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	<title>Situaciones &#124; Revista de historia y crítica de las artes &#187; Exilio</title>
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		<title>Winnipeg: un diálogo teatral con la memoria histórica</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Nov 2020 14:48:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elena Bulet]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_2360" class="wp-caption alignnone" style="width: 898px"><img class="wp-image-2360 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2020/11/Captura-de-pantalla-2020-11-11-a-las-15.30.41.png" alt="winnipeg_1" width="898" height="599" />
<p class="wp-caption-text">Escena de <em>Winnipeg</em>, obra de <strong>Laura Martel</strong> dirigida por<strong> Norbert Martínez</strong> | © <strong>Cristina Raso</strong></p>
</div>
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<p>Termina la obra y el público de la sala del Teatre Akadèmia arranca a aplaudir. Debajo de las chaquetas, que pronostican la llegada del otoño, hay muchos pelos de punta. Martí Salvat, uno de los actores de la obra, explica que la de hoy ha sido una función especial. De espectadora está Lola Patau, una de las niñas que viajó en el Winnipeg de Francia a Chile. Lola se levanta para agradecer a la compañía este regalo: “es muy importante que el arte refleje la memoria de aquella gente que tuvo que dejar su tierra por motivos políticos”. Para ella poder ver representadas las vivencias de cuando tenía 5 años no tiene precio. La obra <em>Winnipeg</em> narra el exilio de una pequeña niña y su padre a bordo del barco que Pablo Neruda impulsó, pero también la historia de una los más de 2.200 republicanos que viajaron en esa embarcación el 1939.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Son días difíciles para la cultura. Las medidas restrictivas de la COVID-19 hacen que las producciones ya no se planteen para ganar dinero, sino casi para “perder lo menos posible”, explica Ôscar García, productor de la obra. A pesar de ello, las salas se han adaptado a las condiciones de higiene necesarias para garantizar la seguridad de todos los espectadores. Entrada en cuentagotas de todas las personas en su asiento correspondiente. Gel, manos, distancia, mascarilla… </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En la sala Akadèmia no hay telón. Entras y te golpea la presencia abrupta pero minimalista de la escenografía montada. La estética de <em>Winnipeg</em> es austera, unas pocas mesas y una pantalla conectada a una </span><i><span style="font-weight: 400;">handycam</span></i><span style="font-weight: 400;"> con la que la actriz Laia Alberch enfoca cómo coloca unos lápices de colores encima la mesa. Aparentemente sin importancia, estos lápices se convertirán en el amuleto de la pequeña protagonista. “Se mira pero no se toca”, remarcan constantemente en la obra. Esa pequeña también pudo ser Lola Patau, que recuerda cruzar la frontera con tan solo cinco años y casi sin ninguna pertenencia: “crucé a las espaldas de mi madre, atravesando ríos con la ayuda de todo el mundo y con tres vestidos puestos”. </span></p>
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<div id="attachment_2361" class="wp-caption alignnone" style="width: 899px"><img class="wp-image-2361 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2020/11/Captura-de-pantalla-2020-11-11-a-las-15.30.59.png" alt="Winnipeg_2" width="899" height="598" />
<p class="wp-caption-text"><strong>Lola Patau</strong>, una de las niñas refugiadas que viajó en el Winnipeg en 1939. | © <strong>Elena Bulet</strong></p>
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<p><span style="font-weight: 400;">A lo largo de la obra, la </span><i><span style="font-weight: 400;">handycam</span></i><span style="font-weight: 400;"> le da vida a distintos objetos. Una pequeña pluma que se convierte en barco, retratos de personas del pasado, maletas, monedas y otros elementos que sirven para ir ilustrando las escenas de la historia. La Jarra Azul conduce al espectador de Barcelona a Portbou, a cruzar los Pirineos, a Colliure, a Argelès-sur-Mer, luego a París, luego Trompeloup, el Winnipeg, días de mar y finalmente se llega a Valparaíso. Tan solo con una cámara, una pantalla, una iluminación original, cuatro voces espectaculares y una apuesta por el sonido como vehículo conductor muy acertada.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Dicen que la patria es un fusil y una bandera. Mi patria son mis hermanos, que están labrando la tierra…”, cantan en una de las escenas. Esta no es la primera obra en la que La Jarra Azul reivindica la memoria histórica. “Esta compañía se caracteriza por hacer un teatro contemporáneo, muy claro y directo. Con <em>Winnipeg</em> queríamos abrazar la memoria histórica y mantener un hilo de poesía detrás”, explica el productor. Además, la obra cuenta con la presencia de muchos jóvenes profesionales formados en La Jarra Azul, puesto que la compañía celebraba 20 años. La idea surge durante un viaje a Chile, donde unos integrantes de la compañía estaban de gira con otra de sus obras. En Valparaíso conocieron la historia de este barco y poco después encontraron una novela gráfica de Laura Martel, que accedió a adaptarla al teatro. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><em>Winnipeg</em> es una obra sobre el pasado que dialoga con el presente. La guerra civil española es todavía un tabú en la sociedad actual. Hay muchas personas que no conocen qué les pasó a sus familiares. Lola explica que “no se ha hablado suficiente de los horrores de una guerra. Todavía tengo un tío del que no se sabe nada”. Para Ôscar “ha habido una negación de la historia, hay una parte que se ha intentado ocultar. Y eso es muy grave, la historia debe conocerse para no volver a cometer los mismos errores”. Este diálogo con el presente también se refleja en las muchas embarcaciones que buscan asilo en Europa y a cuyos tripulantes se les abandona en el mar. ¿Qué hubiera pasado si Chile no hubiera alojado a todos los refugiados del Winnipeg? </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Una de las funciones importantes del arte es la comunicación. El arte puede comunicar la historia de una manera cercana”, explica Ôscar. <em>Winnipeg</em>, entre otras producciones y obras de arte, invita a reflexionar sobre el pasado. ¿Lo pensamos suficiente? ¿Hemos hecho como sociedad un trabajo de memoria histórica? ¿Quién ha decidido cómo se narra la guerra civil? ¿Qué historias son válidas y cuáles no? Lo bueno del arte es que muchas veces tampoco te aporta (ni puede, ni debe aportar) una respuesta. Simplemente te plantea un escenario, te explica una realidad y te despierta el sentido crítico. </span><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Termina la obra y el público de la sala del Teatre Akadèmia arranca a aplaudir, entre removido y emocionado por la experiencia de la última hora. “Que la crítica borre toda mi poesía, si le parece. Pero este poema, que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie”, escribía Pablo Neruda en la partida del Winnipeg. La obra debía estrenarse en julio dentro del Festival Grec, pero debido a la pandemia el estreno se aplazó hasta septiembre. Las sesiones de <em>Winnipeg</em> en el Akadèmia ya han terminado, pero la compañía está confirmando nuevas fechas. La siguiente oportunidad para verla: el 13 de noviembre en Collbató. </span></p>
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<div id="attachment_2362" class="wp-caption alignnone" style="width: 900px"><img class="wp-image-2362 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2020/11/Captura-de-pantalla-2020-11-11-a-las-15.31.12.png" alt="Winnipeg_3" width="900" height="597" />
<p class="wp-caption-text">Escena de <em>Winnipeg</em> | © <strong>Cristina Raso</strong></p>
</div>
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		<title>“Tiempo de plomo y plata”: derivas migratorias que critican el sistema</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Jun 2019 19:11:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elena Bulet]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">“La vigilancia es el fracaso de la sociedad por no saber gestionar la convivencia” decía <strong>Nora Ancarola</strong> mientras comentaba sus obras en el <strong>Centre d’Art Maristany</strong>. A medida que visitas la exposición, vas encontrando grabados de distintos panópticos. Se trata de una estructura arquitectónica para controlar los presos. El filósofo Michel Foucault teorizó sobre ella, entendiéndola como metáfora del control que la sociedad disciplinaria ejerce sobre el comportamiento de su ciudadanía. La artista argentina se suma a este paralelismo y profundiza en su significado. Para ella, el panóptico es <strong>plomo</strong>.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Nora Ancarola se exilió a los 21 años de su país por la represión que generó el golpe de estado de 1976. Primero fue a <strong>Madrid</strong>, donde tenía un hermano, después a <strong>Sitges</strong>, donde tenía una amiga y finalmente a <strong>Barcelona</strong>, donde no tenía nadie. Empezar de cero nunca es fácil. Nora expone ahora una reflexión sobre los <strong>procesos migratorios</strong> que vive la sociedad. Habla de su proceso, pero también del de las personas con las que compartió esta deriva. Habla de la historia mundial durante la segunda mitad del s.XX, pero también habla de la situación actual, donde se niega el asilo a tantas y tantas personas exiliadas. Ancarola condensa estas reflexiones en instantes de plomo y de plata. Una metáfora de “momentos cargados de dureza”, pero también de “luz en la oscuridad”, describe<strong> Joan M. Minguet</strong>, comisario de la exposición. El arte entendido como un acto de “disidencia”, como la voluntad de “huir de la simplicidad acomodaticia y sumisa”, explica Minguet. </span></p>
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<div id="attachment_2279" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2279 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/06/@elenabulet_23052019_ExpoPlatayPlomo.jpg" alt="@elenabulet_23052019_ExpoPlatayPlomo" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Vista de la exposición <em>Tiempo de plomo y plata. Derivas obligadas</em> de Nora Ancarola <strong>© Elena Bulet</strong></p>
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<p><strong><span style="font-weight: 400;">Visitar “<strong><em>Tiempo de plomo y plata. Derivas obligadas</em></strong>” es un viaje. Así lo sugiere la primera obra que observas. Se trata de la maleta de <strong>Walter Benjamin</strong>, filósofo alemán exiliado que murió en Portbou, no muy lejos de un búnker de vigilancia de la Gestapo. Esta construcción funciona como panóptico natural, recurso que la policía nazi empleó para controlar la frontera entre Cataluña y Francia del 1940 al 1944. La maleta de Benjamin no es un objeto cualquiera. Lleva escrita la palabra “GEWALT”, que en alemán significa ‘violencia’, pero también ‘poder’ institucional. Durante la visita, la maleta funcionará como metáfora de desplazamientos forzosos. También encuentras la maleta de <strong>Franz Kafka</strong>, repleta de libros y documentos. Pero la maleta que hace que la obra cobre sentido es una maleta invisible en la exposición, porque nunca ha existido. Es la de las personas migrantes que no tienen voz. Es la de los <strong>244 millones de migrantes</strong> que cifra la ONU. Es la de las personas que mueren en una ruta para un futuro mejor, para una vida con más plata y menos plomo. </span></strong></p>
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<div id="attachment_2280" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2280 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/06/@elenabulet_23052019_ExpoPlatayPlomo-2.jpg" alt="@elenabulet_23052019_ExpoPlatayPlomo-2" width="700" height="438" />
<p class="wp-caption-text">Nora Ancarola durante una visita guiada a su exposición <em>Tiempo de plomo y plata. Derivas obligadas</em> <strong>© Elena Bulet</strong></p>
</div>
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<p><span style="font-weight: 400;">La exposición se divide en tres partes, que dialogan tan fluidamente que una no se da cuenta de cuando salta a la siguiente. La primera habla sobre <strong>vigilancia</strong>. La segunda, sobre <strong>procesos de resistencia y luto</strong>. La última parte busca traspasar los límites y mostrar el <strong>camino hacia una nueva vida</strong>. Aunque haya una parte de autobiografía, la exposición de Nora desprende un sentimiento de comunidad, de diversidad, de encrucijadas. La artista combina distintas disciplinas para construir un significado unitario. Entre ellas, observas escultura, grabado, fotografía y vídeo. Juntas generan una atmósfera de tonos grisáceos y brillantes que te incita a reflexionar sobre tus momentos de plata y de plomo. Además, no solamente hay obras suyas, sino que también han participado otros artistas, como <strong>Agnès WO</strong> y <strong>Juan Muiño</strong>.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La exposición también habla de personas con las que Nora se ha ido cruzando en su camino. En especial, recuerda al artista <strong>Ramón Guillén Balmes</strong>, la primera persona que la acogió en Barcelona. Lo conoció por casualidad en el Funicular de Montjuïc, cuando ambos iban a presentar unas obras en un concurso de la Fundación Miró. Fue él quien le abrió las puertas de Barcelona, ofreciéndole un taller donde trabajar. Por ello y por lo que acabó significando Balmes en su trayectoria artística en Barcelona, Nora le dedica ahora su obra “<strong>Hospitalidad</strong>”, elaborada conjuntamente con Agnès WO. En la pieza se representan sitios que supusieron para Ancarola lugares de acogida, como partes de Barcelona, Sitges o Molins de Rei. En cada sitio de acogida hay una palabra, un punto de plata. Si te acercas, puedes leer “seguridad”, “apoyo”, “consuelo”, “memoria”, “calidez”, etc.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_2281" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2281 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/06/@elenabulet_23052019_ExpoPlatayPlomo-6.jpg" alt="@elenabulet_23052019_ExpoPlatayPlomo-6" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Nora Ancarola frente a una de sus obras de<em> Tiempo de plomo y plata. Derivas obligadas</em> <strong>© Elena Bulet</strong></p>
</div>
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<p><span style="font-weight: 400;">Todo proceso migratorio conlleva unas <strong>heridas</strong>. A veces, se cierran. Otras veces no. A veces, son invisibles. Otras veces, no. Con esta voluntad de reflejar cicatrices, Nora traslada una herida en la pared del museo, una herida de plata con forma grieta. Se trata de la misma grieta que alberga una habitación donde la artista vivió momentos de felicidad. La pieza, que también combina fotografías, es un homenaje en memoria de los muertos en el <strong>Río de la Plata</strong> durante la dictadura argentina entre 1976 y 1983. Al mismo tiempo, también te interpela, cuestionándote si tienes heridas, de dónde vienen y si siguen abiertas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Tiempo de plomo y plata” aborda las casas como espacios de refugio o de prisión. Se inspira en el cuento de <strong>Julio Cortázar</strong> “<strong>Casa tomada</strong>” para hablar de cómo los textos adquieren nuevos significados según el tiempo y las circunstancias. También evoca las <strong>Cases de la Seda</strong>, una colonia industrial instalada en <strong>El Prat de Llobregat</strong>. En este caso, Nora indaga sobre la concesión de las viviendas por parte de la patronal y en las contradicciones respecto a la libertad y el bienestar que ello supone. Además, Juan Muiño, artista invitado, fotografía su visión plateada del retorno a la casa de <strong>Lanús</strong> (Argentina), tras vivir 16 años de su vida fuera.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En definitiva, la visión de la realidad de Nora Ancarola te interpela durante toda la exposición. Porque es una mirada inclusiva, colectiva, no elitista. Una mirada global que huye de fronteras y que clama conciencia crítica. Un mirada que conecta. Una mirada que, al igual que la exposición, viaja por el mundo y por distintos campos. De hecho, “Tiempo de plomo y plata” está ahora en el <strong>Centre d’Art Maristany</strong> de Sant Cugat, pero en unos meses viajará hasta <strong>Virreina Centre de la Imatge</strong> en Barcelona. Y, meses después, invertirá los pasos del exilio de Nora para llegar a <strong>Argentina.</strong> Un bonito punto y final que tiempo atrás fue comienzo.</span></p>
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<div id="attachment_2282" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2282 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/06/@elenabulet_23052019_ExpoPlatayPlomo-9.jpg" alt="@elenabulet_23052019_ExpoPlatayPlomo-9" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Nora Ancarola durante su visita guiada a <em>Tiempo de plomo y plata. Derivas obligadas</em> <strong>© Elena Bulet</strong></p>
</div>
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