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	<title>Situaciones &#124; Revista de historia y crítica de las artes &#187; Postcolonialismo</title>
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	<description>Revista Situaciones</description>
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		<title>Territorios indefinidos: qué lejos nos ha llevado la colonización</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Jul 2019 17:08:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elena Bulet]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">Es probable que si estás leyendo esta crónica seas europeo. Y si lo eres, tienes mucho que pensar sobre lo que viene a continuación. Porque seguramente tus antepasados fueron colonizadores. Influyeron en la cultura, la historia y hasta la identidad de distintas poblaciones, llegando al punto de moldearlas según su parecer. La exposición </span><a href="https://www.macba.cat/es/exposicion-territorios-indefinidos-reflexiones-sobre-el-poscolonialismo/1/exposiciones/expo" target="_blank"><b>Territorios indefinidos. Perspectivas sobre el legado colonial</b></a><span style="font-weight: 400;"> del </span><b>MACBA</b><span style="font-weight: 400;">, te brinda la oportunidad de reflexionar sobre los efectos del colonialismo y la forma en que las imposiciones de hace siglos han establecido unos paradigmas que se perpetúan hasta hoy. “A pesar de la independencia de antiguas colonias, la descolonización es un proceso que aún no ha terminado”, explica la hoja de sala de esta exposición. </span></p>
<p><b>“Look how far we’ve come</b><span style="font-weight: 400;">” [<em>Mira hasta dónde hemos llegado</em>], te susurra la pieza del artista choctaw-cherokee </span><b>Jeffrey Gibson</b><span style="font-weight: 400;">, que abre la exposición. Se trata de un mural que evoca un patrón tradicional de los nativos norteamericanos. Pero que a la vez podría figurar en un estampado de camiseta de cualquier marca de Inditex. Es una pieza alegre, pero con cierto punto ácido. La frase juega con la ironía de cómo los símbolos de las comunidades ancestrales han sido secuestrados por la modernidad. Además, también evoca la remota posibilidad de que los Estados Unidos sean descolonizados.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2291" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2291 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-2.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-2" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Visitantes haciéndose fotos ante el mural policromado &#8220;<em>Look how far we’ve come</em>&#8221; de <strong>Jeffrey Gibson</strong>. © Fotografía: <strong>Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Líneas geográficas que perfilan el colonialismo</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sigues tu recorrido y, de repente, pisas un mapa. El suelo es otra superfície más que puede hablarnos del pasado. Tus pies de </span><b>colonizador</b><span style="font-weight: 400;"> avanzan ensuciando la cartografía de Tenochtitlan, la antigua capital azteca (hoy Ciudad de México). El conquistador español Hernán Cortés envió al rey de España en 1520 este mismo documento, que junto con otras cartas sirvió para describir a los aztecas. En consecuencia, estos fueron considerados unos bárbaros a los que el imperio español debía civilizar. </span><b><i>Nuremberg Map of Tenochtitlan</i></b><span style="font-weight: 400;"> (2013) es una pieza de </span><b>Mariana Castillo Deball</b><span style="font-weight: 400;">, que se extiende por todo el suelo de la primera sala y que te incita a reflexionar sobre la manera como uno se relaciona con sociedades desconocidas. Cabe mencionar que algunos visitantes, quizá por respeto, por cobardía o por pulcritud “europea”, no se aventuran a pisar la ciudad de Tenochtitlan. La evitan, la rodean, la observan, con distancia. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La cartografía es una herramienta que permite el control político de un espacio. Por este motivo, es un elemento recurrente en esta exposición. “Sus líneas institucionalizan fronteras y sus textos legitiman la toponimia”, describe la hoja de sala. En este sentido, </span><b><i>Other Maps Series</i></b> <span style="font-weight: 400;">(2016) reinterpreta las cartografías de Sri Lanka, incorporando narraciones ilustradas. El artista </span><b>Pala Pothupitiye</b><span style="font-weight: 400;"> crea un relato que mezcla la mitología con la historia colonial de su país, marcada por distintas ocupaciones y una guerra civil. En sus obras, interviene mapas coloniales con técnicas de iluminaciones medievales. A medida que las observas, vas descubriendo soldados británicos, lemas como “<em>Fraternity</em>”, “<em>Freedom</em>” o “<em>Federation</em>”, con los que los colonizadores ensalzaban el territorio, representaciones de distintos imperios… Se trata de nuevas capas de relato, más allá de lo que evocan las líneas geopolíticas por sí mismas.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2292" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2292 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-6.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-6" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Detalle de &#8220;<em>Other Maps Series</em>&#8220;, de <strong>Pala Pothupitiye</strong>. © Fotografía:<strong> Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las fronteras no siempre son tan estáticas como se reflejan en las cartografías. De aquí la obra que da nombre a la exposición: </span><b><i>Land of Undefined Territory</i></b> <span style="font-weight: 400;">(2016) de </span><b>Munem Wasif</b><span style="font-weight: 400;">. El artista fotografía un paisaje anónimo de una de las zonas más conflictivas entre India y Bangladesh. Las fronteras de este territorio han ido cambiando y redefiniéndose según las divisiones poscoloniales y la guerra. Veintiuna fotografías en blanco y negro que te trasladan a un terreno de aspecto árido, seco y perdido, un lugar aparentemente de nadie, pero a la vez disputado por muchos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La justificación y el ensalzamiento de la colonización sigue siendo algo que nos rodea. Por ejemplo, mediante la construcción de monumentos para conservar la memoria histórica del país. </span><b>Daniela Ortiz y Xose Quiroga</b><span style="font-weight: 400;">, con </span><b><i>Nation State &#8211; Part 1. Exercise #1. History. Christopher Columbus</i></b> <span style="font-weight: 400;">(2013), ponen el foco precisamente en Barcelona, donde al final de Las Ramblas se eleva firmemente el “descubridor” de las Américas. La manera de representar la figura, los pequeños detalles de la estatua que pasan desapercibidos, la comodidad con la que los ciudadanos la observan… Todos estos elementos se ponen en cuestión mediante distintas fotografías del monumento, acompañadas de un texto que describe el papel de Colón en la colonización de las Américas.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2293" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2293 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-3.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-3" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Vista de sala. &#8220;<em>Nuremberg Map of Tenochtitlan</em>&#8221; de <strong>Mariana Castillo Deball</strong> en el suelo, y las tres pinturas de <strong>Sandra Gamarra</strong>, al fondo, en muro. © Fotografía: <strong>Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>¿Se puede tergiversar la memoria histórica?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La exposición comisariada por </span><b>Hiuwai Chu</b><span style="font-weight: 400;">, curadora del museo, te reta constantemente. Te exige esfuerzos constantes por ver, atreverte, entender, pensar, admitir y emocionarte con las obras. Pero tienes que estar dispuesto a hacerlo, a despojarte de tus orgullos y a connectar con las piezas. De lo contrario, no las percibirás. Un buen ejemplo de ello es </span><b><i>Chinkachiy </i></b><span style="font-weight: 400;">(2019), la obra de </span><b>Alán Carrasco. </b><span style="font-weight: 400;">Se trata de un retrato del cacique indígena Túpac Amaru II, que lideró la penúltima rebelión contra el dominio español en el Perú. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esta obra palpita en su blanco ceniza desde la pared, pero queda inadvertida para muchos visitantes. Y así lo quiere su artista, que reflexiona sobre el aparataje discursivo y dialéctico que permite expresar los proyectos y tradiciones de cada país. </span><b>Túpac Amaru II</b><span style="font-weight: 400;"> fue un símbolo de la independencia y los derechos de los indígenas, hasta el punto de figurar en diferentes divisas de Perú. Es una figura compleja, se habla de héroe, de mártir, pero también de noble inca que inicialmente vestía </span><i><span style="font-weight: 400;">a la castellana</span></i><span style="font-weight: 400;"> y se expresaba en las lenguas coloniales. No existe una versión oficial de su retrato, solamente representaciones artísticas. A pesar de su simbolismo, su cara ya no se recuerda en billetes ni monedas. Tras la caída del gobierno progresista del general </span><b>Juan Francisco Velasco Alvarado</b><span style="font-weight: 400;"> (1968-1975) y la reivindicación de Túpac Amaru II por parte del grupo armado </span><b>MRTA</b><span style="font-weight: 400;"> durante el conflicto armado interno del Perú (1980-2000), su figura fue </span><i><span style="font-weight: 400;">desapareciendo</span></i><span style="font-weight: 400;"> de la narrativa oficial de la historia peruana. ¿En base a qué construimos nuestra identidad nacional? ¿Nos manipulan con elementos culturales para influir en tendencias políticas? Carrasco nos responde con “</span><i><span style="font-weight: 400;">Chinkachiy”, </span></i><span style="font-weight: 400;">un término en quechua que significa “eliminar”, “borrar”, pero también “blanquear”. La obra –y su giro conceptual– culminará el 20 de octubre, día en que finaliza la exposición, cuando quede sepultada en la pared mediante el uso de un rodillo cargado de pintura blanca.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2294" class="wp-caption alignnone" style="width: 1400px"><a href="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-4.jpg"><img class="wp-image-2294 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-4.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-4" width="1400" height="933" /></a>
<p class="wp-caption-text"><em>&#8220;Chinkachiy&#8221;</em> de <strong>Alán Carrasco</strong>. © Fotografía: <strong>Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">“</span><b>Territorios indefinidos</b><span style="font-weight: 400;">” es una exposición que crea un diálogo discursivo y político entre todas las obras, elaboradas por artistas de distinta procedencia. Consigue transportarte a la dimensión de lo etéreo, a un espacio de reflexión sin tabúes, tan profundo como tu quieras explorar. Rompe con la clásica visualidad frontal, en la que todas las obras están delante de ti y te obliga a forzar la vista, a mirar al suelo, a pisar y también a pasear y sentir, caminando rodeado de arte, de pasado, de historia. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Es el caso de las flores de </span><b>Kapwani Kiwanga </b><span style="font-weight: 400;">en </span><b><i>Flowers for Africa</i></b> <span style="font-weight: 400;">(2013-en proceso). A partir de fotografías de archivo relacionadas con las ceremonias de independencia en diversos países africanos, la artista reconstruye los mismos arreglos florales. Como espectador/a vas paseando entre ellos, sintiendo que revives momentos cruciales de la historia africana. Una obra cambiante en el tiempo, llena de vitalidad y color al principio de la exposición, pero que poco a poco va marchitándose, evocando lo impermanente y los retos de la independencia. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sin perder el hilo de las celebraciones de la independencia y dialogando con las flores encontramos la obra de </span><b>Maryam Jafri</b><span style="font-weight: 400;">. En </span><b><i>Independence Day</i></b> <span style="font-weight: 400;"> (2009-en proceso) la artista reúne fotografías de las primeras celebraciones del Día de la Independencia en antiguas colonias de África, Asia y Oriente Medio. Por ejemplo, Indonesia, Algeria, Tanzania, Kenia, Túnez, Mozambique, India, Ghana o Sri Lanka&#8230; Sus ceremonias evocan los modelos occidentales de sus colonizadores, manteniendo la estética y el protocolo.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2295" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2295 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-7.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-7" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Detalle de la instalación &#8220;<em>Flowers for Africa</em>&#8221; de <strong>Kapwani Kiwanga</strong>. © Fotografía: <strong>Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Ya no te entiendo&#8230;</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La pérdida de denominaciones indígenas por culpa de imposiciones occidentales es otro tema que se refleja en la exposición. El cambio de nombres es una estrategia más de control y posesión. </span><b>Lothar Baumgarten </b><span style="font-weight: 400;">y </span><b>Maria Thereza Alves</b><span style="font-weight: 400;"> analizan las políticas represivas en el ámbito lingüístico. El primero, con </span><b><i>Salto (Pipa Cornuta)</i></b> <span style="font-weight: 400;">(1977), mediante la recuperación de las denominaciones nativas de distintos ríos de la Gran Sabana. La segunda, mediante la ilustración de veinte tipos diferentes de frutas locales que la artista encontró en un mercado del Amazonas. Cuando preguntaba qué nombre tenían, los vendedores siempre respondían lo mismo: “albaricoques”. De aquí que Alves replique estos alimentos en </span><b><i>This is Not an Apricot</i></b><span style="font-weight: 400;"> (2009), etiquetándolos con su nombre científico, precisamente en latín. Una lengua que encorseta, que dificulta, rígida y sin matices, que fue semilla de las posteriores colonizaciones europeas. </span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2296" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2296 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-5.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-5" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Detalle de la obra &#8220;<em>This is Not an Apricot</em>&#8221; de <strong>Maria Thereza Alves</strong>. Fotografía: <strong>Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><b>Dana Whabira</b><span style="font-weight: 400;"> también hace referencia a la lengua como elemento de represión y manipulación. Su obra </span><b><i>Black Sunlight</i></b><span style="font-weight: 400;"> (2017) se inspira en una novela que fue prohibida en Zimbabue en 1981 por ser obscena y eurocéntrica. La artista escribe “It’s not the end of the world” en letras de neón. Ahora bien, la letra L queda invisibilizada con cinta negra, transformando el mundo (“world”) en palabra (“word”). Se trata de un sonido inexistente en shona, lengua bantú nativa de Zimbabue.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La imposición colonial conquista todos los ámbitos de la cultura, también las tradiciones pictóricas. Por ejemplo, la pintura paisajística y la naturaleza muerta son géneros con una mirada occidental a las realidades cotidianas, una mirada desigual. </span><b>Sandra Gamarra</b><span style="font-weight: 400;"> señala estas imposiciones superponiendo en sus pinturas extractos de textos de Enrique Dussel, Victor Stoichita y Mario Rufer sobre modos de representación y poder, objetificación y monetización de la cultura. Expone tres obras: </span><b><i>Mercancía I (bodegón)</i></b><span style="font-weight: 400;"> (2018), </span><b><i>Mercancía II (museo)</i></b><span style="font-weight: 400;"> (2018) y </span><b><i>Recurso I</i></b><span style="font-weight: 400;"> (2018). Esta última está curiosamente pintada en un “rojo indio” y juega con la ironía de la similitud entre la representación de un paisaje de un país ecuatorial, que por la manera de reflejarlo podría ser perfectamente un paisaje europeo. La composición pictórica, el tipo de perspectiva, el trabajo que hace de luces y sombras… A menudo entendemos nuestros códigos como algo</span><b> universal</b><span style="font-weight: 400;">, pero hay que tener en cuenta que fueron </span><b>imposiciones</b><span style="font-weight: 400;">. </span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2297" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2297 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-8.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-8" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Detalle de la intervención sobre el neón de &#8220;<em>Black Sunlight</em>&#8220;, de <strong>Dana Whabira</strong>. © Fotografía: <strong>Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Construir metáforas que abren relatos</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Además de sus variadas formalizaciones, </span><b>“Territorios indefinidos”</b><span style="font-weight: 400;"> apuesta fuerte por el audiovisual. De hecho, la pieza central de la exposición es la película de </span><b>Naeem Mohaiemen </b><b><i>Two Meetings and a Funeral </i></b><span style="font-weight: 400;">(2017), donde el artista reflexiona sobre el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL). Se trata de una proyección a tres pantallas que entreteje narraciones del historiador Vijay Prashad con imágenes de archivo. El sonido y la pluralidad de pantallas crean una atmósfera que te envuelve y te traslada a la Indonesia de los 50. El MNOAL fue un movimiento que surgió a partir de la conferencia de Bandung en 1955. Estaba formado por naciones que acababan de acceder a la independencia y que defendían la descolonización y el antiimperialismo. En el contexto de la bipolaridad de la Guerra Fría, estas naciones se desmarcaron optando por una tercera vía, que acabó acuñando el término “Tercer Mundo”. Pero era un movimiento quizá demasiado heterogéneo, quizá demasiado inestable como para triunfar&#8230; </span><b>“El Tercer Mundo no fue un lugar. Fue un proyecto”</b><span style="font-weight: 400;">, sentencia Prashad en la película.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Otro audiovisual destacado es el de </span><b>Superflex</b><span style="font-weight: 400;">, </span><b><i>Kwassa Kwassa</i></b> <span style="font-weight: 400;">(2015). Se trata del nombre que le dan a los cayucos con los que comorenses trasladan personas a Europa. Este corto grabado en 4K evoca la historia reciente de Mayotte, una de las islas Comoras que eligió ser recolonizada por los franceses en 2011. Esta isla recibe nuemerosas migraciones en cayuco desde otras islas, porque se trata de un territorio de Francia y, por extensión, de Europa. La película crea una metáfora entre cómo se construyen los cayucos y la historia del continente europeo, a la vez que incita a reflexionar sobre las realidades de los refugiados. </span><b>“El mar será el primero en recibirnos en nuestro viaje y el último en decirnos cómo acaba”</b><span style="font-weight: 400;">, dice la voz en off del documental. Mediante sus planos detalle y primeros planos de los protagonistas, la película se convierte en una obra de arte de una calidad sensorial admirable. Te absorbe en el relato, te sumerge en el mar y te hace vivir lo imprevisible de las vidas de las personas migrantes.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2298" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2298 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-10.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-10" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Detalle de la triple proyección de &#8220;<em>Two Meetings and a Funeral</em>&#8221; de <strong>Naeem Mohaiemen</strong>. © Fotografía: <strong>Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><b><i>Signs of Empire </i></b><span style="font-weight: 400;">(1983), de </span><b>Black Audio Film Collective</b><span style="font-weight: 400;">, consiste en una sucesión de fotografías de archivo de la era colonial británica yuxtapuestas con reportajes contemporáneos. Estas imágenes, trenzadas con textos, discursos políticos y banda sonora, narran sobre los constructos coloniales de la identidad y sus ecos en la realidad contemporánea de la Gran Bretaña. También narra sobre pasado y presente la película </span><b><i>Nucleus of the Great Union</i></b> <span style="font-weight: 400;">(2017), de </span><b>The Otolith Group</b><span style="font-weight: 400;">. El film consiste en una reconfiguración digital del archivo de más de 1.500 fotografías que el novelista afroamericano Richard Wright hizo en su viaje a la Costa de Oro (Ghana) en 1953. Se trataba de un viaje para acompañar al Partido de la Convención Popular en su campaña para independizarse del Gobierno británico. Entre las diversas reflexiones de la narradora Saidiya Hartman, hay un momento crucial donde explica que los niños ghaneses le dijeron que “</span><b>les habría gustado que sus antepasados hubieran sido esclavizados para que ahora ellos pudieran ser tan ricos como los americanos</b><span style="font-weight: 400;">”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Abandonas las salas con piel de gallina. Muchas veces olvidas quién eres, qué posición ocupas en el panorama geopolítico mundial y qué pasado tienes. Aunque es imposible tenerlo siempre presente, no puedes hacer como que no va contigo. Porque tú también eres parte de esta historia. Antes de marchar, vuelves a observar el mural de Jeffrey Gibson. No puedes evitar una risa burlona e irónica, mientras piensas: “Sí, qué lejos hemos llegado”. </span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div id="attachment_2299" class="wp-caption alignnone" style="width: 700px"><img class="wp-image-2299 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2019/07/@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-11.jpg" alt="@elenabulet_04072019_TerritorisindefinitsMACBA-11" width="700" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Vista completa del mural &#8220;<em>Look how far we’ve come</em>&#8221; de <strong>Jeffrey Gibson</strong>. © Fotografía: <strong>Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Deconstruyendo la Hispanidad.</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Jan 2013 04:01:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Jorge Luis Marzo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[En el número 3 de Situaciones recomendábamos la exposición que estaba teniendo lugar en el CCCB titulada El d_efecte Barroc. Polítiques de la imatge hispana. (El d_efecto Barroco. Políticas de la imagen hispana) Ahora...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>En el número 3 de Situaciones recomendábamos la exposición que estaba teniendo lugar en el CCCB titulada <em>El d_efecte Barroc. Polítiques de la imatge hispana.</em> (El d_efecto Barroco. Políticas de la imagen hispana) Ahora ofrecemos la oportunidad de profundizar más en sus contenidos a partir de la entrevista a uno de sus comisarios, Jorge Luis Marzo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Jorge Luis Marzo (Barcelona, 1964) es uno de los historiadores del arte más inquietos e independientes de la actualidad. Ha publicado varios libros: <em>¿Puedo hablarle con libertad, excelencia? Arte y poder en España desde 1950</em> (2010), <em>Arte moderno y franquismo. Los orígenes conservadores de la vanguardia y de la política artística en España</em> (Premio Fundació Espais a la Crítica de arte 2008), <em>Fotografía y activismo social</em> (2006), entre otros. También ha sido comisario de diferentes exposiciones y además es profesor. Sus investigaciones, tanto en los libros como en las exposiciones se caracterizan por su sentido crítico, por su capacidad de replantear el presente, por poner en duda constantemente las explicaciones “oficiales” sobre la historia y sobre el arte. Por otro lado, la metodología que utiliza en el análisis de las imágenes es propia no sólo de las disciplinas históricas, sino también de la antropología, con lo cual no constituyen una mirada sólo narrativa o cuantitativa, sino que intenta ir al fondo de las implicaciones cualitativas (psicológicas, simbólicas, individuales) de su campo de estudio.</p>
<p style="text-align: justify;">Un ejemplo de esto lo tenemos en la exposición a la que dedicamos este espacio. <em>El d-efecte barroc</em> es una exposición grande, formada por numerosas “micro” exposiciones en las que se analizan todas las implicaciones del fenómeno de la Hispanidad a partir del estudio de las imágenes que ha generado. No es una exposición de objetos de arte sino sobre el “uso” del arte y de la cultura como legitimadores de discursos políticos que se convierten en imperiales. Es una exposición con abundante documentación y que juega con muchos recursos expositivos: desde la cascada de películas, programas de televisión y vídeo que se puede ver al inicio, pasando por películas de animación o dramáticas, hasta la exposición de las copias de los cuadros del Prado que durante la II República se hicieron para difundir la cultura en los lugares más remotos de España o el partido de fútbol ficticio del final en el que una supuesta selección mexicana vence a la brasileña por 17-0. Jamás la selección mexicana ha ganado a la de Brasil.</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos enfocado las preguntas a Jorge Luis Marzo en dos niveles: las que hacen referencia explícita a la exposición y aquellas que se pueden desprender de sus contenidos. En ambos casos, las respuestas nos ayudan a comprender mejor el presente cultural que a todos nos afecta, pero sobre todo, a aquellos países de la órbita cultural hispana.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>1. La exposición surge de una larga investigación (más de siete años) de un amplio grupo de personas sobre “las políticas de la imagen hispana”. Después, esa investigación sobre la imagen se convierte en una exposición abierta al público en un centro cultural. ¿Podrías explicar las líneas concretas de esa investigación y sus resultados? En el sentido de la investigación ¿qué es la Hispanidad? ¿Qué es el Barroco?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Esas son muchas preguntas en una. Veamos. La investigación original parte de un sentimiento simple vivido en diferentes lugares y por diferentes personas: se habla mucho de un espacio común, los países latinos o hispanos, pero nadie es capaz de articular una mínima definición más allá de los tópicos neocoloniales al uso. Ese sentimiento era compartido por personas que vivíamos en México, Alemania, España, Perú, etc. Cuando empezamos a hablar de hacer algo, también nos encontramos que no teníamos mecanismos claros para afrontar el problema, porque muchos de los disponibles estaban muy contaminados. Así que surgió el tema de la imagen: al fin y al cabo, todos estábamos metidos en ese territorio. Comenzamos a analizar el valor y función que el término cultura tenía en ese discurso: ¿por qué se le había dado a la cultura, y en especial a la imagen, tal poder en España y en muchos países latinoamericanos? ¿a qué y a quien servía y sirve? Porque si algo es evidente es que nuestros países se venden a través de la cultura: la mejor fiesta, la mejor comida, la mejor música popular, un arte a flor de piel, etc., etc. Poco a poco fuimos viendo que las raíces de esa hiperinflación venían de los dispositivos políticos engendrados durante la colonia (en España y en América) y actualizados por las élites cada tanto. Y así surgió el barroco en nuestro horizonte. El barroco como una estrategia para convertir la cultura en un espacio sustitutorio de lo político, en un lugar de supuestos encuentros, en donde todo es posible, en donde la disensión (la explotación y dominación tanto real como simbólica) da paso al consenso: Foucault lo definió bastante acertadamente cuando dijo que el poder prefiere la sobreexpresión a la censura, porque de esa forma canaliza los desórdenes en su beneficio. Nos preocupó mucho al principio esto del barroco, porque temíamos que se confundiera nuestra perspectiva con las proposiciones neobarrocas aparecidas durante las últimas décadas, en el sentido de intentar comprender la actualidad desde determinadas posiciones posmodernas que a menudo no son más que artilugios para celebrar lo pre-moderno como solución a la crisis de lo moderno: “como somos barrocos, y por tanto antimodernos, pues entonces estamos más preparados que nadie para ser posmodernos”. Este tropo, muy afincado en España y América Latina, es precisamente lo que hemos intentado analizar: hasta qué punto nociones de cultura “auténtica” y “esencial” han supuesto un excusa para evitar encarar el ocultamiento de las crisis de verdad: lo social, lo político, lo racial, lo laboral, lo sexual, lo popular, lo educativo… La cultura ha enmascarado el fracaso de lo político. El arte y la cultura han sido definidos como los espacios en donde esas tensiones podían manifestarse: fuera de ellos, su planteamiento puede conllevar serios problemas. Pondré un ejemplo: no hace mucho, en Sevilla, en el marco de un evento cultural, un artista presentó en el espacio público una obra que representaba unas adolescentes en actitudes equívocas. Una persona denunció lo que creía que era una apología de la pederastia. El ayuntamiento, para evitar el escándalo, trasladó la obra al museo: y ya está. La cultura, su gestión institucionalizada y academizada, sirve para desactivar los conflictos naturales a toda imagen. Por tanto, lo barroco no nos interesaba como estilo en sí, sino como estrategia de legitimación y deslegitimación. De hecho, uno de los primeros problemas que tuvimos que aclarar era esa distinción de lo barroco, porque a muchæs de nosotræs nos gustan ciertas tácticas del arte del siglo XVII para poner en cuestión la “verdad” o “falsedad” de la imagen; pero en cambio detectábamos que la identificación ontológica entre imagen, cultura y poder que se produjo en aquel tiempo era el caldo de cultivo de las nociones que hoy lideran en las instituciones sobre la función del arte.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>2. En esta investigación se van cruzando las metodologías propias de la antropología, la historia del arte, la producción artística y las técnicas expositivas contemporáneas. ¿Esto podría constituir un ejemplo de la idea de “investigación” en el arte contemporáneo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué otra manera existe? La imagen representa tiempos, espacios y dinámicas enormemente complejas: es como un pliegue: ordena y desordena, difunde y contrae, orienta y desorienta. De ahí que hablemos mucho más de imagen que de arte. En la producción estética, las imágenes han estado demasiado al servicio de las categorías de la historia del arte y muy poco han sido exploradas desde otras perspectivas, tanto de las ciencias sociales o políticas. Un ejemplo: ¿alguien se imagina exponer la tela de la Virgen de Guadalupe en un museo? No es posible: ¡es una imagen pintada personalmente por la Virgen María! Una imagen acheiropoieta, sin intervención humana alguna, aunque esté hecha al óleo y en estilo último flamígero gótico español. Nadie se la imagina fuera de la Basílica en la que está. David Freedberg constata que cuando los poderes son demasiado gravosos constituyen el poder de las imágenes, no del arte. No podemos analizar lo que significa la Virgen de Guadalupe desde la historia del arte. Poco importa que el óleo fuera pintado secretamente por un pintor indio, Marcos Cipac de Aquino, bajo estrictas órdenes españolas: es la respuesta a esa imagen la que ha hecho de ella lo que hoy es. Nuestra investigación, por consiguiente, intentó perderse por vericuetos que fueran capaces de navegar por muchas de las capas que constituyen la imagen: los estudios de arte están demasiado acostumbrados a percibir las imágenes en .jpeg, donde no hay capas: es más interesante explorar la imagen en formato .psd, con todo abierto. Claro, pesa más y es más incómodo, pero sería injusto hablar de las imágenes desde la comodidad. Desde luego, al final tienes que ser capaz de reunir un poco todas las capas y ser capaz de visualizarlas de alguna manera mediante técnicas expositivas. Sé que ha habido críticas al volumen de información y una cierta complejidad en el hilado del discurso: con algunas estoy de acuerdo, con otras no, especialmente con las que han intentado definir como barroco el proyecto porque había una gran acumulación de materiales. Me parece una chorrada ese planteamiento; un planteamiento .jpeg. Pero acepto que mostrar las capas con la transparencia abierta puede haber desorientado a ciertas personas. Y a los primeros, al museo, que adora que los timelines de un video acaben siendo simples .movs.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>3. La exposición plantea, entre otras cosas, cómo el arte se ha convertido en un elemento legitimador de políticas de estado. Esto se prolonga hasta nuestros días en el papel de la actual Monarquía. ¿Por qué?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, la monarquía representa el nexo de continuidad de la tradición artística española. La colección y el edificio de El Prado, el patrimonio nacional, el largo mecenazgo del estado hacia las artes se deben casi en exclusiva a la Corona. Es curioso ver cómo hasta hace muy poco los estudios sobre el arte del siglo XIX se menospreciaban precisamente porqué fue la época de menor apoyo monárquico a las artes. De ahí viene la presencia de la Corona española en todo acto artístico que se precie. Cuando descubrimos que la mayor parte de los museos de arte contemporáneo en España, y son casi 30, ferias, bienales, misiones diplomáticas culturales, etc., han sido inaugurados por miembros de la Casa Real, y constatamos que eso no ocurría en ningún otro país, nos pareció que era la mejor manera de visualizar la situación.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero nuestro interés no era centrarnos en la monarquía, per se. Es un símbolo, una imagen, y como tal opera de una cierta manera. Nos interesaba más explorar la profunda relación de dependencia entre el poder y determinada forma de concebir el arte: de cómo una gran parte del segmento social dedicado a producir economía simbólica ha llegado a interiorizar su papel como escriba del universo oficial: un arte al servicio del poder, pero también un poder que encuentra en el arte su vehículo de transmisión simbólica. Un nuevo ejercicio de ventriloquía. Ver a Miquel Barceló inaugurando un retablo suyo en la catedral de Palma de Mallorca –y miren cómo se parece a los retablos barrocos- en 2007, junto a los reyes, la autoridad militar, las autoridades políticas y el arzobispo, y cubierto por unos medios encandilados por el boato, sólo se puede interpretar desde esta óptica. Y cómo este caso, hay cientos más, en el mundo de la escritura o del cine.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>4. En esta investigación, de carácter artístico / antropológico, aparece la figura del “otro” encarnada en el “indio”. ¿Qué rasgos asume? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">La figura del otro, del indio, del judío, del morisco o del pobre es la figura de quien está fuera de la historia y es sometido a su incorporación. Los indios son la cuestión primera de la cuestión americana, que no es otra que la violencia: por hacer una analogía, los indios son los judíos que quedaron tras el exterminio. Así, la cultura, y en concreto su genealogía barroca, sirvió para camuflar responsabilidades y recuerdos, para extender un manto estético que administrara apropiadamente la memoria y que sustrajera la atención de la realidad de la explotación. Así sigue funcionando hoy en día. Desde luego, hubo muchas grietas por las que se colaron disensiones y contrarrelatos, pero el leit-motiv que la ha guiado es hacer desaparecer a los otros en un relato mitificado de integración, comunión y mestizaje. El problema del otro se resume en la figura del ventrílocuo: cuando el otro se convierte en muñeco, que parece que habla, pero en realidad el espectáculo está patrocinado, difundido y protagonizado por las quimeras del ventrílocuo y por sus técnicas expresivas, entonces lo único que hay es simulacro. Y precisamente no hay nada mejor que el simulacro continuado para conseguir que se pierda en la memoria lo que aquel oculta en realidad. Eso es lo que pasa con la cultura pensada como una tradición de hiperexpresión. Ejemplos muy interesantes de esto son los museos de antropología e historia en España y en algunos países americanos. Por poner un botón de muestra, en el Museo de Antropología de México, tenemos salas y salas expositivas dedicadas a las muchas etnias del país, celebrando la constitución de lo que se llama la “raza” nacional, Al salir a la calle, sin embargo, te encuentras montones de personas vendiendo cosas en la calle, exactamente con los mismos rasgos y a menudo atuendos que los maniquís, pero esos ya no son el orgullo de la nación, sino unos pinches indios pobres.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro caso que ilustra bien esos términos ventriloquiales es el esfuerzo codificador sobre los productos culturales de los pueblos de procedencia pre-hispánica. Ocurre en México, pero también en casi todos los países americanos. La constatación de que la tradicional producción simbólica india no puede considerarse estética, porque sus productos están ligados a prácticas rituales y no tienen una condición autónoma, o sea artística a la manera europea, es aprovechada para generar un profundo decalage de valor. Así, la producción cultural indígena se “tiene que” consumir en ámbitos etnográficos y no en otros. La representatividad de muchas prácticas culturales es simplemente cooptada desde posiciones que hacen posible entonces consumirlas como kitsch, comercializando lo que son productos “populares” y “auténticos” (o sea, premodernos) y falsificando las razones sociales originales en las que se produjeron.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>5. De la exposición se desprende una visión crítica del concepto de lo “popular” dentro de la cultura hispana. ¿Cuál es esta visión?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Este es un tema central. Uno de los valores más extendidos de la cultura hispana, y desde luego de la cultura barroca, es el hecho de haber sido capaz de dar expresión a lo popular, a diferencia de otras latitudes, ilustradas y racionalistas, cuyas modernidades se habrían divorciado de las manifestaciones “auténticas” del pueblo. Esto es obviamente un falseamiento de la realidad, pero no importa si los mitos son verdaderos o falsos, sino como operan en el tejido social y en los imaginarios históricos. Lo popular ha servido a unos como baluarte frente a lo moderno y a otros como excusa para la modernización. Esto se despliega con una gran complejidad. Lo popular sirvió como demostración de que la cultura barroca servía como nexo de unión entre ricos y pobres, entre blancos, negros e indios, entre expresiones de alta cultura y baja cultura; al mismo tiempo, buena parte del debate sobre la tradición hispana, y me refiero ya a tiempos contemporáneos, también ha pivotado en ese eje. La Generación del 98 y la del 27, por razones diferentes, tomaron lo popular como símbolo de transformación. La del 27 intentó rehacer cuestiones barrocas desde perspectivas populares precisamente para deshacer todo lo que de conservador, clerical y institucionalista había en la cultura oficial española. La movida de finales de la década de 1970 y principios de 1980 hizo lo mismo: desde Ocaña al primer Almodóvar exploraron las dinámicas castizas como ataques a la alta cultura. Otro tema es la banal comercialización de todo ello, cuyo epítome es Tele5.</p>
<p style="text-align: justify;">Al mismo tiempo, tampoco podemos olvidar que la defensa del barroco ha sido tradicionalmente protagonizada por los sectores populares, con apoyo de la iglesia, porque en las fiestas, religiosas y no, se pudieron mantener vivas tradiciones sociales, y hasta laborales, que de otra forma posiblemente se habrían perdido, como demuestran los estudios sobre la implantación de las políticas neoclásicas en el XVIII y XIX. Así, cuando tratamos conceptos como lo popular hay que estar preparados para enmarañarse, porque las estrategias son múltiples, y aunque contradictorias, a veces son coincidentes. Precisamente, por el valor de conservación que inspiran ciertas manifestaciones populares, ha sido el turismo, siempre deseoso de empaquetar y mantener lo “auténtico” para multiplicarlo como producto, la actividad que ha hecho posible una completa refuncionalización de lo popular: un ejemplo incomparable son las romerías y procesiones desarrolladas por las cofradías andaluzas: quizás la gente no sabe que la mayor parte de las cofradías ¡¡¡nacen en los años 1980!!!</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>6. Dentro del influjo de la cultura hispana, en México, podemos encontrar un ejemplo muy bueno de la imagen de origen divino. El caso de la virgen de Guadalupe. ¿Podrías explicarlo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La leyenda dice que en 1531 el texcoquense Juan Diego tiene una serie de contactos personales con la Virgen quien le solicita la construcción de un templo en la montaña del Tepeyac, en la actual ciudad de México. Tras varias visitas infructuosas al obispo español de la ciudad, Juan Diego es invitado por la Virgen a recoger unas rosas en el campo, ésta las toca con sus dedos y ordena a Diego a llevarlas ante el obispo, quien las transporta envueltas en su tilma, el sayo de algodón que los indios vestían en aquellos días. Al presentarse ante él, Diego despliega su tilma apareciendo en ella un retrato de la Virgen. Esa tela es la que hoy está expuesta en la Basílica de la Guadalupe en México DF.</p>
<p style="text-align: justify;">La Guadalupe reúne los dos extremos del arco en que percibimos las imágenes: la idolatría y la iconoclastia. Extremos que paradójicamente están muy cerca el uno del otro: considerar que la imagen tiene propiedades de convocatoria real: que son lo que representan. La tela fue pintada sólo diez años después de la caida de Tenochtitlan. Recordemos que una de las razones esgrimidas por los españoles para someter a los mexicas era su idolatría. Así que nos encontramos con la primera paradoja: para extirpar la idolatría local, se ejerce una enorme represión iconoclasta, con la quema de códices, imágenes y pinturas, pero, a cambio, los españoles ofrecen la mayor de las idolatrías posibles: un cuadro pintado por la misma virgen: se haría difícil (se hace todavía difícil para numerosas personas) no pensar que uno está frente a la divinidad misma. Los mismos franciscanos se rasgaban en aquellos días las vestiduras ante tal herejía, pero los beneficios políticos, para unos y para otros, ganaron la partida. Los españoles conseguían una comunión social gracias a aquella imagen -que no casualmente se había manifestado en el lugar en el que poco antes los lugareños adoraban a la diosa madre, Tonantzin- y los indios, y después los criollos, adquirían un símbolo propio, que a la postre simbolizaría la independencia de México en manos del cura Hidalgo.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, para más inri, la Virgen de Guadalupe no es la madre de Dios, como lo es María strictu senso, sino la madre de los mexicanos. Bajo los pies de la Guadalupe reza la leyenda: “no hizo cosa igual con ninguna otra nación”. Un poema popular mexicano de la época decía: “Como México no hay dos, no hay dos en el mundo entero, aquí la Virgen María dijo que estaría mucho mejor, mejor que con Dios y no lo diría no más por hablar”. La Guadalupe no es un medio, es un fin. Esta circunstancia singular produce un peculiar silogismo: igual que Jesús, el hijo de la Inmaculada, el pueblo indígena americano, hijo de la Guadalupe, tuvo que ser “crucificado” para renacer en el Cristianismo y refundar la religión. La Guadalupe tiene una función civilizadora, funda una cultura y una nueva historia en el sacrificio padecido por su hijo, el pueblo de México bajo la espada española.</p>
<p style="text-align: justify;">Los valores que una imagen así transmiten son muy poderosos: por un lado, configura en la mente social la idea de que la pintura es texto constitucional, no mera representación. Los teólogos mexicanos defenderán este papel fundacional de la pintura en la famosa sentencia “¡Para qué son los papeles, si la tenemos a ella a los ojos&#8230;!”. Lo mismo se puede encontrar en los textos teatrales de Lope o Calderón: la pintura es ella misma texto, dictado: crea jurisprudencia. Esa misma función es destilada, aunque con menos poderes supraterrenales, en buena parte de la pintura colonial o de la pintura del siglo de oro español: El Greco, Maíno, Velázquez, etc. Hay un cuadro de El Greco, <em>Vista de Toledo</em> (1608-1614, Museo del Greco, Toledo) que es la quintaesencia de una pintura al servicio de la administración de la memoria (la judía y hebrea finiquitada por las políticas racistas del estado). No se trata de un cuadro, sino de un documento funcionarial elaborado. Insisto en que debemos abandonar en parte ciertas categorías de la historia del arte y bucear por otros caminos a menudo mucho más fértiles para entender como operan las imágenes. Felipe Pereda, por ejemplo, ha hecho, en ese sentido, estudios impagables sobre como operaban las imágenes artísticas en un contexto de abierta represión y persecución de judíos y musulmanes en la España del siglo XV y XVI.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero aún hay más: hoy, la imagen de la Guadalupe es un icono tan multimillonario como la imagen del Ché. Los candidatos presidenciales exponen su imagen en mítines y actos; los participantes en las manifestaciones de protesta la agitan en defensa de sus derechos; fue una de las marcas centrales del Movimiento Zapatista, pero mostrada con el rostro tapado por un pasamontañas; su imagen estampada en camisetas es la número uno en ventas; la selección mexicana de fútbol se encomienda a su figura; muchísima gente la lleva tatuada en la piel. Miembros de bandas callejeras latinas en California se tatúan la Guadalupe en la espalda (e incluso por todo el cuerpo) para evitar que nadie les acuchille: ¿quién se atreverá a rajar a la Guadalupe? En el barrio popular y comercial de Tepito, en Ciudad de México, se colocan imágenes de la Virgen mexicana en aquellos lugares de la calle que los vecinos o comerciantes no quieren que se llenen de basura: no tiene nada que ver únicamente con la religión, sino con otras cuestiones semióticas. En definitiva, las imágenes siempre están en movimiento. Se trata de explorar sus dinámicas en función de las respuestas que generan.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>7. La exposición también plantea lo opuesto: la iconoclastia. En Barcelona, en concreto, esta iconoclastia se tradujo en la destrucción de muchas iglesias y retablos barrocos en los momentos de tensión política y social. (La Semana Trágica, la Revolución de 1936) Esta iconoclastia, sin embargo, no se da en otras ciudades con mucho más peso de la Iglesia Católica, como Roma, por ejemplo. ¿Cuáles son los rasgos de la iconoclastia barcelonesa o catalana?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La iconoclastia en Catalunya no es muy diferente de la ocurrida en otras partes del estado. Sí es cierto que la gran presencia anarquista en Barcelona hace que adopte ribetes peculiares, pero tienes ciudades como Sevilla, con un gran peso de la iglesia, en la que se producen auténticas orgías de quemas de imágenes, como bien ha estudiado Pedro G. Romero. De entrada, hay que recordar que los actos iconoclastas no son desencadenados por las imágenes, sino que son éstas las que reciben la respuesta. No olvidemos que todo revolucionario siempre quema dos cosas: la memoria administrativa (los archivos) y la memoria simbólica (los monumentos). En cuanto a la memoria simbólica, la iglesia siempre ha representado el patrimonio de un pasado negado a los revolucionarios. Cuando los conventos e iglesias de Barcelona arden en 1909, lo que se consume es una cierta manera de gestionar la memoria: Ferrer i Guardia será ejecutado por esa razón. Pero tampoco olvidemos el impacto que tuvo la dinámica iconoclasta entre la burguesía intelectual catalana. Fue gracias a los solares que muchos de aquellos fuegos dejaron que pudo impulsarse una determinada conciencia urbana, nacional y burguesa: alentó un nuevo modo de representar lo nacional-catalán. Muchos intelectuales catalanes, entre ellos Joan Maragall, se congratularon de que el fuego hubiera hecho desaparecer la “quincallería meridional”, los retablos barrocos y los excesos ornamentales, y que hubieran aflorado las nervaduras góticas, simples y “assenyades”: ese era el estilo catalán: sus formas nacionales. El fuego ponía a la memoria en su sitio, dijeron. Poco después, en los años 20, Puig i Cadafalch y otros muchos arquitectos se dedicarían a inventarse el Barri Gòtic de la ciudad, que es el que tenemos hoy.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>8. La última parte de la exposición, con el partido de fútbol ficticio entre las selecciones de Brasil y México y el gran collage sobre la selección española, ganadora del último mundial, pone énfasis en la capacidad de ese deporte como elemento legitimador de los símbolos y las narrativas nacionales. ¿Crees que el caso del Barça, en Cataluña es similar? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">La irónica pieza de Miguel Calderón, la reconstrucción de un partido de fútbol entre las selecciones nacionales de México y Brasil, y en el que el primero gana al segundo por 17 a 0, buscaba exponer los mitos del “destino manifiesto”. México está predestinado a no pasar nunca de octavos: se trata del mito del país perdedor, que hace de la necesidad virtud, y que por tanto es capaz de generar una cultura alternativa al “éxito”. Cuando España, que siempre había sufrido el mismo síndrome –desde luego, interesado, porque los destinos manifiestos sirven para exculpar a los responsables de los fracasos- ganó la Copa de Europa de fútbol en 2008, nos preguntamos si no deberíamos hacer algo con eso. Finalmente decidimos intervenir una sala con el material publicado en la prensa al día siguiente de la victoria: todos los titulares señalaban que se trataba del “fin de la maldición”: España dejaba de ser barroca, en algunos medios se dijo así, literalmente, para pasar al club del éxito. Cuando España ganó la Copa del Mundo en 2010, ya fue el acabóse, pero decidimos dejar las portadas de la Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify;">Respecto a tu pregunta sobre el Barça y Catalunya, creo que la cosa se complica un poco. Observemos que el Barça, el tiempo, el chiste y el simulacro cultural son las formas en que TV3 habla de la catalanidad. Horas y horas de televisión pública dedicadas a estas cuatro cosas: las cuatro temáticas refuerzan la identidad frente a los demás, en un momento de grave descenso de la autoestima, con todas las hostias que están cayendo, de los mercados, de los bancos, del estado, de la administración y de los propios compañeros de trabajo, en una orgía de individualismo salvaje y agónico del sálvese quien pueda. TV3 dedica horas ingentes a los hombres del tiempo; fer pais; horas ingentes al Barça, catalizando quimeras sociales llenas de simulacro y de masía; horas ingentes al chiste de Polònia, al APM, en una catársis que se quiere modélica: el famoso oasis; horas ingentes al simulacro social en las vomitivas telenovelas decimonónicas camufladas de liberación sexual, de clase, de edad. Sin embargo, los cuatro ejes difunden una misma idea, un similar destino manifiesto: la fragilidad: la del tiempo que hará, siempre “en el aire”; la que representa el chiste, ese momento fugaz de liberación; la de la telenovela y sus polvos catárquicos; y la del Barça: no se trata del fracaso o del éxito, sino de la fragilidad: esa sensación depresora que todo culé tiene ante el hecho irrefutable de que el ciclo pasará. Los del Madrid lo saben, y es por ahí por donde atacan. El Madrid tiene los pies de cemento, es inamovible. En cambio, el relato del Barça es la historia de un país que adora el “trencadís”, las formas manifiestas de una historia frágil. Por eso es tan interesante Catalunya, un país que aún no sabe que es posmoderno: no hay esencias a las que agarrarse. Y a no pocos eso les da un miedo terrible, cuando es una ventaja evidente.</p>
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		<title>Daniela Ortiz</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Jul 2012 21:15:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alán Carrasco]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Portafolio de Artista]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Antifascismo]]></category>
		<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Daniela Ortiz]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Portfolio]]></category>
		<category><![CDATA[Postcolonialismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Artista: Daniela Ortiz Título: 97 empleadas domésticas Técnica: Apropiación de 97 fotografías de Facebook, exposición y edición de 500 ejemplares Año: 2010 Daniela Ortiz es una artista peruana que trabaja y reside en Barcelona. Es Licenciada en...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #888888;"><em>Artista:</em> Daniela Ortiz</span><br />
<span style="color: #888888;"><em>Título:</em> 97 empleadas domésticas</span><br />
<span style="color: #888888;"><em><em>Técnica:</em> </em>Apropiación de 97 fotografías de Facebook, exposición y edición de 500 ejemplares<em><br />
Año:</em> 2010</span><br />
<span style="color: #888888;"><em><br />
</em></span></p>
<p><span style="color: #888888;"><em>Daniela Ortiz es una artista peruana que trabaja y reside en Barcelona. Es Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona, y también ha participado en seminarios y talleres con Beatriz Preciado, Marcelo Expósito, Santiago Sierra, Alberto Lopez Bargados, Rogelio Lopez Cuenca, Raimond Chavez, Yoshua Okón, Martí Perán, Rirkrit Tiravanija, Josep María Martí y Natalia Iguíñiz, entre otros. Su trabajo ha sido expuesto en Barcelona, Terrassa, Granollers, Los Ángeles, Zaragoza, Madrid, Mataró, La Habana y Lima.</em></span></p>
<p><a href="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2012/04/5_libro2.jpeg"><br />
</a></p>
<p><strong>97 empleadas domésticas</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Como señala Marcelo Expósito, el trabajo de Daniela Ortiz puede considerarse en parte vinculado a la recuperación que desde los últimos años se ha venido proponiendo del periodo histórico de las prácticas conceptualistas &#8216;del Sur&#8217;. En mi opinión, uno de los trabajos más punzantes e interesantes de Ortiz es este <em>97 empleadas domésticas</em> que desarrolló en 2010 y que convirtió en exposición y publicación gracias a la convocatoria de 2010 de proyectos de la <em>Sala d&#8217;Art Jove</em> de la <em>Secretaria de la Joventut</em> de la <em>Generalitat de Catalunya</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">El trabajo impreso, que actualmente reviso gracias a la cortesía de la propia artista, es una edición humilde pero potente, de 500 ejemplares, que reúne una colección de 97 fotografías apropiadas de las redes sociales de diversas familias acomodadas de Lima (Perú). Al finalizar el recorrido por las imágenes, tal y como pasara con la exposición, uno tiene idea de haber visto todo lo que la imagen podía ofrecer, sin embargo, no es así. El título, colocado deliberadamente al final de la serie fotográfica y ausente en la portada por la misma razón, nos da pistas de que no hemos visto lo que Expósito llamara <em>el inconsciente óptico</em>. Hemos visto un desfile de escenas familiares, de fiestas, cenas, almuerzos, reuniones, momento especiales, otros banales de diversas familias acomodadas y diferencialmente caucásicas, pero no hemos visto a las 97 mujeres que dan título al proyecto: las empleadas del hogar de estas familias. La segunda lectura nos conducirá a percibir a las mujeres, de rasgos &#8216;indígenas&#8217;, vestidas con uniformes de trabajo ciertamente trasnochados, siempre en un segundo plano, o cortadas por el encuadre, o apenas en forma de fragmento: un trozo de pierna, apenas sus manos, quizá un brazo que entra en la escena.</p>
<p style="text-align: justify;">Os invito a que sigáis la trayectoria de Daniela Ortiz <a href="http://www.daniela-ortiz.com" target="_blank">en su propia web</a>, y que estéis atentos al número 5 de Situaciones impreso, ya que contaremos con la presencia de la artista en la conversación central que en este número realizamos junto a Nora Ancarola.</p>
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<p style="text-align: justify;"><a href="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2012/04/5_libro2.jpeg"><img class="alignnone size-full wp-image-662" title="Dos de las noventa y siete fotos que conforman la edición y la exposición | © Daniela Ortiz, 2010 " src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2012/04/5_libro2.jpeg" alt="" width="600" height="397" /></a></p>
<p><em style="color: #888888;">↑ Dos de las noventa y siete fotos que conforman la edición y la exposición | © Daniela Ortiz</em><em style="color: #888888;">, 2010</em></p>
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<div><em><a href="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2012/04/5_3489.jpeg"><img class="alignnone size-full wp-image-658" title="Una de las noventa y siete fotos que conforman la edición y la exposición | © Daniela Ortiz, 2010 " src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2012/04/5_3489.jpeg" alt="" width="600" height="399" /></a></em></div>
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<div><span style="color: #888888;"><span style="color: #888888;"><em>↑ Una de las noventa y siete fotos que conforman la edición y la exposición | © Daniela Ortiz</em><em>, 2010<br />
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<div><a href="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2012/04/5_342.jpeg"><img class="alignnone size-full wp-image-657" title="Una de las noventa y siete fotos que conforman la edición y la exposición | © Daniela Ortiz, 2010 " src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2012/04/5_342.jpeg" alt="" width="600" height="450" /></a></div>
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<div><span style="color: #888888;"><em>↑ Una de las noventa y siete fotos que conforman la edición y la exposición | © Daniela Ortiz</em><em>, 2010</em></span></div>
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<div><a href="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2012/04/5_9.jpeg"><img class="alignnone size-full wp-image-656" title="Una de las noventa y siete fotos que conforman la edición y la exposición | © Daniela Ortiz, 2010 " src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2012/04/5_9.jpeg" alt="" width="600" height="450" /></a></div>
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<div><span style="color: #888888;"><em>↑ Una de las noventa y siete fotos que conforman la edición y la exposición | © Daniela Ortiz</em><em>, 2010</em></span></div>
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<div><a href="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2012/04/5_expo2.jpeg"><img class="alignnone size-full wp-image-660" title="Vista de un detalle de la exposición | © Daniela Ortiz, 2010 " src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2012/04/5_expo2.jpeg" alt="" width="600" height="397" /></a></div>
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<div><span style="color: #888888;"><em>↑ Vista de un detalle de la exposición | © Daniela Ortiz</em><em>, 2010</em></span></div>
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<div><a href="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2012/04/5_expo1.jpeg"><img class="alignnone size-full wp-image-659" title="Vista de un detalle de la exposición | © Daniela Ortiz, 2010 " src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2012/04/5_expo1.jpeg" alt="" width="401" height="600" /></a></div>
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<div><span style="color: #888888;"><em>↑ Vista de otro detalle de la exposición | © Daniela Ortiz</em><em>, 2010</em></span></div>
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