéndose según las divisiones poscoloniales y la guerra. Veintiuna fotografías en blanco y negro que te trasladan a un terreno de aspecto árido, seco y perdido, un lugar aparentemente de nadie, pero a la vez disputado por muchos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La justificación y el ensalzamiento de la colonización sigue siendo algo que nos rodea. Por ejemplo, mediante la construcción de monumentos para conservar la memoria histórica del país. </span><b>Daniela Ortiz y Xose Quiroga</b><span style="font-weight: 400;">, con </span><b><i>Nation State &#8211; Part 1. Exercise #1. History. Christopher Columbus</i></b> <span style="font-weight: 400;">(2013), ponen el foco precisamente en Barcelona, donde al final de Las Ramblas se eleva firmemente el “descubridor” de las Américas. La manera de representar la figura, los pequeños detalles de la estatua que pasan desapercibidos, la comodidad con la que los ciudadanos la observan… Todos estos elementos se ponen en cuestión mediante distintas fotografías del monumento, acompañadas de un texto que describe el papel de Colón en la colonización de las Américas.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2293" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2293 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-3.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-3" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Vista de sala. &#8220;<em>Nuremberg Map of Tenochtitlan</em>&#8221; de <strong>Mariana Castillo Deball</strong> en el suelo, y las tres pinturas de <strong>Sandra Gamarra</strong>, al fondo, en muro. © Fotografía: <strong>Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>¿Se puede tergiversar la memoria histórica?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La exposición comisariada por </span><b>Hiuwai Chu</b><span style="font-weight: 400;">, curadora del museo, te reta constantemente. Te exige esfuerzos constantes por ver, atreverte, entender, pensar, admitir y emocionarte con las obras. Pero tienes que estar dispuesto a hacerlo, a despojarte de tus orgullos y a connectar con las piezas. De lo contrario, no las percibirás. Un buen ejemplo de ello es </span><b><i>Chinkachiy </i></b><span style="font-weight: 400;">(2019), la obra de </span><b>Alán Carrasco. </b><span style="font-weight: 400;">Se trata de un retrato del cacique indígena Túpac Amaru II, que lideró la penúltima rebelión contra el dominio español en el Perú. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esta obra palpita en su blanco ceniza desde la pared, pero queda inadvertida para muchos visitantes. Y así lo quiere su artista, que reflexiona sobre el aparataje discursivo y dialéctico que permite expresar los proyectos y tradiciones de cada país. </span><b>Túpac Amaru II</b><span style="font-weight: 400;"> fue un símbolo de la independencia y los derechos de los indígenas, hasta el punto de figurar en diferentes divisas de Perú. Es una figura compleja, se habla de héroe, de mártir, pero también de noble inca que inicialmente vestía </span><i><span style="font-weight: 400;">a la castellana</span></i><span style="font-weight: 400;"> y se expresaba en las lenguas coloniales. No existe una versión oficial de su retrato, solamente representaciones artísticas. A pesar de su simbolismo, su cara ya no se recuerda en billetes ni monedas. Tras la caída del gobierno progresista del general </span><b>Juan Francisco Velasco Alvarado</b><span style="font-weight: 400;"> (1968-1975) y la reivindicación de Túpac Amaru II por parte del grupo armado </span><b>MRTA</b><span style="font-weight: 400;"> durante el conflicto armado interno del Perú (1980-2000), su figura fue </span><i><span style="font-weight: 400;">desapareciendo</span></i><span style="font-weight: 400;"> de la narrativa oficial de la historia peruana. ¿En base a qué construimos nuestra identidad nacional? ¿Nos manipulan con elementos culturales para influir en tendencias políticas? Carrasco nos responde con “</span><i><span style="font-weight: 400;">Chinkachiy”, </span></i><span style="font-weight: 400;">un término en quechua que significa “eliminar”, “borrar”, pero también “blanquear”. La obra –y su giro conceptual– culminará el 20 de octubre, día en que finaliza la exposición, cuando quede sepultada en la pared mediante el uso de un rodillo cargado de pintura blanca.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2294" class="wp-caption alignnone" style="width: 1400px"><a href="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-4.jpg"><img class="wp-image-2294 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-4.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-4" width="1400" height="933" /></a>
<p class="wp-caption-text"><em>&#8220;Chinkachiy&#8221;</em> de <strong>Alán Carrasco</strong>. © Fotografía: <strong>Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">“</span><b>Territorios indefinidos</b><span style="font-weight: 400;">” es una exposición que crea un diálogo discursivo y político entre todas las obras, elaboradas por artistas de distinta procedencia. Consigue transportarte a la dimensión de lo etéreo, a un espacio de reflexión sin tabúes, tan profundo como tu quieras explorar. Rompe con la clásica visualidad frontal, en la que todas las obras están delante de ti y te obliga a forzar la vista, a mirar al suelo, a pisar y también a pasear y sentir, caminando rodeado de arte, de pasado, de historia. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Es el caso de las flores de </span><b>Kapwani Kiwanga </b><span style="font-weight: 400;">en </span><b><i>Flowers for Africa</i></b> <span style="font-weight: 400;">(2013-en proceso). A partir de fotografías de archivo relacionadas con las ceremonias de independencia en diversos países africanos, la artista reconstruye los mismos arreglos florales. Como espectador/a vas paseando entre ellos, sintiendo que revives momentos cruciales de la historia africana. Una obra cambiante en el tiempo, llena de vitalidad y color al principio de la exposición, pero que poco a poco va marchitándose, evocando lo impermanente y los retos de la independencia. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sin perder el hilo de las celebraciones de la independencia y dialogando con las flores encontramos la obra de </span><b>Maryam Jafri</b><span style="font-weight: 400;">. En </span><b><i>Independence Day</i></b> <span style="font-weight: 400;"> (2009-en proceso) la artista reúne fotografías de las primeras celebraciones del Día de la Independencia en antiguas colonias de África, Asia y Oriente Medio. Por ejemplo, Indonesia, Algeria, Tanzania, Kenia, Túnez, Mozambique, India, Ghana o Sri Lanka&#8230; Sus ceremonias evocan los modelos occidentales de sus colonizadores, manteniendo la estética y el protocolo.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2295" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2295 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-7.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-7" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Detalle de la instalación &#8220;<em>Flowers for Africa</em>&#8221; de <strong>Kapwani Kiwanga</strong>. © Fotografía: <strong>Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Ya no te entiendo&#8230;</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La pérdida de denominaciones indígenas por culpa de imposiciones occidentales es otro tema que se refleja en la exposición. El cambio de nombres es una estrategia más de control y posesión. </span><b>Lothar Baumgarten </b><span style="font-weight: 400;">y </span><b>Maria Thereza Alves</b><span style="font-weight: 400;"> analizan las políticas represivas en el ámbito lingüístico. El primero, con </span><b><i>Salto (Pipa Cornuta)</i></b> <span style="font-weight: 400;">(1977), mediante la recuperación de las denominaciones nativas de distintos ríos de la Gran Sabana. La segunda, mediante la ilustración de veinte tipos diferentes de frutas locales que la artista encontró en un mercado del Amazonas. Cuando preguntaba qué nombre tenían, los vendedores siempre respondían lo mismo: “albaricoques”. De aquí que Alves replique estos alimentos en </span><b><i>This is Not an Apricot</i></b><span style="font-weight: 400;"> (2009), etiquetándolos con su nombre científico, precisamente en latín. Una lengua que encorseta, que dificulta, rígida y sin matices, que fue semilla de las posteriores colonizaciones europeas. </span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2296" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2296 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-5.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-5" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Detalle de la obra &#8220;<em>This is Not an Apricot</em>&#8221; de <strong>Maria Thereza Alves</strong>. Fotografía: <strong>Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><b>Dana Whabira</b><span style="font-weight: 400;"> también hace referencia a la lengua como elemento de represión y manipulación. Su obra </span><b><i>Black Sunlight</i></b><span style="font-weight: 400;"> (2017) se inspira en una novela que fue prohibida en Zimbabue en 1981 por ser obscena y eurocéntrica. La artista escribe “It’s not the end of the world” en letras de neón. Ahora bien, la letra L queda invisibilizada con cinta negra, transformando el mundo (“world”) en palabra (“word”). Se trata de un sonido inexistente en shona, lengua bantú nativa de Zimbabue.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La imposición colonial conquista todos los ámbitos de la cultura, también las tradiciones pictóricas. Por ejemplo, la pintura paisajística y la naturaleza muerta son géneros con una mirada occidental a las realidades cotidianas, una mirada desigual. </span><b>Sandra Gamarra</b><span style="font-weight: 400;"> señala estas imposiciones superponiendo en sus pinturas extractos de textos de Enrique Dussel, Victor Stoichita y Mario Rufer sobre modos de representación y poder, objetificación y monetización de la cultura. Expone tres obras: </span><b><i>Mercancía I (bodegón)</i></b><span style="font-weight: 400;"> (2018), </span><b><i>Mercancía II (museo)</i></b><span style="font-weight: 400;"> (2018) y </span><b><i>Recurso I</i></b><span style="font-weight: 400;"> (2018). Esta última está curiosamente pintada en un “rojo indio” y juega con la ironía de la similitud entre la representación de un paisaje de un país ecuatorial, que por la manera de reflejarlo podría ser perfectamente un paisaje europeo. La composición pictórica, el tipo de perspectiva, el trabajo que hace de luces y sombras… A menudo entendemos nuestros códigos como algo</span><b> universal</b><span style="font-weight: 400;">, pero hay que tener en cuenta que fueron </span><b>imposiciones</b><span style="font-weight: 400;">. </span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2297" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2297 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-8.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-8" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Detalle de la intervención sobre el neón de &#8220;<em>Black Sunlight</em>&#8220;, de <strong>Dana Whabira</strong>. © Fotografía: <strong>Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Construir metáforas que abren relatos</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Además de sus variadas formalizaciones, </span><b>“Territorios indefinidos”</b><span style="font-weight: 400;"> apuesta fuerte por el audiovisual. De hecho, la pieza central de la exposición es la película de </span><b>Naeem Mohaiemen </b><b><i>Two Meetings and a Funeral </i></b><span style="font-weight: 400;">(2017), donde el artista reflexiona sobre el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL). Se trata de una proyección a tres pantallas que entreteje narraciones del historiador Vijay Prashad con imágenes de archivo. El sonido y la pluralidad de pantallas crean una atmósfera que te envuelve y te traslada a la Indonesia de los 50. El MNOAL fue un movimiento que surgió a partir de la conferencia de Bandung en 1955. Estaba formado por naciones que acababan de acceder a la independencia y que defendían la descolonización y el antiimperialismo. En el contexto de la bipolaridad de la Guerra Fría, estas naciones se desmarcaron optando por una tercera vía, que acabó acuñando el término “Tercer Mundo”. Pero era un movimiento quizá demasiado heterogéneo, quizá demasiado inestable como para triunfar&#8230; </span><b>“El Tercer Mundo no fue un lugar. Fue un proyecto”</b><span style="font-weight: 400;">, sentencia Prashad en la película.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Otro audiovisual destacado es el de </span><b>Superflex</b><span style="font-weight: 400;">, </span><b><i>Kwassa Kwassa</i></b> <span style="font-weight: 400;">(2015). Se trata del nombre que le dan a los cayucos con los que comorenses trasladan personas a Europa. Este corto grabado en 4K evoca la historia reciente de Mayotte, una de las islas Comoras que eligió ser recolonizada por los franceses en 2011. Esta isla recibe nuemerosas migraciones en cayuco desde otras islas, porque se trata de un territorio de Francia y, por extensión, de Europa. La película crea una metáfora entre cómo se construyen los cayucos y la historia del continente europeo, a la vez que incita a reflexionar sobre las realidades de los refugiados. </span><b>“El mar será el primero en recibirnos en nuestro viaje y el último en decirnos cómo acaba”</b><span style="font-weight: 400;">, dice la voz en off del documental. Mediante sus planos detalle y primeros planos de los protagonistas, la película se convierte en una obra de arte de una calidad sensorial admirable. Te absorbe en el relato, te sumerge en el mar y te hace vivir lo imprevisible de las vidas de las personas migrantes.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2298" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2298 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-10.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-10" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Detalle de la triple proyección de &#8220;<em>Two Meetings and a Funeral</em>&#8221; de <strong>Naeem Mohaiemen</strong>. © Fotografía: <strong>Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><b><i>Signs of Empire </i></b><span style="font-weight: 400;">(1983), de </span><b>Black Audio Film Collective</b><span style="font-weight: 400;">, consiste en una sucesión de fotografías de archivo de la era colonial británica yuxtapuestas con reportajes contemporáneos. Estas imágenes, trenzadas con textos, discursos políticos y banda sonora, narran sobre los constructos coloniales de la identidad y sus ecos en la realidad contemporánea de la Gran Bretaña. También narra sobre pasado y presente la película </span><b><i>Nucleus of the Great Union</i></b> <span style="font-weight: 400;">(2017), de </span><b>The Otolith Group</b><span style="font-weight: 400;">. El film consiste en una reconfiguración digital del archivo de más de 1.500 fotografías que el novelista afroamericano Richard Wright hizo en su viaje a la Costa de Oro (Ghana) en 1953. Se trataba de un viaje para acompañar al Partido de la Convención Popular en su campaña para independizarse del Gobierno británico. Entre las diversas reflexiones de la narradora Saidiya Hartman, hay un momento crucial donde explica que los niños ghaneses le dijeron que “</span><b>les habría gustado que sus antepasados hubieran sido esclavizados para que ahora ellos pudieran ser tan ricos como los americanos</b><span style="font-weight: 400;">”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Abandonas las salas con piel de gallina. Muchas veces olvidas quién eres, qué posición ocupas en el panorama geopolítico mundial y qué pasado tienes. Aunque es imposible tenerlo siempre presente, no puedes hacer como que no va contigo. Porque tú también eres parte de esta historia. Antes de marchar, vuelves a observar el mural de Jeffrey Gibson. No puedes evitar una risa burlona e irónica, mientras piensas: “Sí, qué lejos hemos llegado”. </span></p>
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<div id="attachment_2299" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2299 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-11.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-11" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Vista completa del mural &#8220;<em>Look how far we’ve come</em>&#8221; de <strong>Jeffrey Gibson</strong>. © Fotografía: <strong>Elena Bulet</strong></p>
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		<title>“Tiempo de plomo y plata”: derivas migratorias que critican el sistema</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Jun 2019 19:11:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elena Bulet]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“La vigilancia es el fracaso de la sociedad por no saber gestionar la convivencia” decía Nora Ancarola mientras comentaba sus obras en el Centre d’Art Maristany. A medida que visitas la exposición, vas...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">“La vigilancia es el fracaso de la sociedad por no saber gestionar la convivencia” decía <strong>Nora Ancarola</strong> mientras comentaba sus obras en el <strong>Centre d’Art Maristany</strong>. A medida que visitas la exposición, vas encontrando grabados de distintos panópticos. Se trata de una estructura arquitectónica para controlar los presos. El filósofo Michel Foucault teorizó sobre ella, entendiéndola como metáfora del control que la sociedad disciplinaria ejerce sobre el comportamiento de su ciudadanía. La artista argentina se suma a este paralelismo y profundiza en su significado. Para ella, el panóptico es <strong>plomo</strong>.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Nora Ancarola se exilió a los 21 años de su país por la represión que generó el golpe de estado de 1976. Primero fue a <strong>Madrid</strong>, donde tenía un hermano, después a <strong>Sitges</strong>, donde tenía una amiga y finalmente a <strong>Barcelona</strong>, donde no tenía nadie. Empezar de cero nunca es fácil. Nora expone ahora una reflexión sobre los <strong>procesos migratorios</strong> que vive la sociedad. Habla de su proceso, pero también del de las personas con las que compartió esta deriva. Habla de la historia mundial durante la segunda mitad del s.XX, pero también habla de la situación actual, donde se niega el asilo a tantas y tantas personas exiliadas. Ancarola condensa estas reflexiones en instantes de plomo y de plata. Una metáfora de “momentos cargados de dureza”, pero también de “luz en la oscuridad”, describe<strong> Joan M. Minguet</strong>, comisario de la exposición. El arte entendido como un acto de “disidencia”, como la voluntad de “huir de la simplicidad acomodaticia y sumisa”, explica Minguet. </span></p>
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<div id="attachment_2279" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2279 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/06/@elenabulet_23052019_ExpoPlatayPlomo.jpg" alt="@elenabulet_23052019_ExpoPlatayPlomo" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Vista de la exposición <em>Tiempo de plomo y plata. Derivas obligadas</em> de Nora Ancarola <strong>© Elena Bulet</strong></p>
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<p><strong><span style="font-weight: 400;">Visitar “<strong><em>Tiempo de plomo y plata. Derivas obligadas</em></strong>” es un viaje. Así lo sugiere la primera obra que observas. Se trata de la maleta de <strong>Walter Benjamin</strong>, filósofo alemán exiliado que murió en Portbou, no muy lejos de un búnker de vigilancia de la Gestapo. Esta construcción funciona como panóptico natural, recurso que la policía nazi empleó para controlar la frontera entre Cataluña y Francia del 1940 al 1944. La maleta de Benjamin no es un objeto cualquiera. Lleva escrita la palabra “GEWALT”, que en alemán significa ‘violencia’, pero también ‘poder’ institucional. Durante la visita, la maleta funcionará como metáfora de desplazamientos forzosos. También encuentras la maleta de <strong>Franz Kafka</strong>, repleta de libros y documentos. Pero la maleta que hace que la obra cobre sentido es una maleta invisible en la exposición, porque nunca ha existido. Es la de las personas migrantes que no tienen voz. Es la de los <strong>244 millones de migrantes</strong> que cifra la ONU. Es la de las personas que mueren en una ruta para un futuro mejor, para una vida con más plata y menos plomo. </span></strong></p>
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<div id="attachment_2280" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2280 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/06/@elenabulet_23052019_ExpoPlatayPlomo-2.jpg" alt="@elenabulet_23052019_ExpoPlatayPlomo-2" width="700" height="438" />
<p class="wp-caption-text">Nora Ancarola durante una visita guiada a su exposición <em>Tiempo de plomo y plata. Derivas obligadas</em> <strong>© Elena Bulet</strong></p>
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<p><span style="font-weight: 400;">La exposición se divide en tres partes, que dialogan tan fluidamente que una no se da cuenta de cuando salta a la siguiente. La primera habla sobre <strong>vigilancia</strong>. La segunda, sobre <strong>procesos de resistencia y luto</strong>. La última parte busca traspasar los límites y mostrar el <strong>camino hacia una nueva vida</strong>. Aunque haya una parte de autobiografía, la exposición de Nora desprende un sentimiento de comunidad, de diversidad, de encrucijadas. La artista combina distintas disciplinas para construir un significado unitario. Entre ellas, observas escultura, grabado, fotografía y vídeo. Juntas generan una atmósfera de tonos grisáceos y brillantes que te incita a reflexionar sobre tus momentos de plata y de plomo. Además, no solamente hay obras suyas, sino que también han participado otros artistas, como <strong>Agnès WO</strong> y <strong>Juan Muiño</strong>.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La exposición también habla de personas con las que Nora se ha ido cruzando en su camino. En especial, recuerda al artista <strong>Ramón Guillén Balmes</strong>, la primera persona que la acogió en Barcelona. Lo conoció por casualidad en el Funicular de Montjuïc, cuando ambos iban a presentar unas obras en un concurso de la Fundación Miró. Fue él quien le abrió las puertas de Barcelona, ofreciéndole un taller donde trabajar. Por ello y por lo que acabó significando Balmes en su trayectoria artística en Barcelona, Nora le dedica ahora su obra “<strong>Hospitalidad</strong>”, elaborada conjuntamente con Agnès WO. En la pieza se representan sitios que supusieron para Ancarola lugares de acogida, como partes de Barcelona, Sitges o Molins de Rei. En cada sitio de acogida hay una palabra, un punto de plata. Si te acercas, puedes leer “seguridad”, “apoyo”, “consuelo”, “memoria”, “calidez”, etc.</span></p>
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<div id="attachment_2281" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2281 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/06/@elenabulet_23052019_ExpoPlatayPlomo-6.jpg" alt="@elenabulet_23052019_ExpoPlatayPlomo-6" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Nora Ancarola frente a una de sus obras de<em> Tiempo de plomo y plata. Derivas obligadas</em> <strong>© Elena Bulet</strong></p>
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<p><span style="font-weight: 400;">Todo proceso migratorio conlleva unas <strong>heridas</strong>. A veces, se cierran. Otras veces no. A veces, son invisibles. Otras veces, no. Con esta voluntad de reflejar cicatrices, Nora traslada una herida en la pared del museo, una herida de plata con forma grieta. Se trata de la misma grieta que alberga una habitación donde la artista vivió momentos de felicidad. La pieza, que también combina fotografías, es un homenaje en memoria de los muertos en el <strong>Río de la Plata</strong> durante la dictadura argentina entre 1976 y 1983. Al mismo tiempo, también te interpela, cuestionándote si tienes heridas, de dónde vienen y si siguen abiertas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Tiempo de plomo y plata” aborda las casas como espacios de refugio o de prisión. Se inspira en el cuento de <strong>Julio Cortázar</strong> “<strong>Casa tomada</strong>” para hablar de cómo los textos adquieren nuevos significados según el tiempo y las circunstancias. También evoca las <strong>Cases de la Seda</strong>, una colonia industrial instalada en <strong>El Prat de Llobregat</strong>. En este caso, Nora indaga sobre la concesión de las viviendas por parte de la patronal y en las contradicciones respecto a la libertad y el bienestar que ello supone. Además, Juan Muiño, artista invitado, fotografía su visión plateada del retorno a la casa de <strong>Lanús</strong> (Argentina), tras vivir 16 años de su vida fuera.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En definitiva, la visión de la realidad de Nora Ancarola te interpela durante toda la exposición. Porque es una mirada inclusiva, colectiva, no elitista. Una mirada global que huye de fronteras y que clama conciencia crítica. Un mirada que conecta. Una mirada que, al igual que la exposición, viaja por el mundo y por distintos campos. De hecho, “Tiempo de plomo y plata” está ahora en el <strong>Centre d’Art Maristany</strong> de Sant Cugat, pero en unos meses viajará hasta <strong>Virreina Centre de la Imatge</strong> en Barcelona. Y, meses después, invertirá los pasos del exilio de Nora para llegar a <strong>Argentina.</strong> Un bonito punto y final que tiempo atrás fue comienzo.</span></p>
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<div id="attachment_2282" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2282 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/06/@elenabulet_23052019_ExpoPlatayPlomo-9.jpg" alt="@elenabulet_23052019_ExpoPlatayPlomo-9" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Nora Ancarola durante su visita guiada a <em>Tiempo de plomo y plata. Derivas obligadas</em> <strong>© Elena Bulet</strong></p>
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