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	<title>Situaciones &#124; Revista de historia y crítica de las artes &#187; Revista impresa</title>
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		<title>El trabajo humano visto por los artistas</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Oct 2017 21:46:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Ontañón]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[En tiempos de crisis como los actuales en los que el paro alcanza unas cifras nunca vistas y las relaciones de poder entre el trabajo y el capital se decantan de manera espectacular...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>En tiempos de crisis como los actuales en los que el paro alcanza unas cifras nunca vistas y las relaciones de poder entre el trabajo y el capital se decantan de manera espectacular a favor del segundo, puede ser interesante volver la mirada hacia las ideas que algunos de los artistas más importantes han planteado en relación con el trabajo humano. En épocas y contextos diferentes Lorenzeti, William Morris, Guy Debord y Joseph Beuys han reivindicado otra idea del trabajo humano que la impuesta por el capitalismo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La reflexión sobre el trabajo humano es un tema central de los estudios sociales y de la filosofía. Por medio del trabajo los seres humanos se alimentan, se visten, construyen herramientas, se relacionan con la naturaleza, construyen sus ciudades y elaboran su universo simbólico. En este sentido, la energía humana se convierte en trabajo cuando se utiliza en un sentido constructivo, transformador. Sin embargo, también es en el propio trabajo donde podemos encontrar el germen de la desigualdad humana a través de las sucesivas divisiones y especializaciones que se han producido a lo largo de la historia. Es interesante cómo en la historia de la humanidad el trabajo en tanto que condensación de la energía humana siempre ha presentado (a la vez) estas dos caras: la positiva de la construcción, de la transformación, incluso de la realización personal a través de una actividad concreta y la negativa de la esclavitud, del trabajo alienado y el paro masivo. El esplendor de los imperios antiguos y también de los coloniales, tenía su reverso en el esclavismo. Los logros de la revolución industrial tenían su cara sucia en los proletarios explotados, e incluso los avances de la sociedad contemporánea tienen su otra cara por un lado en los millones de parados y por otro en aquellos grupos de personas que ni siquiera llegan a ser explotadas (marginados, inmigrantes) porque sus perspectivas de encontrar un trabajo por precario que sea, son prácticamente nulas.</p>
<p style="text-align: justify;">El trabajo siempre ha sido un valor, aunque también ha tenido ribetes de maldición bíblica (“<em>Te ganarás el pan con el sudor de tu frente</em>”). Lo malo ha sido que en ese valor nunca se distinguió entre las dos caras del trabajo que antes he aludido.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La ciudad de Siena en el s. XIV vista por Lorenzetti</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es un planteamiento recurrente del pensamiento occidental la idea (de raíz platónica) que una de las bases fundamentales del orden y el progreso de la sociedad es que cada persona ejerza su trabajo de la mejor manera posible, con virtuosismo, cada uno en su sitio, con dedicación, sin pensar en las divisiones ni en las injusticias. Si los gobernantes son justos, honrados y temperados, si los aristócratas son bellos, bondadosos y utilizan su energía para cazar, no para oprimir; si los trabajadores, campesinos y comerciantes son diligentes, cumplidores, ordenados… la sociedad irá a mejor y los espléndidos edificios de la ciudad reflejarán esta armonía…</p>
<p style="text-align: justify;">Esta supuesta armonía pre capitalista es la que se refleja en el fresco de la “Alegoría del buen gobierno” de Ambroggio Lorenzetti. Me gustaría empezar hablando de una obra por la que siento un aprecio especial y que es la que me ha dado la idea para el escrito: Las alegorías y los efectos del buen y del mal gobierno en la ciudad y en el campo, de Ambrogio Lorenzetti. Se trata de los famosos frescos que decoran las tres paredes de la Sala dei Nove en el Palacio Público de Siena. Realizados entre 1338 y 1340 cuando el pintor contaba con cincuenta y cinco años de edad y ocho antes de que muriera de la peste que en aquella época asolaba Europa. Intentaré no utilizar una mirada de historiador del arte sino de espectador contemporáneo fascinado por lo que Lorenzetti pintó hace seis siglos. A veces he pensado por qué me gusta tanto esa obra que me hace quedarme allá embobado tiempo y tiempo, para desconcierto de mis compañeros de viaje. Las dos o tres veces que he estado en Siena contemplando esta obra siempre me he ido con deseos de volver, con la sensación de que no la había agotado. En realidad, la parte que me gusta es la ilustración del buen gobierno, porque la que está enfrente (el mal gobierno) está muy deteriorada y entre las dos, las alegorías de las virtudes del gobernante son más tópicas. Me gustaría ir directo al centro de la cuestión: creo que lo que hace a la pintura tan interesante y tan excepcional es que pone al trabajo humano en el centro mismo de la idea (positiva) de la ciudad y del campo. Los que construyen la ciudad y el campo son los albañiles en los edificios, los artesanos en sus tiendas, los comerciantes en sus comercios y con sus mercancías, incluso los niños en clase con su maestro. Al otro lado de las murallas los campesinos siegan el trigo, cuidan las viñas y realizan las labores del campo con una precisión que el pintor se ha entretenido en mostrar como si fuera un catálogo de los oficios agrícolas y los oficios urbanos. En este fresco hay una patente apología de la dignidad del trabajo humano y de su importancia social. Es una pintura que refleja orden, no transformación ni cambio: la ciudad está espléndidamente construida y el campo espléndidamente cultivado. Entre la ciudad y el campo la muralla no está cerrada, sino que es una puerta, un lugar permeable por el que entran y salen ganaderos con sus piaras o comerciantes con sus productos. También salen los aristócratas para cazar. Ellos no trabajan, por definición viven del trabajo de los demás. De las rentas de sus tierras o de los impuestos. Sin embargo, el lugar que ocupan es pequeño, casi anecdótico en comparación por el gusto con el que el artista nos explica cómo los campesinos hacen las gavillas, trabajan la tierra o varean las espigas para separar el grano de la paja. Como he comentado, seguramente es una noción de orden que emana de Platón y su idea de que cada uno debe ocupar su sitio y sólo su sitio, sin movilidad social, por tanto, un orden conservador. Pero también es un orden laico, no hay ninguna referencia a la Iglesia y es un orden republicano: no hay ninguna monarquía hereditaria representada. La imagen de la aristocracia es pequeña, casi anecdótica. No hay enfermedad ni escasez ni destrucción ni abusos ni injusticias: todo eso se reserva para el fresco del otro lado. Los hombres se aplican a cumplir diligentemente con su trabajo: son virtuosos, aplicados y saben que en su “virtud”, en su excelencia, que diríamos ahora, radica el éxito de la ciudad. Ellos son los que construyen la ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;">Es evidente que este fresco no muestra la ciudad realmente existente, sino que la idealiza. Aunque se pueden identificar los edificios de la Siena del trecento, la casi inmediata epidemia de peste negra haría que la ciudad se pareciera más al lado del mal gobierno que al que he descrito. Sin contar las desigualdades sociales o las continuas luchas con la vecina República de Florencia, a la cual acabaría siendo anexionada. De todas maneras yo creo distinguir en estos frescos una idea de apropiación de la ciudad por medio del trabajo humano. Nominalmente es el buen gobierno, pero en la práctica la ciudad la construyen los trabajadores, los artesanos, comerciantes, campesinos. Ellos son los protagonistas y se podría decir que a ellos pertenece.</p>
<p style="text-align: justify;">Creo oportuno hacer dos observaciones más sobre esta obra. Por un lado me imagino que este modelo de ciudad idealizada de artesanos y campesinos es al que respondía el aprecio que intelectuales del siglo XIX como William Morris tenían por la ciudad medieval en contraposición a la gris y oscura ciudad contemporánea de masas alienadas, obreros industriales, explotación colonial y nuevos ricos de fortunas inmensas. Por otro lado, la ciudad medieval, en toda Europa y sobre todo en Italia, marca el renacimiento de la ciudad europea después de la caída, de la disolución del Imperio romano de Occidente en el siglo V. La red de ciudades medievales europeas (anteriores a las naciones y los estados modernos) todavía marcan el territorio del continente y como recuerda Benevolo, constituye no solo una de las bases de su desarrollo económico y cultural, sino también una de las bases de nuestro imaginario, de nuestros sentimientos de pertenencia y de sentido de la ciudadanía.</p>
<p style="text-align: justify;">Por último merecería hacer una alusión a la ilustración del mal gobierno. La pena es que está muy deteriorado. Sólo se conserva una pequeña parte en la que se ven los edificios desconchados y semidestruídos y la gente muerta y enferma por la calle. Es curioso este paralelismo entre la salud de los edificios y la salud de las personas. Nadie trabaja, todo está abandonado. La enfermedad, la destrucción y el abandono reinan en la ciudad ruinosa. Es paradójico, pero como he dicho, resultó más profético y más realista esta segunda parte que la primera. También es la peor conservada, como si quisiéramos destruir los espejos que nos reflejan y ensalzáramos las visiones idealizadas de lo que nos gustaría ser o de lo que dejamos atrás y donde no podemos volver.</p>
<div id="attachment_2188" class="wp-caption alignnone" style="width: 1600px"><img class="wp-image-2188 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/10/lorenzetti_buen-gobierno.jpg" alt="lorenzetti_buen-gobierno" width="1600" height="691" />
<p class="wp-caption-text"><em>‘Alegoría del buen gobierno’</em> de <strong>Ambrogio Lorenzetti</strong>, pintura mural realizada en el siglo XIV​ en el Palacio Público de Siena, Italia.</p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>William Morris (1834-1896)</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los artistas tienen una relación especial con el trabajo. En el mejor de los casos la podríamos definir de “ideal” porque en su trabajo se pueden realizar como individuos. Su relación individual con el mundo se construye con su trabajo, toma cuerpo. Su trabajo es libre. No proviene de una demanda externa. Nadie le ha pedido al artista que lo sea, la sociedad no necesita a priori su producción hasta que ésta ya ha existido. Podríamos decir que su praxis vital se realiza en la realidad, transformándola, aunque sea de manera simbólica. La existencia de la obra, su recepción, interpretación y valoración por parte de las demás personas, asegura un alto grado de realización personal para el creador. Sin embargo, el artista en tanto que ser humano también tiene una dimensión colectiva condicionada por la historia, por el lugar, por la clase social y sabe que desde este punto de vista colectivo también aspira a una “realización” (liberación, anhelo de justicia social, resolución de las contradicciones) pero sabe que la realidad solo puede ser transformada en el momento en que la creatividad se une con la sociedad, es decir, se transforma en política.</p>
<p style="text-align: justify;">William Morris fue un artista consciente de las dos caras del trabajo humano. También fue consciente de sus privilegios. Es de todos conocida su habilidad para el arte y el diseño y la influencia de sus empresas y de sus ideas para los movimientos de arte y diseño de la Inglaterra victoriana cuyos representantes más destacados son el Prerafaelitismo y las <em>Arts and Crafts</em>. También son conocidos su aversión al calor italiano y su gusto por la ciudad medieval y el paisaje y la poesía oral de Islandia. Sin embargo, me gustaría poner la atención en una cualidad poco común entre las personas: la de ser críticos ante su propia época, denunciar las injusticias contemporáneas y poner todo el empeño en su transformación. Evidentemente, pocas personas lo hacen, no sólo por falta de inteligencia o lucidez, sino también porque esta actitud implica el enfrentamiento con el poder y la renuncia por tanto a los cargos, prebendas y privilegios de los que disfrutan los aduladores.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizá donde se refleja mejor esta actitud sea en uno de sus últimos libros titulado “Noticias de ninguna parte” (News from Nowhere), impreso en la propia imprenta de Morris, Kelmscott Press, en 1892. Este libro describe los rasgos principales de cómo es la sociedad posterior a la revolución: la sociedad comunista ya consolidada. Está escrito en forma de diálogo entre dos personas. Un señor muy mayor que conoce perfectamente cómo se produjo el cambio y un hombre joven que va haciendo preguntas para conocer el proceso. El capítulo XV se titula: “Sobre la falta de estímulo para el trabajo en una Sociedad Comunista” y es en el que se desarrolla la idea central del cambio social.</p>
<p style="text-align: justify;">En esta sociedad comunista el trabajo es voluntario y sin remuneración. El trabajo es un placer, no una pena o una obligación. La remuneración es el propio placer de realizarlo:</p>
<p style="text-align: justify;">“La remuneración del trabajo es <em>la vida</em>, ¿le parece poco?” Dice el señor mayor a su interlocutor. El único miedo es que ante la abundancia de riquezas, el trabajo escasee:</p>
<p style="text-align: justify;">“Todo trabajo es hoy agradable, ya que la esperanza de ser honrado y contribuir al enriquecimiento de la producción suponen un agradable estímulo, aun cuando ciertos trabajos no sean agradables en sí mismos, y esto ha sucedido tanto porque el trabajo ha llegado a convertirse en una agradable costumbre, como ocurre con lo que usted llamaría trabajo mecánico, como porque (y la mayor parte de nuestro trabajo es de este género) el trabajo proporciona por sí mismo un verdadero placer sensible; o sea: se ha convertido en labor de artistas.” (p. 163) (Citado en <em>William Morris y la ideología de la arquitectura moderna</em>, Mario Manieri Elia, Gustavo Gili, Barcelona, 1977)</p>
<p style="text-align: justify;">Para ambos ésta es la cuestión fundamental en comparación con el viejo mundo. Ante las preguntas sobre la forma en la que se produjo el cambio, las respuestas son sorprendentes porque si bien Morris pensaba sobre el siglo XIX y los imperios coloniales, las ideas son perfectamente extrapolables a la sociedad de consumo y a la globalización de finales del siglo XX. De hecho, las críticas de Morris apuntan en dos direcciones que están perfectamente conectadas: el aumento enorme de la producción y el abaratamiento de la misma independientemente de la necesidad o inutilidad de lo producido y sin reparar en su calidad. En segundo lugar, la necesidad de buscar mercados en los que colocar estos productos:</p>
<p style="text-align: justify;">“Había que sacrificar todo a lo que se llamaba el abaratamiento de la producción: el placer del obrero en la ejecución de su trabajo; y aún más: su bienestar mínimo, su comida, sus vestidos, su habitación, su salud, su tiempo, sus recreos, su educación, su vida en suma, no pesaban ni un gramo de arena en la balanza que los midiera con la espantosa necesidad de abaratar la producción, un gran contingente de la cual no merecía la pena de ser producida.” (p.166)</p>
<p style="text-align: justify;">Una vez producida la revolución esta situación acaba de forma radical: “Las mercancías que producimos nosotros están hechas para servirnos de ellas; se trabaja para el bienestar de los demás como se trabajaría para uno mismo, y no para un mercado abstracto del que nada se sabe” (p.167)</p>
<p style="text-align: justify;">Esta es una idea fundamental de la alienación en el trabajo: la lucha contra el poder del mercado abstracto, intangible, que sin embargo, determina la vida de las personas y por supuesto su trabajo. ¿No nos recuerda esto la situación actual de crisis en la que los dirigentes políticos nos quieren convencer de la necesidad ineludible de realizar ingentes sacrificios sociales (recortes de salarios y prestaciones sociales) para “tranquilizar a los mercados”? La esfera económica (los mercados, el capital, la estabilidad de la moneda) se presenta como algo autónomo, con leyes propias, superiores a las humanas, completamente separado de nuestras necesidades, con características claramente religiosas, y que por supuesto nos exige sacrificios. Evidentemente, esta presentación de la esfera económica como algo separado esconde y legitima la verdad de los intereses reales de empresas y personas concretas (fondos de inversión, bancos, agencias de rating) en beneficiarse de esta situación. Es decir, enriquecerse con ella.</p>
<p style="text-align: justify;">La segunda idea que plantea Morris es la de la conquista de los mercados (la globalización que llamaríamos ahora) y para él es la mejor muestra del peor aspecto del vicio del siglo XIX: “la hipocresía y el engaño, para evitar la responsabilidad de una ferocidad real”. Morris narra cómo las potencias coloniales penetran en los países que hasta ese momento se mantenían ajenos a ellas con cualquier excusa vagamente “moral” (librarles de algún tirano o difundir una religión en la que no creían) con la intención de imponerles por la fuerza las férreas condiciones de un mercado que les es ajeno y “trastornando cualquier sociedad tradicional que encontrase en el país subyugado; destruyendo todo bienestar y felicidad de sus habitantes” (p.165) De esta manera se les imponen unas mercancías que nunca habían necesitado y además se apoderan de sus productos naturales. Se les impone una forma de civilización que Morris define como “miseria organizada” y no se duda de recurrir a los medios más radicales de dominio, como los “regalos” de mantas contaminadas de viruela que el Gobierno británico enviaba deliberadamente a las tribus incómodas.</p>
<p style="text-align: justify;">Salta a la vista que la denuncia de los mecanismos coloniales de la Inglaterra victoriana afectaba a la esencia misma de la ideología imperial entonces dominante.</p>
<div id="attachment_2189" class="wp-caption alignnone" style="width: 1404px"><img class="wp-image-2189 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/10/William_Morris_age_53.jpg" alt="William_Morris_age_53" width="1404" height="1767" />
<p class="wp-caption-text"><strong>William Morris</strong> a los 53 años, retratado por el grabador y fotógrafo Frederick Hollyer, 1887.</p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Guy Debord (1931-1994)</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Para proseguir la investigación que he empezado tenemos que dar un salto en el espacio y el tiempo que nos lleve desde la Inglaterra de finales del s. XIX hasta la Francia de los años 60 del siglo XX. La figura de Guy Debord tanto en su faceta de dirigente del Situacionismo como de artista y escritor ya ha sido comentada en los números anteriores de la revista. También hemos dedicado algunos textos a comentar la importancia del concepto de cultura que se desprende del Situacionismo y también a la importancia histórica que tuvo en su contexto. El aspecto que quiero destacar ahora es el de la importancia que da a la idea concreta de trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">Es sabido que tanto el Situacionismo como el texto central de Debord <em>La sociedad del espectáculo</em> (1967) manifiestan un rechazo frontal a la ética del trabajo en los términos conservadores antes expuestos. Los conceptos fundamentales sobre los que se construye su teoría son conocidos: la alienación y el fetichismo de la mercancía. De la alienación ya he hablado un poco. Es un concepto que el filósofo alemán Hegel plantea en el s. XIX y que luego es recogido por otros filósofos, entre ellos, Carlos Marx. Básicamente plantea cómo el ser humano crea y genera instituciones que a pesar de tener este origen humano se dotan de características trascendentes y se vuelven contra los propios humanos. La institución religiosa es un ejemplo evidente, pero Marx lo amplía al ámbito de la economía. El fetichismo de la mercancía, analizado por Marx en su libro “El Capital”, se desprende del concepto anterior. En el modo de producción capitalista la mercancía, generada por un complejo proceso del que el trabajador sólo controla una mínima parte, adquiere unas características propias completamente separadas de su auténtica necesidad. Además, en la sociedad de consumo, la capacidad de poseer estas mercancías puede llegar a tener un estatuto “ontológico”: compro, luego existo. Esta frase, utilizada por la artista Barbara Kruger es un interesante <em>détournement</em> (reutilización de una frase hecha con cambios que transformen el significado) de la frase de Descartes. Estos conceptos habían sido utilizados por la crítica marxista pero con el tiempo habían sido dejados un poco de lado. Es a partir de la aportación del filósofo húngaro Lukács, muy importante para Debord, que vuelven a tomar toda su importancia.</p>
<div id="attachment_2190" class="wp-caption alignnone" style="width: 746px"><img class="wp-image-2190 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/10/guy-and-raoul.jpg" alt="guy-and-raoul" width="746" height="495" />
<p class="wp-caption-text"><strong>Guy Debord</strong> (izq.) junto a Raoul Vaneigem, 1962.</p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Trabajo / Ocio Trabajador / Consumidor</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Debord actualiza y revitaliza estos conceptos porque descubre que ya no son aplicables exclusivamente al trabajo. En una sociedad totalmente sometida al imperio de la economía, la alienación afecta a la globalidad de la persona. Debord lo plantea en el parágrafo 43: en la mentalidad de la clase dominante del siglo XIX el proletario sólo tiene que recibir lo indispensable para la conservación de su fuerza de trabajo, no interesa nada más. Sin embargo, en la época de la abundancia al proletario hay que convertirle en consumidor y si antes era despreciado ahora es halagado en su nueva función. “En ese punto, el humanismo de la mercancía se hace cargo del “ocio y la humanidad” del trabajador, simplemente porque la economía política puede y debe ahora dominar estas esferas. Así, la “perfecta negación del hombre” ha alcanzado a la totalidad de la existencia humana.” (p.56)</p>
<p style="text-align: justify;">En la sociedad de consumo el acto de consumir asegura el sentido de pertenencia, pero es una actividad que se basa en una promesa de felicidad nunca satisfecha, en una fuente permanente de frustración. Frustración total ya que es el mundo entero el que se ha convertido en mercancía. Debord denomina “espectáculo difuso” a la sociedad de consumo para diferenciarlo del “espectáculo concentrado” que se da en los países de la órbita soviética, cuyo enfrentamiento es más aparente que real. En el primero el espectáculo funciona como el “catálogo” de ventas, aunque las consecuencias de convertirlo todo en mercancía sean contradictorias entre sí: Parágrafo 65: “Diferentes mercancías estrella sostienen simultáneamente sus proyectos contradictorios de organización de la sociedad: el espectáculo de los automóviles exige una circulación perfecta que destruya las viejas ciudades, mientras que el espectáculo de la propia ciudad necesita barrios-museos” El acto del consumo implica una aspiración a la totalidad inalcanzable paralela a la del acto religioso. Las oleadas de entusiasmo que desata la mercancía son síntoma de su fruición religiosa. Las imágenes transmitidas por televisión en 1989 cuando una vez derribado el muro de Berlín los alemanes del este se paseaban por la parte occidental de la ciudad mostraban la veneración religiosa con la que estas personas entraban en los concesionarios de los automóviles de lujo y abrían sus puertas con cuidado, como si entraran en templos y acariciaban las carrocerías como si quisieran comprobar que realmente existían esos objetos de veneración.</p>
<p style="text-align: justify;">La unción religiosa de la mercancía se manifiesta de muchas maneras. Para los que no pueden comprar demasiado (la mayoría) quedan las “maneras místicas de abandonarse a la trascendencia de la mercancía” (Parágrafo 67) Por ejemplo, el coleccionista de llaveros gratuitos de publicidad en realidad esta acumulando: “las indulgencias de al mercancía, un signo glorioso de su presencia real entre los fieles. Gracias a estos fetiches, el hombre reificado (cosificado) exhibe las pruebas de su proximidad con la mercancía. Como en los arrebatos de los posesos, o de quienes eran sanados milagrosamente por el viejo fetichismo religioso, el fetichismo de la mercancía también alcanza momentos de excitación fervorosa. Pero, incluso en esos momentos, el único goce que se expresa es el goce elemental de la sumisión”. (p.70)</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, la lucha entre las diferentes mercancías por querer imponerse a las demás y ser comprada por el consumidor como si fuera única alcanza niveles épicos, pero de una épica trastornada: (parágrafo 66) “En consecuencia, el espectáculo es el himno épico de esta gesta que no detendrá la caída de ninguna Ilión. El espectáculo no canta a los hombres y a sus armas, sino a la mercancía y a sus pasiones. En esta lucha ciega, cada mercancía, siguiendo sus indicaciones, realiza inconscientemente algo en efecto más grande: la conversión de la mercancía en mundo, que es también la conversión del mundo en mercancía.” (p.69)</p>
<p style="text-align: justify;">Como recuerda Anselm Jappe en su biografía sobre Debord, éste fue uno de los pocos que reconoció que la derrota de los países del Este no significaba un triunfo de la versión occidental de la sociedad, sino que constituía, por el contrario, un estadio más del propio fracaso de la sociedad de mercado, de la cual los países de la economía planificada sólo fueron una variante adaptada a los países atrasados. Fracaso que ahora podemos contemplar con toda su fuerza en la actual crisis. Sin embargo, a pesar de su contribución fundamental al análisis de la sociedad de consumo contemporánea, en los años sesenta fenómenos como el paro eran muy pequeños, y todavía en 1992 Debord escribe que el problema central del capitalismo es y sigue siendo “cómo hacer trabajar a los pobres”. Para Jappe, en cambio, el problema central del capital en nuestros días, y la medida de su fracaso, es “que no sabe qué hacer con la inmensa mayoría de la humanidad a la que no necesita ya como trabajo vivo, dado el grado de automatización de la producción.” (Jappe, p.168)</p>
<p style="text-align: justify;">Por último no podemos perder de vista que Debord escribió radicalmente en contra del espectáculo y de los mecanismos de alienación entre los que se encuentra el trabajo y que los analizó en un contexto más amplio. Pero su apuesta fue claramente revolucionaria e incluso apoyó claramente la estrategia consejista mediante la cual los consejos obreros tomarían el control de las fábricas como paso previo a un cambio radical.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Joseph Beuys (1921-1986)</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El artista alemán fue uno de los más influyentes en Europa después de la II Guerra Mundial. La mayoría de las obras que podemos contemplar en los museos en realidad son los “restos” de las “acciones” que Beuys realizaba en solitario o con ayuda de sus colaboradores. Influenciado por el neodadaísmo del grupo Fluxus y por el valor simbólico de los materiales del Arte Povera italiano, a partir de los años sesenta orientó su obra hacia la realización de “acciones artísticas” (también se denominan “performances”) en las que en un lugar y en un momento determinados sintetizaba sus intereses estéticos, espirituales y sociales. En 1965, en Düsseldorf, realizó la que marcaría el momento más importante de su etapa “chamánica”. Se denominó “Cómo explicar pinturas a una liebre muerta” y se conserva abundante material gráfico de todo el proceso. En un espacio cerrado dentro de una galería de arte, durante unas dos horas, Beuys, con la cabeza y el rostro cubiertos por una capa de miel y polvo de oro, susurró palabras ininteligibles a una liebre muerta que sostenía en sus brazos mientras se iba acercando a los dibujos, realizados por el propio artista, que colgaban de las paredes. Habría muchos más detalles que tendrían que ser explicados, pero el sentido general de la acción era el de defender la vida (representada por la liebre) contra los enemigos que la acechan.</p>
<p style="text-align: justify;">Beuys siempre trató de fusionar el arte y la vida y consiguió transmitir a través de sus obras sus inquietudes intelectuales que abarcaban casi todo el campo de la sensibilidad humana: desde el interés por la espiritualidad y el misticismo hasta la preocupación por la ciencia, pasando por la política y la crisis ecológica. De hecho, a partir de finales de los años setenta sus intereses se van decantando cada vez más hacia lo político y aquí es cuando formula sus ideas sobre el trabajo humano y sobre el trabajo de los artistas.</p>
<p style="text-align: justify;">Existe un documento muy importante para definir la postura de Beuys sobre el trabajo humano que es una entrevista realizada en 1981 y publicada en el libro Joseph Beuys de Bernard LamarcheVadel, Siruela, 1992. En ella Beuys se ve a sí mismo como un artista de vanguardia, en el sentido de pertenecer a una minoría que ofrece una alternativa para superar el sentido convencional de los hábitos y los comportamientos estilísticos y formales. Una especie de punta de lanza que avanza en otra dirección para escapar de la situación presente. Sin embargo, la concepción de la vanguardia de Beuys no está formada exclusivamente por artistas, sino que al contrario, pueden participar en ella todas las personas que estén por un “cambio social radical”, independientemente de cuál sea su formación. Economistas, científicos, estudiantes, trabajadores, todos pueden unirse a la vanguardia ya que no se trata sólo de transformar el arte, sino que el concepto de la vanguardia de Beuys se propone “en el seno mismo del arte, la transformación de las relaciones sociales”, es decir, apunta a la vida en su totalidad no sólo a los problemas del arte. La vanguardia se ocupa de los problemas a los que se enfrenta la humanidad en la actualidad en relación con los problemas culturales, los derechos políticos y los modos de hacer económicos.</p>
<p style="text-align: justify;">En este sentido, el concepto de vanguardia de Beuys se distancia del de las “vanguardias históricas” en dos sentidos: por un lado ve la necesidad de platear alternativas a lo existente. La vanguardia no puede ser sólo negativa (un ejemplo de esto es la acción titulada: “El silencio de Duchamp está sobrevalorado”), por otro, la vanguardia propone un nuevo proyecto que conduce a la sociedad en su conjunto hacia una nueva forma y para hacerlo pone su punto de mira en el trabajo humano, en cada persona. Se trata de un “concepto antropológico” del arte no del restringido que insiste en la idea de que los artistas se ocupen exclusivamente de su propio campo de acción, en las galerías de arte y los museos. Esta existencia estrecha en un espacio limitado en la que se quiere encerrar a los artistas es, para Beuys, similar a la existencia de los bufones en la corte: válvula de escape para las tensiones que no hace más que consolidar el poder real. Para el Beuys maduro el arte mismo se convierte en un concepto revolucionario. La vanguardia ya no puede limitarse al marco estrecho del arte contemporáneo.</p>
<p style="text-align: justify;">El concepto antropológico del arte pone su centro en el trabajo humano y genera una nueva idea del capital: la creatividad y la capacidad de los hombres como capital. El empeño de Beuys se centra en romper la especificidad (y el privilegio) del trabajo del artista y unirlo al de los demás seres humanos: todas las personas son artistas y todos los artistas son personas. El objetivo es liberador: reconocer la creatividad de todos los hombres no sólo de algunos creadores. De la creatividad en todas las formas de trabajo, no sólo en el arte. De una creatividad que “libere el trabajo y lo eleve a la categoría de acto libre y revolucionario.”</p>
<p style="text-align: justify;">Vemos aquí cómo resuenan algunas de las ideas de Morris, en el sentido de la libertad y el virtuosismo, pero también algunas de las de la tradición marxista en el sentido de la lucha contra la alienación. También podemos encontrar, evidentemente, la influencia de las ideas de Rudolf Steiner en el sentido de la importancia de la espiritualidad y de la evolución de la cultura humana hacia una nueva armonía.</p>
<p style="text-align: justify;">Evidentemente, el convertir el trabajo alienado (o la falta de trabajo que se da en el paro) en un acto libre y revolucionario no es fácil. En primer lugar hay que definir cuál es la situación presente y a qué intereses responde. Beuys es completamente apocalíptico: la humanidad está en unos momentos de máximo peligro: está en juego incluso la propia supervivencia de la especie humana: “Si continúa la destrucción del entorno, así como el sistema econó- mico tal como lo concibe el capitalismo con la explotación de la tierra, el aniquilamiento de la forma de vida natural y la amenaza que pesa sobre la salud del hombre, podemos decir que la vida humana está realmente amenazada…” Sin embargo, Beuys va más allá del “ecologismo blando” que ahora podemos encontrar a derecha e izquierda y dice la causa de que estemos en este estado. No hemos llegado aquí de una manera “natural”, sino que hasta aquí nos han llevado unos intereses concretos: los del poder, del capital, del dinero, del Estado. Tales son los principales enemigos de la humanidad.” Los intereses del capitalismo (en sus dos formas como capitalismo de mercado y de estado) son los enemigos de la vida y por tanto del trabajo humano y contra esos enemigos es contra los que hay que luchar.</p>
<p style="text-align: justify;">El discurso de Beuys es radical. Puede que no sea absolutamente riguroso desde un punto de visa conceptual (se trata de una entrevista, no de un ensayo) pero es muy claro en relación con lo que a partir de su concepto antropólogico del arte el ser humano necesita: un cambio radical de sistema, no una pequeña reforma cosmética. Además, ve claramente cómo la derrota del bloque soviético no sería en absoluto la solución, sino una parte más del problema de la crisis general del capitalismo (en esto coincide con Debord) Además, tiene que haber un grupo de personas que ejerzan presión en ese sentido, este grupo es la vanguardia que se plantea en términos tan amplios y tan acertados como: “Quien hoy se oponga a la tendencia de destrucción de la vida pertenece a la vanguardia”.</p>
<p style="text-align: justify;">Los enemigos ya están definidos y son de carácter ecómico y político. Pero ¿cómo podemos luchar contra ellos? Beuys es un vanguardista que actúa respecto a la producción artística y su respuesta a esta pregunta también está dentro de de este ámbito. Es muy interesante el contraste entre la gravedad extrema del problema: la misma posibilidad de supervivencia de la especie humana y el tipo de respuesta que plantea. Ante problemas menores otras personas y grupos optaron por la lucha armada. Sin embargo su condición de artista y su evidente opción pacifista le hacen plantear lo siguiente: “Frente a la destrucción de la naturaleza y de la humanidad. En este peligro extremo necesitamos una concepción del arte mucho más activa, en tanto que movimiento de liberación de la creatividad para poder escapar al poder que se ejerce contra los intereses del hombre. A este respecto ya no basta el concepto de innovación y vanguardia de la época supuestamente moderna. Necesitamos un concepto tautológico del arte que asuma la totalidad de la interdependencia de los problemas y que proponga modelos científicos capaces de ayudarnos a superar la crisis.” Es interesante subrayar la propuesta de Beuys: lo que necesitamos es un “nuevo concepto de arte”. Es decir ante esta situación extrema el concepto antropológico del arte es una de las claves para el cambio social. La contribución cultural vanguardista es fundamental para realizar un cambio en la mentalidad de las personas y crear las condiciones para forzar el cambio. Esta actividad tiene que tener por objetivo poner a disposición de las personas los conocimientos suficientes para que comprendan que ya no hay solución posible ni con el sistema capitalista ni con el de los países del Este. Ese es el primer paso hacia una sociedad más libre, más igualitaria, más fraterna y totalmente necesaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Para Beuys, a la revolución burguesa le tiene que suceder la “revolución humana” y hay que participar activamente en ella. De esa manera, pone como ejemplo su colaboración con la creación de diversas organizaciones que ayudan a concienciar a la gente hacia este cambio de sistema. Así en 1967 Beuys fundó la “Organización para la democracia directa” que en 1971 se convirtió en la Universidad Internacional Libre, que colaboraba intensamente con los “verdes” alemanes. Beuys insiste: “quien hoy se oponga a la tendencia de destrucción de la vida pertenece a la vanguardia.”</p>
<div id="attachment_2191" class="wp-caption alignnone" style="width: 620px"><img class="wp-image-2191 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/10/beuystree.jpg" alt="beuystree" width="620" height="420" />
<p class="wp-caption-text"><strong>Joseph Beuys</strong> plantando uno de los 7.000 robles durante su acción en la Documenta VII de Kassel, 1982.</p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Conclusiones</strong></p>
<p style="text-align: justify;">He planteado la línea roja que existe desde las pinturas de Lorenzetti en el trecento en Siena hasta las acciones de Beuys en los años ochenta pasando por Morris y Debord. Son los propios artistas quienes reflexionan a partir de sus experiencias y sus conocimientos sobre el trabajo humano con una finalidad que les une: la idea de liberación de la alienación y la idea del virtuosismo. El trabajo humano (y también su opuesto, el ocio humano) está en la base de la explotación, que es más sutil, pero más poderosa y global, como lo es en la actualidad. El fenómeno del paro obrero, que en nuestros días alcanza unos niveles tan altos, no es sino la otra cara de la misma moneda: el trabajo humano sigue estando organizado por el capital, con el permiso del estado, quien no necesita tantos seres humanos para seguir produciendo. Llegando a situaciones que podríamos denominar obscenas: grandes empresas con enormes beneficios continúan ajustando sus plantillas. La relación clásica entre trabajo y capital está en un momento crítico.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Podemos extraer alguna enseñanza de todo esto ahora, treinta años después del texto de Beuys? Creo que sí. La primera es de carácter artístico. Tanto Morris como Debord y Beuys fueron artistas que quisieron ir más allá de la esfera de lo propiamente artístico y romper de esta manera la autonomía del arte que si por un lado da al artista su propio estatus social lo encadena en su aislamiento. De esta manera quisieron fundir arte y vida en un proyecto común y poner en cuestión esta separación. Querían, de alguna manera, ampliar radicalmente el campo de lo estético. Los tres, cada uno a su manera, eran pensadores radicales, que pensaron con su propia cabeza y que hicieron una obra radical. Los tres tenían una aguda conciencia histórica que les hacía reflexionar sobre el papel que el arte y la cultura podían tener en el presente. Sus ideas no estaban dirigidas sólo a los artistas o a los aficionados al arte, sino a todas las personas que tenían sensibilidad artística, pero sobre todo social.</p>
<p style="text-align: justify;">Si nos fijamos en los suplementos culturales de los diarios nos podemos dar cuenta del contraste tan radical que se suele producir entre la línea editorial de los diarios de mayor tirada (muy conservadora) y la libertad de las propuestas culturales. Como si en el arte y la cultura se permitieran, como una especie de válvula de escape, actitudes y propuestas que son sistemáticamente negadas por el pensamiento único que domina la ideología neoliberal. Los artistas que he estudiado nos animan a participar desde la cultura en la otra parte del diario y a transformar radicalmente la realidad, no sólo el arte. Todos estos rasgos pueden seguir siendo vigentes en el contexto contemporáneo.</p>
<p style="text-align: justify;">Por último, estos artistas no se conformaban con cambios superficiales, querían un cambio radical, de sistema, como la única manera de solucionar los problemas. Paradójicamente, ahora, cuando los problemas que plantean no han hecho más que agudizarse cuesta encontrar en el terreno político y cultural un tipo de discurso que nos recuerde estas ideas. De hecho, sólo podemos encontrarlo dentro de la línea del anticapitalismo. En efecto, el llamamiento a la creatividad humana como una forma de construir alternativas en contra del sistema dominante lo podemos encontrar en algunos escritos de Josep Maria Antentas y Esther Vivas: “Los movimientos sociales alternativos se caracterizan por ser motores del cambio social, generar propuestas rompedoras y fomentar nuevas formas de sociabilidad, de pensamiento crítico y de creación artística, liberando la creatividad humana encorsetada en las rutinas cotidianas.” (<em>¿Antisistema? Por supuesto</em>, Público, 15 de octubre de 2010) Además estos movimientos sociales actúan en un contexto marcado por la profunda crisis del propio sistema: “ante un sistema sombrío y violento, incapaz de satisfacer las necesidades básicas de la mayoría de seres humanos y responsable de una crisis ecoló- gica global que amenaza la propia supervivencia de la especie” De esta manera la toma de posición anticapitalista es ineludible: “En vistas de cómo va el mundo, el anticapitalismo es hoy una apuesta perfectamente razonable y un verdadero imperativo moral y estratégico.”</p>
<p style="text-align: justify;">No hay más que leer los escritos de los artistas anteriores para darse cuenta de que estarían de acuerdo con estas palabras.</p>
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		<title>Art i disseny. Processos sense objecte.</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Aug 2017 00:46:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Tània Costa]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Un dels camps d’anàlisi comparatiu més interessants entre disseny i art en l’actualitat es troba entre el disseny de serveis i les pràctiques artístiques relacionals-contextuals. En aquest article abordem els espais compartits entre ambdós, des d’una intencionalitat comuna d’activació de processos de transformació social.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Des de que el pensament postmodern va donar-nos permís per a transitar els límits entre disciplines, s’han plantejat múltiples punts en comú entre l’art i el disseny. Segurament, en els últims anys els arguments més recurrents han estat l’actual superació de l’encàrrec, les peces de disseny limitades, les confluències amb l’artesania i la consideració del dissenyador com a artista.</p>
<p style="text-align: justify;">Al meu parer, però, la via d’encontre més significativa actualment és aquella en la que es mouen el disseny de serveis i/o de l’experiència i les pràctiques artístiques relacionals i/o contextuals. És a dir, aquells projectes de disseny i d’art que no tenen com a objectiu final produir objectes sinó produir experiències de realitat, preferentment dirigides a facilitar relacions intersubjectives o a fomentar valors socials. Aquest espai d’intercanvi entre art i disseny, però, no s’encamina només a interessos socials, sinó que es dirigeix igualment a perspectives totalment mercantilistes. Evidentment, dins l’economia de serveis en que subsisteix el nostre context econòmic, prescindir de l’objecte no significa prescindir del sentit comercial propi del mercat capitalista. És cert que for- ça artistes han desestimat la fisicitat de les seves produccions precisament amb l’intenció de denunciar el mercadeig de l’art, l’especulació, i la degradació del valor artístic subsumit al valor monetari. Però, finalment, la creació d’intangibles es treballa d’igual manera per reforçar la identitat de col·lectius marginats o ajudar a millorar la seva qualitat de vida, com per dotar d’atributs desitjables a productes -en realitat, del tot prescindibles- immersos en la dinàmica consumista.</p>
<p style="text-align: justify;">L’interès d’aquest article, però, se centra en les pràctiques artístiques i de disseny que produeixen dispositius, esdeveniments o projectes encaminats a millorar les condicions relacionals o contextuals de les persones. Un bon exemple de disseny de serveis entès des d’aquest enfocament és la iniciativa <em>Participle</em>, de la dissenyadora Hillary Cottam, que forma part de la línia de disseny que es coneix com Transformation Design. Consisteix en aplicar la metodologia del projecte de disseny a qualsevol altre problema social o servei públic, seguint unes pautes més o menys variables: treballant en equips interdisciplinaris de rols intercanviables, emprant tècniques de co-creació amb els usuaris finals, comprometent l’usuari amb part de la futura gestió, trobant alternatives creatives a la dependència econòmica de les institucions, treballant en l’articulació entre els diferents agents implicats, traspassant les claus del funcionament del servei als usuaris perquè puguin modificar-lo, etc. Cottam ho ha dut a la pràctica amb el seu equip RED, impulsat per el Design Council, en àmbits polítics, educatius i sanitaris a Anglaterra. En el projecte <em>The Circle Movement</em>, per exemple, diferents equips interdisciplinaris dissenyen serveis que millorin la qualitat de vida de la gent gran al mateix temps que planifiquen la manera com el finançament anirà independitzant-se de les subvencions estatals. Cada grup, o <em>Circle</em>, actua en un context local diferent en el qual es nodreix d’aportacions d’empreses o comerços locals, voluntariat de la zona i convenis amb institucions culturals del veïnatge. D’aquesta manera, es va creant una xarxa de nodes en el mapa que comparteixen coneixements i metodologies, al mateix temps que potencien les especificitats diferencials de cada <em>Circle</em>. És a dir, la xarxa no anul·la la identitat dels seus components.</p>
<p style="text-align: justify;">En una línia similar, el grup anglès SILK (Laboratori d’Innovació Social de Kent) treballa el disseny de serveis amb objectius socials en el terreny de les millores relacionals entre grups en risc d’exclusió social i col·lectius amb problemes de socialització. També dissenyen els espais, a vegades el mobiliari, o el disseny gràfic de comunicació, però aquests son productes subsidiaris de la línia programàtica principal del grup. L’objectiu principal és dissenyar l’experiència de l’usuari, no els objectes emprats per a dur a terme l’experiència. La manera de fer-ho és involucrant als ciutadans de Kent, o els col·lectius afectats, en totes les fases del projecte “posant als ciutadans en el centre de tot el que fem”: recerca, planificació, presa decisions, realització i, finalment, gestió. Així treballen, per exemple, en l’encàrrec de dissenyar un casal per a joves i les seves activitats en un barri deprimit de la ciutat anglesa de Folkeston -el C@fe It BookBar. Per començar, es va deixar de banda el projecte tipus que el govern proporciona als ajuntaments (organització d’espais i programa d’activitats) i es va començar per fer workshops i altres activitats amb els joves del barri per a descobrir les necessitats reals del col·lectiu. Els joves van rebutjar les activitats de casal ortodoxes i van centrar els seus interessos en sentirse connectats tecnològicament, en disposar d’espais d’encontre i en organitzar tallers de diàleg sobre temes escollits per ells i sense imposició de “tutors”. Un dels tallers de diàleg que actualment funciona millor és sobre temes d’identitat i identitat sexual en grups d’adolescents. El fet d’involucrar els agents afectats tant a fons en la presa de decisions del futur projecte, a més d’assegurar la seva utilitat-utilització, potencia l’empoderament del ciutadà. El ciutadà adquireix un grau de responsabilitat significativa envers les estructures del seu entorn local, de manera que se supera la distància habitual respecte de la cosa pública i els bens públics. En el programa de SILK, a més, un cop realitzat el projecte també es traspassa part de la gestió als usuaris, de manera que el projecte queda totalment integrat en el teixit social.</p>
<p style="text-align: justify;">Més enllà del benefici concret que obté l’usuari en involucrar-se en els projectes que l’afecten, aquest tipus de co-responsabilització fomenta una actitud de participació en les activitats públiques que retornen al ciutadà una posició central que va perdre fa temps, o que potser mai ha tingut, no sabria precisar. En tot cas, trobem aquesta mateixa actitud actualment en el món de l’art, com a conseqüència lògica al desenvolupament de les actituds relacionals i contextuals provinents dels anys 90. L’artista Jordi Canudas, per exemple, en <em>Al portal de casa_ i els constructors_</em> (2011), dissenya un dispositiu artístic que es basa en un programa d’activitats encaminat a que els nens d’un barri de Vic, amb majoria de població immigrant, adquireixin un sentit de pertinença al territori que els permeti acoblar la seva identitat cultural dual de manera positiva. En efecte, si els fills dels nouvinguts es miren a si mateixos d’una altra manera, els autòctons amb els que conviuen també els consideraran de forma distinta, i s’evitarà el risc d’exclusió social que en molts casos pateixen.</p>
<div id="attachment_2101" class="wp-caption alignnone" style="width: 922px"><img class="wp-image-2101 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/08/tania_costa_2.png" alt="tania_costa_2" width="922" height="545" />
<p class="wp-caption-text">Prototip CODI 7 | IDENSITAT, Straddle3, Todo por la Praxis i els participants del taller. Taller: iD Barri Import/Export (Badalona, 2011). Col·laboradors: Escola d’Art i Superior de Disseny Pau Gargallo, Associació de Veïns del Gorg Mar, Amics de La Salut i Ajuntament de Badalona.</p>
</div>
<p style="text-align: justify;">La primera part del projecte es va dur a terme amb els alumnes de La Sínia, el CEIP del barri del Remei de Vic, amb la col·laboració dels mestres i de persones vinculades a L’Escola d’Art i Superior de Disseny de Vic i al Pla de Barris del Remei. Una de les activitats de reconeixement de l’entorn va ser mesurar amb una cinta mètrica els objectes quotidians del barri, carrer, escola i casa i seleccionar els colors representatius que hi son presents. És una manera d’apropiar-se i donar sentit al seu horitzó vital quotidià a través de la seva traducció en signes, en formats diversos de representació, i, per tant, una oportunitat d’atorgar-los-hi la memorabilitat que els instal·la en el relat de la seva història o, si més no, que els ajuda a crear una nova història local de la que formar part. Una altra de les accions realitzades va estar l’acció de trucar a la porta de veïns per a presentar-se. Molts d’ells son gent gran que mai haguessin establert contacte amb les persones immigrants amb les que es creuen cada dia en el vestíbul del seu bloc de pisos. Arrel la iniciativa, alguna d’aquests avis ha acabat “adoptant” els nens veïns, que tenen els propis en els països d’origen, actuant com una font d’immersió cultural de primera mà per als petits -com és el cas dels propis pares d’en Canudas.</p>
<p style="text-align: justify;">En la segona fase de <em>Al portal de casa_ i els constructors_</em> els nens de La Sínia i les seves mestres han explicat el procés de treball als estudiants d’una escola de Barcelona que també ha realitzat el projecte i, després, aquests a una de Mataró, de manera que el projecte va expandint-se en el mapa de la mà dels propis participants. A Mataró han participat els artistes locals Dani Montlleó, Glòria Safont-Tria i Martí Anson, que han activat diferents processos de visualització de les transformacions dels seus barris. I el projecte continua amb previsió de seguir desplaçant-se i acollint perspectives diverses. D’alguna manera es repeteix l’esquema en xarxa del Circle Movement impulsat per Hillary Cottam i, en ambdós casos, es dissenyen processos amb objectius de transformació social que no finalitzen en sí mateixos sinó que s’expandeixen a altres territoris i col·lectius generant nous processos de transformació. Construir situacions diferents per a contextos locals específics, i oferir eines als ciutadans perquè actuïn com a co-autors del projecte, son altres aspectes coincidents, també amb el grup SILK anteriorment esmentat.</p>
<p style="text-align: justify;">Un altre punt d’encontre interessant, entre el disseny de serveis i les pràctiques artístiques relacionals o contextuals actuals, és que comparteixen una visió sistèmica del tema a tractar i del procés de treball a realitzar. Son produccions que tenen en compte la complexitat que conforma la totalitat del projecte: els agents que intervenen, les influències, els espais que transiten, els usuaris, els espectadors, els moments de interacció entre diferents realitats. Per al disseny ja no hi ha prou amb fer un seguiment de l’usuari o públic objectiu, sinó que tots els agents i circumstàncies participants prenen protagonisme: proveïdors, competidors, observadors, clients, empreses vinculades, usuaris eventuals, canals de comunicació, logística, distribució, tecnologia, manteniment, cicle de vida, etc. La interacció entre tots aquests elements constitueix un sistema, una constel·lació. El moviment d’una de les peces provoca la modificació de l’estructura global del sistema i, així mateix, el canvi de rol de qualsevol dels implicats influeix en la significació dels altres i del conjunt. Segons la perspectiva sistèmica no es pot valorar un element individualment, ja que la seva identitat es defineix a través del context del que forma part i a causa del paper que adopta respecte dels altres participants del sistema. En aquest sentit, els projectes d’art i de disseny de processos adapten a les seves circumstàncies les idees de “camp expandit” i “obra oberta” que van llegar-nos Rossalind Krauss i Umberto Eco, respectivament, a principis dels anys 60. La idea d’obra oberta permet que el producte d’art o disseny es deixi afectar per el context, integrant aspectes d’alteritat, mentre que l’aportació del camp expandit provoca que absorbeixi significats de l’entorn i dona pas a múltiples interpretacions. Tot plegat, però, no acabaria de considerarse un referent realment significatiu si no hi vinculéssim les teories la desmaterialització nascudes, també, al voltant dels anys 60. L’evolució del concepte de desmaterialització en el territori de l’art ha estat molt clar des de que els texos crítics de Barbara Rose (<em>Artforum</em>, 1973), Lucy Lippard (<em>Art International</em>, 1966) i Rossalind Krauss (<em>Artforum</em>, 1973) l’assentessin en referència a treballs artístics d’aquell període. La foto d’una claveguera de Nova York fumejant, <em>Steam Cloud</em> (1962), de Robert Moris, o el vídeo de Marcel Broothaers escrivint sota la pluja mentre les paraules es desfan en rius de tinta, <em>La pluie (Project pour un texte)</em> (1969), son exemples d’aquest allunyament envers la formalització final de la peça. Entorn les mateixes dates, l’exposició <em>When Attitudes Becomes From</em>, organitzada a Berna (1969) per Harald Szeeman acaba de confirmar el que en aquell moment era un fenomen emergent. Una exposició que es tituli Quan les actituds devenen forma no dona opció a l’equívoc. No es tracta nomes de considerar realitats intangibles com a material artístic -la llum, el reflex, l’aigua, el vapor, etc.- sinó que es proposa considerar com a peça les actituds, accions, comportaments, gestos&#8230;dels artistes, dels materials, dels esdeveniments. Richard Serra, Michelangelo Pistoletto, Janis Kounellis, Bruce Nauman i altres artistes van obrir cadascú el seu camí particular cap a la desmaterialització de l’art. Val a dir que no sempre la idea de desmaterialització es mostra en l’absència total d’objectes, a vegades els objectes son necessaris per a mostrar processos. En tot cas, es dona un desplaçament de l’interès estètic des de l’objecte a l’esdeveniment, des de la representació a la presentació, des de la peça realitzada al procés de creació, des del volum contemplat a l’espai experimentat. L’obra ja no és més tancada per a esdevenir oberta, l’autoria refusa ser exclusiva per a ser compartida i la recepció deixa de mostrar-se passiva per a actuar de manera participativa.</p>
<p style="text-align: justify;">Actualment, les premisses esmentades continuen presents en produccions artístiques i de disseny de processos, com a substrat o base a partir de la qual elaborar el projecte. Històricament, però, no s’ha donat un desenvolupament paral·lel, ja que un dels primers referents teòrics del disseny de serveis és un article de Lynn G. Shostack publicat el 1982 (<em>European Journal of Marketing</em>). En aquest moment inicial es refereix a la concepció i planificació de serveis duta a terme per departaments d’enginyeria o marketing, i amb una visió força comercial – aleshores Shostack era Vicepresidenta i directora de Marketing del Citibank a EE.UU. A partir d’aquí, la pràctica del disseny va anar agafant terreny en el disseny de serveis i va generar els seus propis camps d’interessos: innovació social, disseny de sistemes, PSS (Sistema Producte-Servei), disseny de processos, disseny de l’experiència, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">El concepte de desmaterialització també troba sentit en altres àmbits del disseny que no es defineixen per la creació de serveis o processos i que no tenen tanta relació amb les pràctiques artístiques coetànies. En disseny d’interiors, per exemple, l’utilització de sensors i noves tecnologies en aspectes domòtics eliminen el contacte directe de l’usuari amb l’objecte i creen moviments i usos intangibles en l’espai. Per la seva banda, en disseny industrial la miniaturització i l’ús de la nanotecnologia fa desaparèixer mecanismes feixucs de manipular de la nostra presència. Respecte al disseny gràfic, evidentment la tecnologia digital i les TIC ha pres gran part del protagonisme de la fisicitat dels seus suports habituals, sobre tot del llibre, i han potenciat la seva conversió en imatges de síntesi desmaterialitzades.</p>
<p style="text-align: justify;">Dins aquesta visió holística del projecte artístic i de disseny de processos, un altre punt de confluència significatiu és la coincidència temporal entre el procés de realització de la producció i l’ús de la mateixa. No existeix una separació definida entre producció i “consum”. Quan, dins el programa de serveis dels Circle de Hillary Cottam, es desplaça gent gran a un punt de reunió per superar el seu aïllament social, la realització del servei (transportar i reunir) es dona al mateix temps que el seu consum (traslladar-se i relacionarse). Quan els nens de La Sínia omplen les seves fitxes amb els colors i les mesures del barri estan produint l’obra al mateix temps que es tornen usuaris de la mateixa, en desenvolupar el seu sentit de pertinença al territori. La diferència entre ambdós és que en la proposta de Jordi Canudas hi ha un tercer “consumidor” que no hi coincideix temporalment: l’espectador que visita l’exposició on es mostren els resultats dels treballs dels nens.</p>
<div id="attachment_2102" class="wp-caption alignnone" style="width: 650px"><img class="wp-image-2102" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/08/tania_costa_1.png" alt="tania_costa_1" width="650" height="375" />
<p class="wp-caption-text">TC+I | IDENSITAT, Todo por la Praxis (Banco Guerrilla) i els participants del taller en col·laboració amb CSA Tabacalera, Camp de l’Ordi, 15M La Latina i Crew de Hip-Hop. Taller: TC + I (Taller Col·lectiu + Intervenció en l’espai públic). (Madrid, 2011)</p>
</div>
<p style="text-align: justify;">Tot plegat denota que, per una part, el projecte ha de ser prou flexible per a adequar-se a situacions no previstes derivades del contacte amb l’esdevenir de la realitat i que, per una altra part, pren una gran importància el factor humà. En efecte, quan allò que oferim és la participació en un servei o en un esdeveniment, entren en joc aspectes d’actitud i comportament de les persones implicades que poden ajudar o entorpir el desenvolupament de la proposta. L’empatia, la coordinació, l’adaptació a noves situacions o la capacitat de resolució son qualitats molt útils en els moments de contacte intersubjectiu dels projectes de processos. Evidentment, un dels Circle de Cottam o un dels grups d’estudiants de La Sí- nia funcionaran millor si els col·laboradors que hi participen tenen aquestes capacitats.</p>
<p style="text-align: justify;">En una taula rodona programada com a activitat vinculada a l’exposició <em>Artesans</em>. Construccions col·lectives de l’espai social (La Capella, 2012) -projecte a cura de Ramon Parramón, director d’ACVic- es va tractar un altre tema derivat del que estem comentant. Part de l’exposició mostrava els resultats dels tallers que els participants de la taula van conduir en la QUAM 2011, Wikipolis. Son artefactes o estratègies de re-apropiació de l’espai públic i millora dels usos comuns, que es van realitzar en col·laboració amb els ciutadans afectats, emprant metodologies de treball participatiu de jerarquia horitzontal, obtenint resultats provisionals destinats a usos locals específics i, majoritàriament, fora de la normativa de les ordenances municipals. En el transcurs del debat, Santiago Cirugeda va proposar que ens plantegéssim si realment tenia algun sentit mostrar aquells artefactes en un espai d’exposicions d’art, separant-los del seu ús funcional. En certa manera, s’estava “retenint” uns objectes que no tenien cap valor com a objectes tancats dins una arquitectura, en comptes de treure’ls al carrer a actuar, a ser usats per la ciutadania o a servir d’exemple com a processos de treball col·lectiu. El fet d’exposar-los havia seccionat la coincidència temporal entre la realització de la producció i el seu consum.</p>
<p style="text-align: justify;">Al meu parer, aquesta immobilització temporal de processos sí te sentit. Per una banda, amb l’objectiu de donar a conèixer a la ciutadania una opció real per a l’acció i per a la creació de vincles veïnals, per una altra, a fi de generar debats d’interès en els contextos de la critica de l’art i el disseny. Aquesta exposició, a més, és un marc on observar moviments d’intercanvi rellevants entre els projectes d’art i de disseny: l’impuls i la visibilització a través dels espais de l’art, la funcionalitat i utilitat pròpies del caràcter del disseny i, finalment, la creació d’equips interdisciplinaris amb artistes i dissenyadors. En aquest “camp expandit” l’artista i el dissenyador es defineixen com a productors, no com a creadors; més aviat, gestors, guionistes, planificadors, impulsors de processos&#8230; Paral·lelament, les produccions s’entenen com a projectes, dispositius, estratègies, propostes, programació d’esdeveniments, construcció de situacions.</p>
<p style="text-align: justify;">La iniciativa argentina Iconoclasistas, també present en la mostra de la Capella, reuneix moltes de les claus que hem anat obrint al llarg de l’article. La Julia, comunicadora social, i en Pablo, dissenyador gràfic, es mouen en un territori híbrid entre art, disseny, comunicació i activisme. Es defineixen com a “laboratori de comunicació i recursos contra-hegemònics de lliure circulació” i una de les seves activitats son els tallers de mapeig col·lectiu. Condueixen els tallers de forma presencial, però, alhora, proporcionen tot el material necessari i les instruccions d’ús a través de la seva pàgina d’Internet perquè qualsevol pugui utilitzar-los lliurement. El mapeig col·lectiu és una manera d’avaluar el propi territori a partir de les informacions que realment interessen als habitants locals, en comptes de conformar-se amb les versions oficials. Els resultats son magnífiques eines de reivindicació social i política.</p>
<p style="text-align: justify;">Les metodologies de treball emprades en aquestes cartografies crítiques tenen molts punts en comú amb sistemes de treball de certs sectors del disseny de serveis i de l’experiència. Concretament, el Laboratori d’Innovació Social de Kent (SILK) que esmentàvem abans posa a disposició del públic, a través de la seva web, la col·lecció de mètodes, principis i targes que utilitzen per desenvolupar els seus projectes. Una de les estratègies és, precisament, el mapping, que reflecteix l’estat real del projecte en cada moment, nodrint-se de la informació que van aportant i modificant tots els agents implicats.</p>
<p style="text-align: justify;">La comparativa encetada en aquest article entre els projectes “sense objecte” de disseny i d’art forma part d’una de les línies de investigació del grup de recerca sobre processos de creació visual d’Eina, Centre Universitari adscrit a la UAB, iniciat per Elena Bartomeu, Octavi Rofes i Tània Costa. Per a aquest text s’han seleccionat els àmbits de confluència més propers al disseny de servei i a les pràctiques artístiques contextuals-relacionals actuals i, en conseqüència, s’han analitzat críticament els conceptes resultants: empoderament ciutadà, co-creació, visió sistèmica, desmaterialització, coincidència temporal entre producció i consum, interdisciplina i processos de transformació social.</p>
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		<title>&#8220;No nos podemos dejar vencer por la mediocridad&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 17 May 2015 18:13:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Joan M. Minguet]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p class="p1" style="text-align: justify;"><strong>Joan M. Minguet Batllori es presidente de la ACCA, la Asociación Catalana de Críticos de Arte. Además es profesor de la UAB, comisario, escritor y colaborador de Situaciones. La suya es una de las voces más autorizadas del panorama crítico y artístico en Cataluña. Nos hemos dirigido a él en busca de un análisis urgente de la situación artística y cultural contemporánea en Cataluña, marcada<span class="Apple-converted-space">  </span>por la crisis y los gobiernos conservadores.</strong></p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>Antonio Ontañón:</b></span> Después que ha pasado un año y medio del nuevo gobierno de la Generalitat y del nuevo gobierno municipal de Barcelona se han producido unos importantes cambios que señalan una nueva línea de actuación en la política cultural, cuáles son a tu entender las características principales de esta nueva línea? Entre los cambios más señalados está el de la práctica disolución del CoNCA, (Consejo artístico con carácter decisorio independiente de los gobiernos) ¿cómo valoras este hecho?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>Joan M. Minguet:</b></span> A mi entender lo más preocupante es la fisura que se produce entre los representantes políticos y la ciudadanía. Eso no es nuevo, pero el gobierno conservador de CiU ha llevado hasta el máximo registro la idea de que su acceso al poder les permite hacer todo lo que les plazca, sin dialogar con el sector cultural, sin conocer las opiniones de este sector o, conociéndolas, sin hacer ningún caso de ellas, Cuando esgrimo esa necesidad de diálogo entre el poder y la sociedad civil, hay algunos que me dicen que no tienen ninguna necesidad de ello, que ellos han sido elegidos democráticamente y tienen que gobernar. Y no se me escapa que eso es así, que su acceso al poder es legítimo y democrático, pero discrepo en que la relación de los políticos con los ciudadanos deba reducirse a un voto cada cuatro años; ellos tienen la obligación de establecer puentes de diálogo continuo durante estos cuatro años, la sociedad debe intervenir continuamente en la marcha de la sociedad (dialogando, criticando o alabando, protestando, manifestándose…). Por otra parte, los gobiernos siempre pactan sus resoluciones con los poderes financieros, con las instancias supragubernamentales, con los lobbies farmacéuticos… Pero al sector cultural, dónde no hay grupos de presión, que trabaja con el presupuesto más bajo de todos los departamentos de la Generalitat, una miseria, nadie le hace caso.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">La disolución del modelo de CoNCA que el Parlament de Catalunya había aprobado y se había puesto en marcha a penas tres años antes es una demostración palpable de que los políticos (el conseller Mascarell) han hecho lo que han querido a pesar de que el sector se oponía a esta pronta disolución y a pesar de que el sentido común indica que un estamento que solamente lleva un par de años de funcionamiento, pero que había llevado un lustro de discusiones y de pactos, no puede sustituirse cada cuatro años con esta soltura. El modelo anterior de Consejo de las Artes tenía defectos, sin duda, pero podían ser subsanados si se creía en el modelo, esto es, la independencia de las subvenciones culturales respecto al gobierno de turno. Ahora hemos vuelto a un modelo etéreo, dependiente de la administración, ya veremos cómo se concreta todo este plan de Mascarell.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Otro cambio muy señalado ha sido el de la reconducción del proyecto del Canódromo hacia Fabra i Coats, en Sant Andreu y la cesión del edificio de Bonet a Barcelona Activa un “vivero” de empresas culturales. Se podría decir que este hecho cristaliza un ideario?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>J.M.M.:</b></span> Si el Canòdrom era inviable económicamente, ¿por qué nadie lo dijo antes?, ¿por qué se permitió que la promesa de las instituciones (Generalitat y Ayuntamiento) de que Barcelona contaría con una <span class="s2"><i>Kunsthalle</i></span> quedara en nada?, ¿por qué se realizó un concurso internacional para que hubiera un director del centro si, después, nadie hizo caso al proyecto de ese director?, ¿por qué no se terminan las obras cuando falta tan poco para que el edificio esté habilitado para albergar un buen centro de arte?&#8230; Una vez más, las luchas políticas entre partidos o entre facciones tienen consecuencias en el sector más débil, el de la cultura. Es impensable que un gobierno empiece un hospital y el nuevo gobierno cancele su terminación cuando faltan los acabados finales. Pero con el arte contemporáneo todos los políticos se atreven, saben que a la mayoría de la sociedad no solamente no le preocupa demasiado las cosas de los artistas visuales de su tiempo, sino que contarán con su respaldo si, demagógicamente, arguyen que los discursos del arte contemporáneo son cerrados y elitistas. Una ciudad como Barcelona debería contar con un gran centro de arte emergente, y debería tener un centro diferente, singular, eso es lo que perseguía Moritz Kung con su proyecto de Canòdrom, no que tuviéramos un centro de exposiciones más, que ya veremos cómo termina funcionando y de quién depende. El gran problema es que los nuevos gobiernos deciden cosas, pero se tiene la sensación (yo tengo la convicción) de que no hay un plan detrás, se van dando saltos detrás de saltos, improvisando y, con la excusa de la crisis, se van ocultando las carencias.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Uno de los argumentos que se utilizan para justificar estos cambios es de carácter económico: la crisis, pero ¿hasta qué punto no están motivados por un factor ideológico? ¿Hasta qué punto la reorganización de los centros de arte y cultura en grandes líneas dirigidas cada una por grandes equipamientos (MACBA, MNAC, etc.) no supondrá una pérdida de autonomía?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>J.M.M.:</b></span> Me repito: se hacen planes de museos sin contar con la opinión de personas que, lejos de la organización de los partidos políticos, han estudiado y han reflexionado sobre la cuestión. El nuevo plan de museos, por una parte, recupera cosas que ya están en funcionamiento (en mal funcionamiento) o que ya se habían puesto en práctica en épocas anteriores; por otra parte, se presentan muchos diagramas y dibujos de <span class="s2"><i>Power Point</i></span>, pero nadie sabe qué provisión económica y qué organización interna debe tener ese “nuevo” plan museográfico. Tengo la sensación de qué nadie quiere abordar la cuestión con radicalidad: plantearse la validez del MNAC como un museo enciclopédico cuando su contenido tiene un atractivo muy relativo (exceptuando los frescos románicos) respecto a los grandes museos europeos de este tipo; tal vez, el MNAC pueda conformar un modelo distinto, acorde con sus fondos y con la historia artística que representa, la de una nación sin Estado, la de una cultura en permanente estado de alerta. También sería hora de plantearse la validez del modelo MACBA, nunca he entendido por qué un museo debe regirse por la cronología (la cantinela esa de que el museo empieza en los años cuarenta), creo que debería regirse más por los discursos y permitir el diálogo con ese período tan fructífero del arte catalán, el de las primeras vanguardias.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> ¿Crees que en el mapa de instituciones culturales que se va dibujando hay un equilibrio real entre acción museística (archivo), exhibición y producción? ¿Cómo queda dibujado en este esquema el arte más joven y experimental?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>J.M.M.:</b></span> El futuro es desalentador. La sociedad ve con un respeto mayúsculo la mayor parte del arte del pasado, aunque no lo entienda (suponiendo que alguien entienda de verdad cosas que todo el mundo da por sabidas, me refiero a piezas insignes de la historia del arte como Las Meninas o La Primavera de Botticelli, por ejemplo). Pero, en cambio, los artistas de su propio tiempo son descalificados, desacreditados, insultados… La situación cultural, en este sentido, ha ido a peor, estamos en la sociedad de la visión, pero en la visión placentera, todo lo que parezca raro u obvio es detestado. Un ejemplo reciente es la facilidad con la que políticos, periodistas y ciudadanos han atacado explícita o implícitamente el monumento a los castellers de Antoni Llena. Los políticos no apoyan al arte emergente, ¿cómo lo van a hacer si tampoco entienden nada del arte de hoy día?, y lo afirmo categóricamente porque es lógico que no se enteren. Si no van a ver exposiciones, si no leen sobre la cuestión, si están todo el tiempo dedicándose a la política profesional, ¿cómo van a entender y a apostar para que un chico joven plantee una reflexión con sus pinturas, sus performances o sus instalaciones? Después, la obra expuesta será buena o no lo será, pero es que lo difícil es que se produzca el hecho mismo de la mostración. Los artistas jóvenes y los críticos o comisarios que trabajan con el arte emergente lo tienen difícil. Pero eso, en lugar de ser un obstáculo, debe ser un acicate.<span class="Apple-converted-space">  </span>Y no es retórica: creo que no nos podemos dejar vencer por la mediocridad, por la intolerancia, por la pasividad, por las mentes cerradas que adoran o dicen que adoran el arte del pasado y detestan el arte del presente, su arte.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> ¿Cómo tendría que ser la política de nombramientos de los cargos directivos de los centros de arte y de cultura? Por qué a tu juicio a veces se convocan concursos y a veces no?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>J.M.M.:</b></span> Siempre se debería respetar el Código de las Buenas Prácticas Culturales, es decir, siempre deberían convocarse concursos para proveer las direcciones de los museos. Pero, claro, eso debería ser así siempre que los jurados sean realmente independientes, de verdadero prestigio internacional y que no conociéramos candidatos con antelación y sin necesidad de investigar, por simple cotilleo (y candidatos que casi siempre acaban haciendo buenas las predicciones, por cierto). Pero, ¿cómo vamos a pedir o a exigir concursos para dirigir museos y centros de arte si, a ese paso, nadie se presentará a esos concursos con los antecedentes de Moritz Kung y de otros, con la indefinición y los cambios continuos en la política cultural?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> ¿Cuál puede ser la actitud del crítico de arte respecto a esta situación, tanto individualmente como de forma colectiva?<span class="Apple-converted-space">  </span>En este sentido la concesión de uno de los premios de la ACCA al Espai Zero1 de Olot, y las diferentes llamadas de protesta que se han hecho respecto al CoNCA, por ejemplo, marcan una línea? Ante esta perspectiva negativa, ¿qué podemos hacer? ¿Cuál puede ser a medio plazo la consecuencia de la unión entre la crisis<span class="Apple-converted-space">  </span>y la nueva ordenación del sistema del arte? ¿Estaremos ante una diáspora <span class="Apple-converted-space">  </span>generalizada de jóvenes creadores?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>J.M.M.:</b></span> No sé si el cierre de l’Espai Zero1 de Olot tendrá consecuencias, creo que hemos conseguido airear bastante la ilógica de ese cierre, que yo interpreto desde la lógica paranoica de los partidos: un gobierno nuevo, de otro color político, debe caracterizarse por terminar con las cosas más significativas que habían conseguido los del otro bando. Aunque eso sea injusto, como en el caso que nos ocupa porque el centro de arte de Olot tenía una trayectoria espléndida. Y conste que la crisis no puede servir siempre para la cancelación de proyectos, eso es, una vez más, un argumento de mediocres. Somos pocos, pero hemos “vociferado” bastante. El premio que la asamblea de l’Associació Catalana de Crítics d’Art concedió a l’Espai Zero1 creo que demuestra que, a pesar del tópico de que los críticos de arte viven alejados de la realidad social, los críticos catalanes saben responder a los ultrajes culturales. El premio se concede asambleariamente y el premio al centro que dirigía David Santaeluària obtuvo un porcentaje de voto de los más altos que recuerdo, alrededor de un 80%. Con todo, seguimos siendo un sector con poco peso cultural, si el arte de hoy día es poco valorado, los discursos que genera todavía lo son menos, pienso. Es una injusticia más. Aún estamos dominados por el canon de la literatura, lo que no es malo, pero desde la visualidad se gestan reflexiones y ensayos que explican mejor algunos de los problemas de nuestro tiempo. Habrá que seguir reivindicando nuestra esfera de actuación.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Sin embargo, te hago una última pregunta ¿tú crees que se puede afirmar con rotundidad que CiU quiere sustituir el discurso crítico del arte contemporáneo por una visión de producción cultural económicamente rentable?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>J.M.M.:</b></span> Responder que sí a tu pregunta significaría otorgarle al gobierno de CiU una estrategia cultural, un plan, y yo no creo que tal cosa exista. Es evidente que hay voces de la administración que piden que la cultura sea más rentable y, en algunas ocasiones, pueden incluso llegar a tener razón.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Me parece que la misión de la gente de la cultura es intentar hacer llegar sus obras y sus discursos al máximo número de personas, lo entiendan o no. El arte por el arte o la cultura por la cultura no me parecen opciones deseables. Yo, como el poeta, también maldigo la poesía concebida como un lujo cultural. Pero, claro, de ahí a pasar a defender que toda la cultura es una industria, como hacen los gobernantes de ahora y buena parte de los anteriores, y que los artistas son simplemente empresarios es una calamidad, un rebuzno, una idiotez de inquietantes repercusiones. A esas personas, efectivamente, el arte contemporáneo que genera conocimiento, reflexión y espíritu crítico les molesta sobre manera.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>S.: </b></span>Muchas gracias, Joan.</p>
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		<title>Isidre Manils: El placer estético del artista discreto.</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Apr 2015 17:04:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Ontañón]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La pintura de Isidre Manils (Mollet, 1948) es figurativa, muy bien realizada, lenta y laboriosa. Deja ver a través de la luz el placer del artista que poco a poco, en su estudio...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p class="p1" style="text-align: justify;"><strong>La pintura de Isidre Manils (Mollet, 1948) es figurativa, muy bien realizada, lenta y laboriosa. Deja ver a través de la luz el placer del artista que poco a poco, en su estudio investiga con las imágenes, con las formas y construye un universo personal en el que controla todos los detalles. En esta conversación<span class="Apple-converted-space">  </span>nos da las claves para profundizar en su pintura y en las relaciones que mantiene con el cine como elemento de estimulación estética. Isidre Manils realizó sus estudios artísticos en la Escola Massana, centro en el que es profesor en la actualidad y en paralelo desarrolla una intensa carrera profesional.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>Antonio Ontañón:</b></span> Una de las características más peculiares de tu trabajo artístico es la relación con el cine. ¿Cómo surge esta relación tan intensa?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>Isidre Manils:</b></span> Yo nací en Mollet en una familia que era propietaria de un cine, el cine Ateneo. La vivienda de mis padres estaba adosada al local del cine y allí jugábamos con mi hermana y mis primos. Las películas me fascinaban pero también el lugar en sí. Una de las cosas que más miedo me daba era tener que atravesar la sala vacía yo solo, a oscuras, cuando no había proyección para ir a buscar algo al otro lado. En cualquier caso me siento un privilegiado por haber podido acceder al mundo de la imagen tan pronto, cuando todavía no había televisión y de una forma tan intensa, en los años cincuenta, cuando la guerra civil estaba todavía tan cerca y todo era gris: la gente y la situación. Sin embargo, en el cine había luz, mujeres guapas, hombres atractivos, historias emocionantes. Incluso había color, me acuerdo cuando llegaron las películas en color y fue necesario cambiar la maquinaria.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> También estaba el momento NO-DO.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> Era la única parte horrorosa del asunto. Pero este gusto por el cine coincide con mis ganas por dibujar. Entonces empecé a hacer dos cosas que todavía hago, dibujar e ir al cine. Dos pasiones que empezaron de forma simultánea. Mi familia recuerda que a los ocho años yo manifesté la voluntad de ser pintor. Por otro lado el cine tenía una parte gráfica que me fascinaba. Las fotografías de las películas, que se colocaban en la parte exterior, en la entrada, que nosotros llamábamos cuadros (recuerdo la fuerte impresión que me produjeron las imágenes de la película de Bergman <span class="s2"><i>El séptimo sello</i></span>, que no pude ver porque “no era apta para menores” como se decía en la época) y también había un señor mayor, un rotulista que hacía a mano las letras con el título de la película y mezclaba los colores y hacía pequeños dibujos para anunciarla y a mi me encantaba ver cómo trabajaba. Sin embargo, cuando estoy en el. Simplemente me concentro en la película. La relación cine no pienso en la pintura, no estoy pensando convertir aquellas imágenes que estoy viendo en cuadros. viene después, hasta el punto en el que pese a ser pintor estoy influenciado de una manera mucho más intensa por el cine que por la pintura: más influenciado por Hitchcock que por Picasso, como digo en el catálogo de la exposición “Cine Ateneo” de Sabadell. Me siento más influenciado estéticamente por la imagen cinematográfica que por las artes visuales.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> <span class="s2">¿Siempre has sido consciente de esto a lo largo de tu carrera?</span></p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> Hubo un momento muy importante para mí, hacia los setenta, cuando yo tenía veinte años, que fue la irrupción del arte conceptual al que me sumé de una manera entusiasta, también por lo que representaba de protesta política. Por un lado me sirvió para alejarme de la influencia informalista de Tàpies, que era muy poderosa. Estuve seis años sin pintar. Dentro del conceptualismo, a pesar de que realicé sin mucha convicción alguna acción en la calle, siempre me interesó más la vertiente fotográfica. Por ejemplo, la primera exposición individual que hice fue de Polaroids. Eso sí que me interesaba más que utilizar una base lingüística. Ramón Herreros y Ferran García Sevilla me invitaron a participar en una película, creo que se titulaba <span class="s2"><i>Imatge</i></span>, cuyo paradero desconozco. En la filmoteca, donde me pasaba las tardes en aquella época, vi otro cine, films de Straub, Wenders, Syberbeg, etcétera. Y justo en ese momento me volvieron a entrar ganas de pintar.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> ¿Y el cine?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> <span class="s2">Lo dejé. Creo que si hubiera tenido entonces las facilidades técnicas que hay ahora, con los soportes digitales, a lo mejor hubiera continuado. Pero todos los elementos técnicos, como el super-8 eran muy precarios y caros y además el cine exige una acción colectiva en la que nunca me he sentido demasiado a gusto. Prefiero el trabajo íntimo, la pintura en el taller que se hace casi en secreto y sin subvenciones económicas. Esto me encanta. En cualquier caso, pienso que la pintura y el cine son las dos grandes artes de la mirada</span>.</p>
<div id="attachment_1749" class="wp-caption alignnone" style="width: 620px"><img class="wp-image-1749 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2015/04/AT_INICIS_002.jpg" alt="AT_INICIS_002" width="620" height="374" />
<p class="wp-caption-text"><b>Fig.1.</b> Isidre Manils, <i>Sabates</i>, 27 x 16 cm., acrílico sobre tela (1979). Original en color.</p>
</div>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> ¿Y la vuelta a la pintura?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> Después de seis años, en 1979, vuelvo con una pintura casi hiperrealista, muy alejada del informalismo, como se ve en <span class="s2"><i>Sabates</i></span>, (fig. 1) una pequeña pintura acrílica que representa un collage formado por tres zapatos. Aunque luego en los ochenta me dejé influir por el imperante neoexpresionismo e hice un tipo de pintura que daba mucha importancia al gesto un poco salvaje de aquella época. Por un lado lo pasé muy mal porque no me sentía realmente identificado con este estilo a pesar de practicarlo, pero por otro lado, al ver estas pinturas me doy cuenta que algunos de los temas que traté en ese momento luego han permanecido, como los personajes de espaldas o las parejas besándose. Pero un día, con bastante alivio, dejé de ser expresionista y volví a otra manera de trabajar más lenta, reposada, más fina y precisa con la que siempre me he identificado.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Es curioso porque siempre hay como una especie de bajo continuo al que vas volviendo al final de cada etapa.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> Yo soy un pintor que siempre ha necesitado la imagen para pintar. No soy un pintor de formas o texturas. Necesito la imagen en el sentido de realizar construcciones visuales que son mucho más abiertas de lo que parece. Tanto por el proceso como por la técnica.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Es curioso que de los dos artistas que has citado, ambos hayan hecho después una carrera pictórica. ¿No crees que en el caso de García Sevilla pueda haber algún componente de oportunismo en el hecho de pasar de una militancia conceptual muy intensa a convertirse en pintor cuando la pintura se vuelve a cotizar en los ochenta, al calor del neoexpresionismo?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> No lo creo. Más bien forma parte de las paradojas del acto creativo. Además, visto desde ahora su pintura de los ochenta es de las que mejor resiste el paso del tiempo, a pesar de mostrar claramente el momento en el que se realiza.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Por ejemplo, dentro de los motivos que utilizas ¿qué es lo que tanto te atrae del fuego, que es una imagen que has utilizado mucho?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s3"><b>I.M.:</b></span> Me atrae el fuego en sí, me encanta mirarlo, con esa variabilidad de formas y esa carga simbólica que tiene. Sin embargo, pictóricamente también me permite trabajar con la luz, que es fundamental para mí (fig. 2). Yo creo que la “materia” del cine y la pintura es la luz, que es otro elemento que tienen en común. Me planteo la pintura como una pantalla y allí tienen que pasar cosas, como una pantalla. Sin embargo hay una gran diferencia: a mi me interesa la imagen fija. No tengo cualidades de narrador. Además hay otra relación y es que el cine simplemente es luz proyectada sobre una superficie blanca. Ahí radica gran parte de su misterio y de su atmósfera. No hay materia. En mis pinturas también intento eliminar este aspecto matérico. Pinto como se ha pintado siempre, pero hago que la materia pictórica prácticamente desaparezca y prefiero conseguir una superficie lisa, casi como si fuera una imagen proyectada.</p>
<div id="attachment_1752" class="wp-caption alignnone" style="width: 620px"><img class="wp-image-1752 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2015/04/LA-VISIO-26.jpg" alt="LA VISIO 26" width="620" height="620" />
<p class="wp-caption-text"><b>Fig.2.</b> Isidre Manils, <i>K’an (3)</i>, 200 x 200 cm., acrílico sobre tela (1999). Original en color.</p>
</div>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> De esta manera consigues transmitir un cierto ambiente visual, una cierta atmósfera.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> La verdad es que más que determinadas imágenes o determinados temas lo que realmente intento es transmitir éstas atmósferas (que quizá sea lo más importante en mis pinturas), estos ambientes lumínicos que se dan en el cine y que yo intento transmitir en mis pinturas. Ambientes, que por otro lado, también se daban en la pintura clásica, que eran parte fundamental de ella. Ahora me viene a la memoria la famosa frase de Dalí cuando le preguntaron qué pintura salvaría del Museo del Prado y contestó que salvaría la atmósfera de <span class="s2"><i>Las Meninas</i></span>&#8230; <span class="s2">Por otro lado, como pasó con el motivo del fuego, yo parto de una fascinación y lo convierto en imagen pictórica hasta que agoto ese tema y se impone otro, por intuición. Sin profundizar demasiado en mis procesos psicológicos o en mis procesos intelectuales.</span></p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> En tus pinturas también aparecen unas formas visuales que recuerdan a los fotogramas y abundantes relaciones entre imágenes diferentes.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> A mi me gusta describirlo como la construcción de unas situaciones en las que se relacionan imágenes imposibles. En las que nadie pueda pensar que tienen nada que ver. Sin embargo, para mi están relacionadas. En ocasiones, mientras trabajo, tengo diferentes imágenes sobre la mesa y al estar juntas quedan como fundidas y ya no las puedo separar. Tienen una relación que no acabo de comprender, pero que sin embargo es muy intensa. Yo los defino como “acoplamientos”.</p>
<div id="attachment_1754" class="wp-caption alignnone" style="width: 620px"><img class="wp-image-1754 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2015/04/LA-VISIO-32.jpg" alt="LA VISIO 32" width="620" height="547" />
<p class="wp-caption-text"><strong>Fig.3.</strong> Isidre Manils, <em>Moments ago</em>, 195 x 170 cm., óleo sobre tela (2003). Original en color.</p>
</div>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Esto se puede relacionar con el collage surrealista. Si nos acordamos de la definición que dio Max Ernst en la que habla de la chispa de poesía o de absurdo que surge del encuentro de dos realidades disímiles en un espacio indeterminado. Esto es bastante próximo a lo que tú apuntas.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> Yo voy recogiendo imágenes de diarios o revistas, aunque no estén bien reproducidas, que por algún motivo capten mi atención y las voy guardando en cuadernos o en cajas. Sólo impongo una condición y es que no sean imágenes realizadas por artistas o por fotógrafos con aspiraciones artísticas. De alguna manera reciclo imágenes</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> También Max Ernst utilizaba las imágenes de las ilustraciones de las enciclopedias de su época&#8230; Por otro lado hay algunos críticos que han visto relaciones con el Situacionismo en el hecho de la utilización del desvío, el détournement, mediante el cual se extrapolan diferentes imágenes y se les cambia el significado. Sin embargo, creo que la utilización que tú haces es básicamente poética, mientras que los situacionistas buscaban un impacto de tipo político y antiartístico. Aunque en las películas de Debord, por ejemplo, (que él las denominaba anti-films) también se construye un cierto universo estético en base a la utilización del détournement fílmico.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> Por ejemplo en la pintura <span class="s2"><i>Moments ago</i></span> (fig. 3), una “polivisión” en la que traté de reproducir la atmósfera horrible de la guerra del Golfo vista por la televisión con las imágenes verdosas transmitidas desde los misiles y las explosiones de las bombas. También se dio la casualidad de que cuando acabé la pintura se dio por oficialmente acabada la guerra.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> En tus pinturas vas alternando el blanco y negro y el color&#8230;</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s3"><b>I.M.:</b></span><span class="s2"> Sí, porque yo incluso me acuerdo de la primera película que vi en color. En ese sentido, dependiendo de cada momento utilizo una u otra forma. Aunque el blanco y negro lo utilizo más en el dibujo.</span></p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> ¿Si hablamos de los directores de cine que más te han influido cuáles señalarías?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> Hay una serie de directores de cine que me gustan mucho por razones diferentes compuesta por Dreyer, Bresson, Ozu, Hitchcock y Lynch. Sobre todo estos dos últimos me gustan porque son oscuros pero lujosos.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Esto también se puede aplicar a tu obra, porque de alguna manera es una pintura oscura y lujosa.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> Es decir, participan de esta estética de lo bello y lo siniestro de la que hablaba Kant, pero que también recoge Eugenio Trias en un libro en el que precisamente habla de la película <span class="s2"><i>Vértigo</i></span> de Hitchcock, que quizá es la película que yo he visto más veces en mi vida porque la encuentro soberbia.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.: </b></span>Dreyer no es tan lujoso&#8230; quizá sea en Lynch en el que se ve esto más claro.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> Dreyer es más gótico, más hierático y es uno de los creadores del lenguaje cinematográfico. Lynch refleja mejor este aspecto. Sin embargo, Lynch como pintor no me gusta, le encuentro demasiado patético. Pero la relación entre pintores y cineastas siempre ha sido muy estrecha. Sobre todo al principio, eran artistas que dibujaban muy bien, por ejemplo, Fellini, Kurosawa, etc. Eran muy buenos dibujantes. Yo creo que el cine es el gran arte de las imágenes en movimiento y la pintura de la imagen fija.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Hichtcock.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> Me gusta el tratamiento de la imagen, la relación entre los planos, cómo utiliza los primeros planos y la utilización de las metonimias. Superficialmente puede parecer conservador pero fue un transformador del lenguaje cinematográfico radical. También a otros niveles con<em> La Ventana indiscreta</em> en la que refleja cómo los cinéfilos tienen un punto “mirón”.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> ¿Y en el caso de los pintores?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> Es curioso, pero me cuesta un poco más definir con claridad los pintores que me han influido que los cineastas. Si tuviera que elegir a uno seguramente sería Richter, con el que me siento bastante identificado. No sólo por la pintura, sino también por todo el proceso del uso de las imágenes en su Atlas en la que utilizamos una metodología paralela de acumulación y de relación entre las imágenes. Además, una parte de su trabajo también tiene un elemento fotográfico con el que me siento identificado.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> ¿Tàpies?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> Creo que su influencia ha sido muy importante pero que también es conveniente estar un poco apartado de estas personalidades tan poderosas ya que cuando toman un camino lo dejan prácticamente agotado. Es importante buscar tu propio camino. Sobre todo aquí donde el informalismo ha tenido un peso tan grande, casi excesivo, podríamos decir. Por otro lado, la materia pictórica, desde mi punto de vista, tiene que estar, pero no tiene que notarse, como he dicho antes. En caso contrario se convierte en una barrera, o en un ornamento. Tampoco encuentro necesario insistir siempre en el hecho de que esto es una pintura. Prefiero sumergirme en lo que las imágenes pictóricas me sugieren o me explican. Debo de ser muy clásico en este sentido porque me gusta mucho este aspecto fascinador de la pintura.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Veo que te sigue gustando mucho la pintura.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> Además de la capacidad de construir imágenes, la pintura me gusta porque es un lenguaje completamente libre en el que se puede decir todo, se puede hablar de todo y es un lenguaje muy bueno para la ficción porque gran parte de su libertad radica en que es muy ligera y barata en su ejecución. Siempre me asustó del cine esos enormes presupuestos económicos y esa complejidad colectiva. La pintura, sin embargo, es algo muy sencillo, muy directo, íntimo. Me encanta su modestia técnica. El hecho de estar tu sólo en tu casa, con los colores y la tela y ver cómo la pintura va surgiendo me sigue fascinando. Creo que la pintura es a la imagen lo que la poesía a la palabra: un acto creativo libre y directo.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Leon Golub es un pintor figurativo que realiza unas impresionantes pinturas con temas sociales de defensa de los derechos humanos.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> Sus cuadros impactan mucho más que una fotografía sobre el mismo tema porque están muy bien hechos y aunque hablen del horror, tienen un elemento de belleza que lo hace soportable desde un punto de vista visual. El horror, en sí mismo, es insoportable, pero ha habido grandes artistas como Goya o Picasso que lo han convertido en arte yendo más allá de su propia época y sus cuadros nos siguen emocionando mucho tiempo después de la época en la que se pintaron. Pero nos emocionan, sobre todo, porque son obras de arte muy buenas.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Numerosos artistas contemporáneos afirman que su labor ya no se puede definir por la técnica que utilicen sino por su proyecto de investigación. ¿Cuál es la situación de la pintura hoy en día?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> Creo que es una situación mala. Hay poca gente que pinte&#8230;</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Sin embargo, algunos de los artistas más conocidos son pintores, como Richter, por ejemplo.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> Sí, pero en las ferias o en las exposiciones internacionales cada vez se ve menos pintura. También existe la idea de que la pintura ya no sirve para expresar la contemporaneidad de una forma adecuada y que hay otros medios mucho más eficaces. Por otro lado, la pintura requiere un aprendizaje muy lento (las famosas diez mil horas) que no demasiada gente está dispuesta a hacerlo y las escuelas de arte están enfocando sus programas en otras direcciones</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>A.O.:</b></span> Muchas gracias, Isidre.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><b>I.M.:</b></span> A vosotros.</p>
<hr />
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span style="color: #808080;"><em>© del retrato de Isidre Manils de apertura:</em> <a href="https://www.facebook.com/german.peraire" target="_blank"><strong>Germán Peraire</strong></a></span></p>
<hr />
]]></content:encoded>
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		<title>Galileo, Artemisia y el disegno florentino.</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Apr 2015 14:42:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Jesús María Galech]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El historiador de la ciencia Jesús María Galech plantea una cuestión que muchas veces nos pasa desapercibida: ¿cómo cambia la representación pictórica a partir de la evolución del conocimiento científico de los artistas?...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p class="p1" style="text-align: justify;"><strong>El historiador de la ciencia Jesús María Galech plantea una cuestión que muchas veces nos pasa desapercibida: ¿cómo cambia la representación pictórica a partir de la evolución del conocimiento científico de los artistas? La pintora Artemisia Gentileschi empezó a representar el flujo de la sangre de manera diferente después de conocer las ideas de Galileo. Por tanto, la sangre que fluye del cuello de Holofernes tuvo que cambiar de trayectoria.</strong></p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Galileo Galilei y Artemisia Gentileschi son dos personajes importantes de la historia de la ciencia y del arte del inicio del siglo XVII, implicados en polémicas y juicios en vida y que hoy en día continúan siendo controvertidos, aunque por muy diferentes motivos. El proceso inquisitorial que sufrió Galileo por defender un universo al estilo de Copérnico, rebajando la Tierra a la categoría de un planeta más y poniendo el Sol como nuevo centro de lo que nosotros entendemos como el Sistema Solar, es con seguridad el conflicto entre ciencia y religión más famoso y comentado de la historia, con el permiso del debate sobre la teoría de la evolución de Charles Darwin. Nada nuevo añadiré aquí a este tema tergiversado hasta la saciedad tanto por defensores a ultranza de la ciencia como por fundamentalistas de la religión. Lo que pretendo es completar la imagen que se pueda tener del Galileo científico, o mejor, filósofo natural, como entonces se llamaban, añadiendo una visión que contextualiza su trabajo desde el ámbito de las artes visuales. En una de éstas, la pintura, su contemporánea Artemisia destacó enormemente y fue reconocida en su tiempo, pero en cambio su figura quedó prácticamente olvidada por esa insistencia nefasta que durante siglos ha propiciado una historia obtusa, estrecha y parcial tanto de las artes como de las ciencias en la que la mujer quedaba sistemáticamente fuera.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Hubo que esperar hasta la década de los años 70 del siglo XX para que un grupo de historiadoras del arte feministas reivindicaran la figura de Artemisia y la colocaran, con razón, entre los grandes maestros de la pintura. Tampoco entraré aquí a tratar la imagen que de Artemisia ha construido la historiografía feminista, sino que lo que intento es mostrar una perspectiva bastante desconocida de una de sus obras más conocidas: la relación con la ciencia de su tiempo. Artemisia y Galileo se conocieron, se cartearon y fueron amigos. El lugar de conexión entre ellos fue la ciudad de Florencia y aquí comienza este viaje histórico. Explicaré primero alguna de las cuestiones que enlazan a Galileo con las artes visuales y terminaré con el acercamiento que hizo Artemisia al mundo de la ciencia.</p>
<p class="p3" style="text-align: justify;"><b><br />
La Accademia del Disegno</b></p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Florencia a finales del siglo XVI era una ciudad orgullosa de su tradición artística, algo que tenían muy claro los grandes duques de Médici, conscientes de su importancia cultural y política. En 1562 Giorgio Vasari (1511-1574), siempre recordado como “el primer historiador del arte”, fundó bajo los auspicios del Gran Duque Cosme I de Médici la Accademia del Disegno, la institución más importante para los artistas florentinos de aquel tiempo y en la que prácticamente todos se matricularon. Una institución del estado, y por tanto con fines políticos para mayor gloria de la ciudad y de sus gobernantes, a la vez que una organización que iba más allá de los habituales gremios de artesanos y bajo la que pintores, escultores y arquitectos, ahora intelectuales, se podían reunir para tratar temas de arte, literatura, filosofía y ciencia. Tenía, además, el estatuto de universidad, abierta a la entrada de personas de cualquier parte con un interés en aprender.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Lo que verdaderamente hacía única a la Accademia era la premisa, defendida con vehemencia por Vasari, de que la pintura, la escultura y la arquitectura estaban basadas en el disegno, el padre común a las tres artes. Vasari describió el nexo de unión entre la idea creativa que inspira al artista y la expresión de dicha idea mediante este concepto: “La idea que se forma en el intelecto y que después se expresa mediante las manos se llama disegno. Es posible concluir que este disegno no es nada más que una aparente expresión y declaración del concepto que uno tiene en mente, el cual es imaginado y creado en el intelecto por la percepción de la idea”.<span class="Apple-converted-space">  </span>Los estatutos de la Accademia establecían el programa educativo y los servicios sociales y jurídicos para sus miembros. Además de la enseñanza práctica de la pintura, la escultura y la arquitectura impartida por tres profesores elegidos anualmente, los artistas también debían asistir a clases de geometría y de anatomía, dos ciencias que Vasari consideraba imprescindibles para la práctica de las artes visuales. En particular, se insistía en los conocimientos relacionados con la perspectiva lineal y la interpretación y representación de luces y sombras, para lo que se contrataba un geómetra profesional, un experto externo o visitatore, con el fin de enseñar perspectiva y claroscuro a los jóvenes artistas.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Las posibilidades de las artes visuales para transmitir información cambiaron en el Renacimiento debido, sobre todo, a tres factores interrelacionados: el naturalismo, la perspectiva y la imprenta. Desde Giotto (1267-1337), muchos artistas se mostraron fascinados por el estudio y la reproducción del mundo natural con todo el detalle posible. La naturaleza se convirtió en el objetivo de la mirada y del intelecto, en palabras de Alberto Durero (1471-1528), “el arte está en la naturaleza. Quien consiga extraerlo lo poseerá”. Imitar la naturaleza se entendía como la habilidad de crear imágenes que representasen el mundo tal y como lo ven nuestros ojos, cuestión íntimamente ligada con el desarrollo a partir del siglo XIII de métodos para representar visualmente objetos existentes en el espacio tridimensional que percibimos. Fue Filippo Brunelleschi (1377-1446) quien consiguió especificar unas reglas geométricas para la representación espacial: la perspectiva lineal. Un método práctico y de fácil enseñanza, lo que dio como resultado la proliferación de libros para su aprendizaje, entre los que destacan los escritos por Leon Battista Alberti (1404-1472), Piero della Francesca (1416-1492), Luca Pacioli (1446-1517) y Durero. Con la llegada de la imprenta de tipos móviles en la segunda mitad del siglo XV, la difusión de esta nueva metodología creció exponencialmente, al tiempo que también permitía la copia exacta de la representación de información visual.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">El resultado de los tres factores mencionados fue, por un lado, la consagración del naturalismo y la perspectiva lineal como el lenguaje común del arte europeo y, por el otro, un cambio profundo en las ciencias. Los libros profusamente ilustrados de anatomía humana de Andreas Vesalius (1514-1564) o de botánica de Otto Brunfels (1489-1534) son ejemplos fascinantes de esto último y de cómo la colaboración entre personas orientadas hacia las artes y aquellas dedicadas a las ciencias se volvió tremendamente necesaria. Se comprende así la insistencia de Vasari en la enseñanza de la anatomía, la perspectiva, el tratamiento de la luz y el claroscuro a los miembros y estudiantes de la Accademia del Disegno, institución que desde este punto de vista podemos considerar como la culminación de los esfuerzos iniciados dos siglos antes.</p>
<p class="p3" style="text-align: justify;"><b><br />
Galileo y la Luna</b></p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">La labor de la enseñanza de geometría en la academia florentina estaba encargada desde su fundación a matemáticos profesionales y afortunadamente disponemos de abundante información de las personas que desempeñaron esta tarea. Una de ellas fue el matemático Ostilio Ricci (1540-1603), en buena medida responsable de que el joven Galileo reorientara sus estudios hacia la matemática. Galileo Galilei (1564-1642) nació en Pisa, entonces parte del Ducado de Florencia, y era el hijo mayor de los siete que tuvieron Giulia Ammannati y Vicenzo Galilei, conocido compositor, teórico de la música e intérprete de laúd. Vicenzo, contrariado al parecer por las intenciones iniciales de Galileo de hacer la carrera eclesiástica, consiguió convencerle para que se matriculara en los estudios de medicina de la Universidad de Pisa. En estas estaba Galileo cuando se le ocurrió asistir a una conferencia sobre geometría que en 1580 impartió en la universidad Ostilio Ricci, que era el matemático de la corte del Gran Duque Francisco I de Médici y el profesor de matemáticas de la Accademia del Disegno de Florencia. Tanto le impactó la lección y la persona de Ricci que decidió dejar los estudios de medicina y trasladarse a Florencia para matricularse en la academia. Allí hizo buenos amigos, como el pintor Ludovico Cardi (1559-1613), más conocido como Cigoli y sobre el que más adelante volveré, aprendió matemáticas con Ricci y, tal vez lo más importante, conoció de primera mano y poco a poco se introdujo en el complejo entramado de patronazgo que permeaba la corte de los Médici.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Acabados los estudios, con 24 años y sin trabajo definido, Galileo intentó sin éxito conseguir la plaza de profesor de matemáticas en la academia. Para ello se sirvió del matemático Guidobaldo del Monte (1545-1607), quien ya estaba fascinado por los conocimientos matemáticos de Galileo gracias a un estudio que éste le había enviado concerniente al equilibrio hidrostático. Guidobaldo le sugirió enviar una carta a su hermano, el cardenal Francesco Maria del Monte, reclamando la plaza. A pesar de hacerlo Galileo no consiguió el puesto, pero sí obtuvo a cambio un trabajo como profesor de matemáticas en la Universidad de Pisa (más tarde, en 1592, Guidobaldo también intercedió para que Galileo fuera nombrado profesor de matemáticas en la Universidad de Padua). Corría el año 1589 y Galileo dejaba Florencia para ir a Pisa. Probablemente lo hacía con una sensación agridulce, pues había conseguido un trabajo pero a cambio de abandonar aquella corte que tanto le atraía. Eran tiempos en que los matemáticos luchaban por conseguir un reconocimiento social y una legitimación filosófica de su trabajo y Galileo había conocido en Florencia el ideal al que deseaba aspirar: la figura del artista o del matemático de la corte, una posición independiente y libre de obligaciones en la enseñanza pública, una vida dedicada a la investigación.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Muchas investigaciones y inventos que realizó Galileo en sus años en Pisa y Padua los ofreció como regalos a personas influyentes, primero a personalidades de estas dos ciudades y a principios del siglo XVII a los Médici. Entre los regalos había instrumentos como el compás militar y el telescopio, sus libros y cartas e incluso sus descubrimientos astronómicos. También siguió estrictamente una de las prerrogativas habituales de los artistas de la corte: el diseño de emblemas y escudos de armas para los poderosos que permitieran hacer accesibles a los sentidos la gloria de su gobierno. Así, en 1608 diseñó un emblema que regaló al príncipe Cosme II de Médici para conseguir su favor y para ello compró a Guidobaldo del Monte una piedra imán esférica que representaba una de las esferas que decoraban el escudo de los Médici. Con ocasión de la boda de Cosme II ese mismo año, sugirió un emblema fabricado con la piedra imán y seis bolas de hierro adheridas a ella por la atracción magnética y en 1610 le regaló otras cuatro esferas. Sin duda, unas inversiones con vistas al futuro y de las cuales disponemos hoy de evidencias visuales en forma de dibujos.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Fue en mayo de 1609 cuando Galileo tuvo por primera vez noticias de un nuevo invento: el telescopio. Rápidamente consiguió las instrucciones de fabricación y gracias a sus conocimientos de óptica y perspectiva pudo mejorar su diseño, de forma que en pocos meses ya disponía de sus propios telescopios de cerca de 20 aumentos. Las observaciones de las fases de la Luna que realizó entre noviembre y diciembre de aquel año y las posteriores conclusiones que con prontitud dedujo son una clara muestra de hasta qué punto su formación en perspectiva y claroscuro contribuyó a sus descubrimientos astronómicos. Es posible que durante estas observaciones telescópicas de la Luna realizara bocetos, aunque ninguno ha sobrevivido al paso del tiempo. Lo que sí se conserva son los siete dibujos en sepia aguada que realizó poco después de la Luna y que demuestran su capacidad artística en el manejo de la tinta y en el uso de la técnica del claroscuro (Fig. 1).</p>
<div id="attachment_1728" class="wp-caption alignnone" style="width: 620px"><img class="wp-image-1728 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2015/03/gallileo_moon_drawings.jpeg" alt="Fig.1. Galileo, acuarelas de la Luna en el manuscrito de Sidereus nuncius, 1609" width="620" height="890" />
<p class="wp-caption-text"><b>Fig.1.</b> Galileo, acuarelas de la Luna en el manuscrito de <em>Sidereus nuncius</em>, 1609</p>
</div>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Galileo preparó estas acuarelas como guía para el grabador que ilustró su libro <span class="s1"><i>Sidereus nuncius</i></span>, “Mensajero de las estrellas”, publicado con toda celeridad en marzo de 1610, apenas cinco meses después de comenzar a observar el cielo con el telescopio. Solo cinco grabados ilustran el libro y ninguno corresponde exactamente con las acuarelas. La figura 2 muestra cómo dos de estos grabados aparecen en el libro. La descripción que escribió para acompañarlas denota la impresión que le causó: “He llegado a la opinión y convicción de que la superficie de la Luna no es suave, uniforme y perfectamente esférica como un gran número de filósofos creen, sino que es irregular, rugosa y llena de cavidades y prominencias, no siendo diferente de la cara de la Tierra, con un relieve de cadenas montañosas y profundos valles”.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Comparando las figuras 1 y 2 salta a la vista que los grabados del libro enfatizan, tal vez demasiado, las características más sobresalientes de la superficie lunar, en particular el gran cráter que se aprecia en la figura 2 en la parte inferior central de las imágenes. A pesar de que los grabados muestran una Luna más parecida a las fotografías actuales por su particular acabado metálico, es en las acuarelas donde podemos apreciar la calidad artística del trabajo de Galileo. Las precisas pinceladas representan media docena de tonos y hacen palpable su dominio del contraste de superficies, la habilidad para reproducir partes claras y oscuras de forma que sus intensidades mutuas queden reforzadas. En la figura 1, justo debajo de la primera ilustración de la parte superior izquierda, se puede apreciar lo que parece ser una prueba de pinceladas oscuras y claras alrededor de una pequeña zona en blanco, seguramente para ayudar a su grabador a entender el aspecto del cráter al hacerse visible por la luz de la Luna creciente. Con una economía artística envidiable, indicó la parte invisible de la profundidad del cráter mediante una única pincelada oscura y dejó una rodaja de papel sin pintar para representar su borde brillante, allá donde sí llega la luz del Sol. Cuando miraba la Luna con su telescopio la imagen sin duda era borrosa y confusa, pero su conocimiento del claroscuro le permitió interpretarla correctamente como la imagen de una superficie con relieve, algo que hasta ese momento nadie había dicho, e igualmente le facilitó la tarea de transmitir su descubrimiento en forma de ilustraciones precisas. Además, realizó cálculos basados en la perspectiva lineal, también publicados en Sidereus nuncius, sobre la altura de algunas montañas lunares. Su dominio para tratar pictóricamente la luz reflejada incluso le permitió mostrar en sus acuarelas el llamado “brillo de la Tierra”, es decir, el reflejo de la luz solar sobre la superficie de nuestro planeta y que en determinadas condiciones ilumina vagamente la parte oscura de la única cara de la Luna que desde la Tierra podemos observar.</p>
<div id="attachment_1729" class="wp-caption alignnone" style="width: 620px"><img class="wp-image-1729 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2015/03/figura2_sidereus-nuncius.jpeg" alt="Fig. 2. Páginas del libro de Galileo Sidereus nuncius, 1610." width="620" height="408" />
<p class="wp-caption-text"><b>Fig. 2.</b> Páginas del libro de Galileo <i>Sidereus nuncius</i>, 1610.</p>
</div>
<p class="p1" style="text-align: justify;">También en 1610, su amigo Ludovico Cigoli recibió el encargo de pintar un fresco en el techo abovedado de la capilla del papa Pablo V en la basílica de Santa María Maggiore en Roma. El complicado proyecto incluía la representación de la Virgen María de pie sobre la Luna a lo largo del eje central de la cúpula. A su conclusión en 1612 y de forma inesperada, Cigoli presentó una Luna irregular y rugosa (Fig. 3), como nunca antes había aparecido en la abundante iconografía de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, siempre asociada a una Luna perfectamente esférica que recordaba su pureza. Cigoli se inspiró en los trabajos de Galileo y, sorprendentemente, las autoridades eclesiásticas lo permitieron en un momento en que sus descubrimientos comenzaban a ser controvertidos. Eso sí, oficialmente el fresco se designó como Ascensión y no como Inmaculada Concepción de la Virgen María.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">En una carta que Cigoli envió a Galileo fechada el 7 de julio de 1612, el pintor le honró una vez más. Le comparó con Miguel Ángel, rompedor de las reglas de Vitruvio y rebelde de los órdenes tradicionales: “Pienso que contigo pasa lo mismo que con Miguel Ángel cuando comenzó a construir fuera del orden establecido hasta ese momento y todos los demás de forma unánime se volvieron contra él diciendo que Miguel Ángel había arruinado la arquitectura”. El vínculo entre Miguel Ángel y Galileo fue más allá de la metáfora con Vincenzo Viviani (1622-1703), discípulo del astrónomo y profesor de matemáticas en la Accademia del Disegno a partir de 1647. Viviani escribió la primera biografía de Galileo, llena de elogios, que se publicó por primera vez en 1717 con el título <span class="s1"><i>Racconto istorico della vita del Sig.r Galileo Galilei</i></span> y que seguía el estilo marcado por Giorgio Vasari en su <span class="s1"><i>Vite dé più eccellenti pinttori scultori de architettori</i></span> (1550). Viviani comparaba la observación científica y experimental de Galileo con los métodos de observación empírica usados por los grandes pintores florentinos, como Giotto, e incluso incluyó en la biografía hechos que en realidad pertenecían a la vida de este pintor. También conectó usando la astrología el nacimiento de Galileo (15 de febrero de 1564) con la muerte de Miguel Ángel, ocurrida tres días después, para lo cual no dudó en falsificar la primera fecha asegurando que ambos hechos tuvieron lugar el mismo día. Esta conexión entre Miguel Ángel y Galileo se convirtió en un topos, de forma que por ejemplo el filósofo Immanuel Kant (1724-1804) escribía acerca de tres genios: Miguel Ángel, Galileo y Newton. No fue hasta 1887 cuando el editor de la obra completa de Galileo, Antonio Favaro, descubrió la cuidadosa manipulación de Viviani.</p>
<div id="attachment_1730" class="wp-caption alignleft" style="width: 300px"><img class="wp-image-1730 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2015/03/cigoli_virgin.jpeg" alt="Fig. 3. Ludovico Cigoli Ascensión de la Virgen María, 1612, Capilla Paulina, Santa María Maggiore, Roma." width="300" height="453" />
<p class="wp-caption-text"><b>Fig. 3.</b> Ludovico Cigoli <i>Ascensión de la Virgen María</i>, 1612, Capilla Paulina, Santa María Maggiore, Roma.</p>
</div>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><span class="s1"><i>Sidereus nuncius</i> también incluía otro de los grandes descubrimientos astronómicos de Galileo, la existencia de cuatro lunas alrededor del planeta Júpiter. Siguiendo su imparable afán de agradar a los Médici, las nombró “estrellas mediceas” y así se lo comunicó a la familia en la dedicatoria del libro al Gran Duque Cosme II. Ahora la gloria de los Médici quedaba inmortalizada más allá del plano terrenal, eternamente ligada a las estrellas. En septiembre de 1610, seis meses después de la publicación del libro, Galileo estaba ya de vuelta en Florencia con el título de matemático y filósofo de la corte del Gran Duque, sin obligaciones docentes y con un sueldo anual de 1.000 escudos, estipendio entre los diez más altos de toda la Toscana. Una remuneración que triplicaba la de cualquier artista o ingeniero de la corte, vez y media más alta que la de un primer secretario como Belisario Vinta o Curzio Pichena y similar al sueldo del oficial de la corte de más alto rango, el mayordomo mayor. Galileo cobraba el doble que el escultor Giambologna, el artista más famoso a principios del siglo XVII en la corte de los Médici. Siendo así, conviene aclarar que este magnífico patronazgo no era por la valía de sus descubrimientos científicos, sino por la conexión causal que Galileo consiguió establecer y transmitir entre dichos hallazgos y la gloria pasada y futura de los Médici.</span></p>
<p class="p3" style="text-align: justify;"><b><br />
Artemisia y la nueva ciencia</b></p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">En el verano de 1611, cuando Ludovico Cigoli trabajaba en su fresco de la capilla de Santa María Maggiore de Roma, la pintora Artemisia Gentileschi (1593-1653) visitó la basílica. Se encontraba en Roma en pleno desarrollo del proceso judicial, del cual era víctima y testigo, en el que su padre Orazio denunciaba a Agostino Tassi por ultrajar el honor de la familia. Siguiendo la recomendación de su padre visitó diversas iglesias y en la de Santa María pudo contemplar la que poco después sería la primera Luna plena de cráteres de la historia del arte. Este fue, probablemente, su primer contacto con las ideas y descubrimientos de Galileo. El 29 de noviembre de 1612, poco después de acabar el largo juicio, Artemisia se casó con Pierantonio de Vicenzo Stiattesi (su separación vendría en 1622) y juntos se trasladaron a vivir a principios de 1613 a Florencia, ciudad en la que residía la familia de su marido.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">En Florencia se encontraba, como ya he comentado, Galileo, el flamante matemático y filósofo de la corte. Ese mismo año Artemisia y él se conocieron personalmente en la Accademia del Disegno, de la cual acababa de ser nombrado miembro el astrónomo. La joven pintora comenzó en 1614 a asistir a las clases en la academia y en 1616 fue también nombrada miembro, la primera mujer en conseguirlo. Su relación de amistad con Galileo duró décadas, pero solo disponemos de un documento escrito al respecto, una carta escrita por Artemisia desde Nápoles el 9 de octubre de 1635 dirigida a Galileo, quien entonces se encontraba bajo arresto domiciliario como resultado de su juicio inquisitorial. En el texto la pintora pedía ayuda a Galileo para poder cobrar dos pinturas que había enviado recientemente a Fernando II de Médici, hijo y sucesor de Cosme II. No hay constancia de cómo acabó este tema, pero la misiva arroja luz sobre la relación entre los dos maestros, puesto que Artemisia añadió que le solicitaba su intercesión tal y como había hecho quince años antes con otra obra por la cual consiguió una excelente remuneración, “la pintura de aquella Judith que di a su Serenísima Alteza el Gran Duque Cosme II”.</p>
<div id="attachment_1731" class="wp-caption alignleft" style="width: 300px"><img class="size-full wp-image-1731" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2015/03/GENTILESCHI_Judith.jpeg" alt="Fig. 4. Artemisia Gentileschi detalle de Judith decapitando a Holofernes, 1620-21, Galería de los Ufizzi, Florencia." width="300" height="365" />
<p class="wp-caption-text"><b>Fig. 4.</b> Artemisia Gentileschi detalle de <i>Judith decapitando a Holofernes</i>, 1620-21, Galería de los Ufizzi, Florencia.</p>
</div>
<div id="attachment_1732" class="wp-caption alignleft" style="width: 300px"><img class="size-full wp-image-1732" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2015/03/judithslayingholofernes2.jpeg" alt="Fig. 5. Artemisia Gentileschi detalle de Judith decapitando a Holofernes, 1612-13, Museo Nacional de Capodimonte, Nápoles." width="300" height="371" />
<p class="wp-caption-text"><b>Fig. 5.</b> Artemisia Gentileschi detalle de <i>Judith decapitando a Holofernes</i>, 1612-13, Museo Nacional de Capodimonte, Nápoles.</p>
</div>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Con toda seguridad se trataba de la obra <span class="s1"><i>Judith decapitando a Holofernes</i></span> (fig. 4), pintada en Florencia entre 1620 y 1621 y entregada antes de la muerte de Cosme II ese mismo año. Representa la historia bíblica de Judith quien, con la ayuda de su doncella Abra, decapita al general asirio Holofernes tras haberlo seducido. Una pintura que muestra con claridad la influencia que recibió del realismo de Caravaggio y sus seguidores, entre los que estaba su padre Orazio, así como la intensidad dramática y la energía concentrada características de las obras de Artemisia.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Esta Judith, actualmente en la Galería de los Ufizzi de Florencia, no es la única Judith que pintó Artemisia. En realidad es casi una réplica de otra obra anterior con el mismo título y pintada en Roma entre 1612 y 1613 (Fig. 5), tanto que se podría jugar a aquello de encuentre las diferencias. Aparte de cambios de color, de ropajes y de algún adorno, una de las diferencias que salta a la vista es el tratamiento diferenciado de la sangre que brota del cuello de Holofernes.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Mientras en la primera versión, la de la figura 5, la sangre gotea y se derrama por las sábanas, en la Judith florentina de la figura 4 la sangre sale también disparada en forma de chorros desde la herida abierta en el cuello del general. No se puede cuestionar que Artemisia introdujo semejante cambio bien consciente de lo que hacía. Sin duda aporta más teatralidad a la obra, como congelando en el tiempo el terrible momento. Qué impulsó a la autora a realizar esta modificación, ¿simplemente una intención de amplificar el efecto dramático? Bien pudiera ser que su amigo Galileo tuviera algo que ver con todo esto, más aún si tenemos en cuenta que Artemisia le conoció después de pintar la primera versión en Roma y trasladarse a Florencia.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Decía Galileo en su libro de 1623 <span class="s1"><i>Il Saggiatore</i></span>, “El ensayador”, que “la filosofía [se refiere a la filosofía natural, la ciencia de su tiempo] está escrita en este grandioso libro que está continuamente abierto delante de nuestros ojos [el universo], pero que no podemos descifrar si antes no se comprende el lenguaje ni se conocen los caracteres en que está escrito. Está escrito en lenguaje matemático, y sus caracteres son triángulos, círculos y figuras geométricas. Sin estos medios es humanamente imposible comprender una sola palabra: sin ellos, vagamos vanamente por un oscuro laberinto”. Así, dedicó su vida a buscar la expresión matemática de aquello que observaba en la naturaleza, es decir, a tratar de encontrar el cómo y no tanto el porqué, una nueva característica crucial de la ciencia moderna que estaba naciendo en aquellos años y que continúa presente en la ciencia contemporánea. En particular y para lo que aquí nos interesa, desde sus primeros trabajos estudió el movimiento de los cuerpos, tema que no era simplemente teórico puesto que estaba íntimamente ligado, por ejemplo, con la ingeniería militar. Vimos antes que Galileo había regalado a los Médici un compás militar diseñado por él a finales del siglo XVI de gran utilidad para el cálculo en artillería de la inclinación de los cañones o de la cantidad de pólvora requerida para alcanzar un objetivo dado. Llegar a construir este tipo de instrumento supone un conocimiento profundo de las leyes del movimiento de los cuerpos, de su aceleración y caída. Galileo descubrió que el recorrido que hace un proyectil es una parábola (en el vacío o con una fricción mínima con el aire).</p>
<div id="attachment_1735" class="wp-caption alignleft" style="width: 300px"><a href="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2015/04/trayectoria.jpg"><img class="size-full wp-image-1735" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2015/04/trayectoria.jpg" alt="Fig. 6. Galileo, notas manuscritas sobre la trayectoria parabólica de proyectiles, 1608. " width="300" height="86" /></a>
<p class="wp-caption-text"><b>Fig. 6.</b> Notas manuscritas sobre la trayectoria parabólica de proyectiles, 1608, de <strong>Galileo</strong>.</p>
</div>
<div id="attachment_1736" class="wp-caption alignleft" style="width: 300px"><img class="size-full wp-image-1736" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2015/04/7.jpg" alt="Fig. 7. Trazos de los chorros de sangre en Judith decapitando a Holofernes, 1620-21, de Artemisia Gentileschi." width="300" height="175" />
<p class="wp-caption-text"><b>Fig. 7.</b> Trazos de los chorros de sangre en <i>Judith decapitando a Holofernes</i>, 1620-21, de <b>Artemisia Gentileschi</b>.</p>
</div>
<p class="p1" style="text-align: justify;">La figura 6 muestra un manuscrito de 1608 con anotaciones de Galileo referentes a la trayectoria parabólica de un proyectil. Son precisamente este tipo de arcos simétricos los que Artemisia utilizó en su segunda <span class="s1"><i>Judith decapitando a Holofernes</i></span> para representar los chorros de sangre. En la figura 7 se han trazado las trayectorias de la sangre que brota del cuello de Holofernes en la pintura para una mejor comparación.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">Se puede pensar, por tanto, que Artemisia, tras conocer a Galileo en Florencia en 1613, al recibir el encargo de una nueva versión de Judith decapitando a Holofernes pensó que sería conveniente y más cercano a la realidad representar la sangre tan correctamente como fuera posible, para lo cual recurrió a los estudios del movimiento de su amigo. Algo plausible si recordamos el gran interés en el pleno realismo de los caravaggistas. Además, eran los meses en que Artemisia asistía a las clases en la Accademia del Disegno, entre las cuales estaban las de anatomía. Una ciencia anatómica que estaba en plena ebullición desde mediados del siglo anterior y cuyos practicantes discutían en sus círculos privados cuestiones referentes a la circulación de la sangre y a la presión sanguínea, concepto necesario para que la sangre pueda brotar como realmente lo hace de una herida como la que muestra la pintura de Artemisia. No sería hasta 1628 cuando William Harvey publicó sus trabajos sobre la circulación de la sangre y el trabajo de bombeo del corazón. Tampoco Galileo publicó su estudio del movimiento parabólico hasta 1638 en su libro Sobre dos nuevas ciencias. A pesar de ello, Artemisia Gentileschi estaba al tanto de los últimos descubrimientos y los introdujo en su obra, culminando con su maestría ese intento tan característico de las artes visuales del Renacimiento de representar con toda la precisión posible la realidad.</p>
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		<title>Por una universidad democrática y (un poco más) revolucionaria.</title>
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		<pubDate>Sun, 04 May 2014 17:55:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Florencia Fassi]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Florencia Fassi comenta el libro ‘Por una Universidad democrática’ de F. Fernández Buey. Escribir para recordar Hasta no hace demasiado tiempo, la Universidad representaba el bastión de la intelectualidad, la vanguardia cultural, el...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Florencia Fassi</strong> comenta el libro ‘Por una Universidad democrática’ de F. Fernández Buey.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>Escribir para recordar</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hasta no hace demasiado tiempo, la Universidad representaba el bastión de la intelectualidad, la vanguardia cultural, el espacio público de donde emergían algunas de las ideas y las transformaciones más importantes de la sociedad. Pero poco a poco el capitalismo se la fue comiendo, y se volvió una fábrica de trabajadores adaptados a las necesidades del mercado de las empresas privadas. Los once artículos que componen esta nueva publicación de Fernández Buey trazan un largo recorrido por las últimas cuatro décadas de la resistencia y de la lucha política en defensa de la Universidad democrática y libre. Si bien su hilo conductor es el movimiento estudiantil en España, no por eso deja de aludir a los acontecimientos que tuvieron lugar en paralelo en el resto de Europa y en Estados Unidos, ofreciendo así una perspectiva unitaria de lo que fue un movimiento transnacional en contra de lo que imponía el llamado «modelo americano».</p>
<p style="text-align: justify;">Como ocurre casi siempre en su prosa, la aproximación de Fernández Buey conjuga la perspectiva del filósofo así como la del militante, dando como resultado un texto riquísimo, con el estilo distendido y cercano del testimonio personal, pero atravesado por el rigor científico propio del análisis del historiador de las ideas. Una mezcla en la que se equilibra por un lado la memoria de un luchador inquebrantable, que hubo de sufrir en carne propia la represión fascista, y por otro la reflexión de un sabio que ha dedicado su vida a la investigación sobre las luchas sociales.</p>
<p style="text-align: justify;">Siguiendo esta doble vía, teórica y práctica o histórica y política, la intención que marca este libro es claramente reivindicatoria. Reivindicatoria en el sentido teórico, porque se encarga de recontextualizar las ideas de la época, debatiendo con las aportaciones y los equívocos de la literatura historiográfica, con las interpretaciones y los tópicos, las tergiversaciones de la memoria y de la ideología, abordando los hechos con la mayor complejidad posible, y atendiendo a las particularidades nacionales e históricas de cada acontecimiento. Tanto, que logra plasmar sobre le papel el ambiente de aquellos años, pero siempre procurando evitar la trampa del recuerdo idealizado e idealizante. Y reivindicatoria en un sentido práctico porque recupera la fuerza de las ideas políticas de la militancia de izquierdas que peleaba por una universidad más democrática y por una sociedad más justa, poniéndolas al servicio de una nueva lucha.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>Escribir para transformar</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Pero lo que considero más relevante destacar de este libro, de este desarrollo triste del sistema universitario español, aunque Fernández Buey no haga hincapié en el tema porque el lamento nunca fue su estilo, es la desaparición paulatina de un movimiento estudiantil verdaderamente organizado. Permítaseme lamentarme a mí por el autor. Según Fernández Buey, los años que transcurrieron entre 1965 y 1968 constituyeron la fase más productiva políticamente del movimiento universitario en España. Pero su lucha no sólo concernía a las problemáticas internas de la universidad, sino que trascendía sus muros y se extendía a la sociedad como totalidad, al movimiento obrero, a la transformación cultural, como distintas manifestaciones de una unidad político-social que no pueden ser cambiadas por separado. Paralelamente, esta conciencia y su consiguiente praxis determinaron profundamente el posterior desarrollo de la vida política en España, pero también en otros países europeos que tomaron la experiencia hondamente democrática española como referente en su propio accionar. Qué poco nos queda de todo esto.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero aunque no se lamente, el autor lo sabe. No cabe duda que si Fernández Buey publica hoy un libro como éste, es por un motivo estratégico, y esta vez no en lo teórico sino en lo político. Lo que está ocurriendo en la Universidad pública española desde hace unos años con la aplicación del llamado Plan Bolonia es la culminación de un proceso de mercantilización de la educación terciaria que supone una degradación terrible de la formación del alumnado, y que el autor analiza pormenorizadamente con una claridad que pone los pelos de punta. Siguiendo con mi lamento, invito a pensar cuál ha sido la reacción político-social frente esta nueva invectiva de la derecha reaccionaria y mercantilista. Por un lado, se ha de reconocer que una parte del estudiantado se ha movilizado, se ha informado sobre el tema, en la mayoría de los casos mucho mejor que los políticos y burócratas que lo defienden, y han organizado protestas, manifestaciones y actividades de divulgación y de debate para crear conciencia en los demás estudiantes. Se los ha visto despiertos como hacía tiempo no se los veía. Y también se ha de recordar que hubo una represión por parte de las autoridades que no se esperaba en un estado democrático y que contrarrestó los esfuerzos de los militantes. Sin ir más lejos, el Rector de la UPF, J.J. Moreso, llamó a los mossos d’esquadra cuatro veces en dos semanas para que desalojaran a los estudiantes que protestaban sentados. En internet pueden ver la actuación ejemplar del cuerpo de policía apaleando jóvenes inmóviles e inermes. Y éste no fue el único caso, ni en Barcelona ni en el Estado Español.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, la pregunta es, nuevamente, qué ocurre con las fuerzas antagónicas, en este caso el estudiantado y el sector del profesorado que no sólo se dice de izquierdas sino que lo es, y que los apoya. ¿Basta con decir, como insinúa a menudo Fernández Buey, que los revolucionarios fracasan porque los contrarrevolucionarios acaban siendo más fuertes y más poderosos? Goliat era inmensamente más fuerte que David, pero David era el listo, y contar con la inteligencia le valió la victoria. Para más ejemplos, el mismo autor nos narra cómo en plena época franquista los estudiantes se organizaron y llevaron a cabo una lucha encarnizada por la libertad, la justicia y la universidad pública en la semiclandestinidad. Con menos posibilidades, las aspiraciones eran mucho más altas que las de hoy.</p>
<p style="text-align: justify;">«Queríamos (&#8230;) una universidad abierta a todos los estudiantes capacitados, sin barreras clasistas, al servicio de la sociedad, que proporcionara una adecuada formación científica y técnica a la altura de las necesidades sociales, que contribuyera al desarrollo de una cultura plural, en la que garantizara la libre discusión y circulación de las ideas, en la que se respetaran las diferencias lingüísticas propias de un estado multinacional.» Eso querían, y por eso luchaban. Hoy más que nunca esta reivindicación sigue vigente, pero las fuerzas de oposición de base a las políticas mercantilistas del capital son muy débiles, fundamentalmente en su organización. Hoy, más que nunca, nos hace falta un movimiento estudiantil bien articulado y un profesorado implicado, que luchen juntos por garantizar una educación de calidad democrática, y que se comprometan políticamente con las necesidades de la sociedad en su conjunto. Y a los que aún les falten ideas o motivos para hacerlo, que lean a Fernández Buey.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Grafitis, arte y política en Barcelona. (O los vándalos son ellos).</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Feb 2014 21:36:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Joan M. Minguet]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los grafitis de carácter político son una forma de expresión y de comunicación que siempre han acompañado a los conflictos sociales. En algunos casos, han alcanzado un alto nivel poético y estético. Joan...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Los grafitis de carácter político son una forma de expresión y de comunicación que siempre han acompañado a los conflictos sociales. En algunos casos, han alcanzado un alto nivel poético y estético. Joan M. Minguet, profesor del Departament d’Art de la UAB,  defiende los grafitis contemporáneos ante las descalificaciones generalizadas que reciben dentro del contexto de las actuales tensiones sociales provocadas por la crisis. Toma como centro de su argumentación los resultados visuales de las acciones de protesta llevadas a cabo en la Plaza de Cataluña en los últimos tiempos (septiembre de 2010 y mayo de 2011).</strong></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Existe un rumor que se extiende por la sociedad con velocidad intangible destinado a demonizar la práctica de las pintadas urbanas, de los grafitis. Los políticos y los periodistas del sistema se apresuran a encabezar —a propiciar— el rumor: reclaman civismo, limpieza, orden y persecución de los que practican el género de la pintada, los cuáles, repetidamente, son llamados vándalos. Además, la estrategia es lúcida: nunca hacen distinciones entre los jóvenes que, con un espray, se limitan a dejar un signo, una marca propia, en un elemento urbano de aquellos otros a los que les mueve una intención reivindicativa evidente. Y que, para ello, utilizan una de las formas artísticas más remotas, el arte parietal, el pintar sobre una pared.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">En el caso de los políticos presuntamente de izquierdas que, desde el advenimiento de la monarquía parlamentaria, habían gobernado la ciudad de Barcelona hasta las elecciones de mayo de 2011 la cosa resulta ciertamente curiosa. Para acomodar el rumor a la verdad institucional, decidieron prohibir sin excepciones la práctica de la pintada urbana, emparejándola además con otros fenómenos que, según ellos, afean la metrópolis, como la prostitución, la venta ilegal o las micciones en plena calle. Resulta curioso porque durante la dictadura y durante unos prolongados años de la llamada transición, los partidos que ahora persiguen, multan y criminalizan a los grafiteros promovían ellos mismos la práctica de pintar una pared urbana con un motivo visual y un lema de reivindicación social, económica o ideológica. Su argumento debe ser que, ahora, con la democracia, aquella forma de expresión es prescindible. Se trata, de alguna manera, de esa interpretación restrictiva del contrato social postulado por los pensadores de la Ilustración según la cual un voto depositado cada cuatro años en una urna legitima a los representantes políticos a hacer lo que les plazca. No obstante, lo espurio de tal comportamiento es que son ellos mismos quienes deciden cuando un grafiti es necesario o, simplemente, posible; y, más aún, cuando, aunque ahora tengamos un sistema democrático y antes estuviésemos bajo el atropello de una dictadura, muchas de las reivindicaciones que entonces albergaban las pintadas son plenamente actuales, especialmente las derivadas de la desigualdad que caracteriza al capitalismo. Y los políticos demócratas, por más votos que hayan obtenido, no son capaces de resolverlas.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">En 1977, el historiador del arte (y senador socialista) Alexandre Cirici reflejó la práctica de las pintadas murales en un libro titulado <em>Murals per la llibertat</em>. Repleto de fotografías de Pau Barceló, el libro fijaba imágenes de una práctica artística eminentemente efímera, todas ellas con un contenido explícitamente político, con motivo de las elecciones parlamentarias de 15 de junio de 1977. Cirici, en su texto introductorio, escribía: <em>“En el moment en què la pintura individual com a art moble del circuit de les galeries és solament una supervivència, els murals polítics salvatges han presentat una evident vitalitat.”</em> Una vitalidad que ha sido cercenada por aquellos partidos políticos de la izquierda parlamentaria que, para conseguir el poder, utilizaban las paredes de la ciudad y que, cuando llegaron a él, se las apropiaron alegando criterios estéticos e higiénicos solamente entendibles desde la voracidad depredadora de la política. La estrategia: en primer lugar, niegan que las pintadas puedan ser arte e, inmediatamente después, lo sitúan fuera de la ley.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Sobre si las pintadas urbanas son arte o no, el debate es, según mi entender, de muy poco recorrido. Es evidente que hay personas a las que les molesta el grafiti, más aún si los corifeos del sistema insisten en su maldad. Pero, ¿quién ha dicho que el arte deba ser placentero, bello, armonioso o deseable? No hace falta invocar el caso de Basquiat, grafitero de la ciudad de Nueva York que subió a los “altares” del mercado artístico. Ni la experiencia de Joan Miró en 1969 en la propia ciudad de Barcelona, cuando realizó una sugerente pintada de contenido político en las cristaleras del edificio del Colegio de Arquitectos. Los grafitis urbanos son una forma visual que, gustará o no, molestará o no, pero tiene los mismos componentes estéticos y artísticos que  cualquier otra manifestación. Con una salvedad, al estar integrada consubstancialmente en el paisaje urbano, es más notoria, más visible para todos los públicos (no solamente para las minorías que acuden a un museo o a una galería de arte) y, en consecuencia, siempre está bajo los ojos vigilantes de la casta de los políticos.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">El paisaje, pues, resulta un paradigma de la hipocresía. Insisto: los mismos partidos políticos que antes fomentaban la práctica de unos grafitis reivindicativos, ahora los prohíben, a pesar de que los sujetos reivindicados que entonces consignaban en las paredes no hayan prescrito, ni mucho menos. Los problemas de desigualdad social persisten si no se acrecientan con la crisis económica que nos sacude a todos, aunque más a unos que a otros; pero los políticos no permiten que la juventud deje aflorar sus inquietudes, sus necesidades, sus protestas porque quieren que la ciudad se convierta en un aparador aséptico y reluciente. La campaña <em>“Barcelona posa’t guapa”</em> es uno de los insultos a la razón mejor perpetrados durante un demasiado prolongado espacio de tiempo. Tal vez en su origen la campaña contuviera un objetivo loable, pero se ha convertido en una estrategia que solamente se entiende desde los arpegios del poder.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Especialmente cuando, como en el caso que aquí explico, se prohíben las pintadas “vandálicas”, pero se permiten otras ocupaciones de los escenarios urbanos, los ejecutados por la publicidad. Quiero remitir al lector a las imágenes que acompañan a este texto. ¿Qué diferencia hay entre ellas? Las dos reflejan el mismo edificio de Barcelona, en el corazón de la ciudad, plaça de Catalunya esquina con Passeig de Gràcia, el mismo emplazamiento en el que había estado el mítico Hotel Colón, lugar de encuentro de escritores y artistas de vanguardia, posteriormente “ocupado” por el Banco Popular de Crédito (Banesto). En el momento en el que escribo estas líneas, el edificio está en fase de rehabilitación para albergar, por lo que parece, oficinas y viviendas de alto estanding. Sin embargo, poco antes de que empezaran las obras, había nacido el “moviment del 25”, un movimiento que, frente a las injusticias del sistema, y la inoperancia de los “servidores públicos” para solucionarlas, llamaba a la huelga social, a la respuesta ciudadana. Además, el movimiento y sus acciones eran un preludio de la huelga general del 29 de septiembre de 2010. El “moviment del 25”, una vez ocupado el antiguo banco, realizó esta pintada caligráfica en lo alto del inmueble: <em>“això no és crisi, se’n diu capitalisme”</em>, se podía leer. Es decir: <em>“Esto no es crisis, se llama capitalismo”</em>. Ya me puedo imaginar la indignación de tantos y tantos corifeos del sistema, del aparador barcelonés. Suerte, debían pensar, que la frase estaba escrita en catalán y muchos turistas no entenderían la profundidad que encerraba la simplicidad del enunciado, nada menos que esgrafiado en la fachada de un antiguo banco.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Pronto se encontró remedio al acto “vandálico”. La frase fue ocultada, pero ni siquiera hizo falta contratar a una brigada de limpieza, como suele hacerse. Toda la fachada fue cubierta por una gran —una inmensa— lona en la que se anuncia la marca de un coche. ¡Qué metáfora tan esclarecedora! La imagen publicitaria de un coche ha substituido una frase (<em>“esto no es crisis, se llama capitalismo”</em>) cuyo mensaje explícito y primordial era denunciar, precisamente, el mensaje inherente o implícito que contiene la súper lona en la que se anuncia un vehículo: el mal es el capitalismo. La hipocresía llevada a su máxima expresión: el Ayuntamiento de Barcelona prohíbe los grafitis, las pintadas políticas, por vandálicas, incluso aquellas que, hipotéticamente, deberían sintonizar con el ideario de los partidos de izquierda. Sin embargo, tolera que la plaza más emblemáticas de la ciudad sea invadida, “okupada”, por una inmensa lona, por un toldo que, en lugar de cuestionar el mundo injusto en el que vivimos, nos sumerge con mayor aparatosidad en sus inmundicias.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Aunque lo pueda parecer, no estoy esgrimiendo argumentos demagógicos. Que la publicidad se haya convertido en una manifestación tan frecuente o consuetudinaria en nuestras vidas no nos puede hacer olvidar que su existencia solamente puede entenderse en el contexto de la sociedad capitalista, de los sistemas económicos de libre mercado, en los que la publicidad de un producto pretende incrementar su consumo (por tanto, su demanda). Probablemente no pueda lucharse individualmente en contra de tal sistema económico, ni tampoco en contra de uno de sus estandartes, la publicidad, pero lo lamentable es que políticos de una supuesta demarcación ideológica progresista permitan —y extraigan beneficios de— la invasión de anuncios mercantiles en una ciudad y, sin embargo, prohíban la expresión de mensajes contrarios a esa realidad. A mí que me perdonen. Estoy dispuesto a discutir si, desde registros estéticos, la práctica del grafiti es un arte o no. Pero no me encontrarán en su prohibición. Especialmente, si la alternativa a la pintada urbana es, como en este caso, la publicidad más salvaje, por más que los vándalos institucionales la sancionen con sus miserables ordenanzas.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Epílogo o Preámbulo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El texto precedente es una ampliación de un post que apareció en mi bloc “Pensacions” en febrero de 2011. Sin embargo, no puedo dejar de reseñar que, con posterioridad a esa fecha, la Plaça de Catalunya de Barcelona ha continuado siendo lugar de encuentro de personas que cuestionan la validez del sistema parlamentario actual, sometido a los dictados del capital. Y que cuestionan, también, los medios de información y de opinión que deben velar para que la verdad, plural, si no paradójica, nunca unívoca, como ahora, sea transparente. La pintada a la que me he referido, <em>“això no és crisi, se’n diu capitalisme”</em>, fue realizada, como ya he mencionado, por el “moviment del 25” poco antes de la huelga general del 29 de septiembre.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">A raíz de aquella huelga general, la plaça de Catalunya fue el escenario de una pequeña revuelta. Entonces, quiero recordarlo aquí, los medios de comunicación españoles y, especialmente, catalanes se lanzaron con rabia digna de mejor causa en contra de lo que ellos volvieron a llamar vándalos, violentos, antisistema. La gran mayoría de periodistas, defensores acérrimos del sistema, no quieren grietas. En lugar de centrar las noticias en la respuesta a la convocatoria de huelga general o en los motivos de desigualdad social y de penuria económica que la motivaron, prefirieron criminalizar a unos jóvenes que habían quemado un coche de la policía municipal y que habían ocupado un edificio de la plaza. Pero, qué curioso, días después, en Francia se desató una tormenta política, huelgas, manifestaciones, barricadas&#8230; Los periódicos colocaron en primera página fotografías de coches incendiándose, pero a los jóvenes franceses no se les criminalizó, ellos no eran vándalos, la noticia se centró en la fractura del Estado del bienestar, como no podía (o debía) ser de otra manera. Pocos días después, apareció un manifiesto en contra de la criminalización de los movimientos sociales de nuestro tiempo por parte de un grupo de profesores universitarios. El eco en la prensa del sistema a ese manifiesto fue escaso, si no nulo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-1463" title="Situaciones" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2014/02/Captura-de-pantalla-2014-02-16-a-las-22.17.34.png" alt="" width="620" height="245" /></p>
<p><span style="color: #888888;"><strong><em>Izquierda: </em></strong><em>La mencionada campaña publicitaria de una conocida marca de automóviles cubriendo la<br />
pintada ‘Això no és crisi, se’n diu capitalisme’. </em><strong><em>Derecha: </em></strong></span><em><span style="color: #888888;">© <a href="http://foto.jborras.cat/" target="_blank">Jordi Borràs</a>. Jóvenes se informan de las<br />
movilizaciones en barrios dentro del ‘okupado’ Banco Popular de Crédito.</span></em></p>
<p><em><br />
</em></p>
<p style="text-align: justify;">He querido recordar este pasado tan cercano porque es en él dónde podemos encontrar el referente más próximo a la nueva protesta en contra de las desigualdades sociales que ha tenido lugar durante los meses de mayo y junio de 2011 a partir de la consigna <em>“Democracia Real Ya”</em>. La Plaça de Catalunya volvió a alojar a una gran cantidad de personas de todas las edades que mostraban su desacuerdo con el sistema imperante, mediante manifestaciones y acampadas, incluso a pesar de la violencia ejercida por la policía autonómica para erradicar la corriente de indignación. Y, más de medio año después, la lona publicitaria seguía allí instalada, en innumerables fotografías y grabaciones videográficas de las asambleas, del campamento o de los ataques policiales se encuentra de fondo el anuncio de la marca automovilística. No sé si detrás de la lona seguía esgrafiada sobre la pared del edificio la frase que nos indicaba que el mal es el capitalismo, pero su presencia metafórica era palpable. La lona había nacido para ocultar, para silenciar el certero diagnóstico. Además, la lona de mayo de 2011 no es la misma que sirvió para cubrir el <em>“això no és crisi, se’n diu capitalisme”</em>. En un cierto momento, el Ayuntamiento permitió que, en lugar del anuncio original, canónico, una foto del coche y unas frases dirigidas a sus potenciales compradores, se colgase otro gigantesco lienzo con una estrategia publicitaria mucho más tendenciosa. Ahora, permanecía el logotipo y el nombre de la marca de coches, pero en lugar de la fotografía del vehículo aparece una imagen colosal de un primate y dos frases: <em>“encara penses que les bèsties no estimen”</em> (¿Todavía piensas que los animales no aman?) y <em>“una altra forma de pensar és possible”</em> (Otra forma de pensar es posible). ¿Qué tiene que ver ese mensaje filosófico con la industria del automóvil? Nada, sin duda. Si no fuera de mal gusto, podríamos decir que el diseñador del anuncio es otro indignado más y que participa de la idea, singularmente cierta, de que hay otra manera de ver las cosas.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Con motivo de las acampadas, una vez más, periodistas y —presuntos— intelectuales volvieron a orillar sus deberes. Si entendemos que la función de los intelectuales es dar luz, iluminar la realidad con argumentos ambivalentes, críticos y reflexivos, ayudar a pensar a través de la confrontación de ideas, frente a la aparición del movimiento <em>“Democracia Real Ya”</em> y frente al fenómeno de las acampadas, la mayoría de los que debían ayudar a reflexionar sobre ello apostaron por defender el sistema, con matices, pero sin paliativos. En los medios de opinión ortodoxos, y salvo honrosas excepciones, solamente se escucharon críticas —a menudo, feroces— en contra de los acampados, en contra de los indignados.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">¡Cuánta pereza mental! O, peor aún: ¡cuánto servilismo! Esas críticas unilaterales atribuían a los indignados la capacidad de concentrar en ellos mismos el mal, en términos absolutos. Y ahí es dónde volvieron a dejar en evidencia su abducción por parte del sistema, su renuncia al papel de intelectuales. Porque los que promueven el movimiento <em>“Democracia Real Ya”</em> y los acampados podrán ser objeto de críticas, claro está, pero que nuestra sociedad esté en una crisis económica, ética y cultural de órdago no es culpa suya. Muy al contrario, es el sistema actual el culpable de las injusticias sociales; de los despidos recurrentes; de la corrupción de tantos y tantos políticos a los que no se les aparta de la vida pública, sino todo lo contrario; de la desigualdad creciente y galopante, con un inusitado incremento de la pobreza; de que gente sin ningún tipo de formación llegue a tener grandes dosis de poder por el mero hecho de pertenecer a un partido político; de que los ciudadanos que pagamos los impuestos podamos ser apaleados por unos policías pagados con nuestro dinero por el mero hecho de protestar, de indignarse; de que el mismo político pueda decidir que seamos apaleados a su conveniencia, usando las porras y las pelotas de goma que llevan unos uniformados con una formación cultural escasa, o pueda prohibir la expresión gráfica de los ciudadanos; de que los políticos elegidos democráticamente aparten su propia voluntad y se sometan a los dictados de la cúpula directiva de un partido político (¡qué imagen tan lamentable para la humanidad cuando un diputado levanta la mano para indicar a los de su partido la orientación del voto y todos, cual becerros tarados, siguen la orden!); de la creciente implantación de los partidos xenófobos y racistas… No, sin duda, los indignados no tienen la culpa de todo eso.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">En el libro de Alexandre Cirici sobre los murales de los partidos políticos que, en 1977, aspiraban a comandar el paso de una dictadura a una democracia se puede encontrar la imagen de una pintada del extinto FUT (Front per la Unitat dels Treballadors) en el que leemos una frase que muchos han querido olvidar: <em>“Las libertades no se otorgan, se conquistan”</em>. En ello están algunos, a través de acampadas, de manifestaciones, de consultas populares o, por más vandálicas que algunos —políticos, periodistas, intelectuales a sueldo…— las consideren, por medio de los grafitis políticos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #888888;">Nuestro más sincero agradecimientos a <strong>Jordi Borràs</strong>, cuyo excelente trabajo fotográfico puede apreciarse en <a href="http://foto.jborras.cat/" target="_blank"><span style="color: #888888;">su web <strong>www.foto.jborras.cat</strong></span></a></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Observaciones sobre la cultura popular</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Jan 2014 12:31:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Robert Tomàs]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El economista y profesor de la UAB Robert Tomàs desarrolla en este artículo algunos de los aspectos más importantes de la cultura popular. De esta manera, profundiza y enlaza con las ideas que...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>El economista y profesor de la UAB Robert Tomàs desarrolla en este artículo algunos de los aspectos más importantes de la cultura popular. De esta manera, profundiza y enlaza con <a href="http://situaciones.info/revista/isabel-banal-i-pere-noguera-dues-mirades-contemporanies-sobre-la-cultura-popular/">las ideas que en Situaciones 3 los artistas Pere Noguera e Isabel Banal expusieron</a> sobre la relación entre arte contemporáneo y cultura popular y nos hace ver qué enseñanzas podemos obtener en la actualidad de esta sabiduría antigua.<br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;" align="right">&#8220;<em>La ‘culture populaire’ suppose une opération qui ne s’avoue pas. Il a fallu qu’elle fût censurée pour être étudiée.  Elle est devenue alors un objet d’intérêt parce que son danger était éliminé</em>&#8221; Michel de Certeau <span style="color: #888888;"><a title=""><span style="color: #888888;">[1]</span></a></span></p>
<p style="text-align: justify;" align="right"><span style="text-align: left;">“<em>Et ce système du monde, pourrait-on dire, fut assassiné. Tout simplement parce qu’il était celui d’une civilisation presque exclusivement rurale et parcellisée, alors que l’avenir appartenait aux villes, au dynamisme capitaliste, à la centralisation et à l’absolutisme, à l’Eglise établie</em>” </span>Robert Muchembled<span style="color: #888888;"> [2]</span></p>
<p style="text-align: justify;" align="right">“<em>All sorts of colonizers and developers have tried to dissolve  their [indigenous peoples] cultures and to cancel their traditions; to transform them into folklore and reminiscences of social orders imposed by succesive dominants groups</em>”  Gustavo Esteva y Madhu Suri Prakash <span style="color: #888888;">[3]</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Las citas <span style="color: #888888;">[4]</span> que anteceden formulan lo que va a ser el propósito de estas breves observaciones: reivindicar la actualidad  de la llamada cultura popular más allá de sus manifestaciones estéticas y su valor patrimonial.</p>
<p style="text-align: justify;">La destrucción de la cultura popular (tradicional, europea) y su asimilación al folklore, no es más que un precedente de la continua destrucción a que se ven sometidas las culturas vernáculas de todo el mundo como consecuencia de la desbocada acumulación capitalista.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
1. El progreso y la folklorización de la cultura popular</strong></p>
<p style="text-align: justify;" align="right">“<em>Un gran pecado de nuestro tiempo, del que nosotros muchas veces no podemos ni siquiera escapar, es la reducción de las culturas al folklore</em>” Raimon Panikkar <span style="color: #888888;">[5]</span></p>
<p style="text-align: justify;">Paralelamente a la valorización de los aspectos estéticos de las culturas populares, se sigue produciendo una sistemática desvalorización de todos sus demás aspectos, esencialmente técnicos y económicos. Así, mientras otorgamos a la artesanía popular la dignidad de lo artístico, desde el descubrimiento del arte “primitivo” por la vanguardias artísticas occidentales, condenamos con igual entusiasmo sus formas de vida, su técnica, su economía, sus formas políticas, como otras tantas reliquias del pasado.</p>
<p style="text-align: justify;">En otros términos, valoramos todo aquello que no está sujeto al progreso, es decir, lo vinculado al ámbito estético, mientras que, en aras de ese mismo progreso, -que impregna la técnica y la economía-, declaramos que las sociedades y culturas que han dado origen a incuestionables creaciones del espíritu, no son más que etapas superadas en el camino hacia el Progreso Ilimitado que, no casualmente,  lidera la Modernidad Occidental, consideraciones que no sólo aplicamos a las culturas de otros continentes, sino también a nuestra propia cultura, es decir, la cultura popular tradicional europea.</p>
<p style="text-align: justify;">Como señala Muchembled, la Iglesia y el Estado fueron los agentes principales de la destrucción de la cultura popular tradicional, proceso que tuvo como consecuencia la infantilización de las masas populares, mediante la</p>
<p style="text-align: justify;">“la diffusion d’une nouvelle culture de masse, aliénante et très différente de leur ancienne vision du monde” <span style="color: #888888;">[6]</span>.</p>
<p style="text-align: justify;">La actual cultura de masas puede por lo tanto ser vista como un sucedáneo de aquella cultura a la que el “pueblo” pertenecía, mientras que, actualmente, la cultura es algo que se posee, o mejor, se consume individualmente, por lo que resulta plenamente congruente hablar, con Debord, de sociedad del espectáculo.</p>
<p style="text-align: justify;">En esta sociedad la “cultura popular tradicional”, reducida a la fiesta, la artesanía y las tradiciones populares puede ser ofrecida como consumo adicional a los atractivos del turismo de masas.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta es la consideración administrativa de la cultura popular que aparece como un sub-apartado entre otros muchos de los departamentos de Cultura. Por ejemplo, el CoNCA<span style="color: #888888;"> [7]</span> afirma que</p>
<p style="text-align: justify;">“(…) la cultura popular, asociada habitualmente también al término “tradicional”, es, en general, un concepto indefinido. (…) cultura popular no es solamente una fiesta; es también la pervivencia material (oficios), industrial o comercial” <span style="color: #888888;"><span style="color: #888888;">[8]</span></span></p>
<p style="text-align: justify;">Así, queda la cultura popular incorporada a un variopinto muestrario de acontecimientos, cada uno de ellos beneficiado de una específica situación administrativa, dentro del correspondiente departamento de Cultura, conviviendo con otras actividades <span style="color: #888888;"><span style="color: #888888;">[9]</span></span>.</p>
<p style="text-align: justify;">La reivindicación en la dimensión estética a la que la Modernidad la ha encerrado a la cultura popular es una batalla tan meritoria como inútil.</p>
<p style="text-align: justify;">Sólo si somos capaces de abandonar el Progreso como punto de observación, podremos examinar sin prejuicios los aspectos de nuestra cultura popular tradicional ( y de las demás culturas vernáculas) , y descubriremos que algunos de ellos nos ofrecen enseñanzas de la mayor actualidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
2.</strong> <strong>El necesario reconocimiento de la dignidad de todas las culturas</strong></p>
<p style="text-align: justify;" align="right">“<em>En 1500 (…), la cultura popular era una cultura de todos; una segunda cultura para los más instruidos, y la única para el resto. Sin embargo, en 1800 y en la mayor parte de Europa, el clero, la nobleza, los mercaderes, los de profesiones liberales –y las esposas de todos ellos- habían abandonado la cultura de las clases más bajas, de los que estaban separados –ahora más que nunca- por profundas diferencias en cuanto a la visión del mundo. Uno de los síntomas que nos indica esta retirada, es el cambio de significado del término ‘pueblo’, cada vez menos utilizado para referirse a ‘todos’ o las ‘personas respetables’ y sí para indicar al ‘pueblo común’</em>” Peter Burke <span style="color: #888888;"><span style="color: #888888;">[10]</span></span></p>
<p style="text-align: justify;">Es instructivo lo que explica Fernand Braudel en <em>Écrits sur l’histoire</em>, donde señala que la palabra  <em>cultura</em>:</p>
<p style="text-align: justify;">“<em>ne prend vraiment son sens particulier de culture intelectuelle qu’avec le milieu du XVIII siècle. A notre connaissance, civilisation apparaît por la première fois, dans un ouvrage imprimé, en 1776. (…) Dès sa naissance, il désigne un idéal profane de progrès intellectuel, technique, moral, social. La civilisation, ce sont les ‘lumières’. (…) A son opposé, se place la barbarie: sur celle ci, celle là s’affirme une victoire difficile, nécéssaire</em>” <span style="color: #888888;"><span style="color: #888888;">[11]</span></span></p>
<p style="text-align: justify;">No abandonemos todavía a Braudel quien, unos párrafos más adelante explica que</p>
<p style="text-align: justify;">“<em>vers 1850, après bien des avatars, civilisation (et en même temps culture) passe du singulier au pluriel. (…) Civilisations ou cultures au pluriel, c’est le renoncement implicite à une civilisation qui serait définie comme un idéal, ou plutôt l’ideal; c’est en partie négliger des qualités universelles, sociales, morales, intellectuelles qu’impliquait le mot à sa naissance. C’est déjà tendre à considérer toutes les experiences humaines avec un égal intérêt, celles d’Europe comme celles des autres continents</em>”<span style="color: #888888;"> <span style="color: #888888;">[12]</span></span></p>
<p style="text-align: justify;">La pluralidad cultural que señala Braudel significa, por consiguiente, el necesario abandono de la preeminencia que otorgaba a la Modernidad Occidental . Lamentablemente esta perspectiva continua siendo minoritaria, aunque cada vez más se alzan voces que la defienden, entre las que me gustaría mencionar la de Raimon Panikkar. Durante la celebración de la <em>Conferencia Internacional, Después de 500 años de resistencia. La diversidad como proyecto de futuro, </em>celebrada en Barcelona en  junio de 1992, Raimon Panikkar pronunció la conferencia de clausura, en la que sintetizó su visión de la pluralidad cultural en lo que él mismo denominó su “novenario cultural” intercultural, del que es oportuno destacar:</p>
<p style="text-align: justify;">“<em>Primero. La cultura no es sólo una forma de vivir y de ver  el mundo y la vida; sino que nos abre a una nueva realidad, a un nuevo universo. Cada cultura vive y crea su universo. (…)</em>” “<em>Segundo. La cultura no es un objeto, ni siquiera un objeto del pensamiento, y por ello no se puede manipular con meros conceptos. No está siquiera sujeta a nuestra voluntad; es el mito englobante</em>”. (…) “<em>Cuarto. La interculturalidad no se puede reducir a formas secundarias, y, en consecuencia a folklore (…)&#8221; </em><span style="color: #888888;"><span style="color: #888888;">[13]</span></span></p>
<p style="text-align: justify;">En otros términos, de lo que se trata es de rescatar la cultura popular del folklore y restituirle la dignidad de una cultura que, en Europa sucumbió ante la Modernidad y que la propia Modernidad ha recuperado en términos marginalmente “culturales”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
3. La cultura popular europea en la transición al capitalismo</strong></p>
<p style="text-align: justify;" align="right">“<em>El capitalismo fue la contrarrevolución que destruyó las posibilidades que habían emergido de la lucha anti-feudal –unas posibilidades que, de haberse realizado, nos habría evitado la inmensa destrucción de vidas y de espacio natural que ha marcado el avance de las relaciones capitalistas en el mundo. Debe ponerse énfasis en este aspecto, pues la creencia de que el capitalismo evolucionó a partir del feudalismo y de que representa una forma más elevada de vida social aún no se ha desvanecido</em>” Silvia Federici <span style="color: #888888;"><span style="color: #888888;">[14]</span></span></p>
<p style="text-align: justify;">Es significativa la renuncia de Silvia Federici  a denominar “cultura popular” a lo que califica de lucha anti-feudal, excepto para señalar, como de pasada, que Peter Burke denomina “campaña contra la ‘cultura popular’” lo que para la autora ha sido un proceso “disciplinamiento social” <span style="color: #888888;">[15]</span>.</p>
<p style="text-align: justify;">Brevemente, el análisis de Federici se plantea desde dos puntos de vista, el primero “feminista, evitando las limitaciones de una ‘historia  de las mujeres’ separada del sector masculino de la clase trabajadora”, y en segundo lugar la conciencia de que en la actualidad se da</p>
<p style="text-align: justify;">“el retorno a nivel mundial de un conjunto de fenómenos que usualmente venían asociados a la génesis del capitalismo. Entre ellos se encuentra una nueva serie de ‘cercamientos’ que han expropiado a millones de productores agrarios de su tierra, además de la pauperización masiva y la criminalización de los trabajadores” <span style="color: #888888;"><span style="color: #888888;">[16]</span></span></p>
<p style="text-align: justify;">En particular, me interesa señalar como, para la autora,</p>
<p style="text-align: justify;">“Marx (…) consideraba [el desarrollo capitalista] como un paso necesario en el proceso de liberación humana. (…) Cada fase de la globalización capitalista, incluida la actual, ha venido acompañada de un retorno a los aspectos más violentos de la acumulación primitiva, lo que demuestra que la continua expulsión de los campesinos de la tierra, la guerra y el saqueo a escala global y la degradación de las mujeres son condiciones necesarias para la existencia del capitalismo en cualquier época” <span style="color: #888888;"><span style="color: #888888;">[17]</span></span></p>
<p style="text-align: justify;">Efectivamente, la destrucción de la cultura popular europea, y sus substitución por una cultura de masas es similar al actual proceso de expansión capitalista que está destruyendo numerosas culturas vernáculas en el resto del mundo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
4. Algunos aspectos de la cultura popular que pueden proporcionarnos enseñanzas provechosas</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La Cultura Popular Europea, como muchas otras culturas vernáculas, pasadas y actuales, no sólo ofrece a nuestra consideración elementos de carácter estético, sino también, y de forma significativa, rasgos colectivos. De entre ellos destacaremos tres: la importancia de las formas sociales comunitarias; la relación de no separación con la naturaleza (o la conducta ecológica <em>avant la lettre</em>); y la sabiduría popular y el papel de la mujer, dignificado lejos de la igualdad homogeneizadora. Obviamente no se trata más que de señalar de forma sucinta éstos aspectos sin mayor profundización.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
La cultura popular europea y el ámbito de la comunidad.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"> “<em>Il faut imaginer chaque homme non comme un individu mais comme une partie d’une collectivité</em>” Robert Muchembled<span style="color: #888888;"> <span style="color: #888888;">[18]</span></span></p>
<p style="text-align: justify;">Desde diversos ángulos se ha subrayado cómo la cultura popular europea, al igual que muchas otras culturas vernáculas, se basaba en lo que podemos denominar el ámbito de la comunidad, -lo que en inglés se conoce como <em>commons-</em>, tanto por lo que respecta al lugar de las personas en la comunidad y sus relaciones recíprocas como a la tenencia y uso de la tierra.</p>
<p style="text-align: justify;">Siendo la cultura popular europea de base eminentemente agraria, su modo de ser era esencialmente comunitario, es decir, no individualista, del mismo modo que lo son actualmente las diferentes culturas vernáculas que sobreviven al desarrollo. De forma específica, la tierra no es un bien, no es un recurso explotable, sino que forma parte de la propia comunidad a la que están unidas de forma inextricable.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
La relación con la naturaleza</strong></p>
<p style="text-align: justify;" align="right">&#8220;<em>Mientras el suelo era la madre sagrada, el seno de la vida de la naturaleza y de la sociedad, su inviolabilidad fue el principio organizativo de sociedades que el «desarrollo» ha declarado atrasadas y primitivas.</em>&#8221; Vandana Shiva <span style="color: #888888;"><span style="color: #888888;">[19]</span></span></p>
<p style="text-align: justify;">Tanto para la cultura popular tradicional europea como para las culturas vernáculas, la tierra es sagrada. Como señala Muchembled, la coherencia de esta cultura reside</p>
<p style="text-align: justify;">“<em>dans une interprétation résolument animiste du monde (…) L’univers magique est d’abord celui d’une certaine qualité de la vie et surtout de la mort</em>” <span style="color: #888888;"><span style="color: #888888;">[20]</span></span>.</p>
<p style="text-align: justify;">Es justamente este carácter sagrado el que sanciona la imposibilidad de explotar la tierra como un recurso y por ello podemos ver en la conducta de estas culturas comportamientos que ahora descubrimos como ecológicos porque preservan la naturaleza de su destrucción, al no estar sometidas estas sociedades a la lógica económica del crecimiento ilimitado, lo que, por cierto, denota que existe una sabiduría popular que ha sido ahogada por el feroz predominio de la ciencia moderna. <span style="color: #888888;"><span style="color: #888888;">[21]</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
La sabiduría popular</strong></p>
<p style="text-align: justify;" align="right">“<em>Todo el proyecto científico, y toda la racionalidad ilustrada (y la política que la acompaña), pueden pensarse como una des-comunal empresa contra las culturas populares y los saberes vernáculos. Desde su origen, hasta nuestros días, en que se ha disfrazado bajo el lenguaje de la modernización y el desarrollo</em>”. Emmánuel Lizcano <span style="color: #888888;"><span style="color: #888888;">[22]</span></span></p>
<p style="text-align: justify;">La Modernidad ha traído consigo la instauración de la Ciencia Moderna como única forma admitida de conocimiento, lo que ha significado la condena de cualesquiera otras formas posibles, en particular, lo que podemos denominar sabiduría popular. Paradójicamente, este saber está siendo actualmente reconocido en tanto que está siendo expropiado, lo que constituye un nuevo cerramiento de lo común (<em>enclosure of the commons</em>), mediante la patente por parte de empresas transnacionales de los conocimientos de los pueblos indígenas sobre la flora autóctona y sus propiedades medicinales <span style="color: #888888;"><span style="color: #888888;">[23]</span></span>.</p>
<p style="text-align: justify;">Un aspecto fundamental de la destrucción de la cultura popular tradicional, sobre todo por parte de la Iglesia, consistió en transformar la sabiduría popular en superstición. Las mujeres eran quienes detentaban y transmitían esencialmente la sabiduría popular, por lo que, para extirpar las supersticiones se atacó directamente a las mujeres, lo que explica en gran medida la importancia de la caza de brujas <span style="color: #888888;">[24]</span>.</p>
<p style="text-align: justify;">En definitiva, las culturas vernáculas y, en particular, la cultura popular tradicional europea, nos invitan a reconsiderar los límites de nuestra propia modernidad, sometida a la lógica económica del crecimiento ilimitado y cuyas manifestaciones ecológicas, éticas y sociales estamos comenzando a percibir en su dolorosa dimensión.</p>
<div>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[1] Michel de Certeau, <em>La culture au pluriel</em>, Paris, UGE, 1974, p. 55</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[2] Robert Muchembled<em>, Culture populaire et culture des élites dans la France moderne (XV –XVIII siècle)</em> Paris, Flammarion,  1978, p. 220</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[3] Gustavo Esteva &amp; Madhu Suri Prakash, <em>Grassroots Post-Modernism. </em><em>Remaking the Soil of Cultures</em> London, Zed Books, 1998, p. 110</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[4] Quisiera justificar el amplio uso de citas en este escrito con las palabras de Walter Benjamin: “Las citas en mis trabajos son como ladrones junto a la carretera que realizan un ataque armado y exoneran a un holgazán de sus convicciones” (Citado en Hannah Arendt <em>Hombres en tiempos de oscuridad</em>, Barcelona: Gedisa , 1992 (1955), p. 178)</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[5] Raimon Panikkar “La diversidad como presupuesto para la armonía entre los pueblos” en <em>Wiñay Marka</em>, No. 20, Barcelona, mayo 1993 , p. 18</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[6] Muchembled, Ibid, p. 285</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[7] Consell Nacional de la Cultura i de les Arts</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[8] CoNCA,  <em>Informe anual sobre el estado de la Cultura y de las Artes en Cataluña, </em></span><em style="color: #888888;">2010</em><span style="color: #888888;">, p. 174,5</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[9] “(…)en este informe anual se ha evaluado la situación de algunos ámbitos que parecía importante considerar, sin pretensiones de incluirlos a todos en esta primera edición: las artes visuales, la fotografía, el cine, el diseño, la arquitectura, el teatro, la danza, el circo, la música, los libros y la edición, la cultura científica y la cultura popular y tradicional.” CoNCA, p. 14</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[10] Peter Burke, <em>La cultura popular en la Europa Moderna, </em>Madrid, Alianza, 1991 [1978], p. 376</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[11] Fernand Braudel, <em>Écrits sur l’histoire</em>, Paris, Flammarion, 1969. (p. 259,60)</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[12] Ibid. (p. 260,1)</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[13] Panikkar, op. cit. p. 19</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[14] Silvia Federici, <em>Caliban y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria</em>,  Madrid, Traficantes de sueños, 2010 [2004], p.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[15] Federici, p. 126. Burke utiliza la expresión “reforma  de la cultura popular”, aunque el sentido es el mismo.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[16] Federici, p. 21,2</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[17] Ibid (p. 23,4)</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[18] Muchembled, op. cit. p. 51.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[19] Vandana Shiva, “El vínculo sagrado con la tierra”, Revista <em>Alcione</em>, nº 14, en  http://alcione.cl/wp2/?p=229</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[20] Muchembled, p. 80. Ver también Burke, p. 301.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[21] Vandana Shiva ha tratado este tema extensamente.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[22] Emmánuel Lizcano, <em>Metáforas que nos piensan. </em><em>Sobre ciencia, democracia y otras poderosas ficciones</em>. Traficantes de Sueños, 2006. p. 196</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #888888;">[23] Véase, por ejemplo, Jeremiy Rifkin, <em>El siglo de la biotecnología</em>, Barcelona, Crítica, 1999, especialmente el Capítulo “, “La vida, patentada”. Vandana Shiva, <em>Biopiratería</em>, Barcelona, Icaria ,2001; y <em>Cosecha robada</em>, Barcelona , Paidós, 2003</span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #888888;">[24] Muchembled, en particular el capítulo V, y especialmente Federici, capítulo 4, quien destaca la importancia de la caza de brujas en el proceso de acumulación primitiva.</span></p>
</div>
</div>
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		<title>Isabel Banal i Pere Noguera: dues mirades contemporànies sobre la cultura popular.</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Apr 2013 02:14:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Ontañón]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Una de les línies de treball que plantegem a Situaciones consisteix en investigar l’evolució dins de l’art català contemporani d’aquelles propostes de caràcter conceptual, en el sentit més ampli de la paraula, que d’alguna manera han quedat una mica apartades del discurs dominant molt marcat per l’estètica de l’Informalisme. En aquesta evolució és molt important constatar els llaços entre artistes de diverses generacions que, tanmateix, comparteixen alguns plantejaments propers i formen les baules d’una cadena que continua formant-se  en l’actualitat.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La trobada entre els artistes Pere Noguera (1941) i Isabel Banal (1963) ens ofereix l’oportunitat d’aprofundir en alguns aspectes molt importants i encara no suficientment valorats de la relació de l’art contemporani i la cultura popular, de la relació entre l’àmbit rural i les tècniques artesanes, de la continuïtat d’aquests elements culturals en un món en contínua transformació tecnològica, i com els artistes poden construir el seu univers a partir dels elements que conformen el seu entorn immediat…</strong></p>
<p>Pere Noguera (La Bisbal, 1941)</p>
<p style="text-align: justify;">Pere Noguera és un dels artistes contemporanis més significatius pel que fa al diàleg entre els oficis artístics tradicionals, com ara la terrissa, i l’art d’avantguarda. En aquesta evolució és important la relació amb l’art povera italià i també amb alguns aspectes de l’art conceptual, però el que és més important és la seva sensibilitat, molt pròxima a la realitat quotidiana del seu entorn i la seva voluntat poètica.</p>
<p style="text-align: justify;">Als 14 anys es va familiaritzar amb la pràctica i els processos de la terrissa a La Bisbal on encara hi pervivia una tradició molt antiga. La seva relació amb la terrissa va ser casual, a partir de la necessitat de treballar. Durant cinc anys va practicar l’ofici tal i com es feia en els tallers i, especialment, amb la seriació de peces. A Barcelona va entrar a la secció d’escultura i ceràmica de l’Escola Massana i va ser molt important per la seva formació el contacte amb el professor Eudald Serra. Era una època marcada per la influència d’artistes com Henry Moore, Picasso, Giacometti, Duchamp i la visió que se’n tenia de l’objecte derivada dels moviments dadà i surrealistes. Desprès d’aquesta etapa, torna a la Bisbal i comença una època d’intensa experimentació que el va conduir cap a una transformació dels seus aprenentatges anteriors i a descobrir l’aportació conceptual que hi ha a l’interior del procés de la terrissa. Per mitjà de diverses accions amb els materials (terra, aigua, foc, aire, màquines, etc.) i, posteriorment, instal·lacions, va trobar el camí que transformava un procés artesà en un procés conceptual, que es pot relacionar amb l’”art povera”, però a partir de la tradició d’un lloc i no per mitjà de la imitació. Ens trobem en els anys setanta i els artistes catalans més inquiets viuen d’una manera molt intensa tot el gran procés de transformació, destrucció i reconstrucció que implica la influència de l’art conceptual, Beuys, l’art d’acció, el nou realisme francès, el situacionisme, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquest nou camí es troba clarament representat en algunes de les tècniques que fa servir a partir d’aquest moment: la manipulació  d’objectes de terra sense coure en contacte amb l’aigua i les “enfangades”. La primera va començar cap a 1972-1973 en el moment en què Pere Noguera disposava diverses conques plenes d’aigua i hi submergia una rajola crua elaborada industrialment. L’efecte era espectacular perquè la rajola es desintegrava de de manera espontània quan entrava en contacte amb l’aigua. És veu com un objecte geomètric, industrial, amb unes arestes molt marcades es va desfent. La terra i l’aigua, es barregen de tal manera que es crea un paisatge. La terra retorna al seu estat natural. . Va aplicar aquesta mateixa tècnica a càntirs crus plens d’aigua a l’acció Cap de fava, potser que es va dur a terme a la Universitat d’Estiu de Prada de 1981. Els càntirs estaven fets artesanalment i l’efecte de l’aigua els va desfer de manera diferent i atzarosa.</p>
<p style="text-align: justify;">L’enfangada és un bany de fang líquid sobre els objectes i la terra. D’aquesta manera es produeix una adhesió total, com un revestiment, i converteix la totalitat en una mena de paisatge. Alhora es transforma en un “monocrom”, una superfície d’un sol color que sempre ha interessat a Pere Noguera ja des dels seus inicis quan era terrisser. Els objectes són quotidians, moltes vegades provinents dels abocadors, però sempre vinculants al seu context espaial i cultural. Hi participa, doncs, la memòria, l’ús, la història que podem imaginar darrera l’objecte recobert de fang, però sense cap mena de fetitxisme ni de nostàlgia.</p>
<p style="text-align: justify;">Els objectes, el fang, l’aigua, l’espai de les instal·lacions, el temps de les accions , el paisatge, la llum, el lloc, la imatge i l’arxiu són els elements fonamentals  de l’obra de Pere Noguera.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-full wp-image-1143" title="Pere Noguera | Fragment de la primera enfangada al taller de La Bisbal, 1979" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2013/04/pere-noguera-2.jpeg" alt="" width="620" height="447" /></p>
<p><span style="color: #888888;"><em>Pere Noguera | Fragment de la primera enfangada al taller de La Bisbal, 1979 | Una fina capa de fang líquid sobre els objectes fa que quedin del mateix color i textura i formin un paisatge monocrom en el que destaquen les siluetes dels objectes amagats a sota.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
Isabel Banal (Castellfollit de la Roca, 1963)</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Isabel Banal és una artista per a la qual la vinculació amb el seu lloc de naixement, on hi va viure de petita: la petita població de Castellfollit de la Roca, enfilada dalt d’un espadat, és molt important. Com en el cas de Pere Noguera, la seva sensibilitat està molt marcada per la cultura popular i per la intenció d’establir un diàleg amb aquesta cultura a partir de la pràctica de l’art contemporani. Ja des del moment en què va acabar els seus estudis de Belles Arts a Barcelona, (1986) la seva obra està molt marcada per una tendència cap a la instal·lació i el procés en què els objectes que apareixen relacionen el camp i la ciutat o en un sentit més ampli la natura i la cultura. L’austeritat formal i la seriació ens poden fer pensar en una referència minimalista, però l’ús d’objectes quotidians i d’elements manufacturats ens recorda la influència de l’art povera italià. D’ altra banda, en l’actualitat guanyen importància els elements que van des de la instal·lació cap a l’acció.</p>
<p style="text-align: justify;">L’obra titulada Ramat de xais al cim d’una taula, (1990) està formada per tres pilons de xais formats per figuretes de plàstic del pessebre. Dos d’aquests ramats estan al terra, desordenats, contra la paret, però un tercer es troba elevat i en ordre en una taula metàl·lica a l’alçada  de l’espectador. Com es pot veure i llegir a la seva pàgina web (www.isabelbanalx.com) aquest treball fa referència tant a la pintura de paisatge com al propi paisatge de la Garrotxa. La paraula cim, d’altra banda, es fa servir per parlar de la part superior de les muntanyes, però a la Garrotxa, també és fa servir per parlar de la part de dalt de la taula, de manera que es relaciona amb l’àmbit domèstic i amb el paisatge. També està present en aquest treball un altre element que esdevindrà cada cop més important: el pessebre.</p>
<p style="text-align: justify;">Les petites figures humanes que formen el pessebre, un dels elements importants de la cultura popular i dels rituals familiars, esdevindran a partir de finals dels anys 90 protagonistes de les obres d’Isabel Banal. Aquesta relectura està present al treball s.t. de 2002. La mateixa artista comenta el seu significat: “apareixen dones i homes carregats amb diversos productes del treball agrícola i artesà, en aquest cas, traslladen d’un lloc a l’altre contenidors actuals: bosses de paper o de plàstic, una caixa de cartró, un bidó d’aigua, un carret de la compra, una motxilla, un maletí, etc. Ens parlen de les càrregues, tant a nivell material (tot allò que cal traginar per a viure, per necessitat o per pur consumisme) com a nivell metafòric (pensaments, vivències, records, ferides, anhels, etc.)” En aquest cas les figures deambulen al costat d’una pila de fragments de plats, bols i cassoles trencades, símbols del desgast i del pas del temps.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquestes figures petites, carregades, doblegades sota el pes dels seus farcells prenen tota la seva significació en obres com Allez de 2004. En aquesta obra el tema és el camp de concentració de Saint &#8211; Cyprien al sud de França, un del nombrosos camps on van ser fets presoners els milers de republicans espanyols que fugien de la victòria franquista. L’obra va ser exposada al centre d’art de la mateixa localitat i fou titulada amb la paraula que els gendarmes francesos feien servir per dirigir les interminables cues de refugiats cap als camps: ¡¡Allez, Allez!! Les cues de figures surten de les bosses, maletes i sobre tot dels farcells en grups desorientats.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalment, Isabel Banal és coautora amb Jordi Canudas, del projecte <em>Hospital 106, 4t 1a</em> que vam comentar en el número 2 de Situaciones i que amb l’obra anterior són una mostra de l’interès de l’artista per les qüestions socials i històriques que sorgeixen alhora que les de caràcter cultural.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-full wp-image-1142" title="Isabel Banal | ‘Allez’, 2004" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2013/04/allez-20...jpg" alt="" width="620" height="827" /></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #888888;"><em>Isabel Banal | ‘Allez’, 2004 | Mesures variables | Figures d’escaiola, mocadors de fer farcells, maletes i bosses de viatge | Instal·lació al Centre d’Art Contemporain de Saint-Cyprien, França.</em> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #888888;"><em>Les platges d’Argelés i Sant-Cyprien, al sud de França, van servir com a camps de refugiats per a milers d’exiliats espanyols que van creuar la frontera després de la victòria franquista el 1939. Allez és la paraula amb què eren rebuts pels gendarmes en entrar a França mentre eren dirigits cap als camps. Les imatges que ens queden són unes inacabables cues de persones carregades amb les seves pertinences. En aquesta instal·lació són els elements per al viatge (maletes, bosses i, en especial, els mocadors de fer farcells, ja que era el més utilitzat a l’època) els que contenen les figures carregades, que surten del seu interior desorientades, en totes direccions, i ocupen el nou espai.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
Conversa </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Antonio Ontañón:</strong> Isabel, crec que per començar la xerrada seria interessant plantejar el que en diverses ocasions m’has comentat: que Pere Noguera era un dels teus referents artístics fonamentals, en quin sentit?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Isabel Banal:</strong> És un dels meus referents fonamentals en el sentit que quan jo estudiava Belles Arts i no tens encara clar cap a on anirà el teu treball vas veient obres de diversos artistes que t’interessen més o menys, però quan vaig poder veure algunes obres seves em van arribar a l’ànima, em van emocionar moltíssim. Recordo la caixa de colors Alpino que formava part d’un collage…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Pere Noguera:</strong> Era de 1975…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>I.B.:</strong> Jo la vaig conèixer en els vuitanta i després les “enfangades”… Es tractava de treballs que m’emocionaven profundament, amb els que connectava. Jo crec que era perquè compartia aquesta relació amb la cultura popular, amb un entorn rural, aquesta mirada cap als oficis artesans, cap a aquesta saviesa… També el fet de ser tot dos de poble i no de ciutat i escollir per a les seves obres alguns objectes que em parlaven molt d’aquell entorn&#8230; D’altra banda, la seva obra, com la meva després, es basava en gestos senzills, en formes austeres, humils. En veure-les jo pensava que m’agradaria fer obres en aquesta línia…i després sempre m’ha interessat el que Pere ha anat fent…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>P.N.:</strong> En el fons la idea és la d’anar treballant amb les coses que t’envolten i amb les que estableixes una certa mirada. Coses properes que et criden l’atenció, com aquesta ampolla d’aigua mineral que tenim sobre la taula, que gairebé fa l’efecte que l’aigua sigui blava, i que t’estimulen per treballar, a començar un procés a partir del que tens al voltant i del que et precedeix…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>I.B.:</strong> D’alguna manera també és aprendre que som suma, que representem una continuïtat… Recordo alguna peça teva feta amb ampolles d’aigua que em recordava l’estranyesa d’haver de comprar a les ciutats aigua embotellada i aquella frase de les senyores més grans quan no et trobes bé: “T’ha sentat malament el canvi d’aigues”</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>P.N.:</strong> Es va exposar a la Fundació Miró cap a 1981. Es tractava d’una vitrina plena d’ampolles d’aigua de diferents països que formava part d’un “Quadern de viatge”. A diferents artistes ens van encarregar realitzar una obra amb referències al tema del viatge i en tornar d’Itàlia, en una ocasió, em vaig adonar que el que conservava era l’ampolla d’aigua, i a partir d’aquesta experiència va sorgir la idea. Jo sempre m’he basat en aquestes experiències directes de la realitat com quan als catorze anys vaig començar l’ofici de terrisser, per qüestions econòmiques, però que ha marcat directament la meva relació amb l’art pel gust per la seriació, pel procés, per l’ús de l’aigua i de la terra…No sóc un artista massa intel·lectualitzat o que tingui una estratègia molt definida amb antelació… l’obra va sorgint a partir d’aquests impulsos quotidians. Fins i tot, a vegades, al moment de parlar sobre la meva obra, abans d’utilitzar imatges, o catàlegs, utilitzo objectes que provoquen que la gent hagi de fer l’esforç d’involucrar-se en el diàleg d’una manera activa. D’altra banda, també vaig ser un dels fundadors de Metrònom (centre de documentació i exposicions d’art experimental, fundat al 1980 i es  traslladà al barri de la Rivera de Barcelona al 1983) i això em feia estar en contacte directe amb els artistes contemporanis. D’aquesta manera, jo he estat en contacte amb els dos mons.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> Quines serien les principals influències artístiques que heu rebut?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>P.N.:</strong> Tota la gran transformació de l’art posterior a la segona guerra mundial va ser molt important per a mi, sobretot la dels anys seixanta. No tinc tant una influència de grans moviments com d’algunes coses concretes…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>I.B.:</strong> Jo recordo la impressió que em va causar d’estudiant , en el Reina Sofía, la primera exposició que vaig veure sobre l’art povera, amb aquells arbres excavats per Penone. Però, en qualsevol cas, jo estic molt agraïda a la generació de Pere perquè van obrir les portes de l’art a formes noves que fins aquest moment no es practicaven. I per aquestes portes entrem artistes com nosaltres.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>P.N.:</strong> Potser una de les claus és la d’adonar-se que l’art pot estar en qualsevol cosa i en qualsevol lloc i a partir d’aquí generar nous processos…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>I.B.:</strong> Sí, una nova mirada sobre els objectes, els oficis…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>P.N.:</strong> Una nova mirada i una nova manera de narrar aquestes relacions…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> Penses que els artistes de la teva generació que practicàveu aquestes formes d’art més pròxim a l’art conceptual, a l’art pobre, a l’art d’acció, sou suficientment coneguts?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>P.N.:</strong> Segurament ha faltat un coneixement més gran de les diferents tendències que es practicaven aleshores i de la gran quantitat de sensibilitats que hi havia en aquell moment i com ens hi relacionàvem. Per exemple, recordo que quan estudiava es practicava un tipus de dibuix de caràcter social per ser reproduït mitjançant la tècnica del linòleum. Jo vaig comprar la gúbia i el linòleum però no els vaig utilitzar mai. Preferia deixar rastres per pressió en el paper amb objectes petits, trossos de tela, fragments d’objectes del meu entorn quotidià.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> Per a tu ha estat important la idea de pertànyer a la teva generació o a algun grup cohesionat amb un manifest, etc.?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>P.N.:</strong> Com he dit abans, l’experiència col·lectiva més important ha estat amb Metrònom, encara que també he col·laborat en nombroses exposicions col·lectives amb artistes de la meva generació i també de la generació de l’Isabel. D’altra banda, la meva relació amb l’art i la cultura es podria dir que és molt més física i visceral que intel·lectual i que parteixo sempre de la realitat per realitzar un acte més poètic que estrictament comunicatiu. En ambdós casos s’usa el llenguatge, tant per comunicar com per a fer poesia, però jo em sento més identificat amb el segon. També he estat un artista força solitari en la cerca del meu camí. No he estat massa interessat en els grups organitzats com altres artistes de la meva generació.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El paisatge.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> Crec que en la vostra feina hi ha un gran interès pel paisatge. En les “enfangades” de Pere, amb tots els objectes recoberts pel color del fang o en diverses obres de l’Isabel en les que hi ha referències no només al paisatge, sinó també a la pintura de paisatge de l’Escola d’Olot…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>I.B.:</strong> En el meu cas, a l’haver nascut a la Garrotxa, la vivència del paisatge m’ha marcat molt, com també les interpretacions artístiques d’aquest paisatge a través de la pintura. Jo intento donar una nova mirada amb un altre llenguatge. Per a mi, que sóc de Castellfollit, que queda molt amunt, va ser molt important el fet de mirar per la finestra i veure no només el paisatge, sinó totes les persones que anaven d’un lloc a un altre, treballant, passejant o carregant objectes… i des de la meva finestra les veia petitones i ocupades amb les seves coses. Evidentment, això va influir en les figures carregades que faig ara.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>P.N.:</strong> El paisatge torna una i una altra vegada barrejat amb la idea del monocrom, que sempre ha estat important per a mi. En una enfangada no veus els objectes, que estan sota el fang, però els reconeixes per la forma…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>I.B.:</strong> Recorda la idea d’una nevada: una pols blanca ho recobreix tot i no veiem els objectes però els reconeixem…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L’art anterior.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> Una altra relació que veig entre el vostre treball és que hi ha moltes referències a l’art del passat, però són referències amables, iròniques, còmplices.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>P.N.:</strong> En la meva forma de treballar hi ha hagut sobretot un diàleg amb els llenguatges del passat, com en el cas de Miquel Blay i l’enfangada de caolí blanc al museu d’Olot (“Museu ficció”, Olot, 1982). No hi ha hagut mai imposició i com que no tinc certeses en mostrar la meva incertesa sorgeix una certa forma d’ironia.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>I.B.:</strong> Això remarca el sentit de la continuïtat. Jo no faig pintura de paisatge, però hi ha una valoració d’aquesta pràctica que en el seu moment va ser important per a les persones que la practicaven i que també, d’alguna manera m’ha influït i em fa sentir part d’una cadena, d’una cultura que va canviant. Això no evita que, en alguns casos, sigui una mirada crítica també.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>P.N.:</strong> Per a mi és important deixar-se impregnar per la realitat, relacionar-te amb ella i reaccionar davant d’ella. La meva forma de treball s’assembla molt més a la poesia que a la idea d’intentar imposar a la realitat algun esquema intel·lectual preconcebut o alguna idea de transcendència.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>I.B.:</strong> Em ve a la memòria un treball teu en què deixaves una rajola de fang tova a la intempèrie perquè la pluja marqués les seves gotes en la superfície del fang… És una manera completament poètica de parlar de la pluja i del fang.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La cultura popular.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> Així com hem parlat de la terrissa amb relació al treball d’en Pere, en el teu cas, Isabel, planteges una relació força clara amb un altre aspecte de la cultura popular com és el del pessebre, però en aquest cas, també hi ha un component religiós…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>I.B.:</strong> El component religiós pot ser una mica perillós, encara que jo no l’utilitzo, però m’interessa molt el component cultural, de joc, la idea de muntar el pessebre. Hi ha una relectura d’aquest fet cultural i de les meves pròpies experiències, com deia abans, perquè les característiques físiques del poble en el què vaig néixer, en el cim d’un precipici, ja recorda la forma d’un pessebre.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>P.N.:</strong> La idea de reducció i de miniaturització de l’ Isabel és molt interessant i es pot relacionar amb el joc i amb la idea de posar-te les coses a les butxaques…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>I.B.:</strong> També cal tenir en compte que encara que no es comparteixi la qüestió religiosa, el simbolisme de les figures del pessebre remet a elements culturals molt antics com el de les imatges votives romanes, per exemple. L’estudi de la cultura popular fa adonar-te  que amb aquests elements tan senzills, però en el fons, tan complexos, d’alguna manera, la Humanitat sempre està responent a les mateixes preguntes.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> Es podria definir el vostre treball com una actualització artística de la cultura popular?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>P.N.:</strong> Més que una actualització seria una nova mirada, una mirada diferent cap a aquests temes, que els fa més visibles.</p>
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		<title>Ramón Puig Cuyàs: la visión contemporánea de la joyería.</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Apr 2013 02:02:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Ontañón]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La separación tradicional y jerárquica entre bellas artes, diseño y artes aplicadas está en crisis desde hace tiempo. La cultura contemporánea pone más énfasis en ls características propias de las obras realizadas que...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>La separación tradicional y jerárquica entre bellas artes, diseño y artes aplicadas está en crisis desde hace tiempo. La cultura contemporánea pone más énfasis en ls características propias de las obras realizadas que en su adscripción a una categoría predefinida. La visión de la joyería de Ramón Puig rompe con la tradición y reclama para sus piezas toda la creatividad y la imaginación que antes era exclusiva de las bellas artes.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las joyas de Ramón Puig Cuyàs sorprenden por la combinación de elementos figurativos con una exquisita sensibilidad por las características físicas de los materiales, de los colores y de las formas. Producen un tipo de fascinación que en algunos momentos puede evocar los paisajes oníricos de Max Ernst o las delicadas composiciones de Paul Klee. Ramón Puig Cuyàs es uno de los protagonistas fundamentales de la transformación espectacular que ha sufrido este arte en los últimos tiempos tanto en la construcción de las joyas como en la pedagogía. Nos encontramos con él en la Escola Massana de Barcelona, de la que fue alumno y donde es profesor desde los años setenta.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Antonio Ontañón: </strong>¿Cómo se desarrolló tu interés por la joyería?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ramón Puig: </strong>Yo vine a la Massana para convertirme en artista, orientado en un principio hacia la pintura, pero al conocer las posibilidades de la joyería por la influencia del profesor Manel Capdevila decidí seguir ese camino. Se puede decir que el fue el fundador de la sección de joyería y aunque estuvo poco tiempo, dejó una estela muy marcada que yo seguí. Manel Capdevila fue uno de los pioneros de la joyería contemporánea. En la época de la posguerra hizo un tipo de joyas para la burguesía pero para la parte de la burguesía que había perdido la guerra civil. Utilizaba materiales sencillos y naturales como los pequeños cantos rodados de los ríos, por ejemplo, que contrastaban con las joyas de los “ganadores” de la guerra civil: joyas clásicas y ampulosas de oro y piedras preciosas hechas para representar un estatus social. (Las joyerías de Paseo de Gracia) Además, Manel Capdevila fue el primero en contactar con la escuela de Pfzorheim en Alemania, que se había convertido en un centro de irradiación hacia toda Europa en la renovación en la joyería y organizó aquí, en la Capella (calle Hospital) una exposición de sus trabajos. Manel Capdevila supo plasmar en las joyas su experiencia estética como pintor. Si hubiera sido alemán se habría convertido en una de las referencias internacionales, pero aquí no había ninguna plataforma de difusión, más allá de su propio taller. Cuando yo empecé a finales de los sesenta también había otro grupo cuyo trabajo se denominaba “joyería de diseño” formado entre otros por . Aunque al incorporarme yo se estaba diluyendo su voluntad de incidir en la sociedad. También tengo que reconocer la importancia de las joyas de Manolo Hugué, el noucentista, que aunque estaban hechas mucho antes, en aquel momento tuvieron influencia y representaba una forma de entender la joyería mucho más próxima a las artes plásticas que al diseño. También me influyó el trabajo de Juli González, el joyero que luego fue escultor…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> Y que inició un camino nuevo en la escultura contemporánea al aplicar la técnica de la joyería de utilizar fragmentos metálicos soldados entre sí.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>R.P.:</strong> Efectivamente. Estas fueron mis influencias. Después dejé la Massana en el 74 y volví en el 78 cuando la profesora Ana Font me llamó para sustituirla en las clases de proyectos de la sección de joyería. Ella conocía mi trabajo, aunque yo había ido poco a sus clases por lo cual le estoy muy agradecido. A partir de entonces yo asumí ese trabajo hasta ahora… con la referencia en aquel momento de la escuela alemana que comentábamos antes. En este sentido, dentro del movimiento general de renovación de la joyería que se inicia después de la II Guerra Mundial, yo me considero del final de la segunda generación, con referencias a artistas alemanes como Herman Jünger y Reinhold, por ejemplo. Creo que se puede decir que la primera generación de posguerra (Manel Capdevila) hizo una gran labor de transformación formal de la joyería. Nosotros, la segunda generación, introdujimos además unos materiales nunca utilizados hasta entonces y reivindicamos la artesanía. La generación que viene detrás de mí, la tercera, podríamos decir, se libera también de esta admiración por la artesanía y en ocasiones acepta formas de producción seriada, se mezcla con la bisutería, con el diseño y con otras formas expresivas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> ¿Cómo es el mundo de la joyería contemporánea?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>R.P.:</strong> Sobre todo es un mundo muy pequeño: entre los artistas, los galeristas, los coleccionistas y los clientes somos muy pocos. El otro mundo, el de la joyería convencional, nos desprecia olímpicamente, porque es un mundo extremadamente conservador por dos razones: el material con el que trabajan es muy caro y se niegan a experimentar con el. Por otro lado sus clientes, gente muy adinerada, también es muy conservadora y lo que le interesa básicamente es el valor del oro y las piedras preciosas. Es tan conservador que muchos talleres están desapareciendo. También es cierto que la joyería contemporánea refleja los contenidos de los grandes movimientos sociales de los años sesenta y setenta con su afán liberador, anticonvencional, anticapitalista y su deseo de ir hacia una sociedad más natural. Por esto se reivindicó de una manera muy clara el trabajo artesanal aplicado a la joyería. Desde el punto de vista de los materiales no había todavía una visión ética, como la que hay ahora, que denuncia la explotación de los materiales preciosos en origen, pero sí que se empezó a plantear la pregunta del valor de los materiales, ¿por qué un material como el metacrilato no podías utilizarse para la joyería? ¿por qué todo tenía que ser de oro?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> ¿En qué otros aspectos se relacionaba con su época?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>R.P.:</strong> Es interesante observar cómo la joyería contemporánea reflejaba en Cataluña la oposición al franquismo ya desde los años cincuenta, como he comentado antes. Sin embargo en Europa era diferente ya que el fascismo había sido derrotado y los valores de la nueva joyería de alguna manera estaban representados en la cultura de los nuevos gobiernos socialdemócratas alemanes. Esto hizo posible que estos valores tuvieran una buena acogida y una gran difusión.</p>
<p style="text-align: justify;"><img title="Broche ‘Art Longa’, 2008" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2013/04/1218-Ars-longa-el-arte-es-duradero.jpg" alt="" width="620" height="501" /></p>
<p><span style="color: #888888;"><em>Broche ‘Art Longa’, 2008.<br />
</em></span><em style="color: #888888;">Serie Esguards (Miradas).<br />
</em><em style="color: #888888;">Plata, alpaca, plástico, resina de epoxi, hueso, nácar y perla. 75 x 50 x 8 mm.</em></p>
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<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> ¿Podrías hablar de las características estéticas de tus obras?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>R.P.:</strong> Entre los joyeros contemporáneos se puede hacer una división entre los que conciben sus piezas como elementos tridimensionales, escultóricos, y los que las conciben como elementos pictóricos, que tienden a las dos dimensiones. Yo me considero de los segundos. Además, a lo largo del tiempo mis piezas han cambiado mucho. Yo no tengo esa estabilidad formal que para muchos artistas consiste la base de su estilo, de fácil reconocimiento. Últimamente observo, sin embargo, que me voy acercando a esa dimensión arquitectónica que hasta ahora no había trabajado. Es cierto, por otra parte, que en mis joyas los aspectos narrativos siempre han estado matizados por un interés fuerte en los valores estéticos de la forma. Los joyeros construimos las formas. Es un proceso más de construcción que de modelado, como hemos comentado antes con Juli González. Para mí el proceso de trabajo en el que intervienen tantos materiales y formas diversos se convierte en una metáfora de armonía que creo que siempre ha estado presente independientemente de los temas elegidos. También es una forma de plasmar la multiplicidad de significados del contenido de la joya.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> El artista cubano Carlos Garaicoa tiene una instalación denominada “Las joyas de la corona” compuesta por una serie de broches de plata que representan a escala edificios reales en los que se ha practicado la tortura o se ha atentado contra los derechos humanos: los barracones de Guantánamo, el estadio de Santiago de Chile, La escuela de mecánica de la armada en Argentina, el Pentágono, etc. ¿Este aspecto político de implicación por los derechos humanos se da mucho en la joyería contemporánea?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>R.P.:</strong> Sí que se da esta formalización abiertamente política. Pero creo que ya en la misma elección de esta forma de joyería “pobre” contrapuesta a la tradicional, experimental, con muy poca salida comercial ya hay una toma de postura “política” si la quieres llamar así. También hay que decir que cuando yo empecé quizá estaba más presente esta inquietud que ahora, cuando la joyería contemporánea ha encontrado un espacio propio, que es pequeño, pero es propio.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> ¿Se puede decir que la joyería sigue siendo pensada para que la lleven las mujeres?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>R.P.:</strong> No, claramente. La joyería contemporánea no tiene género. En Chicago conocí un caso extraordinario de un coleccionista que le encantaba llevar puestas piezas de su colección, algunas muy grandes y llamativas, y era coronel del ejército norteamericano en activo. Esto refleja el cambio de los roles sociales de los hombres y las mujeres en el mundo contemporáneo. Un aspecto muy atractivo de la joyería es su cercanía al cuerpo, lo cual puede ser una ventaja en relación con las demás artes porque algunas personas que pueden sentirse lejanas al arte contemporáneo, sin embargo tienen una reacción positiva hacia las joyas. Y la prueba de ello es que muchos de los clientes de las joyerías contemporáneas no son especialistas o coleccionistas, son, simplemente, personas sensibles que se sienten atraídas por unas determinadas piezas que quieren llevar puestas, sin más pretensiones.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> Sobre la relación entre joya y cuerpo humano crees que el fenómeno del piercing se puede incluir dentro de este apartado o no tiene nada que ver.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>R.P.:</strong> No creo que tenga ninguna relación con la joyería. Aunque me interesan todos los fenómenos sociales en relación con la antropología, creo que el caso de las personas que se colocan un piercing es simplemente una forma de afirmación de grupo. Además, este fenómeno, como el del tatuaje, está fuera de lugar porque los que se tatuaban eran los antiguos habitantes de los países tropicales que al ir semidesnudos, su única forma de embellecer su cuerpo era mediante el tatuaje o practicando incisiones en las orejas u otras partes del cuerpo. En nuestro entorno puede tener un contenido de rechazo de lo convencional, aunque me parece curiosa la gente que va tatuada y con la ropa encima, con lo que es imposible lucir el tatuaje. En cualquier caso repito que no tiene nada que ver con la joyería. Sin embargo, me gusta una frase que dice que la joyería “amplifica las identidades” y quizá en ese sentido se pueda encontrar una relación.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-full wp-image-1129" title="Broche, 2010. Serie Imago Mundi, ‘Aspice et aspicios’" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2013/04/1316-Aspice-et-aspicios-Antonia-Cortijos-2010.jpg" alt="" width="620" height="467" /></p>
<p><span style="color: #888888;"><em>Broche, 2010.<br />
</em></span><em style="color: #888888;">Serie Imago Mundi, ‘Aspice et aspicios’.<br />
</em><em style="color: #888888;">Plata, plástico, papel con resina, alpaca, ónice, perla. 70 x 60 x 15 mm.</em></p>
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<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> ¿Cuál es la relación de la joyería contemporánea con la bisutería?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>R.P.:</strong> La bisutería, al trabajar con materiales baratos, siempre se ha mostrado muy receptiva a los experimentos de la joyería contemporánea. Además las fronteras entre joyería y bisutería son muy difusas porque hay joyeros en la actualidad que no son partidarios de la idea “clásica” de autoría, de pieza única, típica del artesano, y prefieren hacer piezas seriadas y además, baratas, para que mucha gente pueda acceder a ellas, con lo que las fronteras se difuminan. En cualquier caso la diferencia no es muy importante. Lo que es importante es que esté hecha con la sensibilidad contemporánea, reflejo de su época, de su contexto cultural y artístico. Sin embargo, hay un aspecto que sí me interesa de la diferencia entre la joyería y otras “artes aplicadas” como la cerámica, por ejemplo, que es el de que la joyería, incluso la más contemporánea, no ha perdido su función primigenia. La cerámica en Europa ya no se usa casi como vasija para beber, pero cuando alguien compra una joya lo sigue haciendo exactamente con la misma función que lo hacía en los siglos pasados y la cargan con unos valores y con unos sentimientos que también son parecidos a los del pasado. Además esa idea de subvertir los valores a través de los materiales es también para establecer puentes con lo antiguo y con toda esa carga emocional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> ¿La persona que lleva la joya la dota de un nuevo significado?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>R.P.:</strong> El autor hace sus piezas, como el artista hace sus obras de arte, pero no controla en absoluto el significado que los compradores le darán. En Canadá un señor que padecía un cáncer terminal compró una de mis joyas para hacerle a su ahijada un regalo de despedida y ella, abrumada por esta carga simbólica, me pidió una caja porque no se atrevía a ponérsela. En otras ocasiones he tenido la experiencia de ver piezas mías llevadas por personas desconocidas para mí y ser capaz de reconocer la joya pero sentirme completamente ajeno a ella. Y en concreto una chica vietnamita me comentó que la razón de llevar una de mis joyas era la de ser budista y que esa pieza reflejaba aspectos de esa religión. Sin embargo yo recordaba claramente, que para mí, cuando la hice, reflejaba mi experiencia como padre reciente e incluso se podía ver la forma de un niño en una playa. En joyería, los compradores no tienen tantos problemas para dotar de nuevos significados a las obras como en las otras artes. Además, en muchas ocasiones, con las joyas antiguas, no había demasiado reparo en fundir el oro y separar las piedras preciosas y volver a hacer otra joya diferente con la estética del momento. Para mí es un valor muy importante cómo las personas se hacen propietarias de las piezas y las dotan de nuevos significados. Aunque en un principio las vean como obras de arte importantes, con mucha carga de autoría, susceptibles de estar en exposiciones, como cualquier otra obra de arte, en el momento en el que las empiezan a llevar puestas se las apropian, las dotan de nuevos significados y las separan definitivamente de su autor. Entonces cuando las veo, se que han dejado de ser mías y tengo un sentimiento muy inquietante. De alguna manera se completa la metáfora a la que hacía referencia antes de la joya como construcción como ensamblaje de piezas. Los compradores añaden a esa construcción nuevos elementos significativos, no visuales, que contribuyen a la construcción de la obra.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> Para acabar: ¿en qué estado se encuentran los canales de exhibición y venta de la joyería contemporánea?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>R.P.:</strong> Una característica del pequeño mundo de la joyería al que hacía referencia al principio es precisamente que a pesar de su pequeño tamaño es global en el sentido que puede interesar a una parte de la gente en lugares muy diferentes del mundo occidental. Además, la manera de aprendizaje es similar, a través de los estudios superiores, no de los talleres de artesanos, que es el lugar de transmisión de la joyería tradicional. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que la práctica y la difusión de la joyería contemporánea están mucho más arraigadas en los países del norte de Europa que en los del sur.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> ¿Por qué?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>R.P.:</strong> Habría que decir que el caso de Cataluña es un poco diferente al del resto de España, en el sentido que existe un espacio para la joyería contemporánea, pero se puede afirmar que en los países de tradición católica y con mucha influencia árabe, como el Sur de Italia y Andalucía, por ejemplo, la tradición de la joyería en oro es tan fuerte que no deja demasiado espacio para la nueva joyería. En estos lugares todavía está muy arraigada la idea de asociar el oro con la única forma de acumulación de riqueza y con la ostentación. Por ejemplo, para una cultura de tradición nómada, aunque sea muy lejana en el tiempo, el oro, que se llevaba encima, como un bien mueble, era la única manera de acumular riqueza. También es importante el aspecto de la ostentación del oro. En el norte de Europa es más difícil encontrar hombres que utilicen los ostentosos relojes con cadena y esfera de oro, tipo Rolex, que en el sur. En cualquier caso, pienso que más allá de las transformaciones formales y de materiales y de la transmisión de nuevos valores, la joyería contemporánea está en un momento en el que lo que necesita es la “normalización” de los canales de exhibición y venta e insertarse en la sociedad como una manifestación más de la cultura contemporánea.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A.O.:</strong> ¿Qué lugar ocupa tu trabajo en relación con los principales centros de transformación de la joyería en Alemania?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>R.P.: </strong>Creo que en parte es cierto el tópico de que la nueva joyería alemana tiende a la geometrización (de tradición bauhasiana) y a una elevada perfección técnica. Yo no encajaba muy bien en este esquema. Antes he comentado que mi lugar ha estado al final de la segunda generación de joyeros en este largo proceso de transformación. A los ojos de los joyeros del norte, los pocos joyeros del sur que estábamos comprometidos con esta transformación pero que tampoco encajábamos perfectamente en sus esquemas al practicar una obra más narrativa, más figurativa, más libre, nos aceptaban, pero nos veían un poco como la excepción de la regla. Tanto de su regla, como de la nuestra.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-full wp-image-1130" title="Broche, 2010. Serie Arquitecturas sutiles, s/t" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2013/04/1336.3.jpg" alt="" width="620" height="622" /></p>
<p><span style="color: #888888;"><em>Broche, 2010.<br />
</em></span><em style="color: #888888;">Serie Arquitecturas sutiles, s/t.<br />
</em><em style="color: #888888;">Alpaca. 70 x 80 x 20 mm.</em></p>
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]]></content:encoded>
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