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	<title>Situaciones &#124; Revista de historia y crítica de las artes &#187; España</title>
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		<title>La caída de Donald Trump y otros símbolos del poder blanco, racista y patriarcal desde EE.UU. hasta Barcelona</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2021 10:21:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Ontañón]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Después del intento fallido de  (auto) golpe de estado el pasado 6 de enero con la finalidad de instaurar la ley marcial, anular las elecciones y la “ilegítima” victoria de Biden, los amigos de Trump que asaltaron el Capitolio, destruyeron los despachos y provocaron cinco víctimas mortales se enfrentan a duras penas de prisión. Precisamente la duración de las penas por los atentados contra las propiedades federales (hasta diez años de prisión) fueron aumentadas recientemente por el propio Trump para castigar con más dureza a los miembros del movimiento Black Lives Matter que intentaban derrocar algunos monumentos. Esta justicia poética es encantadora: ¡un decreto represivo de Trump se vuelve contra sus propios seguidores! Y aunque todavía le quedan algunos días en la Casa Blanca y puede hacer mucho daño, y poner en peligro todavía más la democracia en su país, no tendrá más remedio que abandonar el poder.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">En este artículo me gustaría valorar y resaltar la importancia simbólica que la acción iconoclasta del movimiento Black Lives Matter ha tenido en esta derrota y también resaltar la coincidencia temporal entre las acciones de BLM y el encendido debate que en Barcelona está teniendo lugar sobre los significados de los monumentos públicos relacionados con el colonialismo, el esclavismo y el racismo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Consecuencias y extensión de la tormenta iconoclasta</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Quizás una de las primeras ideas que merece la pena destacar en los dos casos es la sorpresa que se desprende por esta nueva mirada ante los significados del espacio público en el sentido más físico de la palabra. En un momento como el actual cuando parecía que los procesos de gentrificación y la universalización de internet con su hiperrealidad y su proliferación de pantallas hasta el infinito estaba eliminando la importancia del espacio público como lugar de transmisión de conocimiento, como lugar de experiencia, como lugar de identificación y de generación de nuestro sentido de pertenencia, surge toda una serie de acciones que pone en primera portada de todos los medios de comunicación precisamente, su importancia. Y lo hace de la manera más directa y clara posible: alterando radicalmente los procesos de significación de ese espacio y planteando un discurso alternativo al discurso del poder y sus mecanismos de significación.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por otro lado, las fuerzas que se resisten a este cambio están generando un violencia muy fuerte que en EE.UU. se plasma en la represión policial y las acciones de los paramilitares armados hasta los dientes que usan sus armas contra los manifestantes y que son jaleados y animados desde la Casa Blanca por Trump. En el estado  español se plasman en las manifestaciones de la extrema derecha a favor de los monumentos puestos en entredicho y en el acoso a las activista y artistas que se han convertido en cabezas visibles de este debate que en el extremo, como es el caso de <a title="Daniela Ortiz y el significado de los monumentos" href="http://situaciones.info/revista/daniela-ortiz-y-el-significado-de-los-monumentos/" target="_blank">Daniela Ortiz, han tenido que abandonar el país</a>.  Violencia real contra las personas concretas que se opone al deseo de transformación simbólica de los espacios públicos en forma de esculturas públicas o monumentos.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Barcelona cambia de cara</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Para calibrar bien la respuesta violenta que está teniendo esta polémica no podemos dejar de abrir la mirada hacia algunos hechos concretos vistos desde Barcelona.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Quizás el primero sea la nueva valoración de Colón no como un mero descubridor sino como un agente fundamental del nuevo orden de la conquista, con la extracción de la riqueza  y la sumisión de los indígenas, como demuestran las esculturas al pie de su monumento en Barcelona. El poder directo de Colón sobre los territorios “descubiertos” pasó por muchas vicisitudes, pero fue él quien estableció el sistema de la “encomienda” mediante el cual los nativos estaban obligados a entregar una cantidad determinada de oro a los conquistadores. Diversos grupos políticos, como la CUP y los Comunes han solicitado que se desmantelara el monumento. Pero han topado con la firme negativa de la alcaldía. Paradójicamente esta negativa ha supuesto una valoración muy positiva de Ada Colau en círculos y diarios conservadores (como La Vanguardia) quienes han pasado de criticarla ferozmente a valorar su moderación y buen sentido institucional. Por cierto, que en ese mismo diario durante los meses de máxima furia iconoclasta se han publicado numerosos artículos de  opinión sobre este tema. La mayoría coincidía en intentar mantener el status quo y enviar mensajes sobre la necesidad de mantener los monumentos en su sitio, no romper nada y aceptar que aunque muchos de los representados monumentalmente tenían una historia fea y desagradable, que hay que contextualizar en su época,  no era razón suficiente para que fueran derribados. Es fácil entender hasta qué punto, para las personas más conservadoras (o que se identifican con el significado de la escultura) da mucho miedo el hecho de ver un grupo de gente que de manera directa y sin pedir permiso, pertrechados con gruesas cuerdas, se ponen de acuerdo, se organizan de manera espontánea para intentar derribar un monumento. Es el momento en que la gente anónima, hasta ese momento acomodaticia, dormida, abrumada por sus  problemas individuales, toma conciencia de la injusticia histórica  representada en esos monumentos, coge la cuerda con las dos manos y tira con todas sus fuerzas para intentar derribar ese símbolo y transformar el significado del espacio público. ¡Es un gesto radicalmente emancipador!</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pocos ejemplos mejores de lucha contra la alienación contemporánea se pueden encontrar en estos días que estos grupos de personas que sin conocerse entre sí toman en sus manos las cuerdas y tiran de ellas para hacer caer los monumentos a pesar de la oposición de la policía y de los grupos paramilitares. Un gesto que además es amplísimamente difundido por los medios de comunicación y que cambia radicalmente los significados urbanos.   </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las ondas que genera esta tormenta iconoclasta llegan hasta muy lejos de diversas maneras. En primer lugar no sabíamos hasta qué punto el espacio público de los EE.UU. estaba poblado de estatuas y monumentos que representaban los valores racistas y esclavistas de los militares y políticos representantes de los estados del sur en la Guerra de Secesión. Se ha repetido en estos días cómo estos estados perdieron la guerra pero “ganaron la paz” en el sentido de la fuerza del prestigio y la construcción del relato. Lo cual permitió que sus monumentos ocuparan muchísimos lugares importantes de las ciudades americanas, no sólo del Sur, pero sobre todo allí. Durante mucho tiempo fueron invisibles. Hasta ahora que la furia iconoclasta los ha hecho visibles y derribables…</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Resignificación</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las críticas más conservadoras han asociado el hecho de derribar estos monumentos con el vandalismo, el gamberrismo o el intento de eliminar los documentos de la Historia. Al contrario, según mi punto de vista, implica dar una nueva vitalidad a los significados del espacio público. Es la afirmación radical de la importancia de los significados que la ciudad ofrece en los espacios públicos. Es una resignificación del espacio público. Es la afirmación de su importancia. No puede ser que el espacio de las ciudades exhiba símbolos racistas o colonialistas, que van contra los derechos humanos más elementales.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En el proceso de resignificación hay un primer paso de transformación y ruptura que por un lado da al monumento su máxima visibilidad en el momento de ser destruido y al mismo tiempo elimina su vigencia al ser derribado físicamente. Evidentemente, esa destrucción implica que la correlación de fuerzas entre los defensores del <em>statu quo</em> y los partidarios de la transformación se está alterando. De hecho, seguramente está a punto de caer, como le ha pasado a Trump en Estados Unidos pese a haber desplegado una formidable violencia institucional y paramilitar para intentar detener este proceso. Precisamente, una de las primeras acciones que llevó a cabo Trump en el momento en el que fue consciente de haber perdido las elecciones fue la de cambiar a los máximos responsables del Pentágono que, precisamente, estaban trabajando en un propuesta de eliminación de nombres de destacados militares sudistas de varias de sus instalaciones.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Monumentos modificados</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por otro lado, el hecho de señalar y atacar algunos monumentos con pintura en el contexto de esta polémica nos ha permitido ampliar nuestros conocimientos sobre las biografías y los hechos de los representados y valorar hasta qué punto está cambiando la sensibilidad actual ante los temas planteados y el nivel de permisividad o de indulgencia ante ellos. Por ejemplo, el ataque con pintura roja al monumento al escritor Indro Montanelli, en Italia, nos hizo saber que el propio escritor presumía en entrevistas de los años sesenta de haber “comprado” una niña de doce años durante la guerra de Abisinia para casarse con ella. La suma de abuso patriarcal más abuso colonial y racista, más el exhibicionismo de sus declaraciones ha llevado a algunos militantes a rociar con pintura roja la estatua de su monumento en Milán. Si no se hubiera producido esta modificación temporal del monumento, no estaríamos hablando de este tema ahora. Tampoco sabríamos nada de esta zona oscura de la biografía del escritor. Es un ejemplo de intervención sencilla, efímera, pero que señala, hace visible el monumento y logra una resignificación sobre la biografía de la persona monumentalizada y los valores que encarna. Evidentemente uno de los políticos que más insultó a las personas que habían realizado esta acción fue el político xenófobo de extrema derecha Matteo Salvini.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Otro caso notable han sido las acciones en Bélgica sobre los monumentos que representan al rey Leopoldo II (1835-1909) que han llevado a las autoridades de Amberes a retirar su estatua. A pesar de ser de dominio público las atrocidades a las que sometió a la población del “Congo Belga” durante su reinado, sus monumentos seguían presidiendo numerosos espacios públicos belgas, transmitiendo un significado de colonialismo eurocéntrico que a él mismo le hubiera encantado.  Pocos ejemplos como el de Leopoldo II resumen de forma más efectiva hasta qué punto los monarcas y los poderosos europeos endulzaban con todo tipo de proclamas paternalistas y filantrópicas la dureza brutal de la explotación económica más feroz y sádica que se pueda imaginar.  La lucha contra la  hipocresía de permitir que los monumentos a Leopoldo II continuaran transmitiendo sus valores coloniales ha llevado a la modificación temporal de estos monumentos o a su retirada definitiva a un almacén o un museo.  Pero como en el caso anterior, estas acciones han hecho posible encender el debate sobre lo que significó la explotación de este monarca sobre la población africana y el origen de la riqueza de la familia real. Explotación que en este caso se realizaba a título personal, ya que los territorios de la cuenca del río Congo eran su propiedad personal, no del estado. </span></p>
<p><b><br />
Fascismo siglo XXI</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Para acabar, quisiera hacer una reflexión a modo de conclusión. Es evidente  que hay una conexión entre los líderes de extrema derecha de los diferentes estados del mundo occidental y los seguidores que se sienten representados por ellos.  Desde los “Proud boys” trumpistas hasta los votantes de Vox en España, pasando por los seguidores de Bolsonaro en Brasil. Esta conexión es el miedo a la transformación social y cultural de nuestro mundo. Como en el fascismo clásico de los años treinta, el miedo que produjo la crisis económica del 29 y la onda expansiva de la revolución soviética fue monopolizado en algunos países por la demagogia xenófoba del fascismo. Franco, Hitler, Mussolini se alimentaron de ese miedo que hacía temer a amplias capas de la población la pérdida de sus “privilegios” ante las mujeres, los sindicatos obreros, los extranjeros…</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La suma de las actuales crisis está provocando también ahora una polarización de la sociedad. La suma de la  crisis medioambiental, la crisis económica, la crisis de la sociedad patriarcal, la crisis de representación política, la crisis de los valores coloniales eurocéntricos, puede provocar dos tipos de reacciones opuestas. O el intento de transformación del presente a partir de la solidaridad, la justicia social, la nueva valoración del común, la profundización en la democracia o el intento de imponer una supuesta defensa de los privilegios amenazados por medio del autoritarismo más represivo que en aras de la defensa de los valores tradicionales destruya o limite los derechos democráticos y ponga en un segundo plano los derechos humanos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En este contexto es en el que hay que entender la actual tensión que se produce en el espacio público por las diferentes fuerzas que pugnan por su significado. Una pugna entre los que quisieran limitar los derechos democráticos de unas poblaciones cada vez más complejas y preparadas intelectualmente y los que entienden que la democracia es básicamente un proceso continuo de expansión de estos derechos, de crítica y de construcción constante.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">No olvidemos que en la aberración constante de la difusión de las mentiras y las noticias falsas, los trumpistas asaltantes del Capitolio proclamaban defender su nación y la democracia contra el partido  demócrata y el demonio (&#8220;Pelosi: Satán&#8221; decían algunas pancartas)  por lo tanto, nos damos cuenta que más allá de las proclamas, la acción política es quizás más importante que nunca. Y seguramente la politización del arte y de la cultura, también. El movimiento Black Lives Matter parece que se ha dado cuenta de ello con mucha claridad. Aunque se podría decir que no ha sido el principal responsable de la caída de Donald Trump, si tenemos en cuenta otros factores como la gestión de la pandemia, sin embargo, sí se puede afirmar que BLM ha sido un agente muy importante de movilización política de una gran parte de la población sensibilizada contra el racismo y por la justicia social. Y que esto ha ayudado claramente a un aumento del voto anti Trump.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Winnipeg: un diálogo teatral con la memoria histórica</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Nov 2020 14:48:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elena Bulet]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_2360" class="wp-caption alignnone" style="width: 898px"><img class="wp-image-2360 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2020/11/Captura-de-pantalla-2020-11-11-a-las-15.30.41.png" alt="winnipeg_1" width="898" height="599" />
<p class="wp-caption-text">Escena de <em>Winnipeg</em>, obra de <strong>Laura Martel</strong> dirigida por<strong> Norbert Martínez</strong> | © <strong>Cristina Raso</strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p>Termina la obra y el público de la sala del Teatre Akadèmia arranca a aplaudir. Debajo de las chaquetas, que pronostican la llegada del otoño, hay muchos pelos de punta. Martí Salvat, uno de los actores de la obra, explica que la de hoy ha sido una función especial. De espectadora está Lola Patau, una de las niñas que viajó en el Winnipeg de Francia a Chile. Lola se levanta para agradecer a la compañía este regalo: “es muy importante que el arte refleje la memoria de aquella gente que tuvo que dejar su tierra por motivos políticos”. Para ella poder ver representadas las vivencias de cuando tenía 5 años no tiene precio. La obra <em>Winnipeg</em> narra el exilio de una pequeña niña y su padre a bordo del barco que Pablo Neruda impulsó, pero también la historia de una los más de 2.200 republicanos que viajaron en esa embarcación el 1939.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Son días difíciles para la cultura. Las medidas restrictivas de la COVID-19 hacen que las producciones ya no se planteen para ganar dinero, sino casi para “perder lo menos posible”, explica Ôscar García, productor de la obra. A pesar de ello, las salas se han adaptado a las condiciones de higiene necesarias para garantizar la seguridad de todos los espectadores. Entrada en cuentagotas de todas las personas en su asiento correspondiente. Gel, manos, distancia, mascarilla… </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En la sala Akadèmia no hay telón. Entras y te golpea la presencia abrupta pero minimalista de la escenografía montada. La estética de <em>Winnipeg</em> es austera, unas pocas mesas y una pantalla conectada a una </span><i><span style="font-weight: 400;">handycam</span></i><span style="font-weight: 400;"> con la que la actriz Laia Alberch enfoca cómo coloca unos lápices de colores encima la mesa. Aparentemente sin importancia, estos lápices se convertirán en el amuleto de la pequeña protagonista. “Se mira pero no se toca”, remarcan constantemente en la obra. Esa pequeña también pudo ser Lola Patau, que recuerda cruzar la frontera con tan solo cinco años y casi sin ninguna pertenencia: “crucé a las espaldas de mi madre, atravesando ríos con la ayuda de todo el mundo y con tres vestidos puestos”. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_2361" class="wp-caption alignnone" style="width: 899px"><img class="wp-image-2361 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2020/11/Captura-de-pantalla-2020-11-11-a-las-15.30.59.png" alt="Winnipeg_2" width="899" height="598" />
<p class="wp-caption-text"><strong>Lola Patau</strong>, una de las niñas refugiadas que viajó en el Winnipeg en 1939. | © <strong>Elena Bulet</strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">A lo largo de la obra, la </span><i><span style="font-weight: 400;">handycam</span></i><span style="font-weight: 400;"> le da vida a distintos objetos. Una pequeña pluma que se convierte en barco, retratos de personas del pasado, maletas, monedas y otros elementos que sirven para ir ilustrando las escenas de la historia. La Jarra Azul conduce al espectador de Barcelona a Portbou, a cruzar los Pirineos, a Colliure, a Argelès-sur-Mer, luego a París, luego Trompeloup, el Winnipeg, días de mar y finalmente se llega a Valparaíso. Tan solo con una cámara, una pantalla, una iluminación original, cuatro voces espectaculares y una apuesta por el sonido como vehículo conductor muy acertada.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Dicen que la patria es un fusil y una bandera. Mi patria son mis hermanos, que están labrando la tierra…”, cantan en una de las escenas. Esta no es la primera obra en la que La Jarra Azul reivindica la memoria histórica. “Esta compañía se caracteriza por hacer un teatro contemporáneo, muy claro y directo. Con <em>Winnipeg</em> queríamos abrazar la memoria histórica y mantener un hilo de poesía detrás”, explica el productor. Además, la obra cuenta con la presencia de muchos jóvenes profesionales formados en La Jarra Azul, puesto que la compañía celebraba 20 años. La idea surge durante un viaje a Chile, donde unos integrantes de la compañía estaban de gira con otra de sus obras. En Valparaíso conocieron la historia de este barco y poco después encontraron una novela gráfica de Laura Martel, que accedió a adaptarla al teatro. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><em>Winnipeg</em> es una obra sobre el pasado que dialoga con el presente. La guerra civil española es todavía un tabú en la sociedad actual. Hay muchas personas que no conocen qué les pasó a sus familiares. Lola explica que “no se ha hablado suficiente de los horrores de una guerra. Todavía tengo un tío del que no se sabe nada”. Para Ôscar “ha habido una negación de la historia, hay una parte que se ha intentado ocultar. Y eso es muy grave, la historia debe conocerse para no volver a cometer los mismos errores”. Este diálogo con el presente también se refleja en las muchas embarcaciones que buscan asilo en Europa y a cuyos tripulantes se les abandona en el mar. ¿Qué hubiera pasado si Chile no hubiera alojado a todos los refugiados del Winnipeg? </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Una de las funciones importantes del arte es la comunicación. El arte puede comunicar la historia de una manera cercana”, explica Ôscar. <em>Winnipeg</em>, entre otras producciones y obras de arte, invita a reflexionar sobre el pasado. ¿Lo pensamos suficiente? ¿Hemos hecho como sociedad un trabajo de memoria histórica? ¿Quién ha decidido cómo se narra la guerra civil? ¿Qué historias son válidas y cuáles no? Lo bueno del arte es que muchas veces tampoco te aporta (ni puede, ni debe aportar) una respuesta. Simplemente te plantea un escenario, te explica una realidad y te despierta el sentido crítico. </span><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Termina la obra y el público de la sala del Teatre Akadèmia arranca a aplaudir, entre removido y emocionado por la experiencia de la última hora. “Que la crítica borre toda mi poesía, si le parece. Pero este poema, que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie”, escribía Pablo Neruda en la partida del Winnipeg. La obra debía estrenarse en julio dentro del Festival Grec, pero debido a la pandemia el estreno se aplazó hasta septiembre. Las sesiones de <em>Winnipeg</em> en el Akadèmia ya han terminado, pero la compañía está confirmando nuevas fechas. La siguiente oportunidad para verla: el 13 de noviembre en Collbató. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_2362" class="wp-caption alignnone" style="width: 900px"><img class="wp-image-2362 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2020/11/Captura-de-pantalla-2020-11-11-a-las-15.31.12.png" alt="Winnipeg_3" width="900" height="597" />
<p class="wp-caption-text">Escena de <em>Winnipeg</em> | © <strong>Cristina Raso</strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Daniela Ortiz y el significado de los monumentos</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Oct 2020 10:33:21 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Crónicas de iconoclastia La noticia de que la artista y activista antirracista Daniela Ortiz dejaba España y volvía a Perú, su país de nacimiento, debido a una intensa campaña de amenazas e insultos...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Crónicas de iconoclastia</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La noticia de que la artista y activista antirracista Daniela Ortiz dejaba España y volvía a Perú, su país de nacimiento, debido a una intensa campaña de amenazas e insultos racistas, saltó a la prensa el pasado 2 de agosto.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><a href="http://situaciones.info/revista/tag/daniela-ortiz/" target="_blank">Daniela Ortiz</a> ha colaborado con nosotros en la revista Situaciones y fue portada del número 5 de la edición en papel junto a la artista <a href="http://situaciones.info/revista/tag/nora-ancarola/" target="_blank">Nora Ancarola.</a> Por eso, su apresurada salida ha sido un acto que nos duele por la proximidad con ella y sobre todo por lo que tiene de síntoma del poder creciente que la extrema derecha política y social está ejerciendo en muchos ámbitos de la sociedad actual.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La causa de la salida de Barcelona, ciudad en la que reside desde hace trece años, fue su participación en un programa de televisión de gran difusión en todo el Estado, “Espejo público”, donde fue invitada para dar su opinión sobre el derribo de los monumentos que exaltan el racismo y el colonialismo. El debate era oportuno porque estaba en pleno apogeo la oleada iconoclasta levantada a partir del movimiento </span><i><span style="font-weight: 400;">Black Lives Matter</span></i><span style="font-weight: 400;"> con origen en EE.UU. y repercusiones en buena parte del mundo. Daniela Ortiz participaba por videoconferencia y debatía con los numerosos miembros de la tertulia situada en el plató de televisión. El debate era confuso y de bastante baja calidad, como siempre buscan estos programas más basados en el espectáculo del escándalo que en aclarar conceptos. La discusión fue girando hacia los monumentos de contenido colonial que hay en nuestras calles y en especial el de Colón en el puerto de Barcelona. Daniela defendió que tendría que ser desmontado porque es un ejemplo de una “simbología racista y colonial, que es necesaria, por otro lado, para mantener el racismo institucional”.  En el momento en el que la presentadora defendió el monumento, Daniela respondió que la causa de esa defensa era su condición de blanca y defensora del racismo que se vive en la actualidad.</span><br />
<iframe src="https://www.youtube.com/embed/eqPYxirplGk" width="615" height="400" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">A partir de ese momento la intensidad de los insultos y amenazas fue en aumento, pero con una nueva variante denunciada por la artista y que consiste en que los contenidos de los nuevos insultos y amenazas que recibía sólo podían ser realizados a partir de la información de los archivos de determinadas instituciones públicas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La verosimilitud de estas amenazas y las acusaciones de connivencia con el terrorismo hicieron aconsejable la salida provisional de Barcelona.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Que la polémica sobre si es necesario retirar o no un monumento, en este caso el de Colón, degenere en la salida forzada de una artista de Barcelona, refleja hasta qué punto es fuerte la violencia creciente de la extrema derecha y la falta de canales para reconducir de manera democrática estos debates sobre el significado de los monumentos de la ciudad y su permanencia en el espacio público.  Mientras tanto, por supuesto, el monumento sigue en su sitio y la propia alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, ha afirmado que no tiene ninguna intención de desmontarlo. Parece que con la retirada del monumento a Antonio López, el esclavista marqués de Comillas, se hayan agotado las energías de transformación de los significados urbanos del actual gobierno municipal.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><b>La nueva visión sobre los monumentos y la tormenta iconoclasta</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Es evidente que las graves consecuencias de la campaña contra la artista (además de por ser mujer, madre soltera y latinoamericana)  responden a dos líneas de sucesos que coinciden en los meses de junio y julio de 2020. Por un lado las consecuencias sobre los monumentos del movimiento </span><i><span style="font-weight: 400;">Black Lives Matter</span></i><span style="font-weight: 400;">, iniciado a partir de las protestas por el asesinato policial de George Floyd y que ha dado nuevas fuerzas a la lucha antirracista, por la justicia social y contra la pervivencia de los símbolos del racismo en EE.UU., y por otro lado, el debate que se plantea en España (aunque sobre todo en Barcelona) sobre los símbolos del racismo y el esclavismo y que alcanza su momento culminante en marzo de 2018 con el desmantelamiento del ya nombrado monumento a Antonio López.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Los dos debates se alimentan  de forma recíproca, coinciden en el tiempo y generan una fuerza que asusta a los sectores más conservadores de la sociedad y ese susto, como pasa históricamente, se convierte en violencia. Ya sea violencia institucional del Estado o violencia de grupos más o menos “incontrolados”. No podemos olvidar que el partido de extrema derecha VOX organizó una manifestación el pasado 27 de junio a los pies del monumento para “defenderlo”. Tampoco podemos olvidar que el 15 de junio en la ciudad norteamericana de Albuquerque (en la que por cierto se rodó la serie </span><i><span style="font-weight: 400;">Breaking Bad</span></i><span style="font-weight: 400;">) en el momento en que un grupo de manifestantes se disponía a intentar derribar la estatua del  conquistador español Juan de Oñate fueron atacados con disparos reales por una “milicia blanca” con ropa paramilitar y fusiles semiautomáticos. El resultado fue un manifestante en estado crítico y la detención del presunto autor de los disparos. Estas respuestas violentas demuestran hasta qué punto, los defensores del “status quo” están asustados ante los cambios que se están produciendo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En otros artículos he expuesto hasta qué punto la eliminación de los símbolos urbanos que representan un determinado “sistema” político o de valores, implica una crisis de ese mismo sistema.  Pero ahora quisiera poner el acento en el hecho de hasta qué punto el acto iconoclasta hace visible el monumento. El acto iconoclasta que puede ir desde la propia crítica “teórica” hasta el derribo, pasando por toda la gama de “alteraciones” del monumento con pintura, con inscripciones o de cualquier otro modo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El alcance de las consecuencias sobre los monumentos del movimiento </span><i><span style="font-weight: 400;">Black Lives Matter</span></i><span style="font-weight: 400;"> ha sido enorme y ha afectado a muchos países diferentes. Lo más importante es que durante muchos, muchos años estas esculturas públicas han presidido el espacio urbano y significativo de la ciudad y sin embargo, parecía como si nadie reparase en su auténtico significado, en los valores que defendían,  en lo que representaban. En que unos determinados valores eran los que estaban allí exaltados, perpetuados y propuestos como ejemplo a seguir. Evidentemente, son los valores de las élites políticas y económicas cuyo poder sobre el espacio público les permitía, y les permite,  cargarlo de significado y representarlo a su imagen y semejanza.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sin embargo, cuando se desencadena un momento de crisis, cuando hay un cambio político profundo, cuando hay una crisis de los valores dominantes, los antiguos monumentos son vistos de repente con un nuevo significado y muy probablemente muchas de las personas que ahora intentan derribar estos monumentos, durante mucho tiempo han pasado al lado suyo sin pensar demasiado en lo que representaban, en cuál era el significado que transmitían, en qué valores perpetuaban.  Se ha dicho que no hay nada más invisible que un monumento… hasta que deja de serlo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">De manera clara, el peligro que representa Daniela Ortiz para la extrema derecha y para los defensores del status quo es precisamente el de ser un agente activo de este cambio en la mirada de los ciudadanos. La propuesta de una nueva valoración sobre el pasado colonial, la esclavitud y el racismo que tiene que estar reflejada en el espacio público.  Una transformación que pone en cuestión muchas de las ideas preconcebidas de  nuestra cultura, de la relación con los países colonizados, del origen de la riqueza y en definitiva, de la relación con los “otros”. Daniela Ortiz, evidentemente, no es la única activista a favor de estos cambios, pero sí una de las más visibles y más vulnerables y por tanto se ha convertido en blanco perfecto de las violencias de los más reaccionarios, de los que defienden la “batalla cultural” (como dicen los políticos de extrema derecha como Cayetana Álvarez de Toledo) contra todos los movimientos emancipatorios, sean de género, de clase, de reivindicación de la memoria colectiva, o a favor de la autodeterminación.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> Las consecuencias para Daniela Ortiz por su participación en esta polémica están siendo muy duras. Quizás lo hubieran sido un poco menos si no se hubiera expuesto a ser el blanco de las iras de la extrema derecha de una manera tan individual.  Si hubiera planteado estas críticas a partir de formar parte de alguna asociación artística, política o humanitaria se hubiera podido beneficiar inmediatamente de una “protección” colectiva  que no asegura para nada el fin de los ataques, pero que ayuda a sentirse segura y minimizar las consecuencias.  Su toma de posición planteada como un acto estrictamente individual tiene una capacidad ética, ejemplarizante, muy potente. Pero al mismo tiempo le hace más vulnerable.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esperemos, en cualquier caso, que Daniela Ortiz pueda volver pronto y se sienta segura en Barcelona.</span></p>
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<p><strong> </strong></p>
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		<title>¡¡Barcelona narra!! Arte político, memoria colectiva y transformación simbólica de la ciudad de Barcelona.</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Dec 2019 11:30:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Ontañón]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[I’ve got a peculiar weakness for criminals and artists &#8211; neither takes life as it is.  (Stanley  Kubrick) &#160; &#160; En este pequeño ensayo intentaré valorar hasta qué punto el arte político y...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><i><span style="font-weight: 400;">I’ve got a peculiar weakness for criminals and artists &#8211; neither takes life as it is.</span></i></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-weight: 400;"> (Stanley  Kubrick)</span></p>
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<p><span style="font-weight: 400;">En este pequeño ensayo intentaré valorar hasta qué punto el arte político y su contenido ético ha contribuido y está contribuyendo hoy en día a la transformación simbólica de la ciudad de Barcelona. Me referiré al arte contemporáneo de explícito contenido político y su posible incidencia en la transformación del discurso simbólico de la ciudad. Aquello que la ciudad dice de sí misma y por lo que quiere ser conocida y recordada.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Memoria colectiva y organización simbólica</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las ciudades nos hablan por medio de una específica organización simbólica. A través de los símbolos urbanos las ciudades muestran lo que sus ciudadanos quieren recordar, qué es lo importante para ellos, qué valores son los predominantes, qué personas son motivo de ejemplo e imitación, qué hechos históricos son los que nutren su identidad, cómo es su visión del mundo y de sí mismos. Los elementos significativos del plano, del nomenclátor, del lenguaje arquitectónico y de los monumentos públicos construyen un cierto significado de cada ciudad. En la construcción de esta organización simbólica juega un papel determinante la tensión entre el poder político y la memoria colectiva. El poder político es el que tiene la potestad de ordenar el espacio público y tiene la última palabra sobre lo que permanece en ese espacio. Tiende a la uniformidad y al monopolio de la economía simbólica. Sin embargo, la memoria colectiva de los grupos sociales que conviven en una ciudad es diversa, múltiple, inmaterial y siempre aspira a que su identidad sea reconocida y sus símbolos permanezcan. Hay tantas memorias colectivas como grupos sociales y como éstos están jerarquizados (por clase social, por grupo étnico, por lugar de procedencia, etc.) su reflejo permanente en el espacio urbano también lo está, por lo que los símbolos urbanos normalmente reflejan en cada momento histórico la escala de valores del grupo socialmente dominante en ese momento.    </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero cuando una nueva organización simbólica empieza a implantarse significa que se han producido cambios muy importantes y muy profundos en el nivel político y en el nivel social. Ahora bien, la transformación de la organización simbólica de la ciudad también es, a su vez,  un acto político que afecta a la praxis política general y al cambio social. De esta manera se establece una relación dialéctica entre los cambios sociales que hacen posible ésta transformación y cómo la transformación de la organización simbólica rubrica estos cambios dándoles un sentido de permanencia e irreversibilidad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> Cuando los símbolos asumidos como propios por un determinado régimen político caen o son derribados, ese régimen político ha caído ya o tiene las horas contadas. Los ejemplos son evidentes.  Pocas personas hubieran podido imaginar en octubre de 1989 que la caída del ominoso Muro de Berlín simbolizaría el desmoronamiento del estado de la DDR y sólo dos años después la increíble descomposición de la mismísima URSS. Perfectamente conscientes del poder de los símbolos urbanos fueron los organizadores de los brutales ataques contra las torres gemelas de Nueva York, retransmitidos en directo a todos los rincones del mundo en 2001. Aunque el resultado final fuera el contrario del deseado (el régimen que pretendían desestabilizar no cayó sino que se endureció radicalmente y emprendió nuevas guerras), también fueron capaces de mostrar su fragilidad.   </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Las artes plásticas, memoria colectiva y organización simbólica de la ciudad</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El papel de las artes plásticas en nuestro contexto es ambiguo. A diferencia del cine o de la novela, no se han caracterizado precisamente   por ser punta de lanza de la recuperación de la memoria colectiva antifranquista sacrificada durante el proceso de la transición democrática.  Aunque en la actualidad la situación ha cambiado un poco, la causa quizá habría que buscarla en la especial situación de las artes en los años ochenta, cuando se produjo el giro hacia el neo expresionismo y las artes plásticas, que habían estado altamente politizadas se despolitizaron. El péndulo de la historia del arte se deslizó hacia unas prácticas artísticas mucho más expresivas que reflexivas, más pictóricas que conceptuales, más autónomas que fusionadas con la realidad y la vida. Es curioso cómo la lectura que se hizo del debate posmoderno desde las artes plásticas se decantó hacia una forma de neo-romanticismo dejando de lado la mayor parte de los activismos políticos posmodernos que la misma crisis de la vanguardia había alentado. Durante los ochenta aquí preferimos a Julian Schnabel antes que  al grupo Material y la lucha contra el síndrome del SIDA; a Clemente antes que Martha Rosler o Barbara Kruger; a Kiefer antes que Hans Haacke. Aquí preferimos a Ferran García Sevilla o Barceló antes que Francesc Abad, o Valcárcel Medina o Antoni Muntadas. Como he apuntado, uno de los resultados de este proceso fue una profunda despolitización de las artes plásticas, una separación cada vez más radical de la realidad. Esta situación se mantuvo durante muchos años. Sin embargo, ahora está empezando a cambiar. Artistas jóvenes como Núria Güell, que profundiza en los procesos básicos del poder: la producción del dinero y los sistemas represivos. La obra de Ignasi Prat, que investiga las residencias en las que vivieron los dirigentes franquistas. Los polémicos trabajos de Santiago Sierra sobre las condiciones sociales realmente existentes y los presos políticos en España, que al ser censurado en la última edición de la feria ARCO ha alcanzado gran notoriedad. Las exposiciones de Francesc Torres en el MACBA, donde hace una explícita alusión al problema de las fosas comunes no excavadas. Domènec, con sus apasionantes investigaciones sobre el contenido simbólico de la arquitectura del franquismo a partir del uso de mano de obra gratuita de los presos republicanos esclavizados o de la utilización de algunos de los edificios que quedaban de la Exposición Internacional de 1929 en Montjuïc que en los años cincuenta fueron utilizados como verdaderos CIES (Centro de internamientos de extranjeros) con la salvedad que las personas detenidas hacinadas en su interior eran trabajadores del sur de España que simplemente querían encontrar empleo en Barcelona. También es muy interesante la publicación de postales con imágenes de momentos especialmente conflictivos de la historia de Barcelona, como la Semana Trágica, por ejemplo, que se constituyen en contradiscurso de la complaciente imagen turística de la ciudad. También es muy importante en esta recuperación de la memoria colectiva el artista Francesc Abad y su investigación sobre el Camp de la Bota, uno de los lugares preferidos por los franquistas en Barcelona para fusilar a los republicanos… Por supuesto hay que incluir en esta lista a Nora Ancarola y su visión del arte politizado que ha dado como resultado propuestas recientes tan interesantes como </span><i><span style="font-weight: 400;">Politizaciones del malestar </span></i><span style="font-weight: 400;"> o su exposición actual </span><i><span style="font-weight: 400;">Temps de plom i plata. Derives obligades.</span></i><span style="font-weight: 400;">  La lista podría alargarse mucho más, pero es evidente que el péndulo de la historia del arte volvió a moverse hace unos diez años hacia la fusión del arte con la realidad, la política, los procesos sociales y la memoria histórica.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Estat Nació. Part 1</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Creo que para el estudio de la incidencia de las artes plásticas en la transformación de la organización simbólica de Barcelona es interesante detenerse en la exposición </span><i><span style="font-weight: 400;">Estat-Nació. Part </span></i><span style="font-weight: 400;">1 de Daniela Ortiz (Cuzco, Perú, 1985) y Xose Quiroga (Ourense, 1979)</span><i><span style="font-weight: 400;">  </span></i><span style="font-weight: 400;">(Galería Àngels Barcelona, primer trimestre de 2014) porque en pocas ocasiones se produce un paralelismo tan explícito entre el contenido de una exposición artística y una transformación real, concreta y muy significativa de la organización simbólica de una ciudad como Barcelona.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En primer lugar creo que el tema de la exposición </span><i><span style="font-weight: 400;">“Estat Nació. Part 1”</span></i><span style="font-weight: 400;"> se puede entender como una continuación de la exposición de La Capella (sala municipal de exposiciones situada en la calle Hospital 56 de Barcelona) de junio de 2013 </span><i><span style="font-weight: 400;">“NN 15.518”</span></i><span style="font-weight: 400;"> aunque el ángulo con el que se presenta el tema principal haya variado. En la primera el énfasis se hacía en las personas inmigrantes desaparecidas en su intento de llegar a las costas europeas y en la segunda el énfasis se hace en el papel que el pasado esclavista y colonial y las condiciones de existencia de las personas inmigradas tienen en la construcción de un proceso nacional como el catalán y en la organización simbólica de una ciudad como Barcelona.  Si la primera exposición hace referencia a toda Europa, la segunda está localizada aquí, en Cataluña. En ambos casos creo que plantea un problema fundamental tanto para la construcción europea como para el proceso que estamos viviendo aquí. No es otro que la relación que mantenemos con las personas que desde la parte pobre del mundo (la mayor parte) desean venir aquí en busca de una vida mejor. Si la primera exposición habla de los muertos, la segunda habla de los vivos. En ambos casos el tratamiento que desde Europa les damos no es demasiado solidario. Si bien es cierto que algunos países europeos como Alemania se han mostrado generosos y han admitido más de un millón de personas migrantes. No hay más que ver lo que pasó en Lampedusa en octubre de 2013 o lo que pasó en Ceuta, con la Guardia Civil disparando contra las personas que llegaban nadando a la playa para conseguir que no llegaran y consiguiéndolo, con el resultado de quince personas ahogadas. El ministro de interior en ese momento era Jorge Fernández Díaz, quien ordenó además la instalación de afiladas cuchillas denominadas “concertinas” en toda la extensión de la alambrada que delimita la frontera con Marruecos.  Ni el menor atisbo de solidaridad o simple compasión. Muy poca gente hace algún esfuerzo por recordar que los países de los que vienen estas personas fueron durante mucho tiempo fuente de riqueza sobre la que se construyó el esplendor europeo y también el Catalán. Pocos quieren saber que el magnate del comercio y la navegación transatlántica Antonio López, marqués de Comillas, fue esclavista o que el dinero con el que se pagó parte del modernismo, a través de la familia Güell, procedía de la trata de esclavos en Cuba. Parece que el esclavismo esté reservado a las películas americanas y que nosotros no hayamos tenido nada que ver. En la exposición estaban representadas además del monumento a Antonio López diversas de sus propiedades como el edificio de la Compañía de tabacos de Filipinas o el Palau Moja, que durante muchos años fue su residencia oficial en Barcelona.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El más mínimo sentido histórico de nuestro trato con el resto del mundo tendría que despertar un atisbo de mala conciencia. ¿Mala conciencia europea o catalana? Pues sí. A falta de solidaridad, sentido de la justicia, defensa de los derechos humanos o sentimiento de especie, incidir en la mala conciencia no me parece mal. Lo que pasa es que los europeos somos especialistas en meter la mala conciencia, (o la conciencia a secas) en el bolsillo, cerrar la cremallera y no volverlo a abrir nunca más. Es cómodo actuar como si la conciencia no existiera y mucho menos la conciencia de uno mismo. No pensar nunca que fuimos nosotros los explotadores y que también Cataluña participó con entusiasmo de la explotación colonial. Como se demuestra </span><a href="http://daniela-ortiz.com/index.php?/projects/cc13/"><span style="font-weight: 400;">en el video</span><i><span style="font-weight: 400;"> CC-13</span></i></a><span style="font-weight: 400;">, nadie quiere recordar lo que pasó. Aunque la memoria es tan débil que pocos son los que incluso recuerdan el fascismo franquista… </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>El capital como objeto de adoración</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esta falta de escrúpulos en el trato hacia personas concretas y reales que simplemente buscan una vida mejor siempre me ha sorprendido si la comparamos con la veneración que tenemos hacia la gran abstracción de nuestro tiempo: el capital. El trato que dispensamos a las exigencias del capital no es sólo exquisito, sino también religioso. Se constituye en poder separado de los humanos. Es inapelable en su verdad inmutable. Ni siquiera podemos pensar alternativas a su verdad. Es un bien en sí mismo. “Lo que aparece es lo bueno. Lo bueno es lo que aparece”, como decía Debord. Evidentemente exige sacrificios. Para tranquilizar a los mercados y evitar que suba la prima de riesgo tenemos que permitir que nos recorten el salario, la educación y la sanidad. Y por pecadores nos expulsan de nuestras casas si no podemos pagar la hipoteca. El capital y su aplicación práctica, el capitalismo, se nos presentan como verdades universales totales y ahistóricas. Siempre ha sido así y así será. Es evidente que no nos damos cuenta que el trato que dispensamos a los inmigrantes (les tratamos como cosas, no como personas) es el trato que el capital nos dispensa a todos: nuestra cosificación avanza a marchas forzadas en forma de paro, de precaridad, de dificultades crecientes para llevar una vida digna. Y tampoco nos damos cuenta de que esta pseudo-religión esconde la ferocidad de las relaciones reales entre los humanos. Simplemente legitima las relaciones de explotación de unos seres humanos (pocos) sobre los demás (la inmensa mayoría). ¿Seremos capaces de liberarnos de la tiranía de los grandes bancos, de los fondos de inversión, del neoliberalismo y de la troika, de sus deudas ilegítimas y de sus medidas represoras? No es fácil, pero de nosotros depende. Quizá, una forma de empezar sea convertir la indignación en organización política, es decir, politizando el malestar, siguiendo las ideas de Nora Ancarola.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;"> Este trabajo artístico tiene el mérito de hablar de lo que nadie quiere hablar. Que el General Prim también promulgó leyes salvajes contra la población negra y que algunos de los símbolos urbanos de Barcelona conmemoran el esclavismo.  Ahora bien, qué poco se podían esperar Daniel Ortiz y Xose Quiroga que sólo cuatro años después de la exposición el monumento al marqués de Comillas iba a ser eliminado del espacio público de Barcelona por el propio Ayuntamiento. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Adéu Antonio. Memòria i reparació</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><em>Adiós Antonio. Memòria i reparació</em> es la despedida en forma de tarjeta postal del monumento dedicado a Antonio López que fue desmontado el domingo 4 de marzo de 2018 por orden de la autoridad municipal y guardado en un almacén del consistorio. En la misma tarjeta postal el colectivo Tamquem els CIEs reclamaba el cambio de nombre de la plaza de Antonio López por el de Idrissa Diallo, que murió el año 2012 en el CIE de Barcelona bajo custodia policial por causas que nunca se han aclarado. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La conexión entre la crítica que hacen los artistas Daniela Ortiz y Xose Quiroga en su exposición de 2014 y la acción municipal de retirada del monumento en 2018 están evidentemente conectadas. Pero para que esta conexión se produjera  y la organización simbólica de Barcelona empezara a transformarse tuvieron que pasar varias cosas. Como mínimo dos: que la nueva mirada sobre los procesos de descolonización y las implicaciones éticas de la explotación colonial se fuera imponiendo en los debates históricos y culturales  y en segundo lugar, que se dieran las condiciones sociales y políticas para que nuevas fuerzas de la izquierda consiguieran ganar las elecciones municipales. Ambas cosas se produjeron en 2015 con la victoria de la nueva formación política de Ada Colau y el buen resultado de la CUP (Candidatures d’Unió Popular). A partir de ese momento, si bien es cierto que el enfoque de la política cultural municipal ha sido un poco errático (con los vaivenes de la coalición con el partido socialista) sí que se puede afirmar que se está produciendo un intento de replanteamiento de la organización simbólica de Barcelona. La Generalitat de Cataluña, por su parte, ha declarado la nulidad total de los juicios sumarísimos franquistas y los instruidos por el Tribunal de Orden Público. Este proceso es muy importante también porque representa un cambio político grande de la antigua Convergencia (CDC) que hasta ahora nunca había mostrado demasiado interés en profundizar en este problema. Por otro lado, la demanda de grupos políticos como la Cup de revisar algunos monumentos (como el de Colón, entre otros), muestra una nueva sensibilidad hacia el pasado colonial que hasta hace muy poco no era tenida en cuenta en absoluto.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Cambio histórico, transformación simbólica de Barcelona y conclusión</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Estos cambios simbólicos y legales obedecen claramente a la visualización de un cambio de época histórica. Son el resultado del final del denominado “Régimen del 78” y del estado de “pre-independencia” (o “post-autonomía”)  en el que está situado el presente. Pero en Cataluña creo que todavía muchas personas no son conscientes de hasta qué punto ya el Régimen del 78 ha quedado atrás. La energía que surgió del 15 M y la fuerza del proceso soberanista han arrasado con las organizaciones políticas que protagonizaron la transición y los primeros años de la nueva democracia. La victoria de Ada Colau en la alcaldía de Barcelona y la presión de la CUP sobre los partidos que integran el actual gobierno de la Generalitat ha hecho posible un giro hacia la izquierda de la política catalana y del proceso constituyente: otras formas de hacer política y otras maneras de interpretar la realidad. Para miles de ciudadanos la independencia de Cataluña, que parecía hasta hace muy poco un proyecto utópico, confuso y socialmente conservador, parece estar a la vuelta de la esquina y se presenta como una palanca fundamental para la  transformación social. Las nuevas exigencias ciudadanas contra la corrupción, los recortes, el paro y la injusticia social ya no pueden encontrar su expresión en las antiguas formas políticas.  </span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Indudablemente este nuevo momento histórico tiene que tener una nueva expresión en  la organización simbólica de la ciudad que ahora se está iniciando por la vía de la revisión del papel de las instituciones y de la retirada y transformación de elementos concretos. En esta nueva expresión de la organización simbólica de la ciudad, que en gran medida se produce a través de elementos estéticos (escultura, arquitectura, urbanismo), los artistas plásticos de ideas más avanzadas tendrán mucho que decir si entienden esta parte de su trabajo en relación con las fuerzas políticas y sociales también más avanzadas en un proyecto de transformación de la realidad.</span></p>
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		<title>Domènec en el MACBA. Ni aquí ni en ningún lugar</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Apr 2018 11:18:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Ontañón]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_2232" class="wp-caption alignnone" style="width: 709px"><img class="wp-image-2232 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2018/04/IMG_9055_ok.jpg" alt="" width="709" height="460" />
<p class="wp-caption-text"><strong>Antonio Ontañón</strong> charlando con <strong>Domènec</strong>. En la imagen, ante una publicación franquista sobre arquitectura titulada <em>Reconstrucción</em> que acompaña la exposición, firmada por Ramón Serrano Suñer.</p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">El pasado día 12 de abril, tuvimos la suerte de poder entrar al montaje de la inminente exposición individual de Domènec en el MACBA, acompañados del artista mataronense. </span><i><span style="font-weight: 400;">Ni aquí ni en ningún lugar</span></i><span style="font-weight: 400;"> es una muestra comisariada por Teresa Grandas que aglutina el trabajo de Domènec desde finales de los años noventa hasta la actualidad, incluyendo además dos producciones inéditas. En paralelo, presentará la instalación </span><i><span style="font-weight: 400;">El estadio, el pabellón y el palacio</span></i><span style="font-weight: 400;"> en el Pabellón Alemán de Mies van der Rohe.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La exposición está estructurada a través de un eje común que crea un recorrido a través de la producción de Domènec de estos últimos 30 años. A lo largo de </span><i><span style="font-weight: 400;">Ni aquí ni en ningún lugar </span></i><span style="font-weight: 400;">aparecen tres cronogramas que articulan precisamente ese hilo conductor, y que nos dan pistas de la etimología que da lugar al título de la exposición: la </span><i><span style="font-weight: 400;">utopía</span></i><span style="font-weight: 400;">, término acuñado por Tomás Moro para referirse a una sociedad ideal inexistente</span><span style="font-weight: 400;">, proviene de los conceptos griegos </span><i><span style="font-weight: 400;">οὐ</span></i><span style="font-weight: 400;"> (“no”) y </span><i><span style="font-weight: 400;">τόπος</span></i><span style="font-weight: 400;"> (“lugar”), que  significan literalmente “</span><i><span style="font-weight: 400;">no-lugar</span></i><span style="font-weight: 400;">”. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b><i>La mano del trabajador</i></b><b> y</b><b><i> 48_Nakba</i></b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Entre las numerosas obras expuestas hemos escogido dos para mostrar el sentido de las investigaciones artísticas de Domènec y el tratamiento al que somete la idea de utopía y lugar.</span><strong><strong> </strong></strong></p>
<div class="wp-caption alignleft" style="width: 300px"><img src="http://www.domenec.net/wp-content/uploads/2012/07/DSC00121.jpg" alt="" width="300" height="400" />
<p class="wp-caption-text"><i><strong>Rakentajan käsi</strong> (La mano del trabajador).</i><br /> © Domènec, 2011-12</p>
</div>
<p><i><span style="font-weight: 400;">La mano del trabajador </span></i><span style="font-weight: 400;">(Rakentajan käsi) nos traslada a Finlandia, a Kallio, un antiguo barrio obrero de Helsinki y a una pequeña utopía hecha realidad: la construcción de una magnífica casa de cultura por parte de los propios trabajadores a instancias de la iniciativa del Partido Comunista finés (SKP). El arquitecto Alvar Aalto aceptó el encargo de la nueva </span><i><span style="font-weight: 400;">Kulttuuritalo</span></i><span style="font-weight: 400;"> (casa de cultura) que, efectivamente, se construyó entre los años 1952-58. Centenares de obreros llenos de orgullo de clase dedicaron de forma voluntaria miles de horas de sus vidas a la construcción del edificio. Y vencieron con su esfuerzo a los sectores más conservadores de la sociedad finesa que ponía en duda abiertamente su capacidad para acabar la obra. Algunos de estos trabajadores (hoy muy mayores) han sido entrevistados y relatan el éxito de la construcción de su pequeña utopía, el disfrute del edificio construido y la decepción posterior cuando en los primeros años del siglo XXI el Partido Comunista en plena crisis vendió el edificio al Ayuntamiento de Helsinki.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En 48_</span><i><span style="font-weight: 400;">Nakba</span></i><span style="font-weight: 400;">, Domènec nos traslada a los territorios palestinos ocupados por Israel y nos muestra cómo la realización de una utopía en un lugar concreto puede ser, al mismo tiempo, el infierno para otros. El mismo día que el estado de Israel celebra su independencia, Palestina celebra la </span><i><span style="font-weight: 400;">Nakba</span></i><span style="font-weight: 400;"> (la Desgracia). En 1948, cuando las Naciones Unidas deciden dividir el territorio palestino para ofrecer un lugar al estado de Israel, un millón de los habitantes de esa tierra son expulsado y desde entonces viven en campos de refugiados. Domènec entrevista a varios ancianos palestinos que todavía recuerdan su vida en el pueblo del que fueron expulsados y el aspecto actual que tiene su lugar de origen en el Israel contemporáneo: puede ser una urbanización para colonos hebreos, una ruina en una ladera o un parking a la entrada de una universidad. Lugares a los que los palestinos nunca volverán&#8230;</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe src="https://player.vimeo.com/video/66678603" width="640" height="480" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p><strong>48_Nakba</strong>, proyecto de Domènec y Sàgar Malé.<br />
Documental de Mapasonor, Palestina 2007.</p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">  </span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><b>Antonio Ontañón: </b><span style="font-weight: 400;">¿Estás muy preocupado con la recepción política que tiene tu trabajo artístico? Es decir, ¿hasta qué punto es para ti un problema, o no, que la obra se pueda convertir en una suerte de agencia o de elemento de cambio?</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><b>Domènec: </b><span style="font-weight: 400;">Los procesos de cambio político son siempre procesos colectivos, por tanto lo único que puedo hacer, en todo caso, es aportar un poco más. Sería muy pretencioso por mi parte pensar que yo, no ya como artista, sino como sujeto individual, pudiera transformar algo. En todo caso se trata de un proceso de suma.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Pienso que mi trabajo no responde a la idea de artista activista, sino más bien a la de un artista que reflexiona, que pretende pensar y repensar los mecanismos que funcionan en el mundo, contribuyendo de alguna forma a generar debate. No se trata tanto de un efecto político directo, sino más bien de un efecto político de carga de profundidad.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Antonio Ontañón:</b><span style="font-weight: 400;"> En este sentido, el filósofo Jacques Rancière plantea que la efectividad del “arte político” no reside tanto en su incidencia en un “afuera” (la realidad social) sino sobre todo en el mero hecho de existir como una forma de “politización de la estética”. ¿Te preocupa la repercusión social del “arte político”?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><b>Domènec: </b><span style="font-weight: 400;">En ese sentido podríamos decir que sí, que aunque no sea un artista que trabaja desde el punto de vista del activismo directo e inmediato –ya que mi trabajo reflexiona mediante procesos más largos–, me gustaría pensar que hay un espacio para este tipo de arte, desde donde aún se pueda generar pensamiento crítico, y que acaso éste pueda más tarde, con ayuda de todos, generar acción y transformación. </span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><b>Antonio Ontañón:</b><span style="font-weight: 400;"> También eres uno de los creadores de la </span><a href="http://www.roulottemagazine.com/es"><span style="font-weight: 400;">revista Roulotte</span></a><span style="font-weight: 400;">, publicación en la que han aparecido varios de tus proyectos. Como artista, ¿qué diferencias y relaciones encuentras entre el hecho de publicar la revista o hacer una exposición? ¿Son actividades complementarias? ¿Son excluyentes?</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><b>Domènec: </b><span style="font-weight: 400;">Creo que son fundamentalmente complementarias y ambas muy necesarias. Considero que tanto publicar Roulotte como mi trabajo artístico es parte de lo mismo, ya que en el fondo ambos pasan por la construcción de un relato, construyendo un material que pueda ser utilizado para entender el mundo del arte de una manera crítica, comprometido con la realidad, en sus contextos reales… Considero que es tan importante una cosa como la otra: si bien sabemos que la institucionalidad del arte tiene máquinas más potentes de visibilidad y legitimación que otras, pero para mi todo espacio como una revista, el espacio independiente de un colectivo, un centro </span><i><span style="font-weight: 400;">okupado</span></i><span style="font-weight: 400;"> o un museo, son espacios públicos y por tanto se constituye como espacio social y político, convirtiéndose automáticamente en lugares donde actuar. No tenemos por qué ceder un espacio como el museo a otros, porque si yo tengo la posibilidad de desarrollar mi discurso sin coartadas y mis proyectos de forma coherente, ¿por qué no? Me parece que es tan necesario ocupar un espacio como el museo como podría serlo una publicación, un aula o una plaza.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Antonio Ontañón:</b><span style="font-weight: 400;"> Estamos viviendo una época de crisis en muchos niveles: crisis del Régimen del ‘78, crisis social, ecológica, económica, política, nacional&#8230; ¿cuál crees que debería ser la actitud de las instituciones y las personas concretas que forman parte del “mundo del arte”? ¿Deberían mostrar algún tipo de compromiso? ¿De qué forma?</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><b>Domènec: </b><span style="font-weight: 400;">Esta pregunta es compleja, porque debería plantearse directamente en clave de ciudadano. A veces, cuando he impartido algún curso o seminario, especialmente en los EE.UU. –donde el concepto del arte como espacio de generación de pensamiento crítico no lo tienen muy claro– he explicado que mi práctica artística es mi manera de </span><i><span style="font-weight: 400;">ejercer</span></i><span style="font-weight: 400;"> como ciudadano y por tanto, como ciudadano, me he de posicionar contra la censura, la represión, etc. Si entre todos nos reclamamos compromisos como ciudadanos, también hemos de hacerlo como artistas, no hay otra. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Antonio Ontañón:</b><span style="font-weight: 400;"> ¿Y desde un punto de vista más institucional como museos, asociaciones, sindicatos?</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><b>Domènec:</b><span style="font-weight: 400;"> Las instituciones tienden por naturaleza a desvincularse de estas problemáticas, manteniéndose al margen. Pero evidentemente se debería exigir un compromiso, porque las instituciones como el museo, la universidad, etc., en tanto que herederas de la Revolución Francesa, no deberían dejar de ser entendidas como instituciones de la ciudadanía. Aunque también es muy utópico pensarlo así, porque actualmente no dejan de ser instituciones que sirven para el mantenimiento y soporte del/los </span><i><span style="font-weight: 400;">statu quo</span></i><span style="font-weight: 400;">. De todas formas, creo que es más importante ver si el trabajo de una institución es disruptivo en la actividad que realiza en el día a día, si permite este tipo de trabajos de ruptura que ponen palos en las ruedas de los discursos hegemónicos y homogeneizados, que la declaración que pueda firmar o emitir un día en concreto, aunque también sea deseable que se posicionen y comprometan alrededor de estas adhesiones puntuales.  </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Alán Carrasco: </b><span style="font-weight: 400;">Antes de terminar, y siendo que la memoria histórica es un tema de especial interés para todos nosotros –tanto en tu trabajo, como en la línea editorial de Situaciones, en el trabajo académico de Antonio o en el mío propio como artista–, me gustaría preguntarte alrededor de las decisiones más recientes que se han planteado dentro de las políticas municipales en las ciudades </span><i><span style="font-weight: 400;">del cambio</span></i><span style="font-weight: 400;">. Hablo de decisiones como el desmantelamiento de la estatua de Antonio López, o la apertura al público de espacios como La Modelo en Barcelona. ¿Cómo crees que se debería gestionar este tema y esta tipología de espacios de memoria?</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><b>Domènec:</b><span style="font-weight: 400;"> Respecto a la gestión de la memoria histórica y de los símbolos todavía no hemos encontrado la fórmula adecuada. Bueno, creo que de hecho sólo hay una fórmula adecuada, aunque suene un poco bestia: la forma adecuada es coger una cuerda, atarla al cuello del monumento de turno y echarlo abajo, porque es precisamente en ese momento revolucionario cuando ocurre uno de los pocos instantes que tendrá la gente de autogestión pura del espacio público. Es una manera un poco poética de explicarlo, pero es cierto que ese momento es uno de los pocos instantes en los que el ideal de la autogestión, de la autodeterminación como sujetos, se da </span><i><span style="font-weight: 400;">de facto</span></i><span style="font-weight: 400;">. Automáticamente después, el nuevo orden se constituye y crea sus nuevos relatos, peores o mejores. Es sólo del día 1 al 3 de octubre, entre el referéndum por la autodeterminación de Cataluña y la huelga general en que la gente tiene la capacidad de autogestionarse, y durante ese momento revolucionario es cuando la gestión de los símbolos funciona. El día 4 ya no. Recordemos cómo los revolucionarios de 1871 en París derriban la Columna Vendôme –columna en recuerdo de la victoria napoleónica en la Guerra franco-prusiana, que reemplazaba precisamente una efigie de la República, que a su vez había reemplazado una estatua ecuestre de Luis XIV–, y lo hacen porque la ocupación del espacio público no solamente es física, sino también es ideológica y simbólica. Si a mi me preguntas qué haría yo con la escultura del esclavista Antonio López y López te contesto que la derribaría y la dejaría ahí, tirada en el suelo, dejando en claro que ha sido derribada.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Respecto a la decisión de abrir La Modelo al público, creo que ha habido muy buena voluntad, porque la política oficial, especialmente de los </span><i><span style="font-weight: 400;">socialistes</span></i><span style="font-weight: 400;"> con la memoria histórica consistió simplemente en la retirada de las cosas, higienizando el espacio, y consecuentemente borrando el conflicto. Con estas nuevas decisiones creo que lo que se intenta con espacios como La Modelo, el Born, etc., es interpretar, evitando el borrado. Aún así creo que no se ha encontrado la manera exacta.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<div class="wp-caption alignleft" style="width: 350px"><img src="http://www.domenec.net/wp-content/uploads/2013/02/gif-final.gif" alt="" width="350" height="300" />
<p class="wp-caption-text"><i><strong>L’ascension et la chute de la colonne Vendôme</strong>.</i><br />© Domènec, 2013</p>
</div>
<p><b>Antonio Ontañón: </b><span style="font-weight: 400;">Yo detecto en algunos de estos movimientos políticos recientes una intención de romper el tabú que impuso la Transición sobre los símbolos. Estaba pensando en la exposición </span><i><span style="font-weight: 400;">Victòria. República. Impunitat i espai urbà</span></i><span style="font-weight: 400;"> que tuvo lugar en El Born Centre de Cultura i Memòria y </span><a href="http://situaciones.info/revista/el-derribo-de-la-estatua-decapitada-de-francisco-franco/"><span style="font-weight: 400;">sobre la que escribí</span></a><span style="font-weight: 400;"> en su momento.</span></p>
<p><strong><strong> </strong></strong></p>
<p><b>Domènec: </b><span style="font-weight: 400;">Si, definitivamente. Yo me estaba acordando de El Roto y su viñeta en la que retiraban una estatua ecuestre, no importa si de Franco o de otro, en la que ponía “Retiraron las estatuas del dictador para que no se notase tanto que aún seguía allí…”. Da la impresión de que las políticas de memoria histórica herederas del Régimen del 78 hayan sido un poco eso, retirar las cosas para que no se note que todo sigue igual. Quizá lo de ahora, aunque a veces se caiga en la banalización, la espectacularización o la infantilización, es cierto que supone un nuevo camino, aún ajustándose. De cualquier forma, si alguien viniese diciendo que tiene la fórmula exacta yo trataría de problematizársela, planteándole un “¿y si…?”, un poco a modo de </span><i><span style="font-weight: 400;">mosca cojonera</span></i><span style="font-weight: 400;">, que es lo que corresponde con la profesión de artista. Por ejemplo, cuando Hans Haacke quiso hacer evidente que la </span><i><span style="font-weight: 400;">limpieza</span></i><span style="font-weight: 400;"> del régimen nazi no había sido en profundidad, reconstruye un monumento nazi en un giro iconoclasta muy interesante que termina, precisamente, con la destrucción del mismo por parte de los neonazis austriacos. Lo que Haacke hace es todo lo contrario: decide levantar la alfombra y evidenciar el conflicto, que está aquí escondido. Con Franco se ha hecho al revés: en muchas ocasiones se han desmantelado sus monumentos de noche, para evitar líos… O como la transformación del monumento barcelonés de José Antonio Primo de Rivera en uno en homenaje a Tarradellas: primero retirar los símbolos y después los bajos relieves, dejando esa especie de </span><i><span style="font-weight: 400;">pegote</span></i><span style="font-weight: 400;"> abstracto&#8230; Yo creo que la lucha política está en todas partes y a cada uno le toca luchar desde el lado que le corresponde, desde el que se lo pase mejor, y que pueda ser más útil. Seguramente los artistas no seamos tan útiles dirigiendo una asamblea, por ejemplo, pero si podemos poner el dedo en la llaga, levantar alfombras, hacer que todo se airee y el olor a podrido finalmente se desvanezca.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_2227" class="wp-caption alignnone" style="width: 685px"><img class="wp-image-2227 size-large" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2018/04/sh88_haacke_denkmal_wrentschur1-Kopie-685x1024.jpg" alt="sh88_haacke_denkmal_wrentschur1-Kopie" width="685" height="1024" />
<p class="wp-caption-text">La pieza <em>“Und Ihr habt doch gesiegt”</em> de Hans Haacke tras sufrir el ataque de la extrema derecha. Graz (Austria), 1988. © Colección Generali Foundation</p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Guy Debord y España. Discurso sobre las pasiones del amor y la revolución</title>
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		<pubDate>Sat, 06 May 2017 17:40:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Ontañón]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[¡A mi madre, Marta Peredo, que ama la revolución y nos revoluciona con su amor! &#160; 1980 es un año especialmente rico en la biografía de Debord en relación con España. Publica su...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><strong><span style="font-weight: 400;">¡A mi madre, Marta Peredo, que ama la<br />
revolución y nos revoluciona con su amor!</span></strong></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-weight: 400;">1980 es un año especialmente rico en la biografía de Debord en relación con España. Publica su traducción de las </span><i><span style="font-weight: 400;">Coplas a la muerte de su padre</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Jorge Manrique y redacta y difunde el manifiesto </span><i><span style="font-weight: 400;">A los libertarios </span></i><span style="font-weight: 400;">sobre los presos libertarios en la Cárcel de Segovia. Además, venía precedido de la traducción y publicación en 1979 de la </span><i><span style="font-weight: 400;">Protesta ante los libertarios del presente y del futuro sobre las capitulaciones de 1937,</span></i><span style="font-weight: 400;"> cuyo autor anónimo firma como un “incontrolado de la Columna de Hierro”. Este escrito había sido publicado en la revista anarquista “Nosotros” en Valencia, en cuatro entregas, entre el 12 y el 17 de marzo de 1937. La versión publicada por Debord lo convierte en  un libro de 64 páginas en edición bilingüe, muy cuidada, de la editorial Champ Libre, del empresario y productor cinematográfico Gérard Lebovici. El propio Debord dice en la introducción que este escrito de un miliciano anarquista desconocido, perteneciente a la famosa Columna de Hierro, es </span><i><span style="font-weight: 400;">“hasta nuestros días el más verídico y bello que nos ha dejado la revolución proletaria en España. El contenido de esta revolución, sus intenciones y su práctica están resumidos de forma fría y apasionada.  Las principales causas de su fracaso son denunciadas: aquellas que procedieron de la constante acción contrarrevolucionaria de los estalinistas, relevando a la burguesía desarmada y las constantes concesiones de los dirigentes de la CNT-FAI…”</span></i><span style="font-weight: 400;"> (1)</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Se trata de un texto escrito por un preso común liberado de la cárcel de San Miguel de los Reyes cuando los anarquistas abrieron las puertas a todas las personas que estaban en su interior. Llevaba en ella once años por </span><i><span style="font-weight: 400;">“haber lavado una ofensa, rebelarse contra la humillación a la que un pueblo entero estaba sometido y matar a un cacique”</span></i><span style="font-weight: 400;">. (2)  Es un hombre de treinta y cuatro años que decide unirse a la causa revolucionaria con sus nuevos compañeros anarquistas.</span></p>
<p style="text-align: justify;">La belleza del texto a la que hace referencia el traductor está presente en varias ocasiones, pero sobre todo en el momento en el que el “incontrolado” (término peyorativo utilizado profusamente para desacreditar las acciones revolucionarias de esta columna) describe su cambio de vida:</p>
<p style="text-align: justify;"><i><span style="font-weight: 400;">“¡Cuántas noches, juntos los hombres, formando un racimo o un puñado, al comunicar a mis compañeros, los anarquistas, mis penas y dolores he hallado, allá, en la dureza de la sierra, frente al enemigo que acechaba, una voz amiga y unos brazos amantes que me han hecho volver a amar la vida! Y, entonces, todo lo sufrido, todo lo pasado, todos los horrores y tormentos que llagaron mi cuerpo, los tiraba al viento como si fueran de otras épocas, y me entregaba con alegría a sueños de ventura, viendo con la imaginación calenturienta mundo como el que no había vivido, pero que deseaba; un mundo como no habíamos vivido los hombres pero que muchos habíamos soñado. Y el tiempo se me pasaba volando, y las fatigas no entraban en mi cuerpo, y redoblaba mi empuje, y me hacía temerario, y salía al amanecer en descubierta para descubrir al enemigo, y&#8230; todo por cambiar la vida; por imprimir otro ritmo a esta vida nuestra; porque los hombres, yo entre ellos, pudiéramos ser hermanos; porque la alegría, una vez siquiera, al brotar en nuestros pechos, brotase en la tierra; porque la Revolución, esta Revolución que ha sido el norte y el lema de la Columna de Hierro, pudiese ser, en tiempo no lejano, un hecho.”</span></i><span style="font-weight: 400;"> (3)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Es emocionante ésta expresión de la alegría revolucionaria en plena guerra y rodeado de peligros potencialmente mortales. No es extraño que a Debord le emocionara. La insistencia en la igualdad, en la ausencia de jefes, de autoritarismo, de privilegios, la intensidad del sentimiento de confraternidad que anticipa el éxito real de la Revolución recuerda mucho al expresado por George Orwell en </span><i><span style="font-weight: 400;">Homenaje a Cataluña</span></i><span style="font-weight: 400;"> cuando narra cómo en las trincheras del frente de Aragón, a las que había llegado como miliciano del POUM, pudo tener la experiencia de lo que podría ser una sociedad sin clases, sin privilegios, sin aduladores. Una cierta idea de socialismo basada en la fraternidad, en la innata honradez de los españoles y en sus siempre presentes rasgos anarquistas (</span><i><span style="font-weight: 400;">“innate decency and their ever-present Anarchist tinge”</span></i><span style="font-weight: 400;">) y el efecto para Orwell fue tan intenso que, pese a las penalidades, a las heridas de guerra (recibió un disparo en la garganta), a las desilusiones causadas por la posterior persecución estalinista, su deseo de ver establecido el socialismo fue más fuerte que nunca: </span><i><span style="font-weight: 400;">“And, after all, instead of disillusioning me it deeply attracted me. The effect was to make my desire to see Socialism established much more actual than it had been before.” </span></i><span style="font-weight: 400;">(4)</span></p>
<p style="text-align: justify;">Tanto los anarquistas como el POUM eran revolucionarios y entendían la guerra civil y la lucha revolucionaria como una unidad inseparable.  Sin embargo, el “incontrolado” anónimo de la Columna de Hierro, pide al final a sus compañeros que permanezcan unidos a pesar de que su columna ha sido militarizada y ha pasado a formar parte del Ejército Popular. De una manera paralela, algunos dirigentes de la CNT también aceptaron formar parte del Gobierno republicano con el cargo de ministros.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-weight: 400;">Para Debord, en su amor por la revolución, la lucha que se estableció en España alrededor de la causa revolucionaria fue una de las claves fundamentales para entender el futuro de los acontecimientos bélicos e incluso la transición política post-franquista. No en vano, en el escrito </span><i><span style="font-weight: 400;">A los libertarios</span></i><span style="font-weight: 400;"> llega a hablar de la unión de las fuerzas contrarrevolucionarias entre las que estaría incluido el Partido Comunista de España (recientemente legalizado) junto con los demás partidos protagonistas de la Transición política.</span></strong></p>
<div id="attachment_2062" class="wp-caption alignnone" style="width: 1233px"><img class="wp-image-2062 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/05/centelles-barcelona-poum-caserna-nin.jpg" alt="centelles-barcelona-poum-caserna-nin" width="1233" height="935" />
<p class="wp-caption-text">Centuria de voluntarios del POUM en formación en el patio de la antigua Caserna de Caballería de Montesa convertida el 19 de julio de 1936 en la &#8220;Caserna Lenin&#8221;. El miliciano más alto de la formación (7º por la izquierda) es George Orwell. © Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Centro Documental de la Memoria Histórica. Archivo Agustí Centelles i Ossó.</p>
</div>
<p style="text-align: justify;"><strong><strong> </strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><b>L</b><strong>a publicación del manifiesto</strong> <b><i>A los libertarios</i></b></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> Este escrito, concebido como un llamamiento de solidaridad realizado desde el extranjero y repartido en España, figura como el primero de un libro concebido por Debord titulado </span><i><span style="font-weight: 400;">Appels de la prison de Ségovie</span></i><span style="font-weight: 400;">,</span><i> </i><span style="font-weight: 400;">publicado el 24 de noviembre de 1980 por las Éditions du Champ libre. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En la misma línea que a principios de los años 60 llevó a la Internacional Situacionista a difundir una campaña de defensa de la lucha de los mineros asturianos en huelga (“España en el corazón”), en septiembre de 1980 Debord emprende otra campaña de solidaridad internacional a favor de los numerosos presos libertarios detenidos en las cárceles españolas. El número de presos asciende a unos cincuenta y la mayor parte se concentra en la cárcel de Segovia y es hacia esa cárcel a la que dirige principalmente su atención. Lo primero que salta a la vista es hasta qué punto Debord encuentra ahora en los libertarios españoles su referente revolucionario. En las páginas de la revista Internacional Situacionista, sin embargo, se podía constatar que más bien, a finales de los años sesenta, el referente político había sido la publicación </span><i><span style="font-weight: 400;">Acción comunista</span></i><span style="font-weight: 400;"> (de carácter marxista-consejista), </span>sobre la que se publicó un extenso artículo<span style="font-weight: 400;">. Pero una vez disuelta la IS y debido a la Transición política en España, la identificación de Debord con los libertarios es cada vez más evidente. En ellos ve las posiciones teóricas y revolucionarias más avanzadas. Aunque no ocurre lo mismo en la CNT. La visión en los años 80 de la CNT por parte de Debord es básicamente negativa. Ya lo había sido durante la época de la IS, y su juicio no ha mejorado. Esencialmente la acusa de hacer el juego al Capital al constituirse, como cualquier otro sindicato, en organizador del trabajo alienado e interlocutor con el capital. También acusa a esta organización de mantener el silencio sobre la existencia de los presos libertarios. Muchos de estos presos eran directamente inocentes, acusados falsamente por la policía. Otros habían realizado acciones de “acción directa” de expropiación de bancos o sabotajes de vías férreas, tribunales o edificios públicos. Un gran número de ellos eran trabajadores de la SEAT, que bajo el nombre de “Ejército revolucionario de ayuda a los trabajadores” quisieron ayudar económicamente a los compañeros de su fábrica en huelga. También formaban parte de estos presos componentes de los “Grupos Autónomos” de Barcelona, Madrid y Valencia.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_2065" class="wp-caption alignnone" style="width: 676px"><img class="wp-image-2065 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/05/seat.png" alt="seat" width="676" height="410" />
<p class="wp-caption-text">Noticia de prensa publicada por ABC el 22 de abril de 1978 en la que se hace referencia al ERAT, Ejército Revolucionario de Ayuda a los Trabajadores.</p>
</div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Debord constata que sobre estos presos hay un pacto deliberado de silencio que trata de ayudar a romper con esta campaña. El gobierno del Estado español en 1980, observa Debord, es un heredero directo del franquismo.  Su deseo es modernizarse y cambiar de imagen para ser aceptado en el mercado común y tomar parte en el capitalismo moderno. Incluso hay la intención de mostrase como la reconciliación de los perdedores y vencedores de la guerra civil a partir del papel de algunos actores como Santiago Carrillo, representante de los “demócratas estalinistas” de vocación monárquica. Pero la verdad más profunda de este Estado es la unión de todos los vencedores de la contrarrevolución </span><span style="font-weight: 400;">“de aquellos que mataron a Lorca y de los que mataron a Nin”</span><span style="font-weight: 400;"> Todas estas fuerzas. Las que luchaban contra la República o bien controlaban los poderes de esa República tenían un solo objetivo: <em>“Abattre la révolution prolétarienne de 1936, la plus grande que l’histoire ait vu commencer jusqu’à ce jour, et donc aussi celle qui encore préfigure au mieux le futur.”</em> (Destruir la revolución proletaria de 1936, la más importante que la historia había visto hasta ese día y la que todavía prefigura mejor el futuro). (5) La fuerza política que había sido capaz de organizar, llevar a la práctica y defender esta revolución había sido el movimiento anarquista apoyado únicamente, aunque en una medida incomparablemente más débil, por el POUM.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El Estado y sus colaboradores no olvidan estos terribles acontecimientos de la misma manera que intentan que el pueblo los olvide y, según Debord, prefieren hablar de grupos como los GRAPO, ejemplo perfecto de peligro bien controlado dado que, como el caso de las Brigadas Rojas, se trata de grupos completamente infiltrados por la policía y los Servicios Secretos. Por otro lado, los “Vascos” que luchan por obtener un estado independiente sí que se ocupan continuamente de sus presos. Y aún en el caso de obtener su objetivo, el capitalismo español podría sobrevivir perfectamente. Sin embargo, una lucha revolucionaria de carácter internacional puede ser potencialmente más peligrosa. Debord ve en el proletariado español una característica histórica fundamental que es su tendencia a la “autonomía libertaria” y en esa tendencia es donde la historia le ha dado la razón y donde ha triunfado como ejemplo histórico en un momento en el que se multiplican las luchas (feministas, ecologistas) y se muestran los límites de un movimiento obrero dominado por las burocracias autoritarias y estatistas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><em>Les organisations passent, mais la subversión ne cessera pas d’être aimée: &lt;</em>¿Quién te vio y no te recuerda?<em>&gt; Les libertaires sont aujourd’hui encore nombreux en Espagne, et ils seront bien plus nombreux demain. Et hereusement, la plupart, et notamment la plupart des ouvriers libertaires, sont maintenant des incontrôles.</em> </span>(&#8220;Las organizaciones pasan, pero la subversión no dejará de ser amada. ¿Quién te vio y no te recuerda? Los libertarios son  hoy todavía numerosos en España y lo serán más todavía mañana. Y felizmente la mayor parte y claramente, la mayor parte de los obreros libertarios son ahora incontrolados.”) (Todas las traducciones son mías) (6)</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En el uso de la palabra “incontrolados” para definir el carácter de los libertarios hay una evidente relación con el contenido del escrito del “Incontrolado de la columna de hierro” de 1937 y su emocionante relato de la acción revolucionaria de ésta columna de milicianos por las tierras de Valencia y Teruel. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Por otro lado, Debord analiza con su lúcido pesimismo los anhelos de modernización de la política y la sociedad españolas. Muestra otra constante de la historia española en el sentido opuesto de la anterior que es la incapacidad manifiesta de las clases dirigentes de conseguir un  nivel de desarrollo económico del capitalismo  comparable ni de lejos al de los  países  en los cuales éste desarrollo económico aseguró unos periodos largos de relativa paz social. En 1980 todo esto está en proceso de descomposición a nivel global y España ha llegado demasiado tarde: <em>“Todos los placeres de la democracia permitida ya han pasado sus días más bellos y todo el mundo puede ver que ya no volverán. Al contrario, todo se agravará.”</em> (7)  El “Mercado común”, representado como si fuera una fiesta, no es para España tan ideal como lo representan y la producción autoritaria de mentira es tan grande que alcanza momentos de esquizofrenia pública mientras se deshace todo el orden social. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En cualquier caso, el problema del silencio sobre los presos no es tanto judicial sino de relación de fuerzas y lo fundamental es insistir una y otra vez en ello. <em>“Todas las acciones en este sentido son buenas y las más escandalosas son las mejores”</em> (8) Aunque también reconoce que en cuestiones estratégicas tienen prioridad las formuladas por los compañeros que sobre el terreno están trabajando. Por último da una lista parcial de nombres de presos no sin antes recordar el caso de Salvador Puig Antich, ejecutado a garrote vil en el año 1974 y cuya memoria está muy viva todavía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El manifiesto acaba con una aportación bastante original que es la de utilizar como forma de propaganda a favor de los presos melodías de canciones populares muy conocidas con una nueva letra. Un pequeño ejemplo de <em>détournement</em> aplicado a la música popular que incluso se pensó editar en disco, aunque al final se desestimó el proyecto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Quizás hay en el texto un exceso de confianza en la fuerza política posterior de los grupos libertarios y una ligera sobrevaloración del efecto político contemporáneo de la Revolución de 1936, pero la campaña tuvo un giro inesperado a pesar de la correlación de fuerzas en 1980 en la que estos grupos tenían muy pocos apoyos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En una carta dirigida a Gérard Lebovici, el productor cinematográfico, propietario de la editorial <em>Champ libre</em> e íntimo amigo de Debord, el 28 de noviembre de 1980, afirma que la cuestión de Segovia ha constituido el más impresionante éxito desde 1968 aunque obtenido con muchísimos menos medios. (&#8220;<em>Notre affaire de Ségovie me paraît le plus étourdissant succès depuis 1968, mais obtenu avec beaucoup moins de moyens</em>”) (9)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">No es poca cosa la comparación con 1968 y puede parecer un poco exagerada pero desde la publicación del manifiesto a los “estimados camaradas” en septiembre habían pasado muchas cosas. Los miembros del Grupo autónomo de Madrid fueron absueltos por “falta de pruebas”, aunque ellos mismos habían proclamado su culpabilidad y las razones de sus acciones. La policía había confiscado todo el material impreso editado con el dinero expropiado a los bancos. Quedaban todavía en prisión doce o quince miembros de los grupos autónomos de Barcelona y de Valencia condenados cada uno a siete años de cárcel y tres obreros de SEAT de Barcelona condenados a veinte años de prisión en julio de 1980, antes que empezara la campaña de solidaridad por su liberación. La decisión de liberar a la mayoría de los libertarios prisioneros viene directamente del gobierno, presidido en ese momento por Adolfo Suarez, que agobiado por los numerosos problemas del Estado no quiere que se abra un nuevo frente de protesta por todo el país. Para Debord, la parte esencial del problema está resuelta ya que la mayoría de los presos que no tenían condena son inocentes y podrán probarlo. Sin embargo, esta visión optimista del futuro de los presos se oscurecerá a partir de febrero de 1981 con el intento de golpe de estado y los cambios en el gobierno del Estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><strong> </strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em><b>D</b></em><strong><em>e l’Espagne</em>,</strong><b> 1982</b></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> El interés intelectual de Debord por España alcanza su nivel máximo con el proyecto en 1982 de un documental titulado </span><i><span style="font-weight: 400;">De l’Espagne</span></i><span style="font-weight: 400;"> que pretendía plasmar de manera exhaustiva y definitiva el espíritu de la España moderna desde el siglo XV hasta la actualidad. El documental se planteó como un rechazo total de los “españolismos” y como un intento de mostrar lo que España es realmente. El documental estaría centrado en Andalucía. Debord firmó un generoso contrato con la productora Soprofilms en octubre de 1982. El contrato incluía cuantiosas dietas, gastos de viajes y un avance de honorarios mensuales para realizar la investigación previa del documental.  Sin embargo en una carta de abril de 1984 dirigida a la ya viuda de Gérard Lebovici reconoce su incapacidad de asumir el proyecto en gran medida como resultado del impacto que le había causado el asesinato de su amigo Lebovici el 5 de marzo de ese mismo año y los cambios que en la producción cinematográfica francesa este hecho suponía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Pero el interés por los asuntos ibéricos continuó aunque de forma menos intensa y su relación con algunas personas concretas que personificaban éste interés le acompañó hasta el final de su vida. Su último film, </span><i><span style="font-weight: 400;">Debord, son art, son temps </span></i><span style="font-weight: 400;">concluye con la presencia en forma de fotografía de retrato de Toñi López-Pintor, llamada “la Andaluza”. La película  acabó en octubre de 1994. El mes siguiente, el 30 de noviembre, Debord se quitó la vida. La película muestra el epitafio escrito por el propio autor…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><strong> </strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><b>La poesía</b></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Otro aspecto no menos importante de la relación entre Debord y España es el interés que siempre mostró por los escritores de diferentes épocas y por la propia lengua. Por otro lado, no es difícil asociar a los escritores más citados con algunos de los rasgos fundamentales de su personalidad y de sus estados de ánimo predominantes. El gusto por el barroco y conceptista Baltasar Gracián (1601-1658), creador de frases y aforismos brillantes, afilados como cuchillos. Con su inconfundible mezcla de lucidez y pesimismo y su agudo sentido del paso del tiempo. La melancolía por los seres queridos que han fallecido y el elogio moral de su vida pasada lo encuentra en la poesía tardo medieval de Jorge Manrique (1440-1479) y el deseo sexual ilustrado con imágenes surrealistas lo encuentra de Federico García Lorca (1898-1936). Esta mezcla entre lucidez despiadada, melancolía y deseo no define mal algunos de los principales rasgos estéticos y personales de Debord, quien siempre se movió entre la vanguardia más radical y el clasicismo más depurado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Gracián es el más citado desde mucho tiempo antes de 1980, momento en el que está centrada esta pequeña investigación. Ya en 1967, en </span><i><span style="font-weight: 400;">La sociedad del espectáculo</span></i><span style="font-weight: 400;">, se puede leer como encabezamiento del capítulo VI titulado <em>El tiempo espectacular</em>, una cita de Baltasar Gracián extraída de </span><i><span style="font-weight: 400;">El criticón</span></i><span style="font-weight: 400;"> (1651-1657): <em>“Nada tenemos salvo el tiempo, del que goza incluso quien carece de morada”</em>. (10) En el primer tomo de </span><i><span style="font-weight: 400;">Panegírico</span></i><span style="font-weight: 400;">, escrito en 1989, también hay varias referencias a Gracián. La primera aparece en el capítulo III, cuando comenta algunas de las dos o tres pasiones que han alimentado su vida y entre ellas, quizá la primera sea la pasión por la bebida: <em>“Del escaso número de cosas que me han gustado y he sabido hacer bien, lo que seguramente he sabido hacer mejor es beber. Aunque he leído mucho he bebido más. He escrito mucho menos que la mayoría de la gente que escribe; pero he bebido mucho más que la mayoría de la gente que bebe.”</em> (…)  Y ahora es cuando introduce la cita: <em>“Me pudo contar entre aquellos de los que Baltasar Gracián, pensando en un grupo de escogidos que identificaba sólo con los alemanes –siendo aquí muy injusto, en detrimento de los franceses, como creo haber demostrado–, podía decir: “Hay algunos que no se han emborrachado más que una sola vez, pero les ha durado toda la vida”</em>. (11) Y lo que encontró en la bebida no es desdeñable para una persona como él con un sentido tan agudo del paso del tiempo, la fugacidad de la vida y la banalidad de muchos de los afanes humanos: <em>“Lo primero que me gustó, como a todo el mundo, fue el efecto de la ebriedad leve, pero muy pronto me empezó a gustar lo que hay más allá de la ebriedad violenta, una vez se ha franqueado ese estadio: una paz magnífica y terrible, el verdadero sabor del paso del tiempo.”</em> (12) </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> El capítulo IV también comienza con una cita de </span><i><span style="font-weight: 400;">El discreto</span></i><span style="font-weight: 400;"> (1646): <em>“Grande diferencia hay de los hazañosos a los hazañeros, y aún oposición, porque aquellos, cuanto mayor es su eminencia, la afectan menos; conténtanse con el hacer y dejan para otros el decir, que, cuando no, las mismas cosas hablan harto. Que si un César se comentó a sí mismo, excedió su modestia a su valor, no fue afectar la alabanza, sino la verdad”</em>. (13)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Y esta cita es importante porque este capítulo está dedicado a señalar que él ha vivido como había dicho que había que vivir. Cosa rara en su generación cuyos miembros parecen creer que deben vivir siguiendo las instrucciones de quienes detentan la producción económica y los medios de comunicación con los que se han armado. También reconoce en otro lugar que no es fácil vivir siendo consecuente con unas ideas que no son precisamente las ideas dominantes. Entre otros aspectos de su vida esto se plasma claramente en la idea del trabajo. Porque fue precisamente él quien escribió en las paredes de París la frase <em>“Ne travaillez jamais!”</em> Sin embargo, aplicó a su vida con toda radicalidad esta máxima, no sin dificultades: </span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="font-weight: 400;">“Conozco  muy bien mi época. No trabajar jamás exige mucho talento y es una suerte que yo lo haya tenido. No me habría hecho ninguna falta, y desde luego no lo habría empleado con el objetivo de acumular excedentes, si hubiese sido rico de nacimiento (…) Mi visión personal del mundo no excusaba esa clase de prácticas en torno al dinero salvo para conservar mi total independencia y sin comprometerme a nada a cambio. (…) Mi rechazo al “trabajo” quizá haya sido incomprendido y mal visto. Desde luego no pretendí embellecer esa actitud por medio de ninguna justificación ética. Simplemente quise hace lo que más me gustaba. De hecho a lo largo de mi vida he tratado de disfrutar de un buen número de situaciones poéticas y también satisfacer algunos vicios anexos pero importantes. </span><span style="font-weight: 400;">El poder no figuraba entre ellos</span></em><span style="font-weight: 400;"><em>. Amo la libertad, pero el dinero, desde luego, no. Como dijo aquel: “El dinero no es un deseo de infancia”</em> (14). Evidentemente, no hay que entender con esto que jamás tuviera ningún ingreso económico, que sí que los tuvo a partir de sus escritos, sus películas y sus traducciones, sino una defensa de un cierto tipo de vida no sometida a los dictados del trabajo alienado. Su consecuencia práctica inmediata fue la pobreza económica pero también el disfrute de mucho tiempo libre, en el sentido literal del término. Sí que se puede entender, a mi juicio, como un ejemplo del “ser dueños de la propia vida” que tanto habían reclamado desde la Internacional Situacionista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El interés por los escritos de Baltasar Gracián es vivo y permanente hasta el extremo de intercalar citas del escritor barroco en cartas privadas, como en la anteriormente citada con Lebovici en la que constata que sus interlocutores españoles no han leído al autor barroco: ya que<em> “ni el tiempo ni las estaciones esperan a nadie”</em> (15). Para <em>Anselm Jappe el interés de Debord por el conceptismo barroco va más allá de los temas (el paso del tiempo, el mundo como teatro, el pesimismo)  y se refleja en su propio estilo literario: “Y si muchos han subrayado lo que el estilo de Debord debe a los moralistas franceses del siglo XVII, conviene señalar también una cierta semejanza con el conceptismo español: el estilo denso que, no utilizando ni una palabra más de lo necesario, se aproxima a la poesía; la posibilidad de un segundo sentido se esconde detrás de lo que la primera lectura revela; las numerosas alusiones literarias; el amor a la metáfora.”</em>  (16)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Incluso, se podría decir que la propia estructura de la <em>Sociedad del espectáculo</em> divida en breves, concisos y muy trabajados parágrafos numerados recuerda a la del <em>Oráculo manual y arte de la prudencia </em>(1647) con sus afilados y breves aforismos numerados sistemáticamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Si bien Baltasar Gracián representa un interés permanente a lo largo de su vida intelectual, en 1980 Debord traduce y edita las </span><i><span style="font-weight: 400;">Glosas a la muerte de su padre </span></i><span style="font-weight: 400;">de Jorge Manrique. (17) La elegía de Jorge Manrique, escrita en 1476, no era demasiado conocida en Francia al contrario de la gran popularidad que siempre ha tenido en los países de lengua castellana. El contenido del poema entronca directamente con los intereses intelectuales y la sensibilidad de Debord: el desprecio de las cosas materiales, la fugacidad del tiempo, la hostilidad hacia su época, la poca confianza en las virtudes humanas y sin embargo, el poema contiene también la alabanza de toda una serie de virtudes personales, básicamente de carácter moral (valentía, generosidad, prudencia, justicia… los valores caballerescos que ya empezaban a entrar en decadencia) que a la postre son en los que se ha basado el valor de su vida terrenal y el contenido de su vida posterior entendida como la vida de la “fama” que su recuerdo ha dejado: <em>“que aunque su vida perdió, dejónos harto consuelo su memoria”</em> dice el poeta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El libro que contiene la edición bilingüe de la elegía de Manrique va acompañada de una introducción que para el presente estudio se revela muy importante, porque concluye con una intensa declaración de su gusto y cercanía por las personas que ha dado la historia y la literatura españolas y que le permiten decir que conoce la “auténtica España”:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><em>&#8220;Quand on a eu le bonheur de connaître l’Espagne véritable, sous l’une ou l’autre des admirables figures qu’elle a fait paraìtre dans l’histoire de ce siècle, et déjà précedemment, on a dû aussi aimer sa langue et sa poésie.”</em> (18) (Cuando se tiene la dicha de conocer la auténtica España a través de alguna de las admirables figuras que han aparecido en este siglo y en los precedentes,  no se puede no amar también su lengua y su poesía”).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><strong> </strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El amor</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Pero si seguimos el hilo de sus traducciones del español de los años ochenta hay una claramente significativa en 1988 que muestra un giro radical en los temas que trata y los sentimientos que refleja. Se trata de la traducción y publicación de la poesía de Federico García Lorca <em>La casada infiel.</em> El erotismo directo, evidente y al mismo tiempo construido sobre metáforas surrealistas de la preciosa poesía de Lorca está dirigido a una persona concreta. No estamos ante la melancolía de la evocación de los amores pasados ni ante la certeza de la finitud de la vida humana, ni ante la sospecha de la mentira en un mundo convertido en teatro. Estamos ante la vivencia del amor físico, directo, claramente sexual. Poesía narrada por un hombre que atiende casi “por compromiso” los deseos ardientes de una mujer que es capaz de mentir sobre su matrimonio para poder pasar la noche con él. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="font-weight: 400;">“Fue la noche de Santiago<br />
</span>y casi por compromiso.</em><br />
<em> Se apagaron los faroles</em><br />
<em> y se encendieron los grillos.</em><br />
<em> En las últimas esquinas</em><br />
<em> toqué sus pechos dormidos,</em><br />
<em> y se me abrieron de pronto</em><br />
<em> como ramos de jacintos.”</em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> La traducción de la  poesía erótica de Lorca está dedicada a una mujer concreta, Toñi López-Pintor, a quien llamaba “La andaluza”. La dedicatoria dice: <em>“Querida Toñi, espero que esta traducción de </em>La casada infiel<em> te gustará. (…) fielmente, Guy&#8221;</em>. (19)  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Pero lo importante para éste artículo es la irrupción del sentimiento amoroso en su aspecto más directo. Debord afirma en <em>Panegírico</em> (1989): </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><em>“El joven Musset llamó la atención antaño con su irreflexiva pregunta: “¿No ha visto usted, en Barcelona, / a una andaluza de pecho moreno?” ¡Pues sí!, debo decir desde 1980. Yo tomé parte en las locuras de España, y tal vez ésa fue la mayor. Pero era en otro país en el que había aparecido aquella irremediable princesa con su belleza salvaje y su voz. “Mira como vengo yo”, decía muy genuinamente la canción que ella cantó. Y aquel día, ya no escuchamos nada más.  Amé durante mucho tiempo a esta andaluza. ¿Cuánto tiempo? “Un tiempo proporcional al de nuestra endeble y vana duración”, dijo Pascal.&#8221;</em> (20) </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Como he comentado antes, se puede decir que le acompañó hasta el mismo final de su vida porque la fotografía de Toñi López-Pintor es la última de las imágenes de su última película.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Esta irrupción de un nuevo amor en la vida de Debord, que ya había cumplido los cincuenta años y que mantenía una relación estable con Alice Becker-Ho, no es un hecho menor. Y no es menor porque es en el ámbito de la vida cotidiana, en el ámbito apartado del trabajo alienado, en un ámbito casi secreto y estrictamente protegido en el que pudieron construir los situacionistas y por extensión los revolucionarios un frágil ámbito de libertad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Vaneigem afirmó en 1967: <em>“</em></span><span style="font-weight: 400;"><em>El asco que nace de un mundo desposeído de su autenticidad reanima el deseo insaciable de contactos humanos. ¡Qué feliz azar es el amor!  A veces pienso que no existe otra realidad inmediata, otra humanidad tangible que la caricia de un cuerpo femenino, dulzura de la piel, tibieza del sexo. Que no existe nada más, pero que esta Nada se abre sobre una totalidad que una vida entera no podría acallar”</em>. (21) </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En el </span><i><span style="font-weight: 400;">Tratado del saber vivir&#8230;</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Vaneigem, publicado en 1967 podemos encontrar muchas y encendidas referencias al amor como el modelo de la comunicación auténtica  y como modelo además de actitudes revolucionarias y subversivas:  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><em>“Los que hablan de revolución y de lucha de clases sin referirse explícitamente a la vida cotidiana, sin comprender lo que hay de subversivo en el amor y de positivo en el rechazo de las obligaciones, tienen un cadáver en la boca.”</em> (22)  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Pero el amor además conecta directamente con el núcleo de la subjetividad radical que también es el núcleo de la rebeldía y el origen de las posibilidades revolucionarias. El acto amoroso libre, despojado de todas las cortapisas institucionales y burguesas, es también por su intensidad, un acto de unión, de comunicación  y de reconciliación con la realidad:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><em>“La pasión del amor lleva en sí el modelo de una comunicación perfecta: el orgasmo, el acuerdo de la pareja en el acmé. En la oscuridad de la supervivencia cotidiana, es el resplandor intermitente de lo cualitativo. La intensidad vivida, la especificidad, la exaltación de los sentidos, la movilidad de los afectos, el gusto del cambio y de la variedad, todo predispone a la pasión del amor a reapasionar los desiertos del Viejo Mundo…&#8221;</em> (23)</span></p>
<p style="text-align: justify;">Vaneigem declara que es la Internacional Situacionista el único grupo que defiende la  subjetividad radical y por tanto ésta visión del hecho amoroso. Llega incluso a plantear una pauta posible de conducta basada en la obertura al cambio de las personas en las que se deposita este sentimiento pero la permanencia constante y simultánea de aquellas relaciones que forman parte del entramado vital:</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><em>“En el plano social, ese juego de actitudes podría traducirse en el cambio de parejas y el apego simultáneo a una pareja pivotal.” </em>(24) </span></p>
<div id="attachment_2067" class="wp-caption alignnone" style="width: 829px"><img class="wp-image-2067 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/05/521bfef15485ee687ded4e613b9ff7ff.jpg" alt="521bfef15485ee687ded4e613b9ff7ff" width="829" height="689" />
<p class="wp-caption-text">Guy Debord y Michèle Bernstein durante el rodaje del film <em>Critique de la Séparation</em> (1961). Bernstein fue, además de miembro de la Internacional Letrista y la Internacional Situacionista, la primera esposa de Debord. Se divorciaron en 1972.</p>
</div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El “ser dueños de nuestras propias vidas” en un medio hostil implica también esa transformación de la vida privada y la vida cotidiana. Precisamente en la institucionalización de las relaciones personales en forma de matrimonio, familia convencional, distribución de los roles es donde reside una de las formas fundamentales de la reproducción del sistema. Y la Internacional Situacionista fue una de las primeras organizaciones que incidió precisamente en esta conexión entre la transformación del mundo y de la vida cotidiana. La “fuerza subversiva del amor” se dirige sobre todo contra aquellas instituciones que quieren definirlo, encajonarlo, limitarlo y someterlo a las normas religiosas o burguesas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Se puede pensar que también era éste el pensamiento de Debord respecto al acto amoroso. Sin embargo, en sus escritos es muy púdico respecto a este tema en el plano personal. Y en el plano político hay muy pocas alusiones a una teoría transformadora de las relaciones de la vida cotidiana más allá del impacto que <em>La </em><em>Sociedad del Espectáculo</em> produce en ellas en forma de alienación y el efecto liberador que tendría acabar con éste tipo de sociedad. Por otro lado, dentro de las tareas de la Internacional Situacionista, da un poco la impresión de una tácita separación de los temas, sobre todo a partir de 1967 con la publicación de los dos libros fundamentales del momento. Por un lado Debord se ocupa en </span><i><span style="font-weight: 400;">La Sociedad del Espectáculo</span></i><span style="font-weight: 400;"> de la crítica “macro”. Es decir, de las características específicas del modo de producción capitalista en nuestra época. Mientras que Vaneigem en el </span><i><span style="font-weight: 400;">Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones</span></i><span style="font-weight: 400;"> se encarga de lo “micro”: la subjetividad radical, el deseo, el amor, el placer como elementos de rebeldía y subversión. Pero, por otro lado, choca con la “mala fama” de Debord la delicada inclusión que hace en muchas de sus obras de las personas que lo acompañaron a lo largo de su vida. Y esa referencia autobiográfica, cándida y tierna (que en ocasiones se limita a la presencia de los retratos de estas persones) alcanza su punto culminante en el final ya comentado de su última película, que se puede entender como una despedida de las persones amadas ante la perspectiva de la muerte. Por otro lado, no deja de ser un contraste ésta delicadeza con la dureza sin paliativos con la que trató a la sociedad y sus contemporáneos.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">  En</span><i><span style="font-weight: 400;"> Panegírico</span></i><span style="font-weight: 400;"> podemos encontrar la referencia a su gusto por las mujeres extranjeras y su hincapié en el amor por &#8220;la andaluza”:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><em>“Se puede decir que siempre me han gustado las extranjeras. De Hungría y de España, de China y de Alemania, de Rusia y de Italia, vinieron aquellas que llenaron de goces mi juventud. Y más tarde, cuando tenía ya el pelo blanco, perdía la escasa razón  que el largo transcurso del tiempo, a duras penas, había conseguido darme, por una muchacha de Córdoba.”</em> (25) </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Es de suponer que la “muchacha de Córdoba” sea la misma muchacha que conoció en 1980, citada anteriormente, que fue amada durante mucho tiempo y en el momento que Debord escribe esto, 1989, todavía duraba ese sentimiento. Que de hecho no desaparecerá más que con el final de su vida. Sin embargo, esta relación no supuso en absoluto la ruptura con Alice, su compañera de vida desde muchos años atrás. Ni que decir tiene que la larga relación con la “muchacha de Córdoba” fue un elemento importante de su pasión por las “locuras” de España.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><strong> </strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><b>Por último…</b></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En este escrito he querido mostrar la sorprendente “pasión” que Debord sintió por la política y la cultura españolas. Que si bien siempre estuvo presente (como he analizado en el <a title="El retorno de la Columna Durruti: 1, La visión de España de la Internacional Situacionista y de Guy Debord." href="http://situaciones.info/revista/el-retorno-de-la-columna-durruti-1-%c2%b7-la-vision-de-espana-de-la-internacional-situacionista-y-de-guy-debord/" target="_blank">artículo anterior dedicado a la visión de España de la Internacional Situacionista</a>), alcanza en los años ochenta un impulso especial. El interés mostrado es especialmente coherente: el gusto  por la literatura, ya sea barroca (en especial Gracián, pero también Cervantes) por la melancolía medieval de Jorge Manrique o el deseo vanguardista de Lorca, liga con la fascinación por la Revolución de 1936, que fue eminentemente anarquista. Su profundo conocimiento de Marx no fue un problema en absoluto para sentirse camarada de los libertarios encarcelados en Segovia y otras cárceles españolas, en los que veía herederos directos de aquella revolución vencida por el estalinismo y el fascismo. En una de las últimas cartas que se cruzó con Lebovici le recuerda la tarea pendiente de editar los escritos de Durruti… (<em>“Queremos la revolución y la queremos ahora”</em> decía Durruti en 1936) </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> Y la irrupción del amor físico, real, en la persona de la “muchacha de Córdoba” viene a “cristalizar” en una mujer concreta este conjunto de pasiones.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En 1957 Debord publicó la </span><i><span style="font-weight: 400;">Guía psicogeográfica de París</span></i><span style="font-weight: 400;"> con el subtítulo </span><i><span style="font-weight: 400;">Discurso sobre las pasiones del amor</span></i><span style="font-weight: 400;">. En los años ochenta y hasta el final de su vida, no pocas de estas pasiones tuvieron que ver con la poesía, la política y algunas personas concretas que todavía están presentes en la realidad española.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><strong> </strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">  1</span><span style="font-weight: 400;">.-DEBORD, Guy. </span><i><span style="font-weight: 400;">Oeuvres,</span></i><span style="font-weight: 400;"> Paris, Gallimard,  2006  p. 1.477  Se trata de la edición en francés de las Obras Completas. Además las notas que su editor (Jean –Louis Rançon) en colaboración con Alice Debord han añadido son muy útiles e interesantes. Las traducciones son mías</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> 2.-Ibid. p. 1.480 La traducción de Debord se publicó en edición bilingüe: UN INCONTROLADO. </span><i><span style="font-weight: 400;">Protestation devant les libertaires du présent et du futur sur les capitulations de 1937</span></i><span style="font-weight: 400;">, Paris, Éditions Champ libre, 1979</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> 3.-</span> <a href="http://digilander.libero.it/biblioego/ColFer.htm"><span style="font-weight: 400;">http://digilander.libero.it/biblioego/ColFer.htm</span></a><span style="font-weight: 400;"> Esta web italiana de contenidos libertarios publica la versión original en castellano de la </span><i><span style="font-weight: 400;">Declaración ante los libertarios del presente y del futuro sobre las capitulaciones de 1937. </span></i><span style="font-weight: 400;">Firmado por un “Incontrolado” de la Columna de Hierro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> 4.- ORWELL,  George. </span><i><span style="font-weight: 400;">Hommage to Catalonia</span></i><span style="font-weight: 400;">, London, Penguin Books, 2000 p. 88</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> 5.- DEBORD, Guy, </span><i><span style="font-weight: 400;">Oeuvres,</span></i><span style="font-weight: 400;"> p. 1.513</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> 6.- DEBORD,  Guy. Op. Cit. p. 1.515</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> 7.- Idem p. 1.516</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> 8.- Idem p. 1.519</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> 9.- Idem p. 1.528</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">10.- DEBORD, Guy. </span><i><span style="font-weight: 400;">La sociedad del espectáculo,</span></i><span style="font-weight: 400;"> Valencia, 2003 p. 133</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">11.- DEBORD, Guy. </span><i><span style="font-weight: 400;">Panegírico. Tomos primero y segundo.</span></i><span style="font-weight: 400;"> Madrid, Ediciones Acuarela y Machado, 2009 p. 76</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">12.- Idem p. 77</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">13.- Idem p. 87</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">14.- DEBORD, Guy.</span> <i><span style="font-weight: 400;">Esa mala fama…  </span></i><span style="font-weight: 400;">Logroño, Pepitas de calabaza ed. 2011 p. 19</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">15.- DEBORD. Guy. </span><i><span style="font-weight: 400;">Oeuvres, </span></i><span style="font-weight: 400;"> p. 1.534</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">16.- JAPPE, Anselm. </span><i><span style="font-weight: 400;">Guy Debord,</span></i><span style="font-weight: 400;"> Barcelona, Anagrama, 1998 p.10 Sin duda la mejor biografía “política” y filosófica de Debord.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">17</span><i><span style="font-weight: 400;">.-</span></i><span style="font-weight: 400;"> MANRIQUE, Jorge.</span> <i><span style="font-weight: 400;"> Stances sur la mort de son père</span></i><span style="font-weight: 400;">, Éditions  Champ libre. 1980. Éditions Le temps qu’il fait. 1995  Edición blilingüe y traducción de Debord. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">18.- DEBORD, Guy.  </span><i><span style="font-weight: 400;">Oeuvres.</span></i><span style="font-weight: 400;"> p. 1.507</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">19.- Idem p. 1.654</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">20.- DEBORD, Guy. </span><i><span style="font-weight: 400;">Panegírico. Tomos primero y segundo.</span></i><span style="font-weight: 400;"> p. 96</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">21.- VANEIGEM, Raoul. </span><i><span style="font-weight: 400;">Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones</span></i><span style="font-weight: 400;">, Barcelona, Anagrama, 2008 p. 297</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">22.- Idem p. 29</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">23.- Idem p. 295</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">24.- Idem p. 298</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">25.- DEBORD, Guy. </span><i><span style="font-weight: 400;">Panegírico. Tomos primero y segundo.</span></i><span style="font-weight: 400;"> p. 68</span></p>
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		<title>Gelatina Dura. Historias escamoteadas de los 80 y sus críticos.</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Mar 2017 20:56:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Ontañón]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[En la primera planta del MACBA se puede visitar hasta el día 19 de marzo la exposición Gelatina Dura. Historias escamoteadas de los 80. El título está sacado de un verso de Eduardo...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En la primera planta del MACBA se puede visitar hasta el día 19 de marzo la exposición </span><i><span style="font-weight: 400;"><a title="MACBA – Gelatina dura" href="http://macba.es/es/expo-los-ochenta" target="_blank">Gelatina Dura. Historias escamoteadas de los 80</a>.</span></i><span style="font-weight: 400;"> El título está sacado de un verso de Eduardo Haro Ibars, el poeta fallecido a causa del sida que entre otras cosas escribió las letras de muchas canciones conocidas de esa época. A su vez, era hijo de Eduardo Haro Tecglen, uno de los intelectuales más remarcables de la revista </span><i><span style="font-weight: 400;">Triunfo</span></i><span style="font-weight: 400;">, publicación crítica fundamental en los años de la Transición, que también podemos ver en la exposición.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><i><span style="font-weight: 400;">Gelatina dura</span></i><span style="font-weight: 400;"> pretende algo muy difícil, que es sintetizar en una sola muestra los discursos políticos y culturales que fueron aplastados, olvidados, escamoteados durante la Transición política. Además, trata de exponerlos todos a la vez, subdivididos en varios apartados, desde el sacrificio de la memoria colectiva hasta la explosión de la heroína, pasando por el mundo del trabajo, las reivindicaciones obreras, la adaptación al poder de los cuadros socialistas, la transformación espectacular de la ciudad, la explosión gay, con sus cómics, performances y fiestas… </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Hay dos hilos conductores: las frases de Francesc Torres escritas en la pared (</span><a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/preguntas-francesc-torres-macba-gelatina-dura-5604469" target="_blank"><i><span style="font-weight: 400;">Preguntas al pueblo español por un americano ignorante</span></i></a><span style="font-weight: 400;">, 1991</span><span style="font-weight: 400;">) y los dos magníficos documentales de Pere Portabella, el </span><i><span style="font-weight: 400;">Informe General </span></i><span style="font-weight: 400;">(1976)</span><span style="font-weight: 400;"> e <i><span style="font-weight: 400;">Informe General</span></i> </span><i><span style="font-weight: 400;">II, El rapto de Europa </span></i><span style="font-weight: 400;">(2015)</span><span style="font-weight: 400;">, colocados al principio y al final de la muestra.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_2023" class="wp-caption alignnone" style="width: 900px"><img class="wp-image-2023 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/03/Gelatina-dura_Informe-general-II.jpg" alt="Gelatina dura_Informe general II" width="900" height="487" />
<p class="wp-caption-text"><strong><em>Informe General II, El rapto de Europa</em></strong> (2015), de <strong>Pere Portabella</strong> en <i>Gelatina dura</i><br />© cortesía del MACBA, Museu d&#8217;Art Contemporani de Barcelona</p>
</div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"><br />
La primera impresión que se tiene al recorrerla es la de que cada uno de estos temas merecería una exposición por separado, dada la cantidad de material expuesto y que juntos forman una buena  (quizás un poco excesiva) selección en ese magma líquido y caliente de los discursos escamoteados. La exposición tiene algo de esto, del magma que surge de una especie de volcán de insatisfacción que se derrama por todos lados. Aunque inmediatamente simpatizas con las obras expuestas, como la primera de Francesc Abad sobre las ejecuciones del Camp de la Bota (y que ya revisamos en el <a title="Francesc Abad: en torno al proyecto “El Camp de la Bota”." href="http://situaciones.info/revista/francesc-abad-en-torno-al-proyecto-el-camp-de-la-bota/" target="_blank">número 1 de </a></span><a title="Francesc Abad: en torno al proyecto “El Camp de la Bota”." href="http://situaciones.info/revista/francesc-abad-en-torno-al-proyecto-el-camp-de-la-bota/" target="_blank"><i><span style="font-weight: 400;">Situaciones</span></i></a><span style="font-weight: 400;">) y el primer documental de Pere Portabella, también es cierto que el reto no es fácil. No es nada fácil mostrar lo que había detrás o al lado de los éxitos económicos de Miquel Barceló, de la Barcelona Olímpica, de la Movida madrileña, del Quinto Centenario, de los años de hegemonía socialista en los que sistemáticamente se insistía en que estábamos en el mejor de los mundos posibles, que la democracia que teníamos era el menos malo de los regímenes posibles y que cualquier forma de crítica o de planteamiento alternativo era inútil y traicionero. De tan poco nombrarlo el franquismo parecía que prácticamente no hubiera existido. Ante la ausencia de utopías o alternativas lo único que se podía hacer era colaborar con la monarquía posfranquista, con el pseudosocialismo dominante, con la adaptación radical a las nuevas exigencias del capitalismo y pensar exclusivamente en cómo ganar más dinero con inversiones financieras especulativas, entre las cuales figuraba el arte, por supuesto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Sin embargo, como narra la exposición, no todo era tan maravilloso en la España de los fastos olímpicos. Las injusticias fueron palmarias y se escamotearon (se escondieron, se hicieron desaparecer) muchísimos discursos. Evidentemente este efecto abigarrado y magmático también es uno de los aspectos que dificulta un poco la lectura de la exposición, con muchísimos videos que ver y cada uno de ellos requiere un cierto tiempo en unas condiciones de dudosa comodidad… (aspecto que sólo está bien resuelto en el penúltimo espacio, en forma de mini sala de cine, en el que se puede ver con comodidad el citado </span><i><span style="font-weight: 400;">Informe General II</span></i><span style="font-weight: 400;">).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;"> Evidentemente esta exposición trata de las múltiples maneras de relación entre arte y política en un periodo de tiempo concreto y desde una perspectiva crítica concreta. Su gran valor no reside en el descubrimiento (o redescubrimiento) de nuevos artistas o de nuevo material, sino en una novedosa ordenación que saca a la luz cómo desde diversos ángulos se practicaron unas formas de arte, de vida y de política que no se resignaban a aceptar acríticamente lo dado a pesar de ser castigadas con la marginalidad y la invisibilidad. El valor de la exposición es mostrar la insistencia y perseverancia de este espíritu crítico y sus relaciones con la expresión artística.</span></p>
<div id="attachment_2024" class="wp-caption alignnone" style="width: 900px"><img class="wp-image-2024 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/03/Francesc-Abad_Gelatina_Dura.jpg" alt="Francesc Abad_Gelatina_Dura" width="900" height="668" />
<p class="wp-caption-text">Instalación <strong><em>Camp de la Bota</em></strong>, de <strong>Francesc Abad</strong> en la exposición <i>Gelatina dura</i><br />©cortesía del MACBA, Museu d&#8217;Art Contemporani de Barcelona</p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p>También es una exposición dura porque muestra hasta qué punto la Transición política y la democracia posterior fueron duras y mezquinas con cualquier tipo de disidencia política, estética, de forma de vida, de vivencia de la sexualidad y narra la fragilidad de estos discursos y de estas vidas laminadas bajo el rodillo del “realismo en la época del capitalismo triunfante”.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">El estado de ánimo con el que la he recorrido vino marcado por la revisión del </span><i><span style="font-weight: 400;">Informe General I</span></i><span style="font-weight: 400;"> y las tremendas declaraciones de la abogada Magda Oranich sobre la ejecución (juicio sumarísmo, asesinato legal) del militante de ETA Juan Paredes, </span><i><span style="font-weight: 400;">Txiki</span></i><span style="font-weight: 400;">, en un bosque de Cerdanyola, o las imágenes no menos impactantes del entierro de los obreros asesinados en la iglesia de San Francisco de Asís de Vitoria en 1976… </span><i><span style="font-weight: 400;">¡Gloria a las víctimas del mundo obrero!</span></i><span style="font-weight: 400;"> Gritaban los concentrados. Aunque también está presente a todo lo largo del recorrido la energía y la alegría de muchos de los que en los ochenta tenían entre veinte y treinta años, como los obreros (obreras, sobre todo) que ocuparon al asalto la fábrica Numax o las explosiones gays que dinamitaban la ley de “peligrosidad social”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">En la última parte de la exposición podemos encontrar una obra del artista <a title="Alán Carrasco – artista visual" href="http://www.alancarrasco.com" target="_blank">Alán Carrasco</a> que consiste en una pormenorizada cronología política de los años que recorre la exposición (1976-1993), que además <a title="Políticas del olvido – un proyecto de Alán Carrasco" href="http://ww.politicasdelolvido.com" target="_blank">señala las víctimas mortales</a> a manos de las fuerzas de seguridad en manifestaciones, detenciones, torturas y las víctimas producidas por la extrema derecha. Víctimas que salvo muy pocas excepciones (como los abogados de Atocha) fueron sistemáticamente minimizadas y ninguneadas. Creo que es interesante observar que Alán Carrasco es el único artista que expone que no pertenece cronológicamente al periodo estudiado. En la actualidad tiene treinta años, es uno de los fundadores de la revista y proyecto </span><i><span style="font-weight: 400;">Situaciones</span></i><span style="font-weight: 400;"> y su obra es abiertamente política.  Además, su obra se puede interpretar claramente como una revisión política y estética de aquel periodo realizada por una persona que pertenece a la generación inmediatamente posterior. Esta línea de investigación podría dar resultados interesantes si se desarrollara. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Es una exposición especialmente recomendada para aquellas personas que nunca cayeron en la cuenta de hasta qué punto era una obscenidad el prestigio que durante los juegos olímpicos alcanzaron fascistas camaleónicos como Juan Antonio Samaranch, presidente del COI o la misma Monarquía heredera directa del franquismo. O especialmente recomendada para aquellas personas cuya visión del arte de los ochenta empieza y acaba en el neoexpresionismo como estilo artístico único y la feria Arco como institución cultural fundamental. No sé si muchas de estas personas irán a verla. La última vez que pasé estaba llena de gente (no sé si influyó que afuera, en la calle, llovía a cántaros). En cualquier caso, es una exposición abiertamente ideologizada y quien no esté de acuerdo con las premisas de las que parte, es prácticamente imposible que se sienta identificado con ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><strong> </strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><b>¡¡No pongas tus manos sobre Vázquez Montalbán!!</b></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Este es el caso de la crítica que publicó el suplemento cultural de La Vanguardia el pasado día 21 de enero con el título <em>¡Drógate tú!</em> ¹ cuyo autor, Jordi Amat, se erige literalmente en portavoz del sistema político de la Transición para defenderlo de los ataques que la exposición plantea. Incluso dice que la exposición está construida sobre una hipótesis falsa: </span><i><span style="font-weight: 400;">“Falsa históricamente. Pero operativa. Sobre ella está construyendo un discurso antisistema que el sistema, sin duda en crisis, no tiene fuerza para contrarrestar”.</span></i></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Para eso está él, para ayudar al sistema a contrarrestar los discursos disidentes o alternativos que han sido aniquilados previamente, ya que el sistema solo, pobrecito, no puede… El autor no tiene una mirada compasiva, sino paternalista. Es un paladín del sistema. No se anda por las ramas. Ni un milímetro de solidaridad con las víctimas. Se afana por remachar lo inválido de sus planteamientos. Para él </span><i><span style="font-weight: 400;">Gelatina dura</span></i><span style="font-weight: 400;"> es irresponsable, acrítica o condenable por utilizar argumentos demagógicos. También plantea que los discursos que muestra son </span><i><span style="font-weight: 400;">“los detritus de una utopía que había quedado fuertemente desgastada”</span></i><span style="font-weight: 400;">, que constituye un </span><i><span style="font-weight: 400;">“cóctel indigesto”</span></i><span style="font-weight: 400;"> en su planteamiento general y que utiliza una </span><i><span style="font-weight: 400;">“trampa de fondo: que es el contraste tácito que establece la ruptura caduca y recalentada de un lado, y del otro, la pervivencia del franquismo en democracia. Una  falacia histórica.”</span></i><span style="font-weight: 400;">  Para el autor el supuesto planteamiento de la exposición es una falacia porque la verdadera dicotomía se presenta entre los constructores de la democracia y ETA. Y además para el autor, precisamente, lo que hace la exposición, en su perversidad, es escamotear la presencia de las víctimas de ETA en la cronología final planteada por Alán Carrasco, donde sólo se incluyen las víctimas de la violencia de Estado o de extrema derecha. Es el argumento final. La razón de Estado. El discurso binario dominante por excelencia: en España sólo había dos bandos, los demócratas y los terroristas. El discurso con el que se aniquiló cualquier tipo de disidencia y sirvió para legitimar muchas personas e instituciones que venían directamente del franquismo y no pocas de las violencias del Estado. Es una muestra palmaria de falta de sentido histórico utilizar este argumento ahora y no darse cuenta de la gran falsedad que implicó. No se aguantaba en absoluto en su momento y ahora mucho menos. Es un caso más de la crisis profunda del </span><i><span style="font-weight: 400;">Régimen</span></i> <i><span style="font-weight: 400;">del &#8217;78</span></i><span style="font-weight: 400;">. Una de las grandes promesas que implicaba esa división de la sociedad española era que sin violencia cualquier idea podía ser planteada: la democracia estaba para eso, para hablar, discutir, exponer problemas, llegar a acuerdos que convengan a los ciudadanos, etcétera. Pero, ¿qué es lo que vemos ahora? Que al plantear ideas que no convienen a aquellos que tan fervorosamente defendían la democracia, su concepción política real demuestra ser mucho más autoritaria de lo que parecía. ¿Cómo si no se puede entender, por ejemplo, el rechazo visceral a todo lo que suene a argumentos a favor de la independencia de Cataluña, tema del que ni tan siquiera se puede hablar? ¿No es una reivindicación estrictamente democrática realizada sin ningún tipo de violencia?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Pero donde el autor llega al cinismo es en la coda final, en la que no se le ocurre cosa mejor que citar al escritor Manolo Vázquez Montalbán. Por favor, no pongas tus manos sobre Vázquez Montalbán, quien jamás hubiera hecho una crítica así. Ni le pongas de ejemplo de lo que no era. Ni utilices su lucidez, (que sí que la solía tener), para dar lecciones de moderación.  Si, como tú dices, la exposición es culpable de introducir </span><i><span style="font-weight: 400;">“sospechas sobre el proyecto político de construcción de la ciudad democrática”</span></i><span style="font-weight: 400;"> no le utilices para ejemplificarlo porque demuestra que no lo conocías demasiado bien, o seguramente nada en absoluto. Estoy convencido que a Vázquez Montalbán le hubiera interesado la exposición porque si tenía dudas sobre la posibilidad de una revolución no las tenía en absoluto de los aspectos destructivos del capitalismo rampante que se esconde detrás de los que manejan el proyecto político al que haces referencia. Se hubiera sentido solidario con los protagonistas de esta exposición porque como él, nunca se cansaron de utilizar el sentido crítico y la agudeza de análisis y además, formaba parte de aquellos intelectuales (de los que quedan pocos) que supieron perfectamente a qué bando pertenecían y no lo olvidaron nunca. Y como mínimo, conservaron una cierta compasión y solidaridad por las víctimas de todo el proceso. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">Con todos sus posibles errores </span><i><span style="font-weight: 400;">Gelatina dura</span></i><span style="font-weight: 400;">, comisariada por Teresa Grandas</span><i><span style="font-weight: 400;">, </span></i><span style="font-weight: 400;">es una exposición necesaria (un término muy querido por Vázquez Montalbán) porque las consecuencias de estas realidades y discursos escamoteados  siguen estando presentes y no tienen en absoluto una posición dominante o hegemónica (como pasa con el problema de las fosas comunes sin investigar de la Guerra civil). Porque fueron sistemáticamente perseguidos, ignorados y ninguneados por los medios de comunicación y la cultura dominante y ahora salen poco a poco a la luz en un momento, efectivamente, de crisis del sistema.   Por lo tanto, se puede entender </span><i><span style="font-weight: 400;">Gelatina dura</span></i><span style="font-weight: 400;"> como un paso más del largo camino de la necesaria justicia y reparación que necesita nuestra joven, frágil, volátil y desmejorada democracia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-weight: 400;">1. Amat, Jordi </span><i><span style="font-weight: 400;">Droga’t tu! </span></i><span style="font-weight: 400;"> La Vanguardia, Cultura/s, sábado, 21 de enero de 2017</span></p>
<div id="attachment_2025" class="wp-caption alignnone" style="width: 900px"><img class="wp-image-2025 size-full" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2017/03/Alán-Carrasco-2_Gelatina_Dura_MACBA.jpg" alt="Alán Carrasco 2_Gelatina_Dura_MACBA" width="900" height="587" />
<p class="wp-caption-text">Instalación <em><strong>Resiliencias</strong></em> de <strong>Alán Carrasco</strong><br />© cortesía del MACBA, Museu d&#8217;Art Contemporani de Barcelona</p>
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		<title>Cartas cruzadas #03</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Apr 2014 11:10:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Ontañón]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Estimado <a href="www.xosequiroga.com" target="_blank">Xose Quiroga</a>: me gustó mucho charlar contigo el otro día en la galería <a href="www.angelsbarcelona.com" target="_blank">Àngels Barcelona</a>. <a href="http://daniela-ortiz.com/" target="_blank">Daniela Ortiz</a> nos presentó hace tiempo pero no habíamos tenido la oportunidad de intercambiar opiniones directamente sobre vuestro trabajo. En esta carta me gustaría comentarte algunos aspectos que no tuvimos tiempo de profundizar en ese momento.</p>
<p style="text-align: justify;">En primer lugar creo que el tema de vuestra exposición <em>“Estat Nació. Part 1”</em> se puede entender como una continación de la exposición de la Capella de junio de 2013 <em>“NN 15.518”</em> aunque el ángulo con el que se presenta el tema principal haya variado. En la primera el énfasis se hacía en las personas inmigrantes desaparecidas en su intento de llegar a las costas europeas y en la segunda el énfasis se hace en el papel que el pasado esclavista y colonial y las condiciones de existencia de las personas inmigradas tienen en la construcción de un proceso nacional como el catalán. Si la primera exposición hace referencia a toda Europa, la segunda está localizada aquí, en Cataluña. En ambos casos creo que plantea un problema fundamental tanto para la construcción europea como para el proceso que estamos viviendo aquí. No es otro que la relación que mantenemos con las personas que desde la parte pobre del mundo (la mayor parte) desean venir aquí en busca de una vida mejor. Si la primera exposición habla de los muertos, la segunda habla de los vivos. En ambos casos el tratamiento que desde Europa les damos es completamente inhumano. No hay más que ver lo que pasó en Lampedusa en octubre de 2013 o lo que ha pasado hace un mes en Ceuta, con la Guardia Civil disparando contra las personas que llegaban nadando a la playa para conseguir que no llegaran y consiguiéndolo, con el resultado de quince personas ahogadas. Ni el menor atisbo de solidaridad o simple compasión. Muy poca gente hace algún esfuerzo por recordar que los países de los que vienen estas personas fueron durante mucho tiempo fuente de riqueza sobre la que se construyó el esplendor europeo y también el Catalán. Pocos quieren saber que Antonio López fue esclavista o que el dinero con el que se pagó parte del modernismo, a través de la familia Güell, procedía de la trata de esclavos en Cuba. Parece que el esclavismo esté reservado a las películas americanas y que nosotros no hayamos tenido nada que ver. El más mínimo sentido histórico de nuestro trato con el resto del mundo tendría que despertar un atisbo de mala conciencia. ¿Mala conciencia europea o catalana? Pues sí. A falta de solidaridad, sentido de la justicia, defensa de los derechos humanos o sentimiento de especie, incidir en la mala conciencia no me parece mal. Lo que pasa es que los europeos somos especialistas en meter la mala conciencia, (o la conciencia a secas) en el bolsillo, cerrar la cremallera y no volverlo a abrir nunca más. Es cómodo actuar como si la conciencia no existiera y mucho menos la conciencia de uno mismo. No pensar nunca que fuimos nosotros los explotadores y que también Cataluña participó con entusiasmo de la explotación colonial. Como se demuestra <a href="http://daniela-ortiz.com/index.php?/projects/cc13/" target="_blank">en el video<em> CC-13</em></a>, nadie quiere recordar lo que pasó. Aunque la memoria es tan débil que pocos son los que incluso recuerdan el fascismo franquista&#8230; Esta falta de escrúpulos en el trato hacia personas concretas y reales que simplemente buscan una vida mejor (“morenos” les llamaba la Guardia Civil mientras los perseguía por las aguas de Ceuta) siempre me ha sorprendido si la comparamos con la veneración que dispensamos a la gran abstracción de nuestro tiempo: el capital. El trato que dispensamos a las exigencias del capital no es sólo esquisito, sino también religioso. Se constituye en poder separado de los humanos. Es inapelable en su verdad inmutable. Ni siquiera podemos pensar alternativas a su verdad. Es un bien en sí mismo. “Lo que aparece es lo bueno. Lo bueno es lo que aparece”, que decía Debord. Evidentemente exige sacrificios. Para tranquilizar a los mercados y evitar que suba la prima de riesgo tenemos que permitir que nos recorten el salario, la educación y la sanidad. Y por pecadores nos expulsan de nuestras casas si no podemos pagar la hipoteca. El capital y su aplicación práctica, el capitalismo, se nos presentan como verdades universales totales y ahistóricas. Siempre ha sido así y así será. Es evidente que no nos damos cuenta que el trato que dispensamos a los inmigrantes (les tratamos como cosas, no como personas) es el trato que el capital nos dispensa a todos: nuestra cosificación avanza a marchas forzadas en forma de paro, de precaridad, de dificultades crecientes para llevar una vida digna. Y tampoco nos damos cuenta de que esta pseudo-religión esconde la ferocidad de las relaciones reales entre los humanos. Simplemente legitima las relaciones de explotación de unos seres humanos (pocos) sobre los demás (la inmensa mayoría). ¿Seremos capaces de liberarnos de la tiranía de los grandes bancos, de los fondos de inversión, del neoliberalismo y de la troika, de sus deudas ilegítimas y de sus medidas represoras? No es fácil, pero de nosotros depende. Quizá, una forma de empezar sea convertir la indignación en organización política.</p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, veo que me he ido un poco lejos. Vuestro trabajo artístico tiene el mérito de hablar de lo que nadie quiere hablar. Que el General Prim también promulgó leyes salvajes contra la población negra y que muchos de los símbolos urbanos de Barcelona conmemoran el esclavismo. Sin embargo, también querría hacer un apunte sobre la estructura expositiva de <em>“Estat – Nació”.</em> La primera parte, con la descripción de los lugares urbanos, su historia y su contenido signficativo, es muy clara para el visitante. También la última con el <a href="http://daniela-ortiz.com/index.php?/projects/cc13/" target="_blank">video CC-13</a> es magnífica con la cara de estupefacción que la gente va poniendo ante las preguntas de Daniela. Por cierto, que hubiera sido interesante comparar las respuestas si las preguntas también se hubieran hecho entre los que en aquellos momentos estábamos rodeando los edificios de <em>La Caixa</em> en la Diagonal, siguiendo la convocatoria del “Procés Constituent”. Sin embargo, la parte de la exposición dedicada a la clase de catalán, aunque es muy interesante en sí misma, es un poco más difícil de entender. La idea es la misma: analizar lo que los políticos catalanes actuales en el poder dicen sobre el tema y entender que el idioma no es ningún impedimento para la represión. Pero la relación entre los escritos a mano de los estudiantes de catalán y los contenidos de los discursos de los políticos en el video se presenta como un poco difícil de descubrir.</p>
<p style="text-align: justify;">En cualquier caso, Xose, vuestro trabajo es muy oportuno ante el ciclo político y electoral que se avecina y que empieza con las elecciones europeas de mayo, se prolonga con la consulta del 9 de noviembre en Cataluña (o con las más que probables elecciones “plebiscitarias” catalanas) y acaba con las municipales y estatales del 2015. También, desde un punto de vista artístico, con la salvedad que antes he apuntado, más que en el trabajo anterior, la combinación entre los elementos de documentación fotográfica, la documentación escrita y los videos, con su contenido performático, es muy acertada y el visitante no puede dejar de sentirse afectado.</p>
<p style="text-align: justify;">Un fuerte abrazo. ¡¡Ánimo y a seguir en la brecha!!</p>
<p style="text-align: justify;">Antonio Ontañón</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">· · · · · · · · · ·</p>
<p style="text-align: justify;">Estimado Antonio Ontañón: fue también un gusto para mi re-conocernos en la galería y conversar sobre el fondo del asunto con el grupo de alumnos con el que venías. Por lo menos hacía dos años desde nuestro fugaz encuentro con Daniela.</p>
<p style="text-align: justify;">Agradezco tu reflexión y me gustaría complementarla un poco desde mi óptica. Me gustaría precisar un poco ese desplazamiento en el señalamiento que comentas en relación a <em><strong><a href="http://daniela-ortiz.com/index.php?/projects/nn-15518/" target="_blank">NN 15.518</a></strong></em> y <em>Estat Nació, part 1</em> partiendo del primer trabajo que realizamos Daniela y yo conjuntamente: <em><strong><a href="http://www.daniela-ortiz.com/index.php?/projects/real-decreto-23932004/" target="_blank">Real Decreto 2393/2004</a></strong></em>. En él tratamos por primera vez la cuestión migratoria apuntando el dedo hacia el Estado español y el supraestado europeo. Señalaba también a la responsabilidad de los &#8220;ciudadanos de cada nación&#8221; pero siempre en relación a estados o supraestados concretos. Ésta ha sido desde entonces una constante en nuestros proyectos. Como bien dices en <em>NN15.518</em> se apunta a la Unión Europea y a los estados miembros como responsables de la actual situación en lo que se refiere a las muertes de migrantes en las fronteras internas, externas y externallizadas de la Unión Europea, pero también, y principalmente, señala a la “ciudadania europea” y a los movimientos sociales europeos. Creo que la diferencia fundamental del proyecto <em>Estat Nació, part 1</em>, con el resto de proyectos anteriores es que el cuestionamiento se desplaza en este caso hacia la estructura del estado-nación en sí.</p>
<p style="text-align: justify;">Si bien es cierto que se hace a través del señalamiento de las políticas lingüísticas actuales en Catalunya, el cuestionamiento se hace a la estructura del estado como tal. Independientemente del estado que sea. Las políticas migratorias de segregación y apartheid de la población migrante a través de políticas lingüísticas, no son exclusivas de España, Catalunya o la Unión Europea sino inherentes a la estructura del estado-nación y a las superestructuras organizativas (o &#8220;de control&#8221; debería decir para ser más exacto) que derivan de la misma.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo mismo sucede con las figuras coloniales en España, Francia o cualquiera de las metrópolis. Si el Estado es resultado del capitalismo, consideramos que el capitalismo y el capital son resultado del colonialismo. No hay capital sin colonia y por lo tanto no es de extrañar que figuras coloniales y esclavistas pueblen las principales plazas europeas. El capital rinde homenaje a sus fundadores. Es decir, en este momento en Catalunya de redefinición del <em>yo</em> dentro de España y del <em>yo</em> dentro de la Unión Europea, los principales impulsores del proceso (CIU y ERC) y el sentir general, pareciera que solo contemplasen un horizonte posible: la creación de un nuevo estado. Y un nuevo estado dentro de la Unión Europea. Es ahí donde se activan las transcripciones de la segunda parte del proyecto y la clase de lengua catalana. Es probable que el hecho de ser transcripciones manuscritas por varias personas migrantes, en una repisa, cosultable de pie no incitase demasiado a su lectura detenida. Sin embargo el contenido de las mismas cierra el planteamiento hecho en la primera parte de la exposición.</p>
<p style="text-align: justify;">Como recuerdas la segunda parte del proyecto constaba de una pequeña repisa con una libreta con una decena de hojas en las que fueron transcritas por las alumnas, notas de prensa y artículos referentes al futuro <em>nou estat</em>. La libreta por su parte contiene la instrucción de la Generalitat a través de la que se modifican los requisitos para la obtención del certificado de arraigo y de la renovación del permiso de residencia por trabajo. Esta instrucción impulsada por ERC establece que para la obtención del certificado de arraigo, expedido por los ayuntamientos catalanes y <em>conditio sine qua non</em> para la obtención del permiso de residencia, será necesaria la realización de una entrevista con una funcionaria en la que se demuestren los conocimientos lingüísticos de la persona migrante, en catalán, castellano o aranés. También puede presentarse el título A1 de consorcio por la normalización lingüística.</p>
<p style="text-align: justify;">Para la renovación del permiso de residencia por trabajo, la instrucción impulsada por Oriol Amorós introduce una novedad. También para este tipo de renovación habrá de pasar una entrevista con una funcionaria o la presentación del título A2 (de catalán o castellano). Una puede preguntarse ¿cuál es el problema? O hacer aseveraciones del tipo “el catalán se aprende en tres meses”. El problema es que las políticas despliegan sus efectos en la realidad cotidiana de las personas. ¿Cómo se traduce esta normativa (de defensa de la lengua, en teoría) en la vida cotidiana de las personas? Pues por datos de la Generalitat emitidos en una nota de prensa en febrero de 2014, durante el año 2013, de alrededor de 6.000 denegaciones de certificados de arraigo, la mayoría lo fueron por no conocimiento de alguna de las lenguas oficiales en el territorio. Es decir, ¿qué ha significado en el plano real esta instrucción? Miles de personas que llevaban al menos tres años continuados empadronados en Catalunya (<em>conditio sine qua non</em> para obtener el certificado de arraigo) se han visto abocados al apartheid, la persecución policial y finalmente la deportación. Precisamente la mayoría de las cuales proviene de las ex-colonias.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora soy yo el que quizá me estoy yendo por las ramas. Casi acabo. Me gustaría decirte cual ha sido la principal crítica al planteamiento del proyecto: es visto como un planteamiento oportunista y fundamentalmente españolista. Nos han llegado a decir que el planteamiento es el mismo que el del Partido Popular o de Ciutadans. Me gustaría precisar una cosa: hay una coincidencia en el objeto de la crítica (la instrucción de la Generalitat) pero el argumento es diametralmente opuesto. Si bien Ciutadans y el PP pretenden que el permiso de residencia se haga depender del conocimiento exclusivo del español, y CIU y ERC pretenden que la residencia se haga depender del conocimiento de ambas lenguas oficiales, nosotras creemos que es inaceptable que la residencia de una persona en un territorio se haga depender del conocimiento de una lengua, sea catalán, español, francés, árabe o wolof. Es inaceptable que esto sólo aplique a extracomunitarios (procedentes mayoritariamente de ex-colonias) precarios y no se haga a alemanes, franceses o gallegos, como yo. Quiero decir que dudo mucho que el fin real de esta normativa sea la defensa de la lengua o la integración de los <em>nouvinguts</em> porque en su aplicación real se configura como un mecanismo de represión. Y es esto lo que no se consigue ver desde sectores de izquierda. No se acepta o no se entiende que una lengua de resistencia contra el imperialismo, el fascismo franquista y ahora el neoliberalismo, puede contemporáneamente desplegar capacidades de resistencia y opresión en un mismo lugar y momento. Y ese es el tema: que la lengua catalana, junto a usos resistentes (<em>Procés Constituent</em>, asambleas de barrio, empoderamiento de migrantes a través de la lucha&#8230;) está siendo usada para impedir la regularización por una parte, y la ilegalización por otra, de la población migrante precaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Y para acabar me gustaría hacer una última precisión. Si <em>independencia</em> significa revisión del concepto de frontera, del modo organizativo que nos damos, de salir del control del estado español, yo digo si. Independencia si, <em>nou estat</em> no.</p>
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		<title>&#8216;Estat-Nació – Part I&#8217; en Àngels Barcelona</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Mar 2014 12:32:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Glòria Guirao]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8216;Estat-Nació &#8211; Part I&#8217; 14 de febrero  &#8211; 04 de abril de 2014 Daniela Ortiz + Xose Quiroga Àngels Barcelona &#160; &#160; Construir la propia soberanía sobre la memoria del colonialismo (Daniela Ortiz...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em><span style="color: #888888;">&#8216;Estat-Nació &#8211; Part I&#8217;<br />
</span></em><em style="color: #888888;">14 de febrero  &#8211; 04 de abril de 2014<br />
</em><em style="color: #888888;">Daniela Ortiz + Xose Quiroga<br />
</em><em style="color: #888888;">Àngels Barcelona</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Construir la propia soberanía sobre la memoria del colonialismo<br />
(Daniela Ortiz + Xose Quiroga: &#8216;Estat-Nació &#8211; Part I&#8217; en Àngels Barcelona) </strong></p>
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<p style="text-align: justify;">La producción artística de Daniela Ortiz y Xose Quiroga es activismo político en estado puro. Su último trabajo se puede ver actualmente en la galería Àngels Barcelona y pone en el punto de mira la ausencia de cuestionamiento del pasado colonial en la historia de Cataluña dentro del proceso de construcción de una soberanía nacional. <em>Estat-Nació, Part I</em> constituye una mirada crítica hacia el intento de reforzar la identidad catalana a través de la recuperación de ciertos personajes históricos ligados al colonialismo de España y mediante la utilización de discursos, leyes y normas que implican a la población no reconocida como ciudadana.</p>
<p style="text-align: justify;">El proyecto parte del análisis del monumento a Cristóbal Colón que hay al final de las Ramblas de Barcelona, uno de los iconos urbanísticos de la ciudad que incluye, en su base, representaciones de los diferentes poderes coloniales en actitud de dominación hacia la población indígena. Durante la cadena humana por la independencia de Cataluña que se celebró el pasado 11 de septiembre de 2013, Daniela Ortiz y Xose Quiroga entrevistaron a varios participantes en la acción alrededor de monumentos que conmemoran a figuras históricas relacionadas con estos procesos actualmente en pie en Barcelona. Les preguntaban si creían que esos homenajes deberían conservarse en una Cataluña independiente y, aunque hay respuestas de todo tipo, gran parte de los encuestados o bien no conocían ese dato o no les parecía mal que se mantuvieran esas conmemoraciones, puesto que se trata de personajes importantes para la historia del país.</p>
<p style="text-align: justify;">El vídeo que recoge esta acción, titulado <em>cc13</em> e incluido en la exposición en Àngels (ver más abajo), se completa con una serie de fotografías de las estatuas y placas conmemorativas que aún hoy honran en Barcelona a personajes directamente vinculados al colonialismo y al esclavismo como el Virrei Amat, Joan Güell, Valeriano Weyler, Antonio López o el General Prim –autor, entre otras cosas, del Código Negro, documento que permitía la represión sin juicio previo de cualquier revuelta de los esclavos, del que se celebra el bicentenario de su nacimiento este 2014, con una <a href="http://www.prim2014.com/" target="_blank">serie de actos financiados en parte por La Caixa</a>. Por supuesto que estos políticos y militares fundaron algunas de las instituciones más importantes de la Cataluña de aquel momento (como por ejemplo el Banco Hispano Colonial o el Cercle Hispano Ultramarí de Barcelona, hoy Ateneu de Barcelona, sede del lobby antiabolicionista en su origen), pero lo hicieron para defender unos intereses económicos en América basados en gran medida en el esclavismo y en la represión de la población autóctona.</p>
<p style="text-align: justify;">La segunda sala de la exposición consiste en una revisión de discursos de políticos catalanes en torno a políticas de migración tales como los procesos de legalización de inmigrantes en situación de irregularidad burocrática o la utilización de la cultura y, particularmente, de la lengua catalanas como exigencias en este tipo de trámites. Daniela Ortiz y Xose Quiroga organizaron una clase de catalán para inmigrantes extracomunitarios (hay que resaltar que sólo a esta parte de la población foránea residente en Cataluña se le exige el conocimiento de este idioma) en la que el material de estudio eran precisamente fragmentos de discursos del alcalde Trias, de Duran i Lleida o Mercè Homs, entre otros, en los que se hace patente el racismo implícito de muchas de estas medidas de regularización, ya que se ceban en la población más vulnerable y acaban constituyendo un mecanismo de exclusión basado en una idea de legalidad construida precisamente para poner trabas a la entrada de migrantes de origen colonial.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Estat – Nació, Part I</em> no es una crítica a la lucha por la independencia de Cataluña, sino una llamada de atención acerca de las estrategias que se están siguiendo para reforzar la identidad catalana y que dan una cierta idea del tipo de estado que se quiere conseguir. ¿Es éste uno fundamentado en el enaltecimiento de figuras ligadas al esclavismo y el desprecio a la población indígena de las tierras sometidas durante la época colonial, tal y como es el Estado español, que tiene como fiesta nacional el 12 de octubre, conmemorando el descubrimiento y conquista de América? ¿Uno que adopta las leyes de extranjería y las normativas que afectan a los derechos y las libertades de la población migrante del país del que se quiere independizar sin cuestionarlas?</p>
<p style="text-align: justify;">Con este proyecto, Ortiz y Quiroga dan una nueva vuelta de tuerca a una práctica artística siempre vinculada a la crítica social y centrada en dar visibilidad a los residuos del colonialismo en la actualidad, especialmente en aquellos que están directamente relacionados con la construcción de la memoria histórica. <em>Estat-Nació, Part I </em>plantea una mirada crítica sobre la construcción de una soberanía catalana sin cuestionar un pasado del que no habría que sentirse orgulloso y con ello se adentra en el terreno del activismo político, reclamando una revisión de las figuras históricas que queremos que nos representen y la creación de unas políticas relativas a la inmigración más justas y respetuosas con la población más vulnerable. Se trata, pues, de un proyecto que cuestiona la propia estructura política del estado-nación en tanto que mecanismo de control y, a la vez, de exclusión.</p>
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<p><iframe src="//player.vimeo.com/video/74941095?title=0&amp;byline=0&amp;portrait=0&amp;color=000000" width="620" height="349" frameborder="0"></iframe></p>
<p><em><span style="color: #888888;"><span style="color: #888888;">↑ <a href="http://vimeo.com/74941095">CC13</a></span> de <a href="http://daniela-ortiz.com/" target="_blank">Daniela Ortiz</a> + <a href="http://www.xosequiroga.com/" target="_blank">Xose Quiroga</a>, incluido en la exposición.</span></em></p>
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<p><img class="alignnone size-full wp-image-1519" title="Daniela Ortiz + Xose Quiroga 6" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2014/03/Daniela-Ortiz-+-Xose-Quiroga-61.jpg" alt="" width="620" height="413" /></p>
<p><span style="color: #888888;"><em>↑ Vista de la exposición | © Daniela Ortiz + Xose Quiroga &#8211; Àngels Barcelona</em></span></p>
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<p><img class="alignnone size-full wp-image-1520" title="Daniela Ortiz + Xose Quiroga 5" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2014/03/Daniela-Ortiz-+-Xose-Quiroga-5.jpg" alt="" width="620" height="412" /></p>
<p><span style="color: #888888;"><em>↑ Vista de la exposición | © Daniela Ortiz + Xose Quiroga &#8211; Àngels Barcelona</em></span></p>
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<p><img class="alignnone size-full wp-image-1521" title="Daniela Ortiz + Xose Quiroga 4" src="http://situaciones.info/revista/wp-content/uploads/2014/03/Daniela-Ortiz-+-Xose-Quiroga-4.jpg" alt="" width="620" height="465" /></p>
<p><span style="color: #888888;"><em>↑ Vista de la exposición | © Daniela Ortiz + Xose Quiroga &#8211; Àngels Barcelona</em></span></p>
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		<title>Deconstruyendo la Hispanidad.</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Jan 2013 04:01:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Jorge Luis Marzo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Revista impresa]]></category>
		<category><![CDATA[Situaciones nº4]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>En el número 3 de Situaciones recomendábamos la exposición que estaba teniendo lugar en el CCCB titulada <em>El d_efecte Barroc. Polítiques de la imatge hispana.</em> (El d_efecto Barroco. Políticas de la imagen hispana) Ahora ofrecemos la oportunidad de profundizar más en sus contenidos a partir de la entrevista a uno de sus comisarios, Jorge Luis Marzo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Jorge Luis Marzo (Barcelona, 1964) es uno de los historiadores del arte más inquietos e independientes de la actualidad. Ha publicado varios libros: <em>¿Puedo hablarle con libertad, excelencia? Arte y poder en España desde 1950</em> (2010), <em>Arte moderno y franquismo. Los orígenes conservadores de la vanguardia y de la política artística en España</em> (Premio Fundació Espais a la Crítica de arte 2008), <em>Fotografía y activismo social</em> (2006), entre otros. También ha sido comisario de diferentes exposiciones y además es profesor. Sus investigaciones, tanto en los libros como en las exposiciones se caracterizan por su sentido crítico, por su capacidad de replantear el presente, por poner en duda constantemente las explicaciones “oficiales” sobre la historia y sobre el arte. Por otro lado, la metodología que utiliza en el análisis de las imágenes es propia no sólo de las disciplinas históricas, sino también de la antropología, con lo cual no constituyen una mirada sólo narrativa o cuantitativa, sino que intenta ir al fondo de las implicaciones cualitativas (psicológicas, simbólicas, individuales) de su campo de estudio.</p>
<p style="text-align: justify;">Un ejemplo de esto lo tenemos en la exposición a la que dedicamos este espacio. <em>El d-efecte barroc</em> es una exposición grande, formada por numerosas “micro” exposiciones en las que se analizan todas las implicaciones del fenómeno de la Hispanidad a partir del estudio de las imágenes que ha generado. No es una exposición de objetos de arte sino sobre el “uso” del arte y de la cultura como legitimadores de discursos políticos que se convierten en imperiales. Es una exposición con abundante documentación y que juega con muchos recursos expositivos: desde la cascada de películas, programas de televisión y vídeo que se puede ver al inicio, pasando por películas de animación o dramáticas, hasta la exposición de las copias de los cuadros del Prado que durante la II República se hicieron para difundir la cultura en los lugares más remotos de España o el partido de fútbol ficticio del final en el que una supuesta selección mexicana vence a la brasileña por 17-0. Jamás la selección mexicana ha ganado a la de Brasil.</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos enfocado las preguntas a Jorge Luis Marzo en dos niveles: las que hacen referencia explícita a la exposición y aquellas que se pueden desprender de sus contenidos. En ambos casos, las respuestas nos ayudan a comprender mejor el presente cultural que a todos nos afecta, pero sobre todo, a aquellos países de la órbita cultural hispana.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>1. La exposición surge de una larga investigación (más de siete años) de un amplio grupo de personas sobre “las políticas de la imagen hispana”. Después, esa investigación sobre la imagen se convierte en una exposición abierta al público en un centro cultural. ¿Podrías explicar las líneas concretas de esa investigación y sus resultados? En el sentido de la investigación ¿qué es la Hispanidad? ¿Qué es el Barroco?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Esas son muchas preguntas en una. Veamos. La investigación original parte de un sentimiento simple vivido en diferentes lugares y por diferentes personas: se habla mucho de un espacio común, los países latinos o hispanos, pero nadie es capaz de articular una mínima definición más allá de los tópicos neocoloniales al uso. Ese sentimiento era compartido por personas que vivíamos en México, Alemania, España, Perú, etc. Cuando empezamos a hablar de hacer algo, también nos encontramos que no teníamos mecanismos claros para afrontar el problema, porque muchos de los disponibles estaban muy contaminados. Así que surgió el tema de la imagen: al fin y al cabo, todos estábamos metidos en ese territorio. Comenzamos a analizar el valor y función que el término cultura tenía en ese discurso: ¿por qué se le había dado a la cultura, y en especial a la imagen, tal poder en España y en muchos países latinoamericanos? ¿a qué y a quien servía y sirve? Porque si algo es evidente es que nuestros países se venden a través de la cultura: la mejor fiesta, la mejor comida, la mejor música popular, un arte a flor de piel, etc., etc. Poco a poco fuimos viendo que las raíces de esa hiperinflación venían de los dispositivos políticos engendrados durante la colonia (en España y en América) y actualizados por las élites cada tanto. Y así surgió el barroco en nuestro horizonte. El barroco como una estrategia para convertir la cultura en un espacio sustitutorio de lo político, en un lugar de supuestos encuentros, en donde todo es posible, en donde la disensión (la explotación y dominación tanto real como simbólica) da paso al consenso: Foucault lo definió bastante acertadamente cuando dijo que el poder prefiere la sobreexpresión a la censura, porque de esa forma canaliza los desórdenes en su beneficio. Nos preocupó mucho al principio esto del barroco, porque temíamos que se confundiera nuestra perspectiva con las proposiciones neobarrocas aparecidas durante las últimas décadas, en el sentido de intentar comprender la actualidad desde determinadas posiciones posmodernas que a menudo no son más que artilugios para celebrar lo pre-moderno como solución a la crisis de lo moderno: “como somos barrocos, y por tanto antimodernos, pues entonces estamos más preparados que nadie para ser posmodernos”. Este tropo, muy afincado en España y América Latina, es precisamente lo que hemos intentado analizar: hasta qué punto nociones de cultura “auténtica” y “esencial” han supuesto un excusa para evitar encarar el ocultamiento de las crisis de verdad: lo social, lo político, lo racial, lo laboral, lo sexual, lo popular, lo educativo… La cultura ha enmascarado el fracaso de lo político. El arte y la cultura han sido definidos como los espacios en donde esas tensiones podían manifestarse: fuera de ellos, su planteamiento puede conllevar serios problemas. Pondré un ejemplo: no hace mucho, en Sevilla, en el marco de un evento cultural, un artista presentó en el espacio público una obra que representaba unas adolescentes en actitudes equívocas. Una persona denunció lo que creía que era una apología de la pederastia. El ayuntamiento, para evitar el escándalo, trasladó la obra al museo: y ya está. La cultura, su gestión institucionalizada y academizada, sirve para desactivar los conflictos naturales a toda imagen. Por tanto, lo barroco no nos interesaba como estilo en sí, sino como estrategia de legitimación y deslegitimación. De hecho, uno de los primeros problemas que tuvimos que aclarar era esa distinción de lo barroco, porque a muchæs de nosotræs nos gustan ciertas tácticas del arte del siglo XVII para poner en cuestión la “verdad” o “falsedad” de la imagen; pero en cambio detectábamos que la identificación ontológica entre imagen, cultura y poder que se produjo en aquel tiempo era el caldo de cultivo de las nociones que hoy lideran en las instituciones sobre la función del arte.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>2. En esta investigación se van cruzando las metodologías propias de la antropología, la historia del arte, la producción artística y las técnicas expositivas contemporáneas. ¿Esto podría constituir un ejemplo de la idea de “investigación” en el arte contemporáneo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué otra manera existe? La imagen representa tiempos, espacios y dinámicas enormemente complejas: es como un pliegue: ordena y desordena, difunde y contrae, orienta y desorienta. De ahí que hablemos mucho más de imagen que de arte. En la producción estética, las imágenes han estado demasiado al servicio de las categorías de la historia del arte y muy poco han sido exploradas desde otras perspectivas, tanto de las ciencias sociales o políticas. Un ejemplo: ¿alguien se imagina exponer la tela de la Virgen de Guadalupe en un museo? No es posible: ¡es una imagen pintada personalmente por la Virgen María! Una imagen acheiropoieta, sin intervención humana alguna, aunque esté hecha al óleo y en estilo último flamígero gótico español. Nadie se la imagina fuera de la Basílica en la que está. David Freedberg constata que cuando los poderes son demasiado gravosos constituyen el poder de las imágenes, no del arte. No podemos analizar lo que significa la Virgen de Guadalupe desde la historia del arte. Poco importa que el óleo fuera pintado secretamente por un pintor indio, Marcos Cipac de Aquino, bajo estrictas órdenes españolas: es la respuesta a esa imagen la que ha hecho de ella lo que hoy es. Nuestra investigación, por consiguiente, intentó perderse por vericuetos que fueran capaces de navegar por muchas de las capas que constituyen la imagen: los estudios de arte están demasiado acostumbrados a percibir las imágenes en .jpeg, donde no hay capas: es más interesante explorar la imagen en formato .psd, con todo abierto. Claro, pesa más y es más incómodo, pero sería injusto hablar de las imágenes desde la comodidad. Desde luego, al final tienes que ser capaz de reunir un poco todas las capas y ser capaz de visualizarlas de alguna manera mediante técnicas expositivas. Sé que ha habido críticas al volumen de información y una cierta complejidad en el hilado del discurso: con algunas estoy de acuerdo, con otras no, especialmente con las que han intentado definir como barroco el proyecto porque había una gran acumulación de materiales. Me parece una chorrada ese planteamiento; un planteamiento .jpeg. Pero acepto que mostrar las capas con la transparencia abierta puede haber desorientado a ciertas personas. Y a los primeros, al museo, que adora que los timelines de un video acaben siendo simples .movs.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>3. La exposición plantea, entre otras cosas, cómo el arte se ha convertido en un elemento legitimador de políticas de estado. Esto se prolonga hasta nuestros días en el papel de la actual Monarquía. ¿Por qué?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, la monarquía representa el nexo de continuidad de la tradición artística española. La colección y el edificio de El Prado, el patrimonio nacional, el largo mecenazgo del estado hacia las artes se deben casi en exclusiva a la Corona. Es curioso ver cómo hasta hace muy poco los estudios sobre el arte del siglo XIX se menospreciaban precisamente porqué fue la época de menor apoyo monárquico a las artes. De ahí viene la presencia de la Corona española en todo acto artístico que se precie. Cuando descubrimos que la mayor parte de los museos de arte contemporáneo en España, y son casi 30, ferias, bienales, misiones diplomáticas culturales, etc., han sido inaugurados por miembros de la Casa Real, y constatamos que eso no ocurría en ningún otro país, nos pareció que era la mejor manera de visualizar la situación.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero nuestro interés no era centrarnos en la monarquía, per se. Es un símbolo, una imagen, y como tal opera de una cierta manera. Nos interesaba más explorar la profunda relación de dependencia entre el poder y determinada forma de concebir el arte: de cómo una gran parte del segmento social dedicado a producir economía simbólica ha llegado a interiorizar su papel como escriba del universo oficial: un arte al servicio del poder, pero también un poder que encuentra en el arte su vehículo de transmisión simbólica. Un nuevo ejercicio de ventriloquía. Ver a Miquel Barceló inaugurando un retablo suyo en la catedral de Palma de Mallorca –y miren cómo se parece a los retablos barrocos- en 2007, junto a los reyes, la autoridad militar, las autoridades políticas y el arzobispo, y cubierto por unos medios encandilados por el boato, sólo se puede interpretar desde esta óptica. Y cómo este caso, hay cientos más, en el mundo de la escritura o del cine.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>4. En esta investigación, de carácter artístico / antropológico, aparece la figura del “otro” encarnada en el “indio”. ¿Qué rasgos asume? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">La figura del otro, del indio, del judío, del morisco o del pobre es la figura de quien está fuera de la historia y es sometido a su incorporación. Los indios son la cuestión primera de la cuestión americana, que no es otra que la violencia: por hacer una analogía, los indios son los judíos que quedaron tras el exterminio. Así, la cultura, y en concreto su genealogía barroca, sirvió para camuflar responsabilidades y recuerdos, para extender un manto estético que administrara apropiadamente la memoria y que sustrajera la atención de la realidad de la explotación. Así sigue funcionando hoy en día. Desde luego, hubo muchas grietas por las que se colaron disensiones y contrarrelatos, pero el leit-motiv que la ha guiado es hacer desaparecer a los otros en un relato mitificado de integración, comunión y mestizaje. El problema del otro se resume en la figura del ventrílocuo: cuando el otro se convierte en muñeco, que parece que habla, pero en realidad el espectáculo está patrocinado, difundido y protagonizado por las quimeras del ventrílocuo y por sus técnicas expresivas, entonces lo único que hay es simulacro. Y precisamente no hay nada mejor que el simulacro continuado para conseguir que se pierda en la memoria lo que aquel oculta en realidad. Eso es lo que pasa con la cultura pensada como una tradición de hiperexpresión. Ejemplos muy interesantes de esto son los museos de antropología e historia en España y en algunos países americanos. Por poner un botón de muestra, en el Museo de Antropología de México, tenemos salas y salas expositivas dedicadas a las muchas etnias del país, celebrando la constitución de lo que se llama la “raza” nacional, Al salir a la calle, sin embargo, te encuentras montones de personas vendiendo cosas en la calle, exactamente con los mismos rasgos y a menudo atuendos que los maniquís, pero esos ya no son el orgullo de la nación, sino unos pinches indios pobres.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro caso que ilustra bien esos términos ventriloquiales es el esfuerzo codificador sobre los productos culturales de los pueblos de procedencia pre-hispánica. Ocurre en México, pero también en casi todos los países americanos. La constatación de que la tradicional producción simbólica india no puede considerarse estética, porque sus productos están ligados a prácticas rituales y no tienen una condición autónoma, o sea artística a la manera europea, es aprovechada para generar un profundo decalage de valor. Así, la producción cultural indígena se “tiene que” consumir en ámbitos etnográficos y no en otros. La representatividad de muchas prácticas culturales es simplemente cooptada desde posiciones que hacen posible entonces consumirlas como kitsch, comercializando lo que son productos “populares” y “auténticos” (o sea, premodernos) y falsificando las razones sociales originales en las que se produjeron.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>5. De la exposición se desprende una visión crítica del concepto de lo “popular” dentro de la cultura hispana. ¿Cuál es esta visión?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Este es un tema central. Uno de los valores más extendidos de la cultura hispana, y desde luego de la cultura barroca, es el hecho de haber sido capaz de dar expresión a lo popular, a diferencia de otras latitudes, ilustradas y racionalistas, cuyas modernidades se habrían divorciado de las manifestaciones “auténticas” del pueblo. Esto es obviamente un falseamiento de la realidad, pero no importa si los mitos son verdaderos o falsos, sino como operan en el tejido social y en los imaginarios históricos. Lo popular ha servido a unos como baluarte frente a lo moderno y a otros como excusa para la modernización. Esto se despliega con una gran complejidad. Lo popular sirvió como demostración de que la cultura barroca servía como nexo de unión entre ricos y pobres, entre blancos, negros e indios, entre expresiones de alta cultura y baja cultura; al mismo tiempo, buena parte del debate sobre la tradición hispana, y me refiero ya a tiempos contemporáneos, también ha pivotado en ese eje. La Generación del 98 y la del 27, por razones diferentes, tomaron lo popular como símbolo de transformación. La del 27 intentó rehacer cuestiones barrocas desde perspectivas populares precisamente para deshacer todo lo que de conservador, clerical y institucionalista había en la cultura oficial española. La movida de finales de la década de 1970 y principios de 1980 hizo lo mismo: desde Ocaña al primer Almodóvar exploraron las dinámicas castizas como ataques a la alta cultura. Otro tema es la banal comercialización de todo ello, cuyo epítome es Tele5.</p>
<p style="text-align: justify;">Al mismo tiempo, tampoco podemos olvidar que la defensa del barroco ha sido tradicionalmente protagonizada por los sectores populares, con apoyo de la iglesia, porque en las fiestas, religiosas y no, se pudieron mantener vivas tradiciones sociales, y hasta laborales, que de otra forma posiblemente se habrían perdido, como demuestran los estudios sobre la implantación de las políticas neoclásicas en el XVIII y XIX. Así, cuando tratamos conceptos como lo popular hay que estar preparados para enmarañarse, porque las estrategias son múltiples, y aunque contradictorias, a veces son coincidentes. Precisamente, por el valor de conservación que inspiran ciertas manifestaciones populares, ha sido el turismo, siempre deseoso de empaquetar y mantener lo “auténtico” para multiplicarlo como producto, la actividad que ha hecho posible una completa refuncionalización de lo popular: un ejemplo incomparable son las romerías y procesiones desarrolladas por las cofradías andaluzas: quizás la gente no sabe que la mayor parte de las cofradías ¡¡¡nacen en los años 1980!!!</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>6. Dentro del influjo de la cultura hispana, en México, podemos encontrar un ejemplo muy bueno de la imagen de origen divino. El caso de la virgen de Guadalupe. ¿Podrías explicarlo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La leyenda dice que en 1531 el texcoquense Juan Diego tiene una serie de contactos personales con la Virgen quien le solicita la construcción de un templo en la montaña del Tepeyac, en la actual ciudad de México. Tras varias visitas infructuosas al obispo español de la ciudad, Juan Diego es invitado por la Virgen a recoger unas rosas en el campo, ésta las toca con sus dedos y ordena a Diego a llevarlas ante el obispo, quien las transporta envueltas en su tilma, el sayo de algodón que los indios vestían en aquellos días. Al presentarse ante él, Diego despliega su tilma apareciendo en ella un retrato de la Virgen. Esa tela es la que hoy está expuesta en la Basílica de la Guadalupe en México DF.</p>
<p style="text-align: justify;">La Guadalupe reúne los dos extremos del arco en que percibimos las imágenes: la idolatría y la iconoclastia. Extremos que paradójicamente están muy cerca el uno del otro: considerar que la imagen tiene propiedades de convocatoria real: que son lo que representan. La tela fue pintada sólo diez años después de la caida de Tenochtitlan. Recordemos que una de las razones esgrimidas por los españoles para someter a los mexicas era su idolatría. Así que nos encontramos con la primera paradoja: para extirpar la idolatría local, se ejerce una enorme represión iconoclasta, con la quema de códices, imágenes y pinturas, pero, a cambio, los españoles ofrecen la mayor de las idolatrías posibles: un cuadro pintado por la misma virgen: se haría difícil (se hace todavía difícil para numerosas personas) no pensar que uno está frente a la divinidad misma. Los mismos franciscanos se rasgaban en aquellos días las vestiduras ante tal herejía, pero los beneficios políticos, para unos y para otros, ganaron la partida. Los españoles conseguían una comunión social gracias a aquella imagen -que no casualmente se había manifestado en el lugar en el que poco antes los lugareños adoraban a la diosa madre, Tonantzin- y los indios, y después los criollos, adquirían un símbolo propio, que a la postre simbolizaría la independencia de México en manos del cura Hidalgo.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, para más inri, la Virgen de Guadalupe no es la madre de Dios, como lo es María strictu senso, sino la madre de los mexicanos. Bajo los pies de la Guadalupe reza la leyenda: “no hizo cosa igual con ninguna otra nación”. Un poema popular mexicano de la época decía: “Como México no hay dos, no hay dos en el mundo entero, aquí la Virgen María dijo que estaría mucho mejor, mejor que con Dios y no lo diría no más por hablar”. La Guadalupe no es un medio, es un fin. Esta circunstancia singular produce un peculiar silogismo: igual que Jesús, el hijo de la Inmaculada, el pueblo indígena americano, hijo de la Guadalupe, tuvo que ser “crucificado” para renacer en el Cristianismo y refundar la religión. La Guadalupe tiene una función civilizadora, funda una cultura y una nueva historia en el sacrificio padecido por su hijo, el pueblo de México bajo la espada española.</p>
<p style="text-align: justify;">Los valores que una imagen así transmiten son muy poderosos: por un lado, configura en la mente social la idea de que la pintura es texto constitucional, no mera representación. Los teólogos mexicanos defenderán este papel fundacional de la pintura en la famosa sentencia “¡Para qué son los papeles, si la tenemos a ella a los ojos&#8230;!”. Lo mismo se puede encontrar en los textos teatrales de Lope o Calderón: la pintura es ella misma texto, dictado: crea jurisprudencia. Esa misma función es destilada, aunque con menos poderes supraterrenales, en buena parte de la pintura colonial o de la pintura del siglo de oro español: El Greco, Maíno, Velázquez, etc. Hay un cuadro de El Greco, <em>Vista de Toledo</em> (1608-1614, Museo del Greco, Toledo) que es la quintaesencia de una pintura al servicio de la administración de la memoria (la judía y hebrea finiquitada por las políticas racistas del estado). No se trata de un cuadro, sino de un documento funcionarial elaborado. Insisto en que debemos abandonar en parte ciertas categorías de la historia del arte y bucear por otros caminos a menudo mucho más fértiles para entender como operan las imágenes. Felipe Pereda, por ejemplo, ha hecho, en ese sentido, estudios impagables sobre como operaban las imágenes artísticas en un contexto de abierta represión y persecución de judíos y musulmanes en la España del siglo XV y XVI.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero aún hay más: hoy, la imagen de la Guadalupe es un icono tan multimillonario como la imagen del Ché. Los candidatos presidenciales exponen su imagen en mítines y actos; los participantes en las manifestaciones de protesta la agitan en defensa de sus derechos; fue una de las marcas centrales del Movimiento Zapatista, pero mostrada con el rostro tapado por un pasamontañas; su imagen estampada en camisetas es la número uno en ventas; la selección mexicana de fútbol se encomienda a su figura; muchísima gente la lleva tatuada en la piel. Miembros de bandas callejeras latinas en California se tatúan la Guadalupe en la espalda (e incluso por todo el cuerpo) para evitar que nadie les acuchille: ¿quién se atreverá a rajar a la Guadalupe? En el barrio popular y comercial de Tepito, en Ciudad de México, se colocan imágenes de la Virgen mexicana en aquellos lugares de la calle que los vecinos o comerciantes no quieren que se llenen de basura: no tiene nada que ver únicamente con la religión, sino con otras cuestiones semióticas. En definitiva, las imágenes siempre están en movimiento. Se trata de explorar sus dinámicas en función de las respuestas que generan.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>7. La exposición también plantea lo opuesto: la iconoclastia. En Barcelona, en concreto, esta iconoclastia se tradujo en la destrucción de muchas iglesias y retablos barrocos en los momentos de tensión política y social. (La Semana Trágica, la Revolución de 1936) Esta iconoclastia, sin embargo, no se da en otras ciudades con mucho más peso de la Iglesia Católica, como Roma, por ejemplo. ¿Cuáles son los rasgos de la iconoclastia barcelonesa o catalana?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La iconoclastia en Catalunya no es muy diferente de la ocurrida en otras partes del estado. Sí es cierto que la gran presencia anarquista en Barcelona hace que adopte ribetes peculiares, pero tienes ciudades como Sevilla, con un gran peso de la iglesia, en la que se producen auténticas orgías de quemas de imágenes, como bien ha estudiado Pedro G. Romero. De entrada, hay que recordar que los actos iconoclastas no son desencadenados por las imágenes, sino que son éstas las que reciben la respuesta. No olvidemos que todo revolucionario siempre quema dos cosas: la memoria administrativa (los archivos) y la memoria simbólica (los monumentos). En cuanto a la memoria simbólica, la iglesia siempre ha representado el patrimonio de un pasado negado a los revolucionarios. Cuando los conventos e iglesias de Barcelona arden en 1909, lo que se consume es una cierta manera de gestionar la memoria: Ferrer i Guardia será ejecutado por esa razón. Pero tampoco olvidemos el impacto que tuvo la dinámica iconoclasta entre la burguesía intelectual catalana. Fue gracias a los solares que muchos de aquellos fuegos dejaron que pudo impulsarse una determinada conciencia urbana, nacional y burguesa: alentó un nuevo modo de representar lo nacional-catalán. Muchos intelectuales catalanes, entre ellos Joan Maragall, se congratularon de que el fuego hubiera hecho desaparecer la “quincallería meridional”, los retablos barrocos y los excesos ornamentales, y que hubieran aflorado las nervaduras góticas, simples y “assenyades”: ese era el estilo catalán: sus formas nacionales. El fuego ponía a la memoria en su sitio, dijeron. Poco después, en los años 20, Puig i Cadafalch y otros muchos arquitectos se dedicarían a inventarse el Barri Gòtic de la ciudad, que es el que tenemos hoy.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>8. La última parte de la exposición, con el partido de fútbol ficticio entre las selecciones de Brasil y México y el gran collage sobre la selección española, ganadora del último mundial, pone énfasis en la capacidad de ese deporte como elemento legitimador de los símbolos y las narrativas nacionales. ¿Crees que el caso del Barça, en Cataluña es similar? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">La irónica pieza de Miguel Calderón, la reconstrucción de un partido de fútbol entre las selecciones nacionales de México y Brasil, y en el que el primero gana al segundo por 17 a 0, buscaba exponer los mitos del “destino manifiesto”. México está predestinado a no pasar nunca de octavos: se trata del mito del país perdedor, que hace de la necesidad virtud, y que por tanto es capaz de generar una cultura alternativa al “éxito”. Cuando España, que siempre había sufrido el mismo síndrome –desde luego, interesado, porque los destinos manifiestos sirven para exculpar a los responsables de los fracasos- ganó la Copa de Europa de fútbol en 2008, nos preguntamos si no deberíamos hacer algo con eso. Finalmente decidimos intervenir una sala con el material publicado en la prensa al día siguiente de la victoria: todos los titulares señalaban que se trataba del “fin de la maldición”: España dejaba de ser barroca, en algunos medios se dijo así, literalmente, para pasar al club del éxito. Cuando España ganó la Copa del Mundo en 2010, ya fue el acabóse, pero decidimos dejar las portadas de la Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify;">Respecto a tu pregunta sobre el Barça y Catalunya, creo que la cosa se complica un poco. Observemos que el Barça, el tiempo, el chiste y el simulacro cultural son las formas en que TV3 habla de la catalanidad. Horas y horas de televisión pública dedicadas a estas cuatro cosas: las cuatro temáticas refuerzan la identidad frente a los demás, en un momento de grave descenso de la autoestima, con todas las hostias que están cayendo, de los mercados, de los bancos, del estado, de la administración y de los propios compañeros de trabajo, en una orgía de individualismo salvaje y agónico del sálvese quien pueda. TV3 dedica horas ingentes a los hombres del tiempo; fer pais; horas ingentes al Barça, catalizando quimeras sociales llenas de simulacro y de masía; horas ingentes al chiste de Polònia, al APM, en una catársis que se quiere modélica: el famoso oasis; horas ingentes al simulacro social en las vomitivas telenovelas decimonónicas camufladas de liberación sexual, de clase, de edad. Sin embargo, los cuatro ejes difunden una misma idea, un similar destino manifiesto: la fragilidad: la del tiempo que hará, siempre “en el aire”; la que representa el chiste, ese momento fugaz de liberación; la de la telenovela y sus polvos catárquicos; y la del Barça: no se trata del fracaso o del éxito, sino de la fragilidad: esa sensación depresora que todo culé tiene ante el hecho irrefutable de que el ciclo pasará. Los del Madrid lo saben, y es por ahí por donde atacan. El Madrid tiene los pies de cemento, es inamovible. En cambio, el relato del Barça es la historia de un país que adora el “trencadís”, las formas manifiestas de una historia frágil. Por eso es tan interesante Catalunya, un país que aún no sabe que es posmoderno: no hay esencias a las que agarrarse. Y a no pocos eso les da un miedo terrible, cuando es una ventaja evidente.</p>
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