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	<title>Situaciones &#124; Revista de historia y crítica de las artes &#187; Régimen del 78</title>
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		<title>Gelatina Dura. Historias escamoteadas de los 80 y sus críticos.</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Mar 2017 20:56:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Ontañón]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En la primera planta del MACBA se puede visitar hasta el día 19 de marzo la exposición </span><i><span style="font-weight: 400;"><a title="MACBA – Gelatina dura" href="http://macba.es/es/expo-los-ochenta" target="_blank">Gelatina Dura. Historias escamoteadas de los 80</a>.</span></i><span style="font-weight: 400;"> El título está sacado de un verso de Eduardo Haro Ibars, el poeta fallecido a causa del sida que entre otras cosas escribió las letras de muchas canciones conocidas de esa época. A su vez, era hijo de Eduardo Haro Tecglen, uno de los intelectuales más remarcables de la revista </span><i><span style="font-weight: 400;">Triunfo</span></i><span style="font-weight: 400;">, publicación crítica fundamental en los años de la Transición, que también podemos ver en la exposición.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><i><span style="font-weight: 400;">Gelatina dura</span></i><span style="font-weight: 400;"> pretende algo muy difícil, que es sintetizar en una sola muestra los discursos políticos y culturales que fueron aplastados, olvidados, escamoteados durante la Transición política. Además, trata de exponerlos todos a la vez, subdivididos en varios apartados, desde el sacrificio de la memoria colectiva hasta la explosión de la heroína, pasando por el mundo del trabajo, las reivindicaciones obreras, la adaptación al poder de los cuadros socialistas, la transformación espectacular de la ciudad, la explosión gay, con sus cómics, performances y fiestas… </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Hay dos hilos conductores: las frases de Francesc Torres escritas en la pared (</span><a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/preguntas-francesc-torres-macba-gelatina-dura-5604469" target="_blank"><i><span style="font-weight: 400;">Preguntas al pueblo español por un americano ignorante</span></i></a><span style="font-weight: 400;">, 1991</span><span style="font-weight: 400;">) y los dos magníficos documentales de Pere Portabella, el </span><i><span style="font-weight: 400;">Informe General </span></i><span style="font-weight: 400;">(1976)</span><span style="font-weight: 400;"> e <i><span style="font-weight: 400;">Informe General</span></i> </span><i><span style="font-weight: 400;">II, El rapto de Europa </span></i><span style="font-weight: 400;">(2015)</span><span style="font-weight: 400;">, colocados al principio y al final de la muestra.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_2023" class="wp-caption alignnone" style="width: 900px"><img class="wp-image-2023 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/03/Gelatina-dura_Informe-general-II.jpg" alt="Gelatina dura_Informe general II" width="900" height="487" />
<p class="wp-caption-text"><strong><em>Informe General II, El rapto de Europa</em></strong> (2015), de <strong>Pere Portabella</strong> en <i>Gelatina dura</i><br />© cortesía del MACBA, Museu d&#8217;Art Contemporani de Barcelona</p>
</div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><br />
La primera impresión que se tiene al recorrerla es la de que cada uno de estos temas merecería una exposición por separado, dada la cantidad de material expuesto y que juntos forman una buena  (quizás un poco excesiva) selección en ese magma líquido y caliente de los discursos escamoteados. La exposición tiene algo de esto, del magma que surge de una especie de volcán de insatisfacción que se derrama por todos lados. Aunque inmediatamente simpatizas con las obras expuestas, como la primera de Francesc Abad sobre las ejecuciones del Camp de la Bota (y que ya revisamos en el <a title="Francesc Abad: en torno al proyecto “El Camp de la Bota”." href="http://situaciones.info/revista/francesc-abad-en-torno-al-proyecto-el-camp-de-la-bota/" target="_blank">número 1 de </a></span><a title="Francesc Abad: en torno al proyecto “El Camp de la Bota”." href="http://situaciones.info/revista/francesc-abad-en-torno-al-proyecto-el-camp-de-la-bota/" target="_blank"><i><span style="font-weight: 400;">Situaciones</span></i></a><span style="font-weight: 400;">) y el primer documental de Pere Portabella, también es cierto que el reto no es fácil. No es nada fácil mostrar lo que había detrás o al lado de los éxitos económicos de Miquel Barceló, de la Barcelona Olímpica, de la Movida madrileña, del Quinto Centenario, de los años de hegemonía socialista en los que sistemáticamente se insistía en que estábamos en el mejor de los mundos posibles, que la democracia que teníamos era el menos malo de los regímenes posibles y que cualquier forma de crítica o de planteamiento alternativo era inútil y traicionero. De tan poco nombrarlo el franquismo parecía que prácticamente no hubiera existido. Ante la ausencia de utopías o alternativas lo único que se podía hacer era colaborar con la monarquía posfranquista, con el pseudosocialismo dominante, con la adaptación radical a las nuevas exigencias del capitalismo y pensar exclusivamente en cómo ganar más dinero con inversiones financieras especulativas, entre las cuales figuraba el arte, por supuesto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Sin embargo, como narra la exposición, no todo era tan maravilloso en la España de los fastos olímpicos. Las injusticias fueron palmarias y se escamotearon (se escondieron, se hicieron desaparecer) muchísimos discursos. Evidentemente este efecto abigarrado y magmático también es uno de los aspectos que dificulta un poco la lectura de la exposición, con muchísimos videos que ver y cada uno de ellos requiere un cierto tiempo en unas condiciones de dudosa comodidad… (aspecto que sólo está bien resuelto en el penúltimo espacio, en forma de mini sala de cine, en el que se puede ver con comodidad el citado </span><i><span style="font-weight: 400;">Informe General II</span></i><span style="font-weight: 400;">).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> Evidentemente esta exposición trata de las múltiples maneras de relación entre arte y política en un periodo de tiempo concreto y desde una perspectiva crítica concreta. Su gran valor no reside en el descubrimiento (o redescubrimiento) de nuevos artistas o de nuevo material, sino en una novedosa ordenación que saca a la luz cómo desde diversos ángulos se practicaron unas formas de arte, de vida y de política que no se resignaban a aceptar acríticamente lo dado a pesar de ser castigadas con la marginalidad y la invisibilidad. El valor de la exposición es mostrar la insistencia y perseverancia de este espíritu crítico y sus relaciones con la expresión artística.</span></p>
<div id="attachment_2024" class="wp-caption alignnone" style="width: 900px"><img class="wp-image-2024 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/03/Francesc-Abad_Gelatina_Dura.jpg" alt="Francesc Abad_Gelatina_Dura" width="900" height="668" />
<p class="wp-caption-text">Instalación <strong><em>Camp de la Bota</em></strong>, de <strong>Francesc Abad</strong> en la exposición <i>Gelatina dura</i><br />©cortesía del MACBA, Museu d&#8217;Art Contemporani de Barcelona</p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p>También es una exposición dura porque muestra hasta qué punto la Transición política y la democracia posterior fueron duras y mezquinas con cualquier tipo de disidencia política, estética, de forma de vida, de vivencia de la sexualidad y narra la fragilidad de estos discursos y de estas vidas laminadas bajo el rodillo del “realismo en la época del capitalismo triunfante”.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El estado de ánimo con el que la he recorrido vino marcado por la revisión del </span><i><span style="font-weight: 400;">Informe General I</span></i><span style="font-weight: 400;"> y las tremendas declaraciones de la abogada Magda Oranich sobre la ejecución (juicio sumarísmo, asesinato legal) del militante de ETA Juan Paredes, </span><i><span style="font-weight: 400;">Txiki</span></i><span style="font-weight: 400;">, en un bosque de Cerdanyola, o las imágenes no menos impactantes del entierro de los obreros asesinados en la iglesia de San Francisco de Asís de Vitoria en 1976… </span><i><span style="font-weight: 400;">¡Gloria a las víctimas del mundo obrero!</span></i><span style="font-weight: 400;"> Gritaban los concentrados. Aunque también está presente a todo lo largo del recorrido la energía y la alegría de muchos de los que en los ochenta tenían entre veinte y treinta años, como los obreros (obreras, sobre todo) que ocuparon al asalto la fábrica Numax o las explosiones gays que dinamitaban la ley de “peligrosidad social”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En la última parte de la exposición podemos encontrar una obra del artista <a title="Alán Carrasco – artista visual" href="http://www.alancarrasco.com" target="_blank">Alán Carrasco</a> que consiste en una pormenorizada cronología política de los años que recorre la exposición (1976-1993), que además <a title="Políticas del olvido – un proyecto de Alán Carrasco" href="http://ww.politicasdelolvido.com" target="_blank">señala las víctimas mortales</a> a manos de las fuerzas de seguridad en manifestaciones, detenciones, torturas y las víctimas producidas por la extrema derecha. Víctimas que salvo muy pocas excepciones (como los abogados de Atocha) fueron sistemáticamente minimizadas y ninguneadas. Creo que es interesante observar que Alán Carrasco es el único artista que expone que no pertenece cronológicamente al periodo estudiado. En la actualidad tiene treinta años, es uno de los fundadores de la revista y proyecto </span><i><span style="font-weight: 400;">Situaciones</span></i><span style="font-weight: 400;"> y su obra es abiertamente política.  Además, su obra se puede interpretar claramente como una revisión política y estética de aquel periodo realizada por una persona que pertenece a la generación inmediatamente posterior. Esta línea de investigación podría dar resultados interesantes si se desarrollara. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Es una exposición especialmente recomendada para aquellas personas que nunca cayeron en la cuenta de hasta qué punto era una obscenidad el prestigio que durante los juegos olímpicos alcanzaron fascistas camaleónicos como Juan Antonio Samaranch, presidente del COI o la misma Monarquía heredera directa del franquismo. O especialmente recomendada para aquellas personas cuya visión del arte de los ochenta empieza y acaba en el neoexpresionismo como estilo artístico único y la feria Arco como institución cultural fundamental. No sé si muchas de estas personas irán a verla. La última vez que pasé estaba llena de gente (no sé si influyó que afuera, en la calle, llovía a cántaros). En cualquier caso, es una exposición abiertamente ideologizada y quien no esté de acuerdo con las premisas de las que parte, es prácticamente imposible que se sienta identificado con ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><strong> </strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><b>¡¡No pongas tus manos sobre Vázquez Montalbán!!</b></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Este es el caso de la crítica que publicó el suplemento cultural de La Vanguardia el pasado día 21 de enero con el título <em>¡Drógate tú!</em> ¹ cuyo autor, Jordi Amat, se erige literalmente en portavoz del sistema político de la Transición para defenderlo de los ataques que la exposición plantea. Incluso dice que la exposición está construida sobre una hipótesis falsa: </span><i><span style="font-weight: 400;">“Falsa históricamente. Pero operativa. Sobre ella está construyendo un discurso antisistema que el sistema, sin duda en crisis, no tiene fuerza para contrarrestar”.</span></i></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Para eso está él, para ayudar al sistema a contrarrestar los discursos disidentes o alternativos que han sido aniquilados previamente, ya que el sistema solo, pobrecito, no puede… El autor no tiene una mirada compasiva, sino paternalista. Es un paladín del sistema. No se anda por las ramas. Ni un milímetro de solidaridad con las víctimas. Se afana por remachar lo inválido de sus planteamientos. Para él </span><i><span style="font-weight: 400;">Gelatina dura</span></i><span style="font-weight: 400;"> es irresponsable, acrítica o condenable por utilizar argumentos demagógicos. También plantea que los discursos que muestra son </span><i><span style="font-weight: 400;">“los detritus de una utopía que había quedado fuertemente desgastada”</span></i><span style="font-weight: 400;">, que constituye un </span><i><span style="font-weight: 400;">“cóctel indigesto”</span></i><span style="font-weight: 400;"> en su planteamiento general y que utiliza una </span><i><span style="font-weight: 400;">“trampa de fondo: que es el contraste tácito que establece la ruptura caduca y recalentada de un lado, y del otro, la pervivencia del franquismo en democracia. Una  falacia histórica.”</span></i><span style="font-weight: 400;">  Para el autor el supuesto planteamiento de la exposición es una falacia porque la verdadera dicotomía se presenta entre los constructores de la democracia y ETA. Y además para el autor, precisamente, lo que hace la exposición, en su perversidad, es escamotear la presencia de las víctimas de ETA en la cronología final planteada por Alán Carrasco, donde sólo se incluyen las víctimas de la violencia de Estado o de extrema derecha. Es el argumento final. La razón de Estado. El discurso binario dominante por excelencia: en España sólo había dos bandos, los demócratas y los terroristas. El discurso con el que se aniquiló cualquier tipo de disidencia y sirvió para legitimar muchas personas e instituciones que venían directamente del franquismo y no pocas de las violencias del Estado. Es una muestra palmaria de falta de sentido histórico utilizar este argumento ahora y no darse cuenta de la gran falsedad que implicó. No se aguantaba en absoluto en su momento y ahora mucho menos. Es un caso más de la crisis profunda del </span><i><span style="font-weight: 400;">Régimen</span></i> <i><span style="font-weight: 400;">del &#8217;78</span></i><span style="font-weight: 400;">. Una de las grandes promesas que implicaba esa división de la sociedad española era que sin violencia cualquier idea podía ser planteada: la democracia estaba para eso, para hablar, discutir, exponer problemas, llegar a acuerdos que convengan a los ciudadanos, etcétera. Pero, ¿qué es lo que vemos ahora? Que al plantear ideas que no convienen a aquellos que tan fervorosamente defendían la democracia, su concepción política real demuestra ser mucho más autoritaria de lo que parecía. ¿Cómo si no se puede entender, por ejemplo, el rechazo visceral a todo lo que suene a argumentos a favor de la independencia de Cataluña, tema del que ni tan siquiera se puede hablar? ¿No es una reivindicación estrictamente democrática realizada sin ningún tipo de violencia?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Pero donde el autor llega al cinismo es en la coda final, en la que no se le ocurre cosa mejor que citar al escritor Manolo Vázquez Montalbán. Por favor, no pongas tus manos sobre Vázquez Montalbán, quien jamás hubiera hecho una crítica así. Ni le pongas de ejemplo de lo que no era. Ni utilices su lucidez, (que sí que la solía tener), para dar lecciones de moderación.  Si, como tú dices, la exposición es culpable de introducir </span><i><span style="font-weight: 400;">“sospechas sobre el proyecto político de construcción de la ciudad democrática”</span></i><span style="font-weight: 400;"> no le utilices para ejemplificarlo porque demuestra que no lo conocías demasiado bien, o seguramente nada en absoluto. Estoy convencido que a Vázquez Montalbán le hubiera interesado la exposición porque si tenía dudas sobre la posibilidad de una revolución no las tenía en absoluto de los aspectos destructivos del capitalismo rampante que se esconde detrás de los que manejan el proyecto político al que haces referencia. Se hubiera sentido solidario con los protagonistas de esta exposición porque como él, nunca se cansaron de utilizar el sentido crítico y la agudeza de análisis y además, formaba parte de aquellos intelectuales (de los que quedan pocos) que supieron perfectamente a qué bando pertenecían y no lo olvidaron nunca. Y como mínimo, conservaron una cierta compasión y solidaridad por las víctimas de todo el proceso. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Con todos sus posibles errores </span><i><span style="font-weight: 400;">Gelatina dura</span></i><span style="font-weight: 400;">, comisariada por Teresa Grandas</span><i><span style="font-weight: 400;">, </span></i><span style="font-weight: 400;">es una exposición necesaria (un término muy querido por Vázquez Montalbán) porque las consecuencias de estas realidades y discursos escamoteados  siguen estando presentes y no tienen en absoluto una posición dominante o hegemónica (como pasa con el problema de las fosas comunes sin investigar de la Guerra civil). Porque fueron sistemáticamente perseguidos, ignorados y ninguneados por los medios de comunicación y la cultura dominante y ahora salen poco a poco a la luz en un momento, efectivamente, de crisis del sistema.   Por lo tanto, se puede entender </span><i><span style="font-weight: 400;">Gelatina dura</span></i><span style="font-weight: 400;"> como un paso más del largo camino de la necesaria justicia y reparación que necesita nuestra joven, frágil, volátil y desmejorada democracia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">1. Amat, Jordi </span><i><span style="font-weight: 400;">Droga’t tu! </span></i><span style="font-weight: 400;"> La Vanguardia, Cultura/s, sábado, 21 de enero de 2017</span></p>
<div id="attachment_2025" class="wp-caption alignnone" style="width: 900px"><img class="wp-image-2025 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/03/Alán-Carrasco-2_Gelatina_Dura_MACBA.jpg" alt="Alán Carrasco 2_Gelatina_Dura_MACBA" width="900" height="587" />
<p class="wp-caption-text">Instalación <em><strong>Resiliencias</strong></em> de <strong>Alán Carrasco</strong><br />© cortesía del MACBA, Museu d&#8217;Art Contemporani de Barcelona</p>
</div>
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		<title>El derribo de la estatua decapitada de Francisco Franco en el Born: Organización simbólica y cambio histórico</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Oct 2016 12:14:18 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Ayer sábado 22 de octubre no quedaba ni rastro en el exterior del antiguo mercado del Born de las dos estatuas que pocos días antes habían sido colocadas con motivo de la inauguración de la exposición <em>Franco, Victòria, República.</em> Ambas esculturas habían sido retiradas hace pocos años del espacio público por su evidente vinculación al régimen franquista y estaba previsto que permanecieran en ese lugar hasta el 8 de enero de 2017. La <em>Victòria,</em> de Frederic Marès, es una alegoría femenina, con el brazo derecho levantado, al triunfo franquista (que permaneció en su emplazamiento original en el “Cinc d’Oros”, el cruce entre Paseo de Gracia y Diagonal, hasta 2011). La otra escultura es un monumento ecuestre de Franco, obra del escultor Josep Viladomat, que está incompleto porque le falta la cabeza. El monumento se trasladó desde el castillo de Montjuïc hasta un almacén municipal donde quedó depositada y un día de 2013 su cabeza fue limpiamente seccionada y nunca ha aparecido. Desde su instalación a las puertas del Born (Centro de Cultura y Memoria, en su denominación actual) la polémica ha sido muy intensa entre los ciudadanos y también en los medios de comunicación. El viernes pasado, después de ser objeto de muchos ataques, el monumento decapitado fue derribado y el Ayuntamiento optó por retirarlo junto con la escultura de Marés. No obstante, la exposición continúa en el interior del recinto donde no acaba su mala estrella. Sólo hay que echar un vistazo al libro de firmas para constatar las encendidas quejas de los visitantes ante las evidentes dificultades de lectura de los contenidos informativos y la confusión con la que están ordenados teniendo en cuenta, además, que lo que explican es muy sencillo pero muy interesante: cómo estos dos escultores sirvieron a la República, luego al franquismo (sobre todo Marès, con mucho entusiasmo) y al final fueron reconocidos por la Democracia.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta exposición forma parte de un proyecto más amplio que se denomina <em>Evocaciones de la ruina</em> que es importante porque por primera vez desde una administración pública se plantea “una contribución a la visibilidad de las impunidades de la administración democrática hacia los crímenes y vulneraciones de la dictadura y cómo esta actitud ha generado un vacío de valores”. Este programa incluye charlas, diálogos, jornadas de debate, cine, teatro y otra exposición también situada en el interior del Born: <em>A mí esto me pasó. De torturas e impunidades (1960-1978).</em> Una impresionante muestra, clara, sencilla, concisa sobre la sistemática práctica de la tortura en el régimen franquista y en la transición y su total impunidad en la democracia. Estupenda la entrevista que se reproduce con Rodolfo Martin Villa, exministro franquista y reclamado por la justicia argentina, cuando se niega a responder al ser preguntado por las causas que le llevaron a condecorar en 1977 al conocido torturador “Billy el Niño” (el policía Antonio González Pacheco, también reclamado por la justicia argentina)</p>
<p style="text-align: justify;">La polémica se ha centrado estos días sobre todo en el lugar escogido para celebrar estas exposiciones: el Born. Y sobre todo por la presencia del monumento decapitado del dictador, que para algunas personas representaba una “provocación” en un lugar con una gran carga simbólica catalanista relacionada con la derrota de 1714. En el interior del antiguo mercado se pueden observar los magníficos restos arqueológicos de la Barcelona anterior a la Guerra de Sucesión. El derribo del monumento decapitado hay que entenderlo en estas coordenadas y a mi juicio tiene más de elemento anecdótico que de gesto político profundo. Quizás esta polémica se hubiera podido evitar simplemente colocando las esculturas en el interior del recinto o no colocándolas: la exposición se entiende perfectamente en su estado actual. Lo que no excluye que los argumentos que se han utilizado sobre todo por parte de la antigua Convergencia y de Esquerra Republicana han sido muy sesgados, dando a entender en todo momento que la presencia de la escultura sería permanente y sin mencionar en ningún momento el sentido antifranquista de la exposición.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde mi punto de vista el <em>Born Centro de Cultura y Memoria</em> es un lugar muy adecuado para acoger este proyecto. Evidentemente, la polémica se ha utilizado también para atacar a Ada Colau y su gestión al frente del Ayuntamiento, pero el tono, con mucha gesticulación e insultante, me recordaba al denominado “<em>pressing CUP</em>” cuando esta formación política exigió (y consiguió) la sustitución del entonces presidente de la Generalitat Artur Mas para negociar su apoyo a la formación de un nuevo gobierno y recibió una avalancha de insultos y descalificaciones de todo tipo con especial énfasis en sus representantes femeninas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Hacia una nueva organización simbólica de la ciudad.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En cualquier caso, desde mi punto de vista, lo más importante se ha dejado de lado. Y lo más importante es que estamos asistiendo al inicio de una nueva organización simbólica de la ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;">Las ciudades nos hablan por medio de una específica organización simbólica. A través de los símbolos urbanos las ciudades muestran lo que sus ciudadanos quieren recordar, qué es lo importante para ellos, qué valores son los predominantes, qué personas son motivo de ejemplo e imitación, qué hechos históricos son los que nutren su identidad, cómo es su visión del mundo y de sí mismos. Los elementos significativos del plano, del nomenclátor, del lenguaje arquitectónico y de los monumentos públicos construyen un cierto significado de cada ciudad. En la construcción de esta organización simbólica juega un papel determinante la tensión entre el poder político y la memoria colectiva. El poder político es el que tiene la potestad de ordenar el espacio público y tiene la última palabra sobre lo que permanece en ese espacio. Tiende a la uniformidad y al monopolio de la economía simbólica. Sin embargo, la memoria colectiva de los grupos sociales que conviven en una ciudad es diversa, múltiple, inmaterial y siempre aspira a que su identidad sea reconocida y sus símbolos permanezcan. Hay tantas memorias colectivas como grupos sociales y como éstos están jerarquizados (por clase social, por grupo étnico, por lugar de procedencia, etc.) su reflejo permanente en el espacio urbano también lo está, por lo que los símbolos urbanos normalmente reflejan en cada momento histórico la escala de valores del grupo socialmente dominante en ese momento.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero cuando una nueva organización simbólica empieza a implantarse significa que se han producido cambios muy importantes y muy profundos en el nivel político y en el nivel social. Ahora bien, la transformación de la organización simbólica de la ciudad también es, a su vez, un acto político que afecta a la praxis política general y al cambio social. De esta manera se establece una relación dialéctica entre los cambios sociales que hacen posible ésta transformación y cómo la transformación de la organización simbólica rubrica estos cambios dándoles un sentido de permanencia e irreversibilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando los símbolos asumidos como propios por un determinado régimen político caen o son derribados, ese régimen político ha caído ya o tiene las horas contadas. Los ejemplos son evidentes. Pocas personas hubieran podido imaginar en octubre de 1989 que la caída del ominoso Muro de Berlín simbolizaría el desmoronamiento del estado de la DDR y sólo dos años después la increíble descomposición de la mismísima URSS. Perfectamente conscientes del poder de los símbolos urbanos fueron los organizadores de los brutales ataques contra las torres gemelas de Nueva York, retransmitidos en directo a todos los rincones del mundo en 2001. Aunque el resultado final fuera el contrario del deseado (el régimen que pretendían desestabilizar no cayó sino que se endureció radicalmente y emprendió nuevas guerras), también fueron capaces de mostrar su fragilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">En una situación sin comparación con los ejemplos anteriores, el actual Ayuntamiento de Barcelona está emprendiendo una revisión a fondo de los símbolos franquistas que todavía quedan en el espacio público y está planteando algo que nunca se había hecho a fondo: revisar el papel que desde la desaparición del franquismo han desempeñado las administraciones democráticas en relación con la impunidad de los crímenes franquistas y por lo tanto impugnar su función en ese sentido: pasar de ser garantes de la impunidad a ejercer como elementos activos de la exigencia de justicia y reparación. La Generalitat de Cataluña, por su parte, ha planteado en las últimas semanas el inicio del proceso legal para declarar la nulidad total de los juicios sumarísimos franquistas y los instruidos por el Tribunal de Orden Público. Este proceso es muy importante también porque representa un cambio político grande de la antigua Convergencia que hasta ahora nunca había mostrado demasiado interés en profundizar en este problema. Por otro lado, la demanda de grupos políticos como la CUP de revisar los monumentos a Colón y Antonio López, entre otros, muestra una nueva sensibilidad hacia el pasado colonial que hasta hace muy poco no era tenida en cuenta en absoluto.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos cambios simbólicos y legales obedecen claramente a la visualización de un cambio de época histórica. Son el resultado del final del denominado “Régimen del 78” y del estado de “pre-independencia” en el que está situado el presente de Cataluña. Es evidente que también las dificultades de formar gobierno en Madrid responden a esta coyuntura histórica. Pero en Cataluña creo que todavía muchas personas no son conscientes de hasta qué punto ya el Régimen del 78 ha quedado atrás. La energía que surgió del 15 M y la fuerza del proceso soberanista han arrasado con las organizaciones políticas que protagonizaron la transición y los primeros años de la nueva democracia: el Partit Socialista de Catalunya PSC, que llegó a tener todo (absolutamente todo) el poder institucional en Catalunya (Generalitat, Ayuntamientos, diputaciones) ahora se debate para evitar su práctica desaparición. La antigua Convergencia se ha transformado en otro partido y lucha con muchas dificultades por encontrar su nuevo espacio político. Es decir, el bipartidismo catalán ha saltado por los aires. La victoria de Ada Colau en la alcaldía de Barcelona y la presión de la CUP sobre los partidos que integran el actual gobierno de la Generalitat ha hecho posible un giro hacia la izquierda de la política catalana y del proceso constituyente: otras formas de hacer política y otras maneras de interpretar la realidad. Para miles de ciudadanos la independencia de Cataluña, que parecía hasta hace muy poco un proyecto utópico, confuso y socialmente conservador, parece estar a la vuelta de la esquina y se presenta como una palanca fundamental para la transformación social. Las nuevas exigencias ciudadanas contra la corrupción, los recortes, el paro y la injusticia social ya no pueden encontrar su expresión en las antiguas formas políticas.</p>
<p style="text-align: justify;">En 2011, las fuerzas policiales de la Generalitat, dirigidas por el convergente Felip Puig y las municipales, dirigidas por la socialista Assumpta Escarp, coordinaron sus fuerzas para desalojar a los indignados del 15M de plaza Cataluña. Algunos de los indignados apaleados en aquel momento ocupan cargos políticos en la actualidad y los partidos a los que pertenecían estos dirigentes políticos están irreconocibles. Ese momento representó la unión de las fuerzas del orden del Régimen del 78 contra las nuevas formas de protesta pacífica y al mismo tiempo dio la medida de la grave crisis en la que estaban inmersas.</p>
<p style="text-align: justify;">En Cataluña estamos en el inicio de un nuevo momento histórico, que de la misma manera que no sabemos cómo acabará, se presenta como irreversible. Aunque este cambio afecta a todo el Estado, en otros lugares se presenta con ritmos diferentes o directamente con una actitud reaccionaria, como en aquellos lugares en los que continúa triunfando el PP como opción política.</p>
<p style="text-align: justify;">Indudablemente este nuevo momento histórico tiene que tener una nueva expresión en la organización simbólica de la ciudad que ahora se está iniciando por la vía de la revisión del papel de las instituciones y de la retirada y transformación de elementos concretos como la escultura donada por Juan Antonio Samaranch al Ayuntamiento. Marcar distancias con personajes históricos franquistas como el aludido, que jamás ni en lo más mínimo se arrepintió de su pasado y que además adquirieron una increíble nueva legitimidad gracias a los Juegos Olímpicos, es fundamental.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La organización simbólica de los Ayuntamientos del PSC en Barcelona</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Si estoy analizando los cambios de la organización simbólica de la ciudad (en concreto Barcelona) que se están implantando a partir de la nueva situación política y social es importante intentar una mirada, aunque sea breve, de la situación de la que se parte. Esta situación es la que ha caracterizado al Ayuntamiento de Barcelona que desde las primeras elecciones municipales democráticas de 1979 hasta 2011 ha estado gobernado por el Partido Socialista de Cataluña.</p>
<p style="text-align: justify;">Evidentemente profundizar en esta investigación requeriría mucho más espacio que el disponible en este artículo, pero puedo intentar dar unas pinceladas de las principales líneas por las que los ayuntamientos socialistas construyeron la organización simbólica que todavía se puede leer en Barcelona y sobre la que se construirá la nueva.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo primero que hay que destacar es que la construcción de una organización simbólica no es únicamente ni una imposición vertical de los deseos de los partidos políticos que ocupan una administración, ni únicamente un reflejo directo de los cambios históricos que se producen. De igual manera que la gestión de la memoria colectiva es compleja, la ciudad siempre tiene una masa crítica que se resiste a ciertos cambios y propone otros. La ciudad no es una masa inerte cuyos significados se puedan modelar sin dificultades: presenta resistencias, disidencias, alternativas a lo dado que para acallarlas más de una vez se ha recurrido a la violencia directa.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo a modo de esquema en los largos años de administraciones municipales socialistas se pueden observar algunos rasgos de su organización simbólica:</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>a.-</strong> Adaptación a los criterios generales de la transición política española en el sentido de aceptar el sacrificio de la memoria colectiva de la República y el antifranquismo en beneficio de la nueva estabilidad constitucional. Se catalaniza el nomenclátor y se eliminan las principales denominaciones de calles o plazas de carácter franquista. Se dignifica el Fossar de la Pedrera. En este sentido sí que se realizan recuperaciones de lugares de memoria, como el mencionado (y con buenos resultados, por cierto) pero siempre tienen carácter marginal.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>b.-</strong> Creación de nuevos símbolos que renueven la imagen de la ciudad en detrimento de los contenidos relacionados con la memoria. En el período 1979 -1993 de las más de doscientas intervenciones escultóricas instaladas en el espacio público sólo unas sesenta tienen alguna relación con la memoria.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>c.-</strong> Diferenciación de la acción simbólica antes y después de 1986, con motivo de la nominación olímpica. Seguramente un proyecto como la remodelación de la Via Júlia no se hubiera podido hacer después de 1986.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>d.-</strong> Apuesta por una espectacularización de la ciudad en detrimento de una visión de la ciudad desde las necesidades de las clases populares. Torre de Collserola de Foster. Obras de Calatrava en Montjuïc y la Sagrera. Villa Olímpica de Poble Nou. Rascacielos de la Villa Olímpica, MACBA de Richard Meier… La imagen de la ciudad como mercancía en la ciudad “postindustrial”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>e.-</strong> Apostar preferentemente por la imposición de “consensos” políticos artificiales en detrimento del sentido crítico. (El famoso “Despotismo Ilustrado” de los ochenta y primeros noventa) El consenso olímpico eliminó cualquier atisbo de sentido crítico que hubiera ayudado a mejorar los resultados generales y las necesidades de los barrios. Torpeza manifiesta en gestionar la “disidencia” de lugares y espacios que se resistían a los cambios impuestos, como “Can Ricart”, por ejemplo</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>f.-</strong> La convocatoria de grandes acontecimientos internacionales como “excusa” para la transformación urbanística de la ciudad. Con el fiasco del Fórum de las culturas de 2004 en la desembocadura del Besos se acaba por fin la metodología mediante la cual la transformación de la ciudad se supeditaba a la celebración de grandes acontecimientos internacionales.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>g.-</strong> La permanente confusión entre iniciativas públicas y privadas en consorcios, patronatos y asociaciones de todo tipo que a la postre benefician más al sector privado y desdibujan lo público.</p>
<p style="text-align: justify;">Por tanto, el inicio de una nueva organización simbólica para la ciudad tendría que basarse en una metodología en principio de eliminación de los restos simbólicos del franquismo y de franca recuperación de la memoria colectiva. Por otro lado tendría que invertir la tendencia de la espectacularización de la ciudad y reorientar sus prioridades a asumir las reivindicaciones de las clases populares, sus necesidades y sus símbolos. ¡Ni una sola obra de Calatrava más, por favor! Tendría que fomentar la pequeña escala (en la que hay mucho espacio para la experimentación estética, también) Tendría que fomentar la participación, el sentido crítico y saber negociar con las resistencias de todo tipo que encontrará. Tendría que fomentar la heterogeneidad de los espacios y hacer frente a la uniformización del Mercado, de la ciudad turística y de la invasión automovilística.</p>
<p style="text-align: justify;">En definitiva, los ciudadanos tendríamos que apostar por ser un poco más dueños de la ciudad y empujar para que los nuevos valores de reconocimiento de la memoria colectiva, de justicia social, sostenibilidad, hospitalidad, participación… sean los que protagonicen la nueva organización simbólica de la ciudad. Evidentemente esto no es fácil (nunca lo ha sido), pero es la altura del reto lo que le hace apasionante.</p>
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