El retorno de la Columna Durruti: La visión de España de la Internacional Situacionista y de Guy Debord.

A primera vista plantear la relación entre los tres elementos apuntados en el título: Internacional Situacionista, Guy Debord y una cierta visión de España puede parecer que no tenga demasiado recorrido. No hubo una sección española de la IS. Tampoco hubo ningún español que acudiera, ni siquiera a título individual a las reuniones que se produjeron durante su existencia (1957-1972). Ninguno de los artículos publicados en los doce números de la revista que publicó la IS como su órgano de difusión está firmado por un escritor o artista español…

Sin embargo, cuando profundizamos en el conocimiento de las publicaciones y las biografías de los protagonistas de aquellos momentos, nos damos cuenta hasta qué punto el interés por la cultura hispánica, por su historia reciente, por su situación política y por sus ciudades era mucho más profundo de lo que puede parecer a simple vista.

Por otro lado, la existencia en la España de aquellos años de una sección de la IS hubiera tenido que ser necesariamente ilegal, dado su carácter revolucionario y su oposición total al régimen fascista que imperaba por entonces.

El aura de la guerra civil y de la revolución en España, con la presencia tan activa del anarquismo y de partidos marxistas revolucionarios no estalinistas está muy presente en las actividades de los situacionistas. En octubre de 1966, el famoso “escándalo” de Estrasburgo, que ayudó de manera radical a la difusión de las ideas de la IS, se inició con la publicación de un comic “détournée” realizado por el anarquista André Bertrand, próximo las tesis de la IS, que se titulaba ni más ni menos que: “El retorno de la Columna Durruti”, (Le retour de la colonne Durutti) en evidente referencia a la columna que partió de Barcelona en 1937 para luchar contra el fascismo. En este cómic no hay referencias históricas más allá del título. Su contenido es irónico y sus críticas van dirigidas contra algunos intelectuales, contra las organizaciones estudiantiles y a favor de la risa, el humor y el juego como elementos revolucionarios. El título, evidentemente, hace referencia a la actitud revolucionaria: se ven a sí mismos como una especie de caballo de Troya lleno de agentes infiltrados con proyecto radical en un medio hostil.

Esta aura estará presente en muchas de las alusiones que se harán a la situación española, pero, como veremos, el interés hacia la cultura hispánica irá mucho más lejos en los escritos de Guy Debord y en la forma de entender algunos aspectos fundamentales de la actitud hacia la vida, el paso del tiempo y la política encarnados en la figura de Baltasar Gracián (1601-1658) y la poesía de Jorge Manrique (1440-1479).

Dada la longitud de la investigación he pensado que sería mejor dividir la publicación en dos entregas. En la primera veremos la visión de la situación española que emana de la revista de la IS y en la segunda la específica de Debord.

La revista de la Internacional Situacionista.

Los doce números que componen el total de la publicación del órgano expresivo de la IS se inician en junio de 1958 con el nº1 y acaban en septiembre de 1969 con la publicación del nº12. Puede parecer que durante los once años de existencia de la revista su frecuencia fuera de de un número anual, pero no había una periodicidad tan estricta. De hecho, el primer número surge casi un año después de la fundación de la Internacional Situacionista en julio de 1957 y se deja de publicar casi tres años antes de la disolución en 1972. Los redactores cambian, pero Debord permanece como el único director. De hecho, Debord ya tenía algunos escritos preparados para el número 13, que finalmente nunca se llegará a publicar.

Lo primero que llama la atención de esta publicación son las cubiertas: de un papel especial de aluminio, metálicas y brillantes, de un color diferente cada número, que reflejaban claramente la cara del comprador y en la que simplemente aparecía el nombre y el número: internationale situationniste 10. El efecto era austero y elegante, pero sobre todo radicalmente diferente del resto de las publicaciones que se podían encontrar en los quioscos y librerías que ofrecían contenidos críticos a los compradores.

Su tirada y distribución fue aumentando al principio de forma lenta, pero luego muy rápida. Sobre todo a partir del impacto del “escándalo de Estrasburgo” de 1966 y de la aparición en 1967 de dos de los libros fundamentales para la difusión de las ideas situacionistas: La sociedad del espectáculo de Guy Debord y el Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones de Raoul Vaneigem. De esta manera los 2.000 ejemplares iniciales pasaron a los 5.000 a partir del nº11 y a los 12.000 para el último número. Por otro lado, las listas de suscriptores conservadas demuestran una amplia internacionalización sobre todo hacia los países de habla inglesa y a los países con sección propia de la IS.

Los temas que se desarrollan en la revista sobre todo en los primeros números son los propios de los principios y las estrategias situacionistas. En este sentido, claramente hay una primera fase de revista / manifiesto en la que se aclaran y difunden los conceptos fundamentales: psicogeografía, construcción de situaciones, deriva, juego permanente, urbanismo unitario, détournement, la visión situacionista de las artes, la superación de las artes… También hay una sección dedicada a las novedades de la propia organización de la IS con referencias a las diferentes asambleas internacionales que se van produciendo en diversas ciudades europeas con una periodicidad más o menos anual: Cossio d’Arroscia, Paris, Munich, Londres, Göteborg, Amberes… En la que se incluyen referencias bastante divertidas de lo que otros medios de comunicación dicen sobre ellos y también algunas disputas concretas con intelectuales o editores. Por ejemplo, es especialmente divertida la respuesta de Debord a una carta de Abraham Moles encabezada por un burlón “Petit tête”… Y finalmente hay un tercer bloque de temas dedicado a su visión de la política revolucionaria. Con el paso del tiempo, el interés por los diversos aspectos de la crítica del urbanismo permanecerá, disminuirán los escritos sobre las demás formas de arte y aumentarán los dedicados a la política revolucionaria sobre todo desde una perspectiva cultural.

Si se rastrea la publicación a la búsqueda de las referencias que pueda haber sobre la situación hispánica en general ya nos encontramos en el número1 con una cita sobre el barroco de Eugeni d’Ors en el que lo define como la “vacation de l’histoire”. No es una cita importante. Es simplemente ilustrativa de una de las características del concepto.

No es hasta el número 7 (abril de 1962) en el que se vuelve a hacer una referencia hispánica pero en esta ocasión es en forma de fotografía del dictador Francisco Franco, pero, sorprendentemente, en un artículo con el que no tiene ninguna relación, ya que el tema que se desarrolla es el de la “Geopolítica de la hibernación” en referencia a las consecuencias de la guerra fría y a la moda de diseñar refugios antinucleares familiares. Si el artículo no tiene relación con Franco, menos lo tiene todavía el pie de foto en el que se utiliza una cita del diario New York Herald Tribune en el que se hace referencia a la necesidad de crear una clase dirigente en el Congo descolonizado: “Es imposible imaginar un Congo independiente que se administre a sí mismo… El problema es el de empezar el reclutamiento y la educación de una clase dirigente local” (IS, nº7, p. 7) (La traducción, como todas las que siguen, son de Antonio Ontañón) Sin duda se trata de un ejemplo radical de détournement llevado hasta el absurdo…

Las huelgas de la minería asturiana en la IS.

Es en el número 9 (agosto de 1964) cuando aparece publicada una imagen que se convertirá en referencia de las estrategias de propaganda situacionistas y que tiene una intensa relación con la situación española: los carteles de solidaridad con los mineros asturianos en huelga.

Las huelgas de la minería asturiana que empiezan a partir de 1962 tuvieron una repercusión internacional. Era la primera gran oleada huelguista de la España franquista y marcó el inicio del resurgir del movimiento obrero. Coincide en el tiempo con el fin de la autarquía, los planes de estabilización económica, la llegada de los ministros “tecnócratas” del Opus Dei al gobierno y la petición de relaciones con el Mercado Común. Es decir, coincide con el inicio de una nueva fase de la dictadura franquista. Hay que tener en cuenta que en la dictadura franquista, de base fascista, el huelguista es un delincuente: le puede ser aplicado el delito de sedición. Sin embargo sucede un hecho sin precedentes y que no se repetirá más: un ministro franquista y secretario general del movimiento, Solís, se traslada directamente a Asturias a negociar con un comité de mineros elegido por ellos mismos saltándose los interlocutores “orgánicos” del sindicato vertical. Algunas de las reivindicaciones son aceptadas (sobre todo las relativas al aumento de salarios) y se publican en el Boletín Oficial del Estado, BOE. (Hecho sin precedentes, también) Por otro lado, las manifestaciones son reprimidas con dureza, con detenciones y torturas, pero sin víctimas mortales. Esto demuestra que en cierta manera la huelga minera triunfó. De una manera inesperada y sorprendente, pero se puede afirmar que supuso un éxito concreto del movimiento obrero. Lo cual no supuso que el régimen franquista continuase siendo un régimen criminal y de una violencia extrema, como lo demuestra el uso de la pena de muerte y de la violencia posterior. Creo que en esta situación la presión internacional tuvo un papel importante, pero más definitivo fue el cambio que se estaba produciendo dentro de las relaciones de poder del propio franquismo. El mismo Franco fue el general que reprimió a sangre y fuego la revolución asturiana de 1934, pero ahora, treinta años después, en un contexto histórico diferente, entre amenaza y amenaza, prefirió negociar.

En la página 21 podemos encontrar uno de estos célebres carteles producidos a partir de fotografías de pin-ups sometidas a un proceso de détournement.

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Una de las imágenes del panfleto “España en el corazón”, realizado y difundido por la IS en 1964.

Una mujer joven entradita en carnes acaba de quitarse el bikini y toma el sol desnuda y boca abajo en la cubierta de una embarcación. Como toda indumentaria solo conserva un pequeño gorro marinero. La modelo alza la vista, dirige su mirada hacia la cámara y dice:

–“Non hay nada mejor que joder con un minero asturiano ¡Esos sí que son hombres!” (La segunda “n” de la primera palabra está escrita así en el original. Se entiende que la pin-up tiene acento francés y no está acostumbrada a hablar en castellano, aunque le gusten mucho los asturianos…)

En la revista no se hace una ampliación del contexto de la huelga minera de Asturias, pero la IS está realizando una auténtica campaña de propaganda y agitación a favor de los mineros basada en la difusión clandestina en España de los carteles. Podemos imaginar el impacto y la provocación que supondrán estos carteles al romper totalmente con las demás publicaciones editadas con el mismo fin. Incluso Picasso realizó un dibujo, que fue amplísimamente distribuido y Rafael Alberti compuso una poesía para la ocasión. El pasquín situacionista, era, evidentemente, otra cosa. Los elementos que utilizaba eran la provocación, el humor y la alusión sexual explícita. Absolutamente alejado de la propaganda habitual de solidaridad obrera basada en alusiones de carácter sentimental.

España en el corazón: campaña de agitación y propaganda de la IS.

La IS toma prestado del poeta Pablo Neruda el título de su poemario de 1937 “España en el corazón” para difundir su folleto de solidaridad con los mineros asturianos. En esta publicación, además de la imagen ya citada, se publican otras fotografías modelos semidesnudas. Como es el caso de una de ellas tumbada languidamente en una hamaca que gira la cabeza hacia el espectador y con una mirada insinuante dice:

-“¡La emancipación de los trabajadores será la obra de ELLOS MISMOS!”

Una vez más el juego del détournement es utilizado con toda su fuerza: que una pin-up pueda repetir uno de los lemas fundamentales del movimiento obrero desde su hamaca genera un choque total al lector.

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-“Donde hay libertad, no existe estado” dice otra modelo en top-less mientras se entretiene muy seria observando algo entre las rocas en las que está recostada…

Más simpática y rolliza, una modelo rubia dirige su mirada insinuante hacia la cámara y dice: “¡Que la tortilla se vuelva. Que los pobres coman pan y los ricos mierda!”

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Otra modelo más delgadita, pero igualmente simpática nos envía una sonrisa mientras dice: ¡Nunca he disfrutado tanto como el día que quemaron la iglesia y colgaron al párroco! (Una contribución a la conocida tradición anticlerical de los revolucionarios locales)

Por último, otra modelo totalmente desnuda en apariencia, pero que no deja ver ninguno de sus encantos debido a su postura, mira muy seria al espectador y dice: “La felicitad es una idea nueva en España” Parece ser que para la modelo, la felicidad es un concepto tan nuevo en España que no sabe pronunciarlo bien y lo hace imitando a la pronunciación catalana: “felicitat”.

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Las fotografías de modelos desnudas sometidas al détournement están copiadas del primer número de la revista erótica LUI, el equivalente francés al Play Boy, que había sido publicado unos meses antes en Francia. Es un fenómeno similar al que se vivirá en España años más tarde conocido como el “destape” a finales de los años setenta cuando la censura franquista dejó de ser efectiva. En ambos casos se trata de un acontecimiento cultural importante para la sociedad del espectáculo: el erotismo, en concreto las fotografías de mujeres jóvenes desnudas en poses eróticas realizadas por hombres, se convierte en una mercancía al mismo nivel que los automóviles, la ropa o los accesorios masculinos que también son anunciados en la misma publicación. Por otro lado, el uso de pin-up se convierte en una práctica frecuente para ilustrar los artículos de la revista de la IS y de una manera explícita en el film de Debord “La sociedad del espectáculo”, de 1973 Sin embargo, esta denuncia de la cosificación del cuerpo femenino, este nuevo aspecto de la alienación en la cultura contemporánea, no va acompañado en la revista de ningún artículo que profundice en ningún aspecto del feminismo en general o de las políticas de género en concreto.

Pero no sólo hay imágenes en ESPAÑA EN EL CORAZÓN, también hay un texto que reproduzco a continuación:

“Estas fotos que circulan por España demuestran, por el éxito que tienen, hasta qué punto el amor a la libertad y la libertad en el amor continúan a definir el espíritu revolucionario, en todos aquellos lugares en donde su prohibición y sus diversas falsificaciones definen sin lugar a dudas un régimen opresor.”

Denunciando la unión sagrada de la hipocresía y de la dictadura franquista, este tipo de propaganda recuerda –el amor no excluye la oportunidad- a los responsables de las próximas insurrecciones que no puede existir cambio que no sea total, que no cubra la totalidad de la vida cotidiana. No se pueden suprimir algunos detalles de la opresión, sino suprimir la opresión en su totalidad. No se trata de cambiar de dueño o de patrón como tienen tendencia a creerlo los dirigentes y los políticos especializados de los partidos socialistas, comunistas, cristianos progresistas, trotskistas. Se trata de cambiar el modo de vida, de llegar a ser los dueños de nosotros mismos. Es para imponer directamente su poder que las masas revolucionarias, dispuestas a liquidar el franquismo luchan espontáneamente.

Los situacionistas se reconocen perfectamente en este tipo de propaganda, en este porvenir.

Julio de 1964 Editado por la Internacional Situacionista (Region Europa del Oeste)” ( Guy & Le Bras, 2013 p.138)

En primer lugar no hay que confundirse en absoluto: el elemento provocativo de esta propaganda no supone que la IS se tomara a la ligera lo que estaba pasando en Asturias y que sus análisis sobre la situación fueran superficiales. El propio Debord, en un artículo de 1963 afirma que esta huelga es ni más ni menos que el acontecimiento más importante del año para el movimiento obrero en Europa y analiza el conflicto a la luz de sus propias contradicciones. (Guy Debord, Oeuvres, pp. 657-662) En el fondo se sitúa el recuerdo de la revolución de 1934, en la actualidad, un movimiento obrero todavía no bien organizado y que no ha desarrollado su potencial, pero que a pesar de la represión generalizada (con la ejecución de los anarquista Delgado y Granados en 1962 incluida) representa una amenaza para el actual franquismo y para la posterior homologación con el capitalismo europeo en el sentido que todavía no está mediatizado, o no lo está totalmente, por un partido socialdemócrata o estalinista.

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Dibujo de Pablo Picasso de 1963 convertido en imagen de la propaganda a favor de las huelgas mineras. Se puede notar tanto en la imagen como en el texto la diferencia de enfoque respecto a la campaña de la IS.

No conozco fuentes directas de la recepción que tuvo esta campaña situacionista de solidaridad con los mineros. Pero por sus características no es difícil imaginar su impacto. Un minero asturiano en huelga que recibiera este tipo de propaganda seguramente respondería con una carcajada. Algunos sí, puede que otros no. Incluso otros, más religiosos, más mojigatos o más integrados en la ética y la estética del partido comunista se sintieran ofendidos. En cualquier caso, este tipo de propaganda no esconde ni por un segundo su voluntad provocadora en la imagen y su tendencia política abiertamente libertaria en el discurso. Lo que sí que es seguro es que a los dirigentes de los incipientes sindicatos clandestinos asturianos, claramente decantados hacia Comisiones Obreras, sindicato próximo a les tesis del Partido Comunista, no les gustaría en absoluto. Ya en los años sesenta y pese a la dura persecución política a la que era sometido por el franquismo, la moderación política de este partido avanzaba su futuro y moderadísimo papel en la transición del franquismo a la democracia. No creo que fuera sólo la alusión sexual lo que no les gustara a los seguidores del PCE, sino la evidente enmienda a la totalidad del sentido de la épica que su partido representaba y también la conexión entre la vida cotidiana, el amor y la revolución. El sentido del humor, la carcajada franca y abierta, el evidente radicalismo son ingredientes demasiado sabrosos para la formación clandestina y espartana que predominaba en los cuadros del PCE. La conexión con la vida cotidiana: “el amor a la libertad y la libertad en el amor”, la lucha contra la burocracia: “las masas imponen directamente su poder para eliminar al franquismo” la apelación al cambio de vida radical: de lo que se trata es de llegar a ser dueños de sí mismos…Todo esto acerca claramente el discurso político situacionista a la irreverencia libertaria y lo aleja de la ortodoxia del PCE. Máxime en la apelación a un compromiso radical con la revolución pero siempre de una manera claramente antiautoritaria y antiburocrática. Evidentemente, estas ideas serán muy importantes en los hechos de mayo de 1968, cuando de una manera efectiva se intenten llevar a la práctica.

La Internacional Situacionista, cuya base teórica es de carácter evidentemente marxista y cuyos análisis de la realidad contemporánea suponen claramente una renovación y puesta al día del marxismo revolucionario, en el momento de apoyar una cierta praxis política se decanta claramente hacia un cierto libertarismo. Se podría decir que es una evolución “natural” a partir de la crítica radical a la burocratización de los países del Este y de los partidos comunistas occidentales, aumentada por un alto grado de antiautoritarismo y de reelaboración de una crítica de la vida cotidiana en la época de la sociedad del espectáculo. Esta mirada hacia las actitudes libertarias viene condicionada claramente por la revolución de 1936, en un lugar como España en el que la tradición anarquista ha sido excepcionalmente rica y poderosa en comparación con los demás lugares de Europa en el que el movimiento obrero tuvo fuerza alguna vez. Sin embargo, como veremos a continuación, no es a través de las publicaciones de carácter libertario que se escribe el primer artículo extenso sobre la situación española, sino en diálogo con la revista Acción Comunista, que la propia IS ayudó a distribuir.

En el número 10 de la revista, editado en Marzo de 1966 podemos encontrar un artículo extenso sobre la “Contribución al programa de los consejos obreros en España”. (IS, nº10, pp 27 – 32)

La autoría del artículo, que no está firmado, es atribuible a Raoul Vaneigem tanto por el estilo con el que está redactado como por no estar incluido en las obras completas de Guy Debord, el otro posible candidato que sí que es el autor de varios de los otros artículos del número 10 de la revista.

De hecho, este número de la revista da un gran protagonismo a la actualidad política internacional. Hay artículos sobre los recientes y violentos disturbios que se habían producido ese mismo año en los barrios negros de Los Ángeles, sobre la lucha de clases en Argelia, sobre las diferentes formas de alienación, tanto en la cultura como en la sociedad de consumo. Hay muy pocas referencias concretas a la cultura de vanguardia, aunque se dedica un espacio al cineasta Godard. En general el tono de los artículos, como siempre, es muy serio, profundo y documentado y deja a las ilustraciones un aire más provocador, como el détournement de la fotografía de Carlos Marx en el que el filósofo celebra los cien años de la fundación de la IS en un irónico homenaje a la fundación en 1864 de la AIT.

Por lo que hace a la “Contribución al programa de los consejos obreros en España” se trata de un artículo escrito en diálogo con una publicación española: Acción Comunista, en cuyas ideas el autor encuentra numerosas similitudes con los análisis de la IS. De hecho, la publicación Acción Comunista dio el nombre a un pequeño partido político formado por una rama del Frente de Liberación Popular (conocido popularmente como “Felipe”) que había sido expulsada poco antes. Este grupo político se adscribía al marxismo revolucionario y tomaba elementos teóricos de Trotsky, Andeu Nin, Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, o más recientemente, Castoriadis. No eran partidarios del centralismo democrático sino de la “democracia obrera” y de la autogestión y sobre todo de los “consejos obreros” elementos teóricos y de praxis política que les acercaban a las tesis y metodologías practicadas en la IS. Intelectuales como Carlos Semprún o José Antonio Ubierna formaron parte de AC. El propio Debord en La sociedad del espectáculo, en su parte final, defiende los consejos obreros como el mejor y más coherente instrumento revolucionario en el que los obreros y estudiantes toman directamente el poder, sin mediadores, sin burócratas y los utilizan como palancas del cambio:

Parágrafo 179, Debord, La sociedad del espectáculo, Pre-textos, Valencia, 2003 p. 150

“La más grande idea revolucionaria acerca del urbanismo no es urbanística, ni tecnológica, ni estética: es la decisión de reconstruir íntegramente el territorio de acuerdo con las necesidades del poder de los Consejos de Trabajadores, de la dictadura antiestatal del proletariado, del diálogo ejecutorio. Y el poder de los Consejos obreros, que no puede realizarse si no se transforma la totalidad de las condiciones actuales, no podrá asumir una tarea menos importante que ésa, si aspira a ser reconocido y a reconocerse a sí mismo en su propio mundo” (Guy Debord, 1973. 2003)

Portada del nº 18 de la revista Acción Comunista

Portada del nº 18 de la revista Acción Comunista

En primer lugar el autor realiza una presentación de la revista Acción Comunista y de los principales rasgos intelectuales que la caracterizan dentro del marxismo revolucionario. Cita a alguno de los autores, (Lorenzo Torres, Eduardo Mena) para plantear directamente las coincidencias en el análisis de la situación española contemporánea y las líneas fundamentales de una lucha frontal contra el capitalismo y la dictadura. Comparten la idea mediante la cual, tanto la incipiente democracia cristiana como las tendencias socialistas que se agrupan en torno a figuras como Tierno Galván e incluso los “estalinistas” del PCE con su mensaje de “reconciliación nacional” pueden converger en un pacto que permita la modernización y actualización del capitalismo después de la muerte del dictador. Si bien hay coincidencias en el análisis general también hay divergencias sobre todo en la poca profundización en la crítica a la organización de los países llamados socialistas. Pero las coincidencias resurgen en el momento en el que se subraya la coherencia de AC en el papel que pueden tener los consejos obreros como elemento revolucionario. La conversión de las comisiones obreras en consejos obreros abre una vía posible, aunque no demasiado probable, de actividad revolucionaria:

“El poder de los consejos obreros (…) debe imponer sin retraso la transformación completa de todas las condiciones de existencia, de la vida liberada inmediatamente, de la producción y de las relaciones de producción. Abolirá la mercancía y modificará las necesidades. Cambiará la distribución del espacio y la educación. Transformará el ejercicio de la justicia y la definición de crimen. Liquidará toda jerarquía y con ella su moral y su religión.” IS nº10, pp. 30-31 (traducción del autor de este artículo).

Lo que unificará la oposición al franquismo, coinciden la IS con AC, será el respeto a las reglas del capitalismo en una especie de frente nacional democrático posterior a la dictadura. Precisamente romper con el respeto a esas reglas supone la propuesta de expropiación del capital propietario de los medios de producción. Y aquí viene un razonamiento muy interesante. Para ilustrar con un ejemplo concreto esta propuesta expropiadora el autor se centra en un fenómeno que justo en 1965 está alcanzando un grado de euforia nunca visto: la compra masiva de apartamentos baratos en las playas españolas. Los diarios franceses están empujando a las clases altas y medias altas a aprovechar las increíbles ofertas inmobiliarias en playas paradisiacas. El diario France-Soir del 11 de noviembre de 1965 dice:

“Ahora hay quilómetros de villas, rosarios de villas de vacaciones que en seis meses se han colocado en playas hasta entonces desiertas. Para España es un maná económico, para las clases medias, sean francesas, inglesas o alemanas es el descubrimiento del paraíso… a un millón (antiguo) el apartamento” (IS nº10, p. 31, traducción del autor de este artículo)

Duele leerlo: miles de apartamentos en playas que sólo unos meses antes estaban desiertas. El desarrollismo avanza a toda máquina. La destrucción irreversible de la costa mediterránea, también. Para el autor comprar un apartamento en España en estas condiciones y en este momento es colaborar con la dictadura franquista y el desprecio a la clase trabajadora.

Pues bien, tanto AC como la IS plantean expropiar estas construcciones y detener su proliferación: “El programa de los Consejos obreros anuncia que todas las inversiones inmobiliarias extranjeras serán expropiadas sin indemnización el primer día de su poder” (p.32)

Para todas las fuerzas que defienden la democratización del capitalismo este gesto será el más inconcebible que se pueda imaginar y tendrá unas amplias repercusiones internacionales ya que pondrá de manifiesto la existencia de una clase alta europea escondida detrás de los analistas sociales que afirman la no existencia de las clases sociales. No son los obreros europeos los que compran los apartamentos en 1965 con los sueldos de los que disponen.

Para finalizar el artículo se utilizan dos citas contrapuestas sobre España. Una del cineasta Luis Buñuel (en mi época era un volcán, ahora es un lago tranquilo…). Otra de la propia revista AC en la que hacen referencia a cómo el 12 de marzo en Mieres, los mineros habían asaltado una comisaría para rescatar a los compañeros detenidos por la policía, cosa inédita en el franquismo. Por tanto constatan que no es fácil “canalizar” un proletariado que toma al asalto las comisarías!!!

Nº11 Precisiones sobre la traición en la CNT. El nº11 de IS, publicado en octubre de 1967 y famoso porque incluye la primicia del primer capítulo de la Sociedad del Espectáculo, que será publicado como libro meses después, también presenta una breve referencia a la situación política de una organización española como la CNT. En esencia se trata de dar respuesta a una crítica que una revista francesa de orientación libertaria, Le Monde libertaire, había hecho en referencia al artículo que acabamos de comentar. La cuestión es que en el texto sobre los consejos obreros se había hecho una referencia muy breve a unos posibles contactos entre la CNT y el sindicato vertical falangista. La revista libertaria lo niega, pero la respuesta de la IS profundiza en el tema, da nombres del “traidor” que ha planteado esos contactos en el interior de la Península y cómo, en el exterior, en concreto en Toulouse habían desactivado cualquier posibilidad de llevar a la práctica dichos contactos, que sí que se habían producido. El texto es breve, pero nos sirve para dos cosas. En primer lugar la IS achaca todo el enredo a la gran debilidad organizativa del sindicato y su incapacidad de recuperación después de la Revolución y de la Guerra Civil. También plantea la incapacidad de la CNT de realizar una revisión crítica de su propio pasado y de los contenidos ideológicos del anarquismo. De esta manera la IS muestra una gran distancia respecto a los dos elementos. La CNT como organización y el anarquismo como ideología. Justo lo contrario de la cercanía que había mostrado hacia Acción Comunista. Esto es interesante en la medida en que algunas actitudes de la propaganda situacionista y muchas de las ideas centrales de su ideología (la crítica al autoritarismo, las jerarquías, la burocracia, el estado, el apoyo a los consejos obreros etc.) son próximas a las ideas libertarias, pero les separa un análisis de raíz marxista y sobre todo una cierta actitud militante que parece que en el interior de la Península los anarquista parecen haber perdido. Sin embargo, la solidaridad con los anarquistas españoles reaparecerá bastante más tarde, en l981, cuando hace años que la IS ha sido clausurada. Debord se compromete ese año con los libertarios encarcelados en España y, como veremos más adelante, realiza varias publicaciones de solidaridad.

Nº12 y último de la revista de la IS. Septiembre de 1969. En el último número de la revista de la IS, publicado después de la revolución de mayo de 1968 y de todo el movimiento de las ocupaciones que le distinguió: “El más grande movimiento revolucionario que ha conocido Francia después de la Comuna de París” (IS nº12p.3) (sobre la que se hace un largo análisis) se publica un breve artículo titulado Notas sobre España y una foto de tamaño grande titulada “Cristo en la mierda” y representa un crucifijo defenestrado por una ventana de la universidad de Madrid y tirado en la calle por obra de los “Acratas” en Enero de 1968

Las notas sobre España demuestran un conocimiento muy actualizado de la situación por las referencias al estado de excepción y a las transformaciones que el nuevo poder tecnocrático del Opus Dei está llevando a cabo y que se está dejando sentir en la sociedad: “la modernización no se puede hacer sin un cambio en las estructuras” (IS nº12 p.85) un cambio de lenguaje bastante claro con respecto a los anteriores textos ya que de entrada califica al sindicato en la clandestinidad, Comisiones Obreras, como responsable de prácticas estalinistas-cristianas en el sentido de reprimir solapadamente iniciativas radicales de obreros y campesinos. Su descripción de la situación es una continuación de los argumentos de los artículos precedentes: el PCE busca desesperadamente un lugar al sol (sic) en la organización de la oposición post-franquista y en la aceptación total de capitalismo europeo junto con los demás grupos ya nombrados. Sin embargo, el “viejo topo” continúa su labor y encuentra en el grupo madrileño de “Los Ácratas” un referente de acción revolucionaria. Este efímero grupo, creado en 1967 y disuelto al año siguiente, traduce y distribuye los textos de la IS y presenta todo tipo de similitudes con los “Enragés de Nanterre”: mismo terreno, mismo programa, mismas formas de acción (IS nº12 p.86) Uno de los gestos de este grupo al lanzar por la ventana el crucifijo de una de las clases es muy valorado por la IS: “Por este gesto se enlazan con la gran tradición revolucionaria(…)” Aunque desaparecieran en 1968 han dejado el vivificante recuerdo de un grupo tan próximo a Marx y Durruti como lejano a Lenin y Proudhon. Desde una visión general del movimiento revolucionario en España, la IS plantea como condición indispensable la recuperación de la memoria de las victorias de la revolución de 1936 y la consciencia de su poder en el pasado. Tiene que reapropiarse de sus propias victorias en el pasado y ser conscientes de su importancia para el movimiento obrero general. “Aquellos que tienen conciencia de hacer la Historia no pueden olvidar la historia de la conciencia”.

Conclusiones provisionales:

Aunque es menor que la atención que dedican a otros países, como Argelia por ejemplo, el interés por España no es pequeño en la IS y es estrictamente político e histórico: no hay referencia a ningún creador contemporáneo más allá de Buñuel. Esto no deja de ser importante si tenemos en cuenta que no tienen un interlocutor directo dentro de la propia IS y que, como hemos visto, el artículo de análisis más importante está realizado en diálogo con una publicación, Acción Comunista, pero no con sus redactores directos (aunque tuvieron contactos con Carlos Semprún en París, que fue durante algún tiempo militante de AC)

El aura de la Revolución de 1936 es muy importante. Son conscientes que supuso el último intento revolucionario a gran escala en Europa contra el capitalismo y el fascismo y eso tiene mucho peso. A lo largo de los escritos sobre la situación española hay una extrañeza evidente por la falta de reconocimiento de los revolucionarios españoles de los éxitos pasados de su propia historia revolucionaria… a pesar de la represión y de la derrota militar. Por otro lado, como se puede ver en los análisis y la campaña que dedican a las huelgas de la minería asturiana, la visión sobre el presente político español es lúcida, descarnada y sin un atisbo de falsas esperanzas. De hecho, la realidad es que el devenir de los hechos ha confirmado la certeza de sus análisis tanto en lo que hace a la evolución del capitalismo como a la actuación de los diversos partidos de oposición en el post-franquismo. Pero en absoluto se produjeron en la realidad sus deseos que se concentran en una palabra: Revolución.

Como militantes revolucionarios que eran lo que buscan en la situación española son aquellos grupos con los que pueden identificarse, con los que pueden compartir un ideario y unas formas de acción. Como los Zengakuren, organización revolucionaria japonesa, alguno de cuyos líderes mantuvo en París una relación intensa con la IS. De hecho el artículo citado de Debord en el que analiza la importancia de las huelgas mineras asturianas fue escrito en inglés y publicado en Japón.

En estas huelgas creyeron ver la condición de posibilidad del renacimiento de un movimiento obrero radical y de una lucha frontal contra el capitalismo y el franquismo. Sin embargo, creo que se puede decir, por la falta de referencias explícitas, que no valoraron en su justa medida lo profundo que había llegado en las mentes y los cuerpos el terror de la represión en España: el genocidio franquista. Toda una generación de revolucionarios o de simples maestros de escuela había sido físicamente eliminada. Entre la guerra, el exilio y la represión interna el franquismo consiguió una ruptura prácticamente total entre el movimiento obrero republicano, la revolución del 36 y las acciones obreras que a partir de principios de los años sesenta empiezan poco a poco a extenderse. El genocidio franquista consiguió sus objetivos tanto en los muertos como en los vivos. Inoculó a los supervivientes dos ideas complementarias: el terror a las consecuencias de la disidencia y la certeza de que todo había sido culpa de la izquierda y de los separatistas. Quizá haya que buscar las causas de la extrañeza de la IS ante la falta de memoria de los revolucionarios españoles en estos hechos. Sobre la situación de Cataluña o el País Vasco en el sentido de naciones específicas no hay ni una palabra.

La IS cree encontrar en Acción Comunista el grupo afín y así lo argumentan en el artículo del nº10 Las similitudes programáticas son muy claras por lo que hace al marxismo revolucionario y “heterodoxo” en el que se basan ambos grupos, por su rechazo del centralismo democrático, por su rechazo de la burocracia y por su apuesta por los consejos obreros como la palanca revolucionaria fundamental. Sin embargo, esta relación tiene pocas consecuencias porque no vuelve a haber ninguna referencia directa en los dos números posteriores. Al final, en el último número, sí que encuentran un referente político en el efímero grupo de los “Ácratas” (tan alejados de Lenin y Proudhon como cercanos a Marx y Durruti) y esto representa un acercamiento al activismo libertario que una vez disuelta la IS tendrá continuidad. Acercamiento a una cierta forma de activismo que está basada en el conocimiento de estos nuevos grupos, pero como vimos, no supone en absoluto un acercamiento hacia la CNT, por ejemplo, de la que deja bien clara su debilidad y su extraña pasividad en otro artículo del nº11 de la publicación.

También tenemos que tener en cuenta que la percepción contemporánea de estas afinidades electivas y estas distancias manifiestas entre los distintos grupos que formaban el paisaje de la izquierda radical hasta los años ochenta ha cambiado mucho. Ese momento, en el que las diferentes lecturas de Marx, de Bakunin, de Trotsky o de Mao, de Lukács o Marcuse, de Sartre o Castoriadis, etc. eran muy importantes y cargadas de matices, ya que daban lugar a diferentes formas de acción política y en el que el conocimiento de los clásicos del pensamiento socialista era muy alto, fue sucedido en los años ochenta por un corte radical en forma de hegemonía neoliberal y capitalismo globalizado. El neoliberalismo en el poder (en sus dos versiones: neoconservadora o tercera vía blairista) hizo una labor muy efectiva de menosprecio y desconexión con las tradiciones intelectuales de la izquierda y la cultura del movimiento obrero en general de tal manera que se llegó a producir una auténtica ruptura que ahora cuesta recuperar en todos sus matices.

Por último podemos hacernos una pregunta: ¿por qué no hubo ningún representante español en la IS ni, por supuesto, hubo una sección propia? Creo que la respuesta puede estar relacionada con las enormes y endémicas dificultades de la izquierda española, de los artistas e intelectuales locales, para mantener contactos internacionales. A pesar de la cercanía geográfica de Francia la capacidad de relación y contacto artístico y cultural ha sido mucho más pequeña de lo cabría esperar: en 1965, ocho millones de turistas franceses visitan territorio español, pero el contacto cultural, artístico y político es mínimo. El aislamiento de la Península Ibérica con Europa también tuvo esta consecuencia.

Mineros a la entrada de la bocamina, 1956.

Mineros a la entrada de la bocamina, 1956.

Bibliografía básica.

–Guy E. & Le Bras L. (2013) GUY DEBORD Un art de la guerre, Paris: Bibliothèque national de France / Gallimard.

–Debord, G. (2006) Oeuvres, Paris: Quarto, Gallimard.

–Debord, G. (2003-1967) La sociedad del espectáculo, Valencia:Pre-Textos.

–Debord, G. (2011-1993) «Esa mala fama…» Logroño: Pepitas de calabaza ed.

–Debord, G. Panegírico.(2009- 1997) Tomos primero y segundo, Madrid: Acuarela & A.Machado

–Jappe, A. (1998) Guy Debord, Barcelona: Editorial Anagrama

–Marcus, G. (2011-1989) Rastros de carmín. Una historia secreta del siglo XX, Barcelona: Editorial Anagrama

–Perniola, M. (2008-1972) Los situacionistas. Historia crítica de la última vanguardia del siglo XX. Madrid: Acuarela & A. Machado

–situaciones.info. 20015 (en línea) (consultado todos los días) URL: http://www.situaciones.info

–Vaneigem, R. (2008-1967) Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones, Barcelona: Editorial Anagrama

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