Antesala 2, El Salto

El 14 de octubre era domingo. Varias horas dedicadas a colgar un cuadro del padre de Aisha en el salón. Según un amigo, “colgar mal un cuadro te persigue de por vida”.

↑ El cuadro en cuestión

 

Al conseguirlo me senté al ordenador y vi como un hombre caía, con éxito y sin vehículo auxiliar desde la estratosfera, rompiendo la barrera del sonido en el trayecto. El único vídeo disponible en aquel momento era el “live streaming” (que era streaming, pero no live, ya que se retransmitía con 20 segundos de retraso por un potencial accidente, [sólo faltaría imaginarse el espectáculo de la retransmisión en directo del suicidio más dilatado de la historia])

Según Youtube, 8 millones de personas se conectaron para verlo en directo. Las imágenes: Un hombre, en un traje de astronauta, sentado dentro de una capsula, flotando a una altura desde la cual se ve el borde y la curvatura de la tierra. Una imagen que cuesta absorber en su totalidad. Luego, corte al interior de la cápsula, mientras el Sr. Baumgartner se desconecta del sistema de oxígeno y con la dificultad que supone la movilidad del traje, se sitúa al borde de la capsula. Golpea un botón rojo y dice:

“I know the whole world can see me now. I wish the world could see what I can see. Sometimes you have to be really high to see how small you are- I’m going home now” (“Sé que el mundo entero me mira ahora. Si sólo pudieran ver lo que yo veo. A veces tienes que estar muy alto para darte cuenta de lo pequeño que eres- Me voy a casa.”)

 

 

La imagen de Baumgartner de rodillas de regreso en la tierra, triunfal, se compartió 29.000 veces, generando 216.000 “me gusta” y 10.000 comentarios en los primeros 40 minutos. Y luego los noticieros, blogs, capturas de pantalla del vídeo, fotografías de las capturas de pantalla, GIFs, copias de los remixes de los montajes del vídeo, memes instantáneos compartidos y re-enviados. Una verdadera metástasis de datos.

 

 

“Never accept your limitations – because there are NO limitations. Viva Felix!” escribió @Paolo Coehlo.

O quizás sería más pertinente el de @MrBradCorey:

“So Felix Baumgartner managed to skydive from 128,000 feet, trend worldwide and break youtube all in one day! Then here’s me… Lying in bed.” (“Así que Felix Baumgartner consiguió una caída libre de 4000m, convertirse en tendencia global y romper Youtube en un día! Y yo aquí, en cama.”)

 

El vídeo no impresionó mucho a Aisha.

-       Mientras colgábamos el cuadro, este hombre caía del espacio a miles de kilómetros por hora.

-       Sí, ¿y?

 

De alguna forma, había algo absurdo y extraño en todo esto. El traje nos recuerda a las imágenes de Neil Armstrong y Gargarín, pero en lugar de propulsarse fuera de los límites de nuestra imaginación hacia territorios por explorar, un hombre se alzó lentamente en un globo a la frontera de nuestra atmósfera para luego lanzarse de vuelta. El acontecimiento histórico: una caída. Espectacular, eso sí. Más coraje en cuatro minutos de los que yo he demostrado en 30 años de vida. Sentado allí con la bragueta abierta y con migas de patatas fritas esparcidas alrededor del portátil había algo que no cuadraba.

En un artículo para e-flux, Hito Steyerl caracteriza la noción de la caída de la siguiente manera:

“Falling means ruin and demise, as well as love and abandon, passion and surrender, decline and catastrophe. Falling is corruption as well as liberation, a condition that turns people into things and vice-versa”. (“Caer significa la ruina y el fallecimiento, al igual que el amor y el abandono, la pasión y la entrega, el declive y la catástrofe. La caída es corrupción y a la vez liberación, una condición que convierte a las personas en cosas y viceversa.”)

↑ Hito Steyerl, In Free Fall, 2010, fotograma | Licencia Creative Commons 

 

En su pieza magnifica In Freefall (2010), reconstruye una visión de la crisis económica utilizando la antropología de un objeto, un avión 747. El gatillo del proyecto, un artículo sobre el colapse de un gigante de la banca, Lehman Brothers (600 mil millones de dólares) junto a un anuncio sobre un cementerio de aviones en Estados Unidos. Su idea inicial fue de ir a ese cementerio y buscar un avión que haya sido utilizado en una película de Hollywood, y que luego, al ser destrozado y vendido como chatarra, se reciclara para producir un DVD, el mismo soporte en el cual la película luego sería pirateada y revendida. El título hace alusión a uno de los leitmotiv de la película: la caída libre. Aquí, la caída libre, principalmente reciclada de películas de Schwarzenegger, es una caída estática. O una caída continua. Sólo existe la caída.

Esta noción es particular a nuestro tiempo. La sensación de caída pero sin referencia ni horizonte.

Muchas de las extensas exposiciones que han pasado por los grandes centros de arte de Barcelona en los últimos años utilizan técnicas y fuentes igualmente dispares como las que utiliza Steyerl. Emplean una técnica de comisariado de conceptos en red, donde cada visitante puede, según su compromiso, visitar varias esferas y construir, en teoría, una visión particular.

Entre estas seguramente incluiría la enloquecedora Are You Ready for TV?, o Pantalla Global y hasta hace poco Cartografías Contemporáneas en el Caixa Forum.

Esta última trataba específicamente nuestra relación a la cartografía, sus usos, abusos, ineficacias. La ficción del horizonte y la frontera. Entre lo más destacable estaban las mini-ponencias en la primera sala de la exposición, del geógrafo Franco Farinelli en el Centro de Cartografía Catalana. Con este telón de fondo, dibuja el paralelo entre el movimiento de la humanidad y sus modelos de representación. Es decir, traducir el globo terráqueo a un plano significa un giro filosófico. El mapa es un espejo de nuestra realidad, no de la realidad. Google Earth, incluso, nos permite encontrar un restaurante pero no un comedor social. El mapa nos permite encuadrar, delimitar y recrear un espacio. Y un mapa de navegación requiere de un punto de vista (un ojo omnisciente) un horizonte estable, y un tercer punto de referencia: una estrella.

 

La relación entre estos tres elementos nos permite reducir el espacio geográfico a la proyección visual inmediata del individuo: Sé que estoy aquí porque puedo dibujar donde estoy.

“As the eye, so the object”. -Blake

Y esa era moderna propiciada por el dominio del 2D, terminó el momento que nos propulsamos fuera de la atmósfera, nos giramos, y sacamos una foto.

 

↑ La tierra vista desde Apollo 17

 

Farinelli teoriza sobre el retorno a una visión de esfera, o de globo, donde cada punto puede ser un centro. La globalización que permite la ilusión a la que alude Coelho con su tweet.

Regresando al plano del interior de la cápsula, mientras Felix Baumgartner se prepara a salir a la plataforma, vemos la marca familiar de un toro rojo en su casco. También la encontramos en todas las imágenes icónicas que se han compartido, colocada estratégicamente para las cámaras. Y el nombre de la misión en sí: “Redbull Stratos”. La impresión de las imágenes se desdobla ya que no sólo estábamos ante uno sino dos eventos históricos simultáneos: el salto en caída libre más alto de la historia y lo que quizás sería el primer acontecimiento histórico de marketing.

Debate aparte sobre la trascendencia o no de un salto desde la estratosfera, sí que se puede hablar de la trascendencia que significa para Redbull. Ostensiblemente, el salto tiene un valor científico y es un triunfo de la imaginación. Pero también es el evento de marketing más complejo y caro de la historia. 20 millones de dólares de inversión y cinco años de preparación, con fichajes al más alto nivel. Luego está el día del salto en sí con su repercusión mediática. Y de allí los ecos y olas de esa repercusión, incluyendo este texto.

La marca forma parte orgánica de la piel de todos los artículos, vídeos y fotografías que se comparten sobre el evento. Una campaña de semejantes dimensiones y no es necesario ningún tipo de alarde. La marca forma parte intrínseca de la visión. El producto pierde su corporalidad. Ya no es una bebida energética.

La posibilidad infinita… brought to you by

Pero bueno, volvamos al comienzo, al registro en sí del salto. Baumgartner insistió en las cámaras. Cada posición de cámara nos dice algo. El plano general será el plano que nos permite ver la grandiosidad del momento: hombre, capsula y tierra. La posición desde el interior de la capsula crea la tensión de la salida al espacio. Y la cenital encuadra el momento del salto, donde el hombre se aleja de nosotros y se convierte en un punto de fuga.

La secuencia más espectacular fue grabada por el  “chest cam”. No es una imagen en primera persona exactamente. La perspectiva no es la de los ojos. No es una perspectiva en tercera persona tampoco, ya que al estar pegado al cuerpo y fijado, no permite una distancia visual ni empática. Supongo que se le podría llamar una perspectiva en segunda persona, porque lo que sí ofrece es una identificación directa con el sujeto, una sensación de estar allí con él, pero con la distancia discreta de no ser esta persona. Es una perspectiva que propone dos ideas a la vez “todo es posible, este podrías ser tú” y “esto es tuyo para ver”.

Quizás, como siempre, me dejo llevar. Que no es para tanto. Pero otra imagen se repite en bucle en mi cabeza, como una canción mala. Una partícula blanca en un fondo negro girando fuera de control.

 

Paradoxically, while you are falling, you will probably feel as if you are floating—or not even moving at all. Falling is relational—if there is nothing to fall toward, you may not even be aware that you’re falling. If there is no ground, gravity might be low and you’ll feel weightless. Objects will stay suspended if you let go of them. Whole societies around you may be falling just as you are. And it may actually feel like perfect stasis—as if history and time have ended and you can’t even remember that time ever moved forward. H. Steyerl

(Paradójicamente, mientras caes, seguramente te sentirás como si estuvieses flotando — o que no te mueves para nada. Caer es relacional — si no hay nada hacia que caer, quizás ni siquiera serás consciente de que caes. Si no hay suelo, la gravedad podría ser baja, y te sentirás ingrávido. Objetos se quedarán suspendidos si los sueltas. Alrededor tuyo, sociedades enteras podrían estar cayendo, como tú lo haces. Y puede sentirse como estasis — como si la historia y el tiempo se hayan terminado y ni siquiera te puedes acordar del momento cuando se movía hacia delante. H. Steyerl)

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